Dios honra el matrimonio

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Honroso sea en todos el matrimonio; porque a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

Hebreos 13:4

Un matrimonio que honra a Dios es un gran desafío para este siglo, ¿no lo crees? ¿Piensas que luchar para tener un matrimonio de acuerdo a la voluntad de Dios, es posible?

La clave para construir matrimonios sólidos es tener al Espíritu Santo como nuestro invitado de honor cada día. Aquí tienes dos tips para que puedas poner en práctica junto con tu cónyuge:

1) Un matrimonio honra a Dios cuando construye su hogar sobre roca firme, en donde Cristo es el cimiento, la base de todo vínculo (Lucas. 6.48). Si quieres un matrimonio sólido, es necesario que esto sea una realidad. De esta forma, aunque las tormentas vengan, como dice el autor de Cantares “las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos” (Cantares7.8)

2) Un matrimonio honra a Dios cuando aprenden a compatibilizar. Tengamos en cuenta que los esposos necesitan ser respetados y las esposas necesitan ser amadas (Efesios 5.33). Si logran tomar este principio, las diferencias entre ambos serán el inicio del crecimiento y madurez a lo largo de la vida.

Dependamos de Dios para hallar el gozo, confianza y esperanza que necesitamos a diario. Te animo a que puedas analizar cuáles de estos aspectos se están cumpliendo hoy en tu matrimonio, y en cuáles aún necesitas continuar trabajando. Cuando creas que debes ajustar algunas cosas, recuerda buscar ayuda a tiempo.

Recuerda que el matrimonio adquiere el compromiso de vivir con los estándares de Dios. Las normas de Dios nunca han cambiado y toda la Trinidad declara que el matrimonio es honorable.

Dios Padre lo honró mediante el diseño, la institución, la regulación, y ser testigo de su primer matrimonio. Dios define su naturaleza, sus partes y sus términos.

Cristo lo honró al realizar su primer milagro en una boda (Juan 2) y usando el matrimonio en un buen número de parábolas

El Espíritu Santo lo honró al hacerlo una imagen de la iglesia en Efesios 5.

También nosotros tenemos la orden de Dios de honrar nuestros matrimonios (Hebreos 13:4)

Si tienes hijos casaderos o estás pensando que te gustaría tener tu propio matrimonio, aquí tienes algunas maneras en que pueden los padres y tú mismo honrar ese matrimonio antes de que se produzca:

1. Lo honramos al orar por ello – Algunas personas nunca oran por una esposa o un marido. Ellos piensan que es demasiado pedir. U oran por sus hijos para que entren en la universidad, pero no para entrar en un buen matrimonio. Al no pedir a Dios por el matrimonio para ellos o sus seres queridos, están deshonrando el matrimonio y al Dios que puede concederlo.

2. Lo honramos mediante la búsqueda de compañeros de acuerdo a la Palabra de Dios – Dios ha establecido claramente que los cristianos sólo deben casarse en el Señor (1. Corintios 7:39) y que hay ciertas características y requisitos que deben buscar en una esposa o esposo. Honramos a Dios cuando cumplimos con las instrucciones del Fabricante para el matrimonio.

3. Lo honramos al esperarlo – Dios ha prohibido la intimidad sexual antes del matrimonio. No se nos está permitido un aperitivo, ni siquiera un sorbo; eso sólo echa a perder la fiesta. Honramos el matrimonio al esperarlo.

4. Lo honramos ingresando en ella a edades apropiadas – Podemos deshonrar el matrimonio al casarnos demasiado jóvenes, cuando hay poca comprensión o apreciación del matrimonio, cuando una o ambas partes son demasiado superficial o frívola al respecto. Pero también los deshonramos al retrasar demasiado tiempo, poniéndolo para más tarde en la vida.

5. Lo honramos al organizar bodas centradas en Cristo – Algunas bodas tienen prácticamente ninguna referencia a Dios, Cristo, el Espíritu Santo, o el Evangelio. Los mensajes sólo están llenos de hacer y no hacer, los discursos son irreverentes y subidos de tono. Es como recibir el mejor regalo de alguien y luego ni siquiera darle las gracias, o peor aún, burlarse de él y de sus valores. Honre el matrimonio al honrar a Dios en su día de la boda.

6. Lo honramos al asumir los papeles que Dios ha diseñado – El papel de la mujer y el papel del esposo han sido cada uno diseñados por Dios para mostrar la relación entre Cristo y la iglesia – el hombre muestra principalmente el amor de Cristo, la mujer muestra principalmente la obediencia del creyente.

7. Lo honramos al defenderlo y promoverlo – Nos oponemos a todo intento de redefinir el matrimonio. Pero debemos más que defender el matrimonio y oponernos a sus atacantes. También debemos promoverlo al demostrar cuan maravilloso es – en especial a nuestros hijos. Debemos demostrar sus beneficios.

El matrimonio termina cuando uno de los cónyuges fallece, y en algunos casos el cónyuge vivo quiere honrar a la otra persona, y entonces es cuando aparecen ofertas por todos lados.

Ofertas comerciales sin sentimientos vivos que nos llevan a pensar que honrar a nuestro cónyuge fallecido es hacer cosas como: Poner flores en su tumba. Plantar un árbol. Encender una vela. Hacerte un tatuaje. Crear una página web. Hacer un recordatorio en las redes sociales. Hacer un collage. Hacer un álbum de fotos. Crear una pieza de joya…

Todo esto está bien, pero la Palabra de Dios nos habla de otros frutos, frutos que pasan de generación en generación, y que son modelos, roles y ejemplos para otros matrimonios.

Y si tuviésemos que elegir alguno de los ejemplos de la Palabra de Dios, escogería a una viuda, porque por su testimonio de vida con su marido es de inspiración, ayuda y orientación a otras mujeres, sobre todo a aquellas que no han tenido un modelo piadoso, y que las dejan confundidas, engañadas, e insatisfechas – viviendo vidas inconsistentes.

Esta viuda muchas veces es considerada como una anciana, una mujer con edad, pero no tiene porqué ser así, pensemos en una viuda da igual la edad, que ha sabido honrar su matrimonio y estar en su lugar, y tiene madurez espiritual, entonces ¿Cuál sería su responsabilidad?, pues básicamente, pastorear a las mujeres jóvenes. No asumir el oficio de pastor, sino alimentar, cuidar, y nutrir el rebaño, y curar sus heridas. ¿A qué suena esto? ¡A ser una madre!

Es el mandato de la Palabra de Dios, a aquellas mujeres viudas no a otras, que a través de la obediencia a La Palabra, siguen honrando a Dios, y a lo que fue su testimonio con su esposo en vida. Esto lo vemos por ejemplo en Tito 2:5.

“Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser

prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” (Tito 2:3-5)

Esposa, si en tu matrimonio buscas un modelo que te ayude, si necesitas ayuda, Dios ha dejado para ti esta figura de una viuda, también la de una mujer anciana en la edad, porque ambas pueden convertirse en “Una madre para ti!.

04 – La Sana Doctrina y la Sana Conducta – (Tito 2:1-5)

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