Devocional 26/12/2018

devocional

+ Lectura y Audio de la Biblia:
El texto bíblico de hoy: Isaías cap 14 al 23
Isaías capítulo 14
Isaías capítulo 15
Isaías capítulo 16
Isaías capítulo 17
Isaías capítulo 18
Isaías capítulo 19
Isaías capítulo 20
Isaías capítulo 21
Isaías capítulo 22
Isaías capítulo 23

Puede leer el texto pulsando aquí

+ Banco de cheques de la fe
El banco de cheques de la fe 2011 de C. H. Spurgeon
26 de Diciembre

“Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.” Mateo 26: 33.
“Cómo” –podría exclamar alguien- “esta no es una promesa de Dios.”
Eso es correcto, pero fue una promesa de un hombre, y por tanto, se convirtió en nada: Pedro pensó que estaba diciendo algo que cumpliría con seguridad; pero una promesa que no tiene un mejor cimiento que una resolución humana, caerá a tierra. Tan pronto surgió la tentación, Pedro negó a su Señor, y recurrió a juramentos para confirmar su negación.
¿Qué es la palabra de un hombre? Una vasija de barro que se quiebra con un golpe. ¿Qué cosa es tu propia resolución? Un capullo que, con el cuidado de Dios, puede convertirse en fruto, pero que, dejado a sí mismo, caerá al suelo con el primer viento que agite la rama.n De la palabra de un hombre pende únicamente lo que pueda soportar. No dependas en absoluto de tu propia resolución. De la promesa de tu Dios penden el tiempo y la eternidad, este mundo y el venidero, tu todo y el todo de todos tus seres queridos.
Este volumen es una chequera para creyentes, y esta página tiene el propósito de ser una advertencia en cuanto a cuál banco acuden, y cuál firma de cheques aceptan. Apóyense en Jesús sin límites. No confíen en ustedes ni en nadie nacido de mujer, más allá de los debidos límites; pero confíen única y plenamente en el Señor.
+ Programa de formación Bíblica
9- Oratoria
Oratoria es el arte de hablar en público con elegancia para persuadir, convencer, educar o informar a un auditorio. Se dan principios básicos de la comunicación, la pedagogía y la homilética para presentar discursos, conferencias, seminarios y sermones.

21. 28. LAS ILUSTRACIONES

  1. Su importancia

    Casi no se puede medir la gran importancia de las ilustraciones.  Los mejores predicadores han sido hábiles en el uso de ilustraciones.  A los niños les gustan las historias, y casi no hay persona demasiada anciana para que goce en una historia.
Más que ningún otro, Jesús ha demostrado por su ejemplo el valor de las ilustraciones.  No es extraño que el pueblo le escuchara con interés por horas y aún días.  El trabajo del predicador es, al igual que Jesús, despertar en los oyentes interés en oír, y luego hacerles sentir, y entonces hacer.  Si no entienden, tampoco sentirán ni harán.

    La ilustración ayuda mucho a la congregación a llevar la verdad del sermón consigo.  Muchas veces olvidan el texto y el argumento o explicación, pero recuerdan la ilustración, y por supuesto, con la ilustración, la verdad que ésta enseñó.

  1. El propósito de las Ilustraciones.
  1. Para dar luz sobre el asunto. Como uno no quiere vivir en una casi sin ventanas, tampoco le gusta oír un mensaje sin ilustraciones.  Uno dijo a cierto predicador, “Usted nos dice lo que son las cosas, pero no nos dice a qué son semejantes”.
  2. Para explicar.  Jesús dio muchas explicaciones por medio de parábolas o historias.  Él enseñó el valor de la humildad cuando habló del fariseo y el publicano; de la perseverancia en la oración cuando habló del juez y la viuda, del amigo que pidió pan a media noche.
  3. Para traer convicción. Se ve esto en la parábola que usó el profeta Natán cuando habló a David de su pecado.
  4. Para probar.  Se pueden usar ilustraciones para probar un punto.  Jesús hablaba del cuidado que Dios tiene de las aves y de las flores para probar que Él tiene cuidado de nosotros.

  1. LAS FUENTES DE ILUSTRACIONES

    Las mejores ilustraciones son las que uno mismo ha recogido de su propia experiencia.  No es aconsejable usar ilustraciones de “libros de ilustraciones” porque muchas veces son cosas viejas que no dan al caso presente.

    ¿Cómo puede uno recoger ilustraciones?  A continuación damos algunas sugerencias.

  1. Tenga los ojos abierto para observar.  Se dice de Jesús que Él vio como los fariseos escogían los mejores asientos.  Él observaba.  Hallaba las ilustraciones en los lirios, el cuervo, la sal, la candela, el almud, el hipócrita, las puertas anchas y angostas, los deudores, etc.  Teniendo ojos, miremos;  teniendo oídos, oigamos.
  2.  Use lo que está disponible.   El reino de la naturaleza contiene muchos ejemplos para ilustraciones.  Jesús lo hizo.  Habló de la fe que mueve las montañas, de ríos de agua viva, de la vid y los pámpanos.  También hay mucho material para ilustraciones en la historia, la poesía y las biografías.  Se pueden tomar muchas ilustraciones de los niños.
  3. Use la imaginación.  Está bien inventar una ilustración o añadir detalles de la imaginación a las historias bíblicas.  La congregación debe saber que es sólo lo que imaginamos.  No es bueno pretender que la ilustración es cierta.

     Ahora queremos dar algunas sugerencias en cuanto a las ilustraciones.

  1. Deben ser frescas y nuevas.
  2. Deben ser sencillas.  Ilustraciones complicadas no dan buenos resultados.
  3. Deben ser comprensibles para la congregación.
  4. Deben ser veraces, a menos que digamos que estamos usando la imaginación.
  5. Deben ser usadas sólo para aclarar o ilustrar un punto del mensaje.  No debemos contar una ilustración sólo por es bonita e interesante, ni debemos añadir un punto al sermón sólo para poder usar una ilustración.
  6. No debemos usar demasiadas ilustraciones.  La casa necesita ventanas, pero no toda la casa debe ser ventana.
  7. Esté seguro de saber bien la ilustración, y saber contarla bien.  Una buena ilustración mal contada pierde su efecto.
  8. Es bueno guardar un libro con apuntes de ilustraciones para el archivo.

  1. PRÁCTICA SOBRE ILUSTRACIONES

    Para esta lección, escriba una breve ilustración para cada uno de los siguientes temas.  Procure que sean ilustraciones de algo que usted ha observado.

  1. Fe en las promesas de Dios.
    2. La Salvación en Cristo.
    3. El alcance del pecado.
    4. La carnalidad.
    5. El crecimiento en la vida cristiana.

  1. MÉTODOS DE PREDICACIÓN

     La presentación de un mensaje puede hacerse en varias maneras.  Algunas de éstas son:

  1. Improvisadamente o sin notas o bosquejo.

    Cuando decimos que un mensaje es improvisado, no significamos que improvisa la preparación, puesto que ésta debe hacerse tan completa como si fuera presentado usando otro método.  Lo único que se improvisa es el lenguaje empleado en el momento de predicar, ya que no se usan apuntes, bosquejo, o notas.  Este método de presentar el mensaje es muy bueno, pero requiere gran capacidad de expresión y mucha experiencia.  Además, requiere mucha autodisciplina para no extraviarse del hilo del sermón.  No es aconsejable que los principiantes lo usen o procuren usarlo.

  1. Memorizar el mensaje.

    Uno de los más distinguidos predicadores han usado con mucho éxito este método, que consiste en escribir y luego memorizar todo el mensaje para predicarlo de memoria.  Muchos lo prefieren por temor al método de improvisación.  No cabe duda que éste es el método que mejor garantiza la buena presentación en cuanto al lenguaje se refiere.  Tiene sin embargo algunas desventajas, siendo una de ellas la gran cantidad de tiempo que se emplea en escribir y después memorizar todo el mensaje.  Otra es que naturalmente divide la atención del predicador hacia sí mismo y hacia la congregación.  La más grande desventaja es el peligro de fracasar si llega a olvidar una sección del discurso.  Por lo tanto, no son muchos los que pueden emplear este método de manera satisfactoria.  A veces dan la impresión de que lo que están hablando no es original, sino discurso de alguna otra persona.

  1. MÉTODOS DE PREDICACIÓN   (CONCLUSIÓN)

    En esta lección vamos a considerar dos métodos más en la presentación de un mensaje.

  1. EL SERMÓN LEÍDO

    Este método consiste en leer a la congregación el discurso que se ha preparado ya de manera completa y se ha escrito con esmero.  Leyendo su discurso, el predicador llevar la mayor seguridad del éxito en cuanto a lo correcto en la presentación, especialmente si ha dedicado tiempo a leer varias veces la composición antes de hacerlo en público.  Tiene algunas desventajas este método:

  1. Requiere mucho tiempo para escribirlo como es debido y luego practicar la lectura en varios ensayos.
  2. Disminuye en gran manera el contacto del predicador con su auditorio, ya que apenas puede levantar la cabeza de vez en cuando para mirarles por estar pendiente de su manuscrito.
  3. Como consecuencia de lo anterior, se disminuye la atención de sus oyentes de manera sensible, lo cual afecta mucho el éxito del sermón.

    Sin embargo, este método es recomendable para los principiantes en el ministerio, especialmente si tienen facilidad y habilidad para escribir.

PARA PROGRAMAS RADIALES

    Para los programas radiales es indispensable este método, ya que el tiempo está muy limitado, y el predicador no debe echar a perder los minutos con palabrerías que no llegan a tocar lo esencial del mensaje.

  1. PREDICACIÓN CON BOSQUEJO

    Este método parece ser el más usado por los predicadores.  Consiste en llevar las ideas del mensaje y la ordenación de las mismas debidamente anotadas en un papel o tarjeta.  Esos apuntes aseguran la presentación íntegra de los conceptos o del contenido del sermón de la manera premeditada y planeada.  Facilita al predicador mayor comodidad y libertad para conservar el contacto de la vista con sus oyentes sin el temor de apartarse del hilo de su disertación.  Las notas deben usarse sin mostrar dependencia de ellas.  El bosquejo es a manera de un esqueleto al que sólo falta añadirle la carne y la vida.  Por lo tanto, no debe ser un sermón escrito.

En el bosquejo puede hacerse uso de palabras o frases cortas o claves que sugieran los pensamientos.  La expresión cabal del pensamiento sugerido por esas “claves” debe improvisarse.  El bosquejo facilita la simetría del mensaje y el cálculo aproximado del tiempo que durará la disertación.

  1. EVITANDO LAS MULETILLAS

    “Muletillas” es el nombre que el Rev. Samuel Vila da en su libro Manual de Homilética, a las palabras o frases interruptoras que el predicador intercala en su discurso, y las cuales tienen el objeto de dar tiempo a su mente para pensar lo que a continuación va a decir.  Dichas “muletillas” no serían necesarias ni hallarían cabida en un sermón escrito, ya leído o memorizado.  Pero casi siempre resultan necesarias para cualquiera que se atreva a hablar improvisadamente, bien que por ningún motivo su uso puede justificarse, pues son del todo inconvenientes y de muy mal sabor.  El mismo autor citado nos da una lista de “muletillas” de las más corrientes, de las cuales les damos algunas:  “precisamente”, “verdaderamente”, “sencillamente”, “de cierto”, “en verdad”, “oportunamente”, “amigos míos”, “amados hermanos” “en vista de que” etc.  Sin faltar a la reverencia, nosotros podríamos añadir las siguientes:  “amén, ¿hermanos?”, “aleluya”, “gloria a Dios”, etc.

    También son “muletillas” las frecuentes e innecesarias citas de alguna porción bíblica, como:  “todas nuestras obras son como trapos de inmundicia”, etc.  El uso demasiado frecuente de tales cosas llega a constituir un abuso de algo que usado oportunamente y sólo de vez en cuando, sería bueno y añadiría interés al  mensaje.  En vez de esto se vuelven fastidiosos y casi insoportables.

  1. LA MÍMICA EN LA PREDICACIÓN

    La mímica o sea el arte de la expresión por medio de los ademanes y gestos, es muy importante en la presentación del discurso, ya que contribuye a expresar con más facilidad las ideas, sentimientos y el énfasis que el predicador desea imprimir a su mensaje.  Podríamos decir que la mímica hace que la gente “vea” lo que está oyendo.

Sin embargo, en la práctica de este auxiliar se debe procurar que los ademanes, acciones o gestos sean naturales, y espontáneos y que se adapten a la expresión hablada.

  1. Que sean naturales.  Esto quiere decir que los ademanes, acciones y gestos nazcan de los pensamientos y emociones propios del predicador.  No deben ser prestados, premeditados o estudiados.
  2. Que sean espontáneos.  Como cuando conversamos, las manos, los brazos, los ojos y aun todo el cuerpo a veces se mueven de acuerdo con lo que hablamos sin haber previsto dichos movimientos, y sin pensar aun en lo que estamos haciendo.  Por ejemplo, si mencionamos el cielo, instintivamente señalamos con el dedo índice hacia arriba.
  3. Que se adapten.  Que los ademanes correspondan con la idea expresada, como se sugiere en el punto anterior.  Si, por ejemplo, usted dice que le duele el corazón, nunca debe tocar la frente, sino, como es obvio, el lado izquierdo de su pecho.

+ Meditación semanal
Esta semana tenemos la serie: “Jornada con Jesús”
“LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO” | Dr. David Jeremiah. Predicaciones, estudios bíblicos.


+ Música cristiana:
Esta semana podrás escuchar la música de Víctor Hernandez
Mil caminos
Bendeciré A Jehová [Salmo 34]
Juntos Por Siempre
Vamos Escalando Peldaños
Alfarero De Amor
Amarte Solo A Ti
Amigo Fiel
Cuan Amable Son Tus Moradas
El Espíritu Santo
En El Río
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+ El libro de la semana:
Esta semana puedes dispone de un libro cristiano de:
Diversos autores – Justificación, Confesión y Disciplina
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