Ejercitando la memoria

memoria1

Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.

Salmo 103:2

El Señor siempre ha provisto medios para que el hombre recuerde las cosas importantes que le ayudan a su bienestar espiritual, es así que instituyó memoriales para recordar al hombre de su liberación, redención, debilidad, su dependencia del Creador, etc. El olvido del creyente en materias espirituales a veces llega a convertirse en una verdadera amnesia espiritual.

Alzhéimer se caracteriza en su forma típica por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales.
La amnesia (gr. Ἀμνησία , olvido) es un trastorno del funcionamiento de la memoria, durante el cual el individuo es incapaz de conservar o recuperar información almacenada con anterioridad.

Se dice que el relacionar ideas con cosas que manejamos muy bien hace que recordemos las cosas más fácilmente. Permítame ilustrarlo con un ejemplo: Si relacionamos los números de un teléfono con el día de mi cumpleaños, mi número favorito, etc. será más fácil traerlo a la memoria que simplemente tratar de recordarlo sin ninguna relación con otra cosa.

La raíz hebrea para referirse a la palabra “recordar” es por demás ilustrativa y sugestiva:
Zakhar.- Del hebreo. Marcar o señalar algo (para ser recordado)

Anotaciones en la agenda, Lista de mandado, El listón rojo en el meñique, la nota en la palma y hasta el acordeón, son todos ejemplos de diversos métodos para recordar cosas importantes. El Señor instituyó memoriales para ayudar al hombre a recordar aquellos eventos en su vida en los cuales el Altísimo obró a su favor.

Por ejemplo, el arco celeste después de la lluvia nos recuerda del pacto que el Señor hizo con el hombre de no volver a enviar un diluvio.

El señor instituyó 7 fiestas para el pueblo de Israel a fin de recordarle eventos importantes. Estas fiestas eran:1)la Pascua, 2) Los panes sin levadura, 3) Las Primicias, 4) Fiesta de las Semanas, 5) Fiesta de las trompetas, 6) La expiación, 7) La fiesta de los Tabernáculos.

La Pascua fue un memorial para recordarle a Israel que 1) había sido esclavo en Egipto y 2) que El Señor le había liberado, sustentado y 3) le había guiado a la tierra prometida. El olvidar estas cosas fue causa de apostasía y pecado para Israel.

«Y este día os ha de ser en memoria, y habéis de celebrarlo como solemne a Jehová durante vuestras generaciones: por estatuto perpetuo lo celebraréis«. Éxodo 12:14
«Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué rito es este vuestro? Vosotros responderéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual pasó las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró«. Éxodo 12:26-27
Recordar las maravillas efectuadas por el Señor en el pasado nos da fe para esperar que el nos sacará con bien de los traces presentes.

«Cuando dijeres en tu corazón: Estas gentes son muchas más que yo, ¿cómo las podré desarraigar?; No tengas temor de ellos: acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto; De las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano fuerte y brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó: así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres«. Deuteronomio 7:17-19 SRV
El día de reposo por contraste le recordaba a Israel la dura esclavitud a que fue sujeto en Egipto.
«Y acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el SEÑOR tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por lo tanto, el SEÑOR tu Dios te ha ordenado que guardes el día de reposo«. Deuteronomio 5:15
La cena del Señor nos recuerda: 1) fuimos esclavos del pecado y dignos de la condenación eterna, 2) así mismo nos recuerda el precio de nuestra redención y 3) la venida de nuestro Redentor por nosotros.
«Y tomando el pan, habiendo dado gracias, partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado: haced esto en memoria de mí. Asimismo también el vaso, después que hubo cenado, diciendo: Este vaso es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama«. Lucas 22:19-20

«Empero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sufristeis gran combate de aflicciones: Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra parte hechos compañeros de los que estaban en tal estado«. Hebreos 10:32-33
Las 12 piedras del Jordán nos recuerdan nuestro paso y entrada a la tierra preparada por el Señor para vosotros.
«Entonces Josué llamó a los doce hombres, los cuales había él ordenado de entre los hijos de Israel, de cada tribu uno; Y díjoles Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro Dios al medio del Jordán; y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel; Para que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo: ¿Qué os significan estas piedras? Les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron partidas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se partieron: y estas piedras serán por memoria a los hijos de Israel para siempre«. Josué 4:4-7

En la economía cristiana nosotros también fuimos sepultados en las aguas del bautismo antes de entrar a la tierra prometida. Por eso Pedro dice que somos «piedras vivas».

Recordar todos los favores y beneficios de que somos objetos fortalece nuestra fe y ahuyenta el pesimismo. El libro de los Salmos es una colección de cantos que recordaba a Israel los favores del Señor.

Salmo de David. «BENDICE, alma mía á Jehová; Y bendigan todas mis entrañas su santo nombre. Bendice, alma mía, á Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila«. Salmos 103:1-5

Y DIRAS en aquel día: Cantaré a ti, oh Jehová: pues aunque te enojaste contra mí, tu furor se apartó, y me has consolado. He aquí Dios es salud mía; me aseguraré, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, el cual ha sido salud para mí. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salud.
Y diréis en aquel día: Cantad á Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. Cantad salmos á Jehová; porque ha hecho cosas magníficas: sea sabido esto por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora de Sión: porque grande es en medio de ti el Santo de Israel. (Isaías 12:1-6)
Hacer memoria de los beneficios de estar con nuestro Padre nos retorna al buen camino y a gozar de la abundancia de pan de vida.

Entonces, volviendo en sí, dijo: «¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre! «Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores.’» Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó. Y el hijo le dijo: «Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo.» Lucas 15:17-21
No ahora ejercitar nuestra memoria a la postre nos puede llevar a ejercitarla demasiado tarde.

«Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama. Y le dijo Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado«. Lucas 16:24-25
«Asimismo también como fue en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; Mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó a todos: Como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará. En aquel día, el que estuviere en el terrado, y sus alhajas en casa, no descienda á tomarlas: y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot«. Lucas 17:28-32
El hombre es tan olvidadizo que puede aún olvidar agradecer al Señor por bendiciones recién recibidas, como la sanidad de la lepra espiritual que teníamos.

«Y entrando en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos, y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros. Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios. Entonces uno de ellos, como se vio que estaba limpio, volvió, glorificando a Dios a gran voz; y se derribó sobre el rostro a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado«. Lucas 17:12-19

CONCLUSIÓN.
Es a causa de esta falta de memoria que la Biblia nos recuerda y amonesta constantemente a no olvidar quienes somos, quienes fuimos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.


Yo, tu Dios, nunca me olvidare de ti – Pastor Luis Cano

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