El discípulo obediente

mateo2819

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

Mateo 28:19

La misión que nos encomendó Jesús es hacer discípulos. Pero, qué es hacer discípulos? Repasemos este pasaje central por excelencia que nos muestra con claridad la misión que nos fue encomendada a todos los seguidores de Jesucristo.

El Jesús resucitado se acerca a sus discípulos y les proclama diciendo: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra». Esto es el principio, la base, el fundamento de la misión. Esta de ninguna manera debe centrarse primordialmente en los perdidos, sino en Cristo que es el centro de todas las cosas, «Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.» (Ro 11:36). El fundamento de la misión es el Propósito Eterno de Dios. El sustento de la misión es el corazón de Dios y su Palabra [«…quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder» (He 1:3)]. Por esto Jesús habiendo estado muerto por tres días, ahora se presenta una vez más ante sus discípulos diciéndoles, «todo poder me ha sido dado»… toda autoridad, todo dominio, todo señorío… estoy sentado a la diestra de la majestad del Padre… He aquí el fundamento.

«Por Tanto»… por causa de esto. Porque esto fue consumado…

«Id, y haced discípulos.» No está de más hacer un breve repaso gramatical a esta oración. Los dos verbos citados se encuentran en modo imperativo: Id y Haced. Lo que denota una orden o mandato, no es una cuestión opcional sino algo de lo cual se espera obediencia. Para un discípulo de Jesucristo esto significa que no es negociable, debe obedecer la orden de su Señor. Debe ir y debe hacer. No vale ningún tipo de excusas como no puedo, no sé, no es mi llamado, no tengo el don, no tengo tiempo, no tengo conocimiento.

«A todas las naciones.» Si la frase anterior es un poco comprometedora, esta más. El mandato a la misión es a todas las naciones, que más concretamente se refiere a todas las etnias, a todos los grupos humanos lingüísticos culturales. Y según Mt 24:14 «será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin». Cuanta responsabilidad! Entonces pues, es necesario movernos de nuestra comodidad geográfica.

«Bautizando-los…, enseñando-les…». Siguiendo un poco más con la gramática del texto observamos que los siguientes verbos se encuentran en el gerundio, esto denota simultaneidad de dos o más acciones; y a su vez el verbo en gerundio explica el cómo de la otra acción. Tenemos en primera instancia un mandato y luego una descripción de cómo lo debemos realizar. El cómo obviamente es proclamando el Señorío de Jesucristo (Toda potestad me ha sido dada…), Bautizando y Enseñando. En resumidas cuentas sería: «Id, y haced… bautizándolos y enseñándoles».

«Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado». Tenemos aquí otro punto que es de suma importancia que lo bien interpretemos. Hacer discípulos según el mandato del Señor, no se refiere a simples estudios bíblicos, ni cursos de discipulado. No es cuestión de reuniones, ni de sermones. No es meramente dar información, sino formación. No es informar, es formar. Por supuesto son necesarios los estudios bíblicos pero más aún es necesario enseñar a poner por obra. Enseñarles a guardar significa enseñarles a practicar, a vivir la Palabra. Podemos sintetizar aquí declarando que la Palabra de Dios como discípulos de Jesucristo debemos conocerla, creerla, vivirla y enseñarla. Este es el proceso completo para cada uno de nosotros.

«Todas las cosas que os he mandado». Mucho se habla acerca del discipulado pero también he visto que muchas veces hay bastante confusión sobre el tema hasta el desconcierto. Digo esto porque todos sabemos que hay que discipular (hacer discípulos) y se da por entendido que hay que enseñar algo, pero el desconcierto general es sobre lo que hay que enseñar. Entonces por ahí entramos en largos e interminables estudios bíblicos, las historias, el Antiguo Testamento, los profetas y las profecías, etc. Cuando Jesucristo de forma clara y concisa dice que debemos «enseñarles todas las cosas que os he mandado». Hmm… y esto que significa?

  • Primero, «todas las cosas» denota que es un cuerpo concreto y definido de enseñanzas. Jesús completó su obra de hacer discípulos en tres años. También el apóstol Pablo hizo esto mismo en igual cantidad de tiempo en la ciudad de Éfeso (ver Hch 19 y 20 especialmente 20:26-27, 31) «no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios». Y «acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.». Que interesante, también el apóstol sabía qué cosas específicas tenía que enseñar y así lo hizo, por tres años de noche y de día no dejó de anunciarles «todo el consejo de Dios». Un paquete de enseñanzas concreto y definido.
  • Segundo, dice Jesús: «Que os he mandado». (!?)… Me asombra cuan propensos que somos a complicar las cosas! El Maestro dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.» (Mt 11:25-26). El Evangelio es cosa de niños y no de sabelotodos. El Evangelio, el Reino de Dios, el hacer discípulos es sencillo, nunca Dios lo hizo algo complicado. Entonces como es tan sencillo nosotros lo complicamos. Pero Jesús dijo enséñenles lo que yo os he mandado. No hay tanta complicación, empecemos por Juan capítulo 1… Juan 3… El Sermón del Monte (Mt 5, 6, 7…), etc. tal como lo hizo Jesús. No estoy dando un programa o métodos, solo expresando la sencillez del Evangelio. Todo el consejo de Dios es todas las cosas que Jesús mandó. Esto de alguna manera es como también dice el apóstol Pablo en 2 Ti 2:2, «Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros».

«Y he aquí…». Esta expresión adverbial sirve para señalar o resaltar lo que se quiere expresar a continuación. La NVI en lugar de he aquí traduce “les aseguro”.

«Yo estoy con vosotros». Y para finalizar otra observación gramatical. Ahora el verbo cambia el tiempo de su conjugación. Primero fue el imperativo manifestando la orden, luego el gerundio nos mostró cómo hacerlo y ahora el verbo está en presente y nos declara una realidad actual, que a su vez es una realidad espiritual: «yo estoy con vosotros». Y completa la proclama afirmando «todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.»

Resumidamente y parafraseando la misión que nos fue encomendada declara: Vayan y hagan discípulos, proclamando, bautizando y enseñando todo lo que les mandé. Haciendo estas cosas, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

De acuerdo a esta enseñanza, hacer discípulos es:

  • Proclamar el Señorío de Jesucristo.
  • Bautizar a los que creen.
  • Enseñarles que vivan todo lo que Jesús mandó. Que conozcan la Palabra, que la crean, que la vivan y que la enseñen a otros.

Hacer discípulos según el modelo de Jesús es formación de vidas.


En Su Palabra – La Obediencia Caracteriza al Discípulo

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