El invencible Amor de Dios

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… ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Juan 8:39

Inseparables De Dios Mientras “Nos Vamos Sin Irnos” por John Piper

Romanos 8:38-39
Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Los acontecimientos que enfrentamos diariamente es una especie de separación que no es una separación. Le llamamos “Irnos sin Irnos”. El texto bíblico trata sobre un tipo de separación que no es una separación. Estaremos enfocándonos en Romanos 8:38-39 que termina diciendo: “ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Romanos 8: Nada Nos Podrá Separar Del Amor De Dios
Los versos 38-39 enumeran diez situaciones que no nos pueden separar del amor de Dios en Cristo Jesús Señor nuestro, 8 de estas situaciones son expuestas en pares: “Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Repito lo que he dicho tantas veces: el objetivo fundamental de todo este pasaje es nuestra seguridad. Dios quiere que su pueblo experimente la profunda e inconmovible confianza, de que está seguro en su amor.

Y Pablo hace este énfasis porque en la vida real muchas veces parecemos y nos sentimos inseguros. Para utilizar las palabras del verso 36: “Tal como está escrito: Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día; somos considerados como ovejas para el matadero”. Este texto es la realidad permanente de los cristianos de algunos lugares del mundo. Y cuando este texto se hace real podemos sentirnos muy inseguros y muy separados de Dios. Y esto será una realidad para algunos de ustedes en algún momento de sus vidas – se presentarán algunas situaciones que les harán sentir que están separados del amor de Dios. Es por eso que este texto está aquí, y es por eso que estoy predicando y esta es la razón por la que usted está aquí esta mañana.

Veamos esta lista y fortalezcamos nuestros corazones con la poderosa y animadora Palabra de Dios. Tenga en mente que estos versos están describiendo la seguridad de los “escogidos de Dios” (Romanos 8:33), no la seguridad de todas las personas. Si usted es un creyente en Jesucristo, él le ha escogido, usted le pertenece. El verso 28 dice que usted le ama y es llamado conforme a su propósito. Este es su propósito –esta eterna seguridad. El verso 29 dice que él le conoció a usted de antemano, es decir, le reconoció con favor, le amó desde antes; usted fue predestinado a ser conforme a Cristo, y usted fue llamado de muerte a vida, y fue justificado de una vez y por todas (tenido por justo en Cristo) y fue glorificado. Estas promesas de ser inseparables son la declaración de Dios de que salvará a los suyos y nada podrá destruirlos. Si tiene a Jesús como a su Señor, Salvador y Tesoro, entonces usted tiene estas promesas.

Ni La Vida Ni La Muerte Podrán Separarnos Del Amor De Dios
Verso 38: “Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida […] nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. La muerte es la primera situación presentada en la lista ¿Por qué? Dos razones: porque Pablo acaba de decir en el verso 36: “somos puestos a muerte todo el día”. Y porque la muerte nos separa de casi todo lo que conocemos en la tierra.

Esta es la amenaza más urgente. Es por eso que Pablo dice rápidamente: “ni la muerte […] podrá nos podrá separar del amor de Dios”. De hecho, la muerte hace justamente lo opuesto. Incrementa la cercanía y comunión con Cristo. Filipenses 1:23: “Me es difícil decidirme por una de las dos cosas: por un lado, quisiera morir para ir a estar con Cristo, pues eso sería mucho mejor para mí” [DHH]. La muerte significa “estar ausentes del cuerpo y habitar con el Señor” (2da a los Corintios 5:8). No es una separación, es el regreso a nuestro hogar.

Pero es también la separación de la familia y de los amigos, y de nuestro cuerpo y de todos los placeres terrenales. Es por eso que aparenta no ser una expresión del amor de Dios. Pero Pablo dice que es amor de Dios. No es como decir que somos amados por Dios hasta la muerte y luego somos amados nuevamente por Dios después de la muerte con una gran pausa del amor de Dios en el momento de la muerte. No, la muerte (la experiencia de la muerte) no es una pausa del amor de Dios. Dios nos ama desde antes de morir, y nos ama en el momento de morir, y nos ama después de morir. Y todas nuestras pérdidas forman parte del hecho de ser amados por Dios. Tan difícil como se siente, Pablo quiere que sepamos y experimentemos el hecho de que la muerte (y todo lo que ella nos arrebata) no es un desliz en el amor de Dios.

Cuando Cristo murió aseguró a su gente en la muerte y en la vida. Nada en la vida y nada en la muerte deshará el triunfo que él logró en la cruz y en la resurrección. Así que Pablo dice en Romanos 14:9: “Porque para esto Cristo murió y resucitó, para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos”. Su señorío sobre la vida y sobre la muerte es invencible. Así que la vida y la muerte no nos pueden separar del amor de Dios.

Ningún Poder Cósmico O Sobrenatural Nos Podrá Separar Del Amor De Dios
El próximo par que Pablo menciona en el verso 38 es “ni ángeles, ni principados”. Y luego, unas pocas palabras después menciona “poderes”. Ni los ángeles, ni los principados, ni los poderes nos separarán del amor de Dios. Estos tres nombres son probablemente designaciones de seres angelicales o demoníacos porque los ángeles son mencionados en primer lugar en este grupo. Así que la idea central de Pablo es esta: no hay ningún poder cósmico o sobrenatural que nos pueda separar del amor de Dios. Estos poderes fueron derrotados definitivamente en la cruz. Colosenses 2:15: “Y [Dios] habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de El [o “en ella”= “en la cruz”]”. Cuando Cristo resucitó, dice Efesios 1:21, fue exaltado “muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero”. Así que aunque estos sinvergüenzas andan sueltos, no pueden dañar en su esencia a los escogidos de Dios. Satanás se irrita grandemente al escuchar a Dios decir: «Tú y tus poderosas huestes son incapaces de tomar a mis amados». Que muestre su vigor Satán, y su furor; dañarnos no podrá; pues condenado es ya. 2

Nada En El Tiempo Y El Espacio Nos Podrá Separar Del Amor De Dios
Los próximos dos pares (en el verso 28 y el 29) son la forma que Pablo tiene de decir que nada en el tiempo y el espacio nos podrá separar del amor de Dios. Primero en el tiempo: “… ni lo presente, ni lo por venir […] nos podrá separar del amor de Dios”. Luego en el espacio: “ni lo alto, ni lo profundo […] nos podrá separar del amor de Dios”. Pablo está abarcando cada argumento posible. Lo está diciendo una y otra vez.

Nada En El Presente Ni En El Futuro Nos Podrá Separar Del Amor De Dios
El par presente-futuro cubre nuestro temor de que aunque el presente pueda ser tolerable ahora, el futuro podrá ser horrible, y nos preguntamos si podremos soportarlo. O pudiéramos temer porque el presente es tan malo que no lograremos llegar a algún futuro. La respuesta de Pablo es: El ahora nunca será tan malo, ni ningún momento del futuro será tan malo que les separará del amor de Dios. Las circunstancias nunca sorprenderán a Dios de modo que él pueda arrepentirse de su promesa. El futuro es absolutamente suyo y él lo conoce y lo ejecuta. Si él dice que el futuro no nos separará, entonces no sucederá así.

Nada Alto O Profundo Nos Podrá Separar Del Amor De Dios
El par alto-profundo (v.39) cubre nuestro temor de que haya algo escondido en algún lugar distante, muy lejano; algún poder amenazante que nos sorprenda y destruya nuestra fe y nos separe del amor de Dios. Pablo dice: No, no importa cuán alto usted pueda ir o cuán profundo pueda descender, nunca encontrará un poder que pueda anular el poder protector de Dios. “¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde huiré de tu presencia? 8 Si subo a los cielos, he aquí, allí estás tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí estás tú”. (Salmo 139:7-8). Nada en el más alto cielo, ni nada en el infierno más profundo nos podrá separar del amor de Cristo.

Ninguna Cosa Creada Nos Podrá Separar Del Amor De Dios
Entonces, al final del verso 39, Pablo añade una exhortación abarcadora para asegurarse de que no ha olvidado nada: “ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Esto cubre todo lo que no es Dios. Ninguna cosa, ni ninguna persona en todo el universo nos podrá separar del amor de Dios.

Y eso nos incluye a nosotros mismos. Hay algunos que dicen que los elegidos no pueden ser arrebatados de las manos de Dios (Juan 10:29), pero ellos pueden salirse por sí mismos. En otras palabras, dicen, usted puede ser un elegido, haber nacido de nuevo, haber sido justificado, y al final perecer. Eso no es lo que la Biblia enseña: “a los que llamó, a ésos también justificó”, esta es la seguridad radical de los escogidos. La seguridad no consiste en que usted puede abandonar la fe y vivir en pecado e ir al cielo. La seguridad es: Dios protege a sus escogidos de la apostasía e incredulidad final. La promesa del nuevo pacto para todo el pueblo de Dios es esta: “Haré con ellos un pacto eterno, por el que no me apartaré de ellos, para hacerles bien, e infundiré mi temor en sus corazones para que no se aparten de mí” (Jeremías 32:40). Puede haber muchos tropiezos y dudas, pero si usted le pertenece, usted volverá a él. Confíe en él.

De modo que nada, absolutamente nada, podrá alejar de Dios a sus escogidos. El resultado de toda esta cadena de afirmaciones es una sólida seguridad a fin de que le sirvamos con misericordia a través de muchos sufrimientos.

El invencible amor de Dios Sugel Michelen