El perfecto amor de Dios

 elperfectoamor

Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor

1 Juan 4:7-8

Seguramente te preguntas
Ya nos había quedado claro que debíamos amarnos unos a otros. Que si estamos en la Luz debíamos hacerlo (2:10), que si hemos pasado de muerte a vida (3:14) debemos hacerlo, entonces:
Fíjate que yo me hice la misma pregunta y no solo ahora sino con temas anteriores que consideraba repetitivos, pero fíjate que buscando la respuesta me encontré con este bosquejo de la carta de Warren Wiersbe que me pareció muy ad hoc:


La verdad es que todo adquiere sentido cuando ves este bosquejo: El tema clave son “Las pruebas de la realidad de la vida cristiana”. Y eso tiene sentido porque el Apóstol constantemente ha estado confrontando a su audiencia ¿son ustedes cristianos o no?
Para ello los confronta primero con las pruebas de la verdadera comunión: Dios es Luz (1:15 a 2:29)
Y en ese contexto enseña que la verdadera comunión se da en tres aspectos:
La obediencia: decir en oposición a hacer. (1:5 a 2:6)
Amor: (2:7-17)
Verdad: (2:18-29)
Y no solo eso, los vuelve a confrontar con el tema de si son verdaderamente hijos de Dios porque Dios es amor (3:1-5:21)
Y las pruebas resultan ser las mismas, pero planteadas desde ese punto de vista y de una manera aún más profunda:
Obediencia (3:1-24)
Amor (4:1-21)
Verdad (5:1-21)
Y entonces te preguntarás
La respuesta tiene dos vertientes:
1. El amor y su ejercicio es una prueba de ser hijo de Dios porque Dios es amor. 2. El amor es la esencia de la Trinidad porque Dios es amor en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo.
El día de hoy veremos la primera vertiente estudiando los versículos 7 y 8
1 Juan 4.7–8 LBLA
7 Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios.

8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
1. El amor y su ejercicio es una prueba de que somos hijos de Dios porque Dios es amor.
Antes que nada tenemos que establecer una premisa: El amor de Dios es perfecto. Y nuestro objetivo no debe ser otro que Comprender el Perfecto Amor de Dios, su origen, sus manifestaciones y su propósito.
Y los pasajes que hoy empezamos a estudiar están escritos para mostrarnos a los creyentes, la maravilla de ese Atributo Divino que es un atributo comunicable al ser humano y que debe ser desarrollado en base al Poder del Espíritu Santo que habita en nosotros.
Por lo tanto, y debido a que A todos nos falta más amor. A todos. Debemos estudiarlo y comprenderlo a fondo.
Y en principio desglosé el tema de la siguiente manera:
1. La manera en que el Apóstol Juan se dirige a su audiencia: amados.
2. La repetición del mandamiento: el amarse unos a otros.
3. La razón del mandamiento: el amor es de Dios.
4. La naturaleza del mandamiento: Dios es Amor.
Veamos entonces el primer punto:
1. La manera en el Apóstol se dirige a su audiencia: Amados
No es la primera vez que el Apóstol Juan se dirige así a su audiencia, lo vimos también en
1 Juan 2.7 LBLA
7 Amados, no os escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que habéis tenido desde el principio; el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído.
Y es curioso, ¿no? Cuando el Apóstol habla del amor les dice Amados.
Agapetos es la palabra griega utilizada para decir Amados: Es un adjetivo, plural, masculino. Podría haber usado en nuestro tiempo la palabra queridos, pero uso Amados, un vocablo más fuerte y más contundente. Los ama de veras. Y los ama con el amor que Dios nos ama: agape, una palabra que en ese entonces no existía, sólo existía eros o filos, amor erótico o sensual y amor filial, entre hermanos.
Entonces, de entrada Juan, manifiesta a través de esta palabra que el ama a su audiencia como aprendió a hacerlo de Jesús, su Maestro y su Salvador.
Luego viene el porque usa ese término:
2. La repetición del mandamiento: el amarse unos a otros.
Y entonces aquí entramos al tema de lleno.
1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
Una vez más, a diferencia del amor emocional, físico o fraternal, agapē (amor) se trata del amor del servicio abnegado (Fil. 2:2–5; Col. 3:12–14; cp. Ro. 14:19; 1 Co. 10:23–24; 13:4–7), es decir el amor concedido a alguien que necesita ser amado (He. 6:10; 1 P. 2:17; cp. Ro. 12:15), no necesariamente a alguien que sea atractivo o digno de ser amado.

Biblia de estudio MacArthur Chapter 4
El texto original transmite la idea de asegurarse de que el amor sea una práctica habitual. El apóstol ya ha escrito que quienes en verdad han nacido de nuevo exhiben a diario el hábito característico del amor (cp. 2:10, 11; 3:14).

Entonces, el amarnos unos a otros no debe ser algo ocasional, de cada domingo o viernes cuando oramos juntos. Debe ser todos los días. Es un hábito o debe serlo.
El afecto personal no es la expresión ni la medida del amor (agapé) del que venimos hablando. Hermanos o personas que nos resultan desagradables pueden y deben ser amadas también como Cristo nos amó a pesar de ser pecadores.
Romanos 5.8 LBLA
8 Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Muchos piensan en la actualidad que el presupuesto del amor a los otros es el que yo me ame primero. Eso es una falacia. Ya nos amamos a nosotros mismos, siempre pensamos primero en nosotros. El anhelo de supervivencia es una muestra de ello, nadie quiere perder su propia vida.
Más bien, el amor a nosotros mismos es, la medida en la que debemos amar a los demás. Aunque Jesús puso una más. Rebasar ese anhelo por la propia supervivencia para entregar nuestra propia vida por los demás, cómo Él mismo lo hizo por los suyos.
La vida de Cristo es la norma final por la que un cristiano mide la virtud en él y en otros. Cristo perfeccionó la naturaleza humana amando a Dios con todo su corazón y a su prójimo como a sí mismo. Edward John Carnell, Diccionario de Teología, 2006, 26.
3. La razón del mandamiento: Dios es amor. porque el amor es de Dios,
La mejor definición del amor la da la misma Escritura
1 Corintios 13.4–8 LBLA
4 El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; 5 no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; 6 no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; 7 todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 El amor nunca deja de ser; pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará.
Este tipo de amor no es el amor que existe en el mundo. No es el tipo de amor con el que aman los incrédulos. Es un tipo de amor único, especial que Jesucristo nos mostró en Su vida, en Su muerte y en Su Resurrección y nos muestra aún ahora siendo nuestro Sumo Sacerdote e intercesor ante nuestro Padre Dios.
Ese amor por tanto, sólo puede ser ejercido o ejercitado por alguien a quien Dios le haya dado Su Espíritu, Sus hijos, nosotros, los que al creer en Jesucristo hemos sido engendrados espiritualmente.
Juan 1.12 LBLA
12 Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre,
Juan 1.13 LBLA
13 que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.
Por tanto, si tú eres hijo de Dios, puedes amar de esa manera.
2 Timoteo 1.7 LBLA
7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Esa capacidad de amar como ama Dios nos la ha dado Él.
2 Pedro 1.3 LBLA
3 Pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,
2 Pedro 1.4 LBLA
4 por medio de las cuales nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa de la concupiscencia.
4. La Naturaleza del mandamiento: Dios es Amor.
1 Juan 4.8 LBLA
8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

En el Derecho o en la Ley se usan las presunciones para determinar la verdad de una afirmación. Hay una que se llama la presunción de salvo prueba en contrario.
En el caso del amor, la única manera de asumir que alguien es cristiano es que verdaderamente ame a su hermano.
Porque como lo dice la Escritura, el que no ama no conoce a Dios y si no conoce a Dios la conclusión es que no es cristiano.
Las preguntas entonces son:
Y si la respuesta es afirmativa para la primera entonces será afirmativa para la segunda y a la inversa, si es negativa para la primera lo será para la segunda.
Y te preguntarás ¿por qué?
Porque Dios es Amor.

1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
Por tanto, si los creyentes poseen la vida de Dios y andan en la luz de Dios (justicia y verdad), también poseen y manifiestan el amor divino, pues todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. Debido a que son hijos de Dios, manifestarán la naturaleza divina y reflejarán el amor de Dios a otros.

1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
Todo aquel a quien Dios salvó en el pasado sigue dando evidencia de esa realidad en el presente. Aquel que posee la vida de Dios tiene la capacidad y la experiencia de amar.

1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
El hecho de que Dios es amor explica una cantidad de aspectos en la perspectiva global del mundo. Primero, explica la razón por la cual creó. En la eternidad pasada, dentro de la comunión perfecta de la Trinidad, Dios el Padre se propuso, como una dádiva de amor para su Hijo, redimir a un pueblo que honraría y glorificaría al Hijo (cp. Jn. 6:39; 17:9–15).


Juan 6.39 LBLA
39 Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que El me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final.
Juan 17.9–15 LBLA
9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos; 10 y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo, mío; y he sido glorificado en ellos. 11 Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como nosotros. 12 Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera. 13 Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos. 14 Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno.
En segundo lugar:
1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
Segundo, la verdad de que Dios es amor explica la selección humana. Él diseñó que pecadores lo conocieran y lo amaran por un acto de sus voluntades (cp. Jn. 7:17–18), aunque no aparte de la obra del Espíritu Santo (cp. Jn. 1:12–13; Ef. 2:5; Tit. 3:5). El más grande mandamiento es que las personas lo amen de todo corazón, alma, mente y fuerzas (Mr. 12:29–30)

En Tercer Lugar:
1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
la realidad de que Dios es amor también explica su providencia. Él organiza todas las circunstancias de la vida, en medio de todo el asombro, la belleza e incluso las dificultades de sus hijos, a fin de revelar muchas evidencias del amor divino (Sal. 36:6; 145:9; Ro. 8:28).

En cuarto lugar:
1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
que Dios es amor explica el plan divino de redención. Si Él actuara solo basándose en su ley habría condenado al ser humano por su pecado, y con justicia destinaría a todo el mundo a pasar la eternidad en el infierno (cp. Sal. 130:3)

1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
Pero su amor proporcionó un remedio para el pecado a través de la obra expiatoria de Jesucristo (Mt. 1:21; Gá. 4:4–5) a favor de todos los que se arrepienten de sus pecados y confían en la misericordia de Dios (Jn. 3:14–15).

1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
En la declaración más conocida de su ministerio terrenal, Jesús declaró: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:16; cp. 2 Co. 5:19–20; 1 Ti. 4:10; Tit. 3:4–5)

El Amor General de Dios:
1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
El amor general de Dios por la humanidad se manifiesta en varias maneras.

1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
Primera, Dios expresa su amor y su bondad a todos por medio de la gracia común. El salmista escribió: “Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras” (Sal. 145:9; cp. Mt. 5:45).

1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
Como parte de esto, Dios revela su amor a través de su compasión, principalmente en que retarda su juicio final contra pecadores no arrepentidos (Gn. 15:16; Hch. 17:30–31; Ro. 3:25; cp. Gn. 18:20–33).

1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
Esa compasión está expresada aún más en sus innumerables advertencias a los pecadores (Jer. 7:13–15, 23–25; 25:4–6; Ez. 33:7–8; Sof. 2:1–3; Lc. 3:7–9; 1 Co. 10:6–11; Ap. 3:1–3). Dios no encuentra placer en la condenación de alguien (Ez. 18:23, 32; 2 P. 3:9).

1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
Junto con sus advertencias, Dios extiende su amor a cada sección del mundo por medio de su ofrecimiento general del evangelio (Mt. 11:28; Jn. 7:37; 1 Ti. 2:4; Tit. 2:11). Así ordenó Jesús a los apóstoles: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15; cp. Mt. 28:19).

1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
Sin embargo, ese amor general está limitado a esta vida. Después de la muerte, pecadores impenitentes experimentarán la ira final de Dios y juicio por toda la eternidad (Dn. 12:2; Mt. 25:41; 2 Ts. 1:9; Ap. 20:12–15).

El Amor Especial de Dios:
1 Pedro a Judas EL AMOR PERFECTO Y EL CARÁCTER DE DIOS
Pero Dios tiene un amor especial y perfecto que derrama sobre todos los que creen. El apóstol Juan caracterizó acertadamente ese amor que Jesús mostró a los apóstoles cuando al inicio de la narración en el aposento alto escribió: “Como había amado a los suyos que estaban en el mundo, [Jesús] los amó hasta el fin” (Jn. 13:1b).

Así lo vemos también expresado por el Apóstol Pablo en la carta a los Efesios:
Efesios 2.4–7 LBLA
4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, 5 aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), 6 y con El nos resucitó, y con El nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, 7 a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Bueno, dirás, está claro que Dios es Amor. ¿Qué bonito verdad? Pero no se trata de eso la predicación es decir, la explicación de este texto no queda nada más en explicar que Dios es amor, sino en que si Dios es Amor y tú dices conocer a Dios, entonces tú debes amar a tus hermanos.
Y entonces viene la última parte de la predicación: La Aplicación.
Todo aquel que ama, es nacido de Dios.
Tú dices que eres cristiano porque naciste de Dios, naciste de nuevo, te pregunto entonces ¿tú amas a tu hermano?
Tú dices que eres cristiano porque conoces a Dios y Dios es amor, te pregunto entonces ¿tú amas a tu hermano?
Porque la misma Escritura dice que si no lo haces no conoces a Dios y por tanto no has nacido de Dios y por tanto también sigues en tus pecados, no eres salvo.
¿Tú has nacido de Dios? Ama a tu hermano
¿Tú conoces a Dios quien es Amor? Ama a tu hermano
Si no lo haces, no eres salvo y morirás en tus delitos y pecados.
Arrepiéntete, pídele perdón a Dios, cree en Jesucristo y serás salvo y entonces tendrás la vida sobrenatural y el poder sobrenatural que necesitas para amar a tu hermano.


“Si nos amamos unos a otros” 1 Juan 4:7-17 Ps. Miguel Linares

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