El poder de la mujer que ora

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Deléitate asimismo en Jehová,
Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Encomienda a Jehová tu camino,
Y confía en él; y él hará.
Salmo 37:4-5

En una apacible noche de primavera, una mujer arrullaba a su pequeño hijo entre sus brazos, desbordando una ternura como solo una madre sabe hacerlo: “Hijo mío, pedacito de mi alma, regalo de mi Dios…Señor, consérvamelo sano, no permitas que se enferme y me angustie su dolor. Concédeme verlo crecer feliz y que llegue a ser un hombre de bien”.
La mujer acostó al niño en su cuna y se dirigió a otra habitación. Allí dormía su pequeño de siete años. Se acercó a la cama y lo besó. “Bendito seas Señor por este niño que me has dado. Guía sus pasos en esta vida, protégelo de los males de este mundo, que llegue a ser un hombre de bien. Cuídamelo mucho, dale inteligencia y buena memoria, para que vaya bien en la escuela”.
La mujer fue al cuarto de su hija de 15 años. La madre se acercó y acariciando sus cabellos, musitó: “Señor, qué bella hija me has dado. Es un botón de rosa a punto de abrir, pero para mí, siempre será mi niña. Últimamente se ha vuelto un poco rebelde… A veces no sé qué decirle, parece que habláramos idiomas diferentes. Dame sabiduría Señor, pues cuando le doy consejos, ella dice que no quiere sermones, no me quiere escuchar. En tus manos la pongo, mi Señor, mi corazón con ella, confiando en que Tú hablarás al suyo”.
La mujer salió y fue hasta el último cuarto. Allí había una cama vacía. Una lágrima rodó por su mejilla.. “Señor, qué te puedo decir…Tú sabes dónde está él ahora, yo no lo sé y me lleno de angustia. Se ha portado insolente conmigo. Señor, apenas asoma a la vida. Tú sabes, mi Dios, que las madres nos preocupamos por nuestros hijos, no importa la edad que tengan. Pero él no lo entiende. No entiende que el amor y el interés de una madre por sus hijos, solo puede acabar cuando ella muere. Señor, amo tanto a mi hijo, te pido que lo traigas sano y salvo a casa. Ya es muy tarde, tengo miedo de que le pase algo. ¡Mi corazón es tan frágil!… En el nombre de tu Hijo Jesús te lo pido. En esos momentos se escuchó un ruido en la puerta, volvió la cabeza y descubrió a su hijo, parado allí. Había estado escuchándola todo el rato y sus ojos estaban llenos de lágrimas. Avanzó hacia ella y la abrazó fuertemente, como hacía tiempo no lo hacía. Entre sollozos, solo pudo pronunciar dos palabras: ¡”Perdóname mamá”!

Este es el trabajo en oculto y en silencio que muchas madres cristianas realizan cada noche, hacer el repaso hijo por hijo para interceder a Dios por sus necesidades propias, sabiendo y confiando es que Dios responderá su oración siempre y cuando Él quiera.

Pero cuando el trabajo de repaso de una madre parece que termina esa noche y se dirige a la habitación de matrimonio, se encuentra allí a su esposo durmiendo y es en ese momento cuando aparece la figura de la esposa, con un trabajo mucho más duro que es la oración diaria por su esposo, la persona que Dios le ha colocado a su lado para compartir su vida para siempre. Esta es la lucha más difícil, la que va a ocupar todas sus energías, todas sus fuerzas, toda su paciencia, toda su entrega. Porque ella sabe que Satanás ha pedido a Dios que le permita zarandear a su marido, porque quiere destruirlo, y con ello destruir su matrimonio y su familia.

No hay tiempo que perder, no hay descanso que tomar, la noche es muy corta, y el trabajo que hacer es mucho, y se acuerda de la petición de Jesús a sus discípulos «Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo». Mateo 26:38, y recuerda también quién es ella para su esposo.

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
 Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.
 El corazón de su marido está en ella confiado,
 Y no carecerá de ganancias.
 Le da ella bien y no mal
 Todos los días de su vida.
 Proverbios 31:10-12

Esposa, tú eres esa mujer virtuosa, el corazón de tu marido está confiado en ti, y él conoce que recibe el bien de tu mano todos los días.
¿Y si no es así, y si mi esposo no ve esto de mí?, aun así no importa, lo verá, sólo es cuestión de tiempo, y para que tu desánimo vaya desapareciendo te dejo una ocupación diaria durante un mes.

¿Tienes ese tiempo por el bien de tu esposo, de tu matrimonio y de tu familia?.

Día 1 Ora para que tu esposo crezca espiritualmente y asuma su responsabilidad ante el Señor. Ora para que él guarde su corazón, desarrollando disciplina espiritual —a través del estudio y la lectura de la Biblia— la oración, la meditación, la memorización de las Escrituras, etc. (2 Pedro 3:18; Prov. 4:23)

Día 2 Ora para que la relación de tu marido con Dios y Su Palabra dé frutos en su vida. Ora para que él sea un hombre de sabiduría, de inteligencia y de temor a Dios. (Proverbios 3:7, 9:10; Salmos 112:1)

Día 3 Ora para que tu esposo sea humilde y rápido en reconocer su pecado delante de Dios. Ora para que su corazón sea sensible a la voz del Señor. (Sal. 51:2-4; Miqueas 6:8)

Día 4 Ora para que tu esposo desarrolle habilidades de liderazgo en su relación, te proteja y provea para ti. Ora para que él te guie sabiamente y te ame de manera sacrificial, para que Dios sea glorificado en tu matrimonio. (Efesios 5:25-29; Colosenses 3:19)

Día 5 Ora para que tu esposo sea fiel a sus votos matrimoniales. Ora para que él tenga el deseo de cultivar la relación como una señal de su lealtad y compromiso contigo,

Día 6 Ora para que tu esposo ame la justicia y aborrezca la maldad, sobre todo los males de la cultura. Ora para que él reconozca y evite el mal en su propia vida, y si es necesario que tome una posición clara y fuerte contra la maldad. (Prov. 27:12; Juan 17:15; 1 Co. 10:12-13)

Día 7 Ora para que tu esposo proteja su corazón contra las relaciones inadecuadas con el sexo opuesto. Ora para que su corazón sea puro e indivisible en su compromiso contigo. (Proverbios 6:23-24, 26; Ro. 13:14)

Día 8 Ora para que tu esposo trabaje arduamente para mantener a su familia, haciendo uso de su mejor capacidad. Ora que las cualidades de carácter necesarias para una exitosa carrera y ministerio se crezcan continuamente en él —persistencia, firmeza, fuerza, una mente analítica, capacidad de organización, relaciones positivas con la gente, determinación, etc. (Ro. 12:11; 1 Co. 15:58)

Día 9 Ora para que tu esposo maneje las finanzas con sabiduría, que tenga discernimiento sobre su presupuesto, sobre las inversiones, y que sea un buen mayordomo de su dinero en lo que se refiere a dar para la obra del Señor. Ora para que el dinero no se convierta en una fuente de discordia en la familia. (Proverbios 23:4-5, Ro. 12:13; Heb. 13:5)

Día 10 Ora para que tu esposo cultive una integridad sólida, y no comprometa sus convicciones. Ora para que su testimonio sea auténtico, que sea honesto en sus tratos comerciales, y nunca haga nada por lo que tenga que esconderse de los demás. (Prov. 20:7; 1 Tim 1:5, 3:7;. Ef. 6:10-12)

Día 11 Ora para que tu esposo tenga un espíritu humilde, dócil y un corazón de siervo ante el Señor. Ora para que él escuche a Dios y desee hacer su voluntad. (Prov. 15:33; Ef. 6:6)

Día 12 Ora para que tu esposo rinda su deseo sexual al Señor y practique el autocontrol. Ora para que su intimidad sexual junto a ti sea fresca, positiva, y un reflejo de amor desinteresado. (Proverbios 5:15, 18; 1 Co. 7:3; Cantar de los Cantares 7:10)

Día 13 Ora para que tu esposo aproveche sus conocimientos prácticos para edificar su familia y tomar decisiones acertadas para el bienestar de esta. Ora para que sirva desinteresadamente. (Gálatas 5:13; Fil 2:3-4)

Día 14 Ora para que tu esposo hable palabras que te edifiquen a ti y a tu familia, y que reflejen un corazón amoroso. Ora para que él no use lenguaje grosero o sucio. (Prov. 18:21;. Ef. 4:29)

Día 15 Ora para que tu esposo elija a sus amigos sabiamente. Ora para que Dios le traiga hombres que fomenten su responsabilidad ante Dios, y no lo lleven al pecado. (Prov. 13:20; Prov. 27:17)

Día 16 Ora para que tu esposo elija actividades saludables que honren a Dios. Ora para que él no viva en la esclavitud de hábitos o aficiones cuestionables, pero que experimente la libertad de la santidad para que se someta al control del Espíritu. (1 Corintios 6:12, 10:31; 2 Tim 2:4).

Día 17 Ora para que tu esposo disfrute de su hombría mientras moldea su vida a Cristo y a la de otros hombres firmes en la fe. Ora por su fortaleza física, emocional, mental, social y espiritual. (Efesios 3:16; 1 Pedro 2:21; 1 Corintios 10:11)

Día 18 Ora para que tu esposo tenga una perspectiva eterna viviendo a la luz de la eternidad. Ora para que él rechace los valores del materialismo y de lo temporal y ponga a Dios primero en su vida. (Mateo 6:33; Deuteronomio 6:5; Efesios 5:16; Salmos 90:12).

Día 19 Ora para que tu esposo sea paciente y un hombre de paz. Ora para que él no ceda a la ira, sino que permita que el Espíritu Santo controle sus respuestas. (Ro. 14:19; Salmos 34:14)

Día 20 Ora para que tu esposo rinda su mente y sus pensamientos al Señor. Ora para que él no se entretenga con pensamientos inmorales o impuros, y que pueda resistir la tentación de caer en la pornografía. (Prov. 27:12;. 2 Corintios 10:5)

Día 21 Ora para que tu esposo aprenda a descansar en el Señor, en sus grandes momentos de estrés, que encuentre gozo y paz en su relación con Dios. Ora para que él presente su agenda al Señor. (Nehemías 8:10; Prov. 17:22;. Salmos 16:11)

Día 22 Ora para que tu marido practique el perdón en su relación de pareja y con los demás. Ora para que él reconozca cualquier raíz de amargura, y rinda cualquier resentimiento o falta de perdón al Señor. (Efesios 4:32; Heb. 12:15)

Día 23 Ora para que tu marido sea un buen padre que discipline a sus hijos con sabiduría y los ame incondicionalmente. Si él no es padre, ora para que encuentre a un hombre joven a quien pueda discipular en las cosas del Señor. (Efesios 6:4; Col. 3:21; 2 Tim 2:1-2)

Día 24 Ora para que tu esposo tenga una vida balanceada – Equilibrando el trabajo y el ocio. Ora para que él reverencie a Dios, pero que también se gane el favor de la gente que conoce en el trabajo y en la iglesia. (Lucas 2:52; Prov. 13:15)

Día 25 Ora para que tu marido sea valiente en su posición contra el mal y la injusticia, y que defienda la verdad. Ora para que él te proteja a ti y a tu familia de los ataques de Satanás. (Salmos 31:24; Ef. 6:13; Salmos 27:14)

Día 26 Ora para que tu esposo descubra y viva el propósito dado por Dios para su vida. Ora para que él ofrezca todos sus sueños al Señor, y persiga sólo aquellos objetivos que traerán la gloria a Dios y que cuenten para la eternidad. (Jer. 29:11; 1 Corintios 10:31)

Día 27 Ora para que tu esposo entienda la importancia de cuidar de su cuerpo —como templo del Espíritu Santo— para la gloria de Dios. Ora para que él practique el dominio propio, comiendo de forma sana y haciendo suficiente ejercicio para mantenerse saludable. (Romanos 12:1-2; 1 Co. 6:19-20, 9:27)

Día 28 Ora para que tu marido sea un hombre de oración. Ora para que él tenga la intención de buscar y encontrarse con Dios en momentos de tranquilidad. (1 Tesalonicenses 5:17; Lucas 22:46; Santiago 5:16)

Día 29 Ora para que tu esposo rinda su tiempo y talentos al Señor. Ora para que sus dones espirituales se manifiesten en su carrera, en la iglesia, y en el hogar. (Efesios 5:15-16; 1 Co. 12:4, 7)

Día 30 Ora para que tu esposo sirva a Dios y a los demás con motivos puros. Ora para que él obedezca al Señor en su corazón, y lo glorifique en todo. (1 Corintios 10:13; Juan 7:17-18, Col. 3:23-24)

Día 31 Ora para que tu esposo reconozca las mentiras del enemigo en su vida. Ora para que sus actitudes y acciones sean guiadas por la verdad, en la medida en que él trae sus pensamientos cautivos a la Palabra de Dios. (Juan 8:44; 2 Corintios 10:4-5)

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