ESCUELA DOMINICAL

1ªFiestaNavCon PuigDic20021

Antes de nada, queremos empezar haciendo una pregunta: “¿pueden los niños ser salvos?” Esto es muy importante para entender lo que es el ministerio dedicado a los niños. La manera de tratar a los pequeños dependerá de la respuesta que se haya dado. Por ella se verá si está usted dispuesto a disciplinarles o a tratarlos como a bebés. Es una pregunta a la que es importante responder.

Muchos conocidos dirigentes cristianos fechan su conversión en la primera infancia.
Matthew Henry se convirtió a la edad de diez años, Isaac Watts a los nueve, Jonathan Edwards a los siete, Henrietta Miers a los cinco, la Sra. Ruth Graham a los cinco, Corrie Ten Boom a los cinco… Estamos convencidos de que los niños pueden y deben hacerlo. La Biblia así lo dice. D.L. Moody dijo que estaba convencido de que si los niños eran suficientemente mayores como para asistir a la Escuela Dominical eran lo suficientemente mayores como para acudir al Calvario. Charles Spurgeon decía: “Generalmente he hallado un conocimiento mucho más claro del Evangelio y un amor mas cálido a Cristo en el niño que se ha convertido que en el hombre…” En otra ocasión Charles Spurgeon dijo: “si se le ha instruido bien a los cinco años, el niño puede creer y ser regenerado con la misma facilidad que lo puede hacer cualquiera.” La Palabra de Dios nos dice: “También le presentaban los niños pequeños para que los tocase. Y los discípulos, al ver esto, les reprendían. Pero Jesús los llamó diciendo: “Dejad a los niños vengan a mi y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos. De cierto os digo que cualquiera que no reciba el reino de Dios como un niño, jamás entrará en él.”

Jesús dice que tenemos que volvernos como ellos para entrar en el reino de Dios. Lo cierto es que, desde el punto de vista adulto de examinar las cosas, estamos pensando en el concepto intelectual. El intelecto y el acto de salvación. Aunque es cierto que el intelecto también participa, el conocimiento y la comprensión se basan en la voluntad. Si estamos dispuestos o no; y estamos convencidos de que esto es lo que el Señor destaca en relación con los niños: el hecho de que están dispuestos a escuchar la verdad; nosotros también debemos de estarlo. No solo es que el niño de corta edad puede entregar su vida al Señor, sino que es preciso que lo haga. Hay una mentira, que brota de lo más hondo del infierno, según la cual se dice “no, lo que tenemos que hacer es esperar hasta que sean suficientemente mayores como para decidir, a fin de que puedan ver y experimentar todas estas cosas”. Esto es algo diabólico. Es preciso que desde la niñez les instruyamos para el reino de Dios. Pensamos que la labor de los padres no es necesariamente instruirles para esta tierra tanto como lo es para la vida eterna. Y hay ocasiones en que nos centramos demasiado en esta tierra cuando no deberíamos de hacerlo. Es de gran importancia que veamos y entendamos que es preciso que los niños crean y lo cierto es que pueden y deben hacerlo. Es algo fundamental participar en un ministerio dedicado a los niños. Y si no ha pensado usted en ello en serio, es importante que lo haga. Pregunte al Señor si en este momento existe un desafío al respecto.
¿Por qué digo esto? Porque es un gozo inmenso ver a niños venir al Señor.