Extrañando la voluntad de Dios

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Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

Salmo 42:2

La toma de decisiones puede ser una experiencia paralizante.

¿Digamos, por ejemplo, que le han ofrecido un nuevo trabajo en un estado diferente? ¿Deberías tomarlo? Bueno, eso depende. ¿Cómo son las escuelas en ese sitio? ¿Cómo es el tráfico? ¿Hay alguna central nuclear cerca? ¿El aumento salarial vale el costo emocional de trasladar a su familia? ¿Te verás obligado a apoyar a alguien? Todos estos factores diferentes pueden dificultar la decisión.

¿Ahora, incluir todo el tema de la voluntad de Dios en la mezcla? ¿Es realmente la voluntad de Dios que te muevas? Parece que es la voluntad de Dios, pero tal vez no lo sea. ¿Qué pasa si cometes un terrible error y de alguna manera pierdes la voluntad de Dios?

El miedo a perder la voluntad de Dios es suficiente para paralizar a cualquier cristiano. Pero aquí está la pregunta: ¿puede un cristiano perder la voluntad de Dios para su vida? ¿De alguna manera podrías pasar toda tu vida fuera del buen plan de Dios para ti?

Parece que la Biblia enseña que, sí, puedes perderte la voluntad de Dios. También enseña que no, no te puedes perder la voluntad de Dios.

Puedes perderte la voluntad de Dios si …
La manera de perder la voluntad de Dios es realmente simple: ignorar la Biblia. En la Biblia, Dios nos ha dicho exactamente qué debemos hacer a la hora de tomar decisiones. Primero, debemos determinar si nuestra decisión va en contra de algo claramente enunciado en la Biblia. La Biblia es clara en que la comunión con otros creyentes es necesaria para nuestro crecimiento cristiano. Si tomar un trabajo te cortará de la comunión con otros, no es la voluntad de Dios que tomes el trabajo.

Segundo, debemos pedirle a Dios que nos dé sabiduría. Santiago 1: 5 –6 dice:
Si alguno de ustedes carece de sabiduría, que le pregunte a Dios, que da generosamente a todos sin reproche, y se le dará. Pero que pregunte con fe, sin dudar …

Obtener sabiduría de Dios no es una experiencia mística, súper espiritual. Significa pedirle a Dios que nos ayude a pensar clara y bíblicamente sobre la decisión que tenemos delante. Cuando pedimos sabiduría, debemos creer que Dios nos la dará. Dios no está tratando de ocultarnos su buena voluntad. Quiere ayudarnos a entender la manera correcta de caminar.

Tercero, debemos pedir la opinión de los demás. Proverbios 15:22 dice: “Sin consejo los planes fracasan, pero con muchos asesores tienen éxito”. Esto es tan gloriosamente simple. Encontrar la voluntad de Dios para tu vida es tan simple como pedir la opinión de otros cristianos piadosos. Exponga la situación ante ellos y luego deje que Dios le hable a través de sus consejos.

No te puedes perder la voluntad de Dios si …
Si prestamos atención al consejo de las Escrituras, no perderemos la voluntad de Dios. Dios no está ocultando su voluntad o tratando de engañarnos para que tomemos una mala decisión. Si evaluamos nuestra decisión mediante las Escrituras, pedimos sabiduría y luego pedimos la opinión de los demás, estamos haciendo lo que Dios requiere de nosotros. Él promete guiarnos a través de ese proceso.

No necesitamos buscar un sentimiento subjetivo, místico y espiritual cuando se trata de tomar decisiones. No me malinterpretes; a veces Dios nos da paz sobre una decisión, y eso es una bendición. Pero ese no es siempre el caso. En ocasiones, es posible que no nos sintamos de una manera u otra con respecto a una decisión. En general, los sentimientos son un muy mal barómetro de la verdad. Un sentimiento de paz puede venir de Dios, pero también puede venir de muchas otras cosas, como una copa de vino o una buena siesta. Además, ¿qué constituye exactamente el sentimiento “correcto” cuando se trata de una decisión? ¿Es paz? O tal vez la alegría? ¿O una sensación de rectitud?

La Biblia no nos dice qué se supone que debemos sentir sobre nuestras decisiones. En cambio, nos dice cómo tomar decisiones bíblicas que honren a Dios. Entonces, si tienes que tomar una gran decisión, no te asustes. En cambio, ve a la Palabra, pide sabiduría y haz que otros participen.

Geiner Ramírez | Extrañar a Dios

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