Jesucristo mi Salvador

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Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

Juan 5:40

La palabra “vida” es una traducción de la palabra griega “zōē”. Es la vida de Dios el Padre y el Hijo. Como dijo Jesús:

“Porque como el Padre tiene vida (zōē) en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida (zōē) en sí mismo”
(Juan 5:26).

Jesús vino al mundo para darnos esta vida, para que podamos vivir. Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida (zōē)” (Juan 10:10).

Jesús murió en la Cruz para que pudiéramos tener vida. Jesús derramó Su Sangre preciosa para que pudiéramos tener vida. Y los que son convertidos tienen esta “vida”. Jesús dijo: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna [zōēn aiōnion]”, Juan 3:36. El Dr. A. T. Robertson dijo que el que cree en Jesús “la tiene aquí y ahora” (Word Pictures; nota sobre Juan 3:36).

Henry Scougal (1650-1678) sólo tenía 28 años cuando murió. Así que él no podría haber tenido más de 26 años o 27 años cuando escribió un pequeño libro titulado, La Vida de Dios en el Alma del Hombre [The Life of God in the Soul of Man] (Martino Publishing, edición de 2010).

Charles Wesley le dio a George Whitefield La Vida de Dios en el Alma del Hombre. Whitefield fue convertido al leerlo y llegó a ser uno de los más grandes predicadores del Evangelio de todos los tiempos. Mientras Whitefield lo leía, dijo, “¡Oh, qué rayo de vida divina entró en mi alma!” Whitefield dijo: “Jesucristo… se reveló a mí y me dio el nuevo nacimiento”. El libro tuvo un gran papel en el Primer y Segundo Gran Despertamiento. John Wesley lo publicó catorce veces. Fue publicado en Estados Unidos por William Staughton, pastor de la Primera Iglesia Bautista de Filadelfia. ¡Benjamín Franklin publicó una edición!

En La Vida de Dios en el Alma del Hombre, Henry Scougal dijo que no debemos confundir las formas externas de la religión del Cristianismo verdadero. Henry Scougal dijo que el verdadero Cristianismo es la “unión del alma con Dios, un verdadero [compartir] de la naturaleza divina” (Ibíd., Pág. 30). ¡En otras palabras, La Vida de Dios en el Alma del Hombre! La vida de Dios sólo puede entrar en nuestras almas cuando venimos a Jesús. Pero Jesús dijo:

“Y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:40).

o como lo pone una traducción moderna,

“Ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida” (NVI).

Jesús dijo esto a hombres que creían en Dios. Él les dijo esto a hombres que creían cada palabra de las Escrituras. Él les dijo esto a hombres que ayunaban por lo menos dos días a la semana. Él le dijo esto a hombres que estaban tratando de ser piadosos. Y así te dice esto a ti que todavía no eres salvo esta mañana,

“Y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:40).

La única manera de llegar a ser un verdadero Cristiano es tener la vida de Dios en tu alma. Y la única manera de recibir esa vida en tu alma es viniendo a Jesús. Sin embargo, el Salvador dice: “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida”. Voy a aplicar este verso de varias maneras.

“Y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:40).

I. Primero, por qué no has venido a Jesús.

Los “Decisionistas” piensan que cualquiera puede venir a Jesús en cualquier momento. Todo lo que tienen que hacer es levantar la mano o “pasar al frente” al final de un sermón. Todo lo que tienen que hacer es decir las palabras de la “oración del pecador”. Todos estos son actos humanos que cualquiera puede hacer en cualquier momento. Pero ninguna de estas “decisiones” salvará tu alma. El Dr. Isaac Watts dijo:

No forma externa puede limpiar,
La lepra que dentro está.

“Y no queréis venir a mí para que tengáis vida”. Esto quiere decir que ustedes que no son convertidos no tienen vida ahora. La Biblia dice que son “por naturaleza hijos de ira” (Efesios 2:3). La Biblia dice que están “muertos en pecados” (Efesios 2:5). La Biblia dice que están “bajo pecado” (Romanos 3:9).

“Bajo pecado” – que terrible declaración, pero verdadera. El Dr. Lloyd-Jones dijo que significa “Toda la humanidad por naturaleza está bajo la culpa del pecado, bajo el poder del pecado, y bajo la contaminación del pecado…Nacemos pecadores, ‘todo bajo pecado’. Y el término ‘bajo’, creo, nos da la impresión de que estamos bajo la autoridad, es decir todo la esfera a la que pertenecemos…porque todos somos descendientes de Adán, todos hemos nacido bajo pecado…[el pecado de Adán] es lo más catastrófico y devastador que jamás ha sucedido en el mundo” (Romanos, Capítulos 2:1-3:20, The Banner of Truth Trust, 1989, pp 190-191.).

Él continuó diciendo, “Si no aceptas esta descripción de ti mismo…entonces no hay necesidad de discutir sobre ello, simplemente no eres un Cristiano…aún no estás convencido y bajo convicción por el pecado, y no eres un creyente en Jesús, aunque puedes haber pensado que eras. Si tú te opones a esto en cualquier manera, automáticamente te estás poniendo a ti mismo fuera…de la fe Cristiana. Esta descripción del hombre en el pecado es la simple verdad, la horrible verdad” (ibid., P. 214).

Arthur W. Pink dijo: “Muy lejos de ser sólo una ‘enfermedad’, el pecado que mora en nosotros es una enfermedad repugnante” (Man’s Total Depravity, Moody Press, 1981). La enfermedad del pecado tiene tal poder sobre ti que no quieres venir a Jesús. No vienes a Él, porque no lo deseas a Él. ¡Eres tan esclavo del pecado que no quieres tener nada que ver con Jesús!

Tú puedes decir: “Pero yo vengo a la iglesia. ¿No muestra eso que estoy bien?” ¡No, no es así! Esto demuestra que vienes por algún motivo egoísta. Seamos sinceros. No estás aquí porque quieres a Jesús. Estás aquí porque te gusta estar en una multitud de jóvenes alegres. Te gusta la gente de aquí, ¡pero no quieres a Jesús! Ahora, te estoy pidiendo que seas honesto contigo mismo. Eso es verdad, ¿no? Alguien podría decir: “Sí, eso es cierto. Así que no voy a venir más. Voy a ser honesto y no voy a venir más”. ¡Pero eso sólo demuestra aún más lo que he dicho! ¡Esto demuestra aún más que no quieres a Jesús! Esto demuestra aún más que estás amarrado y encadenado por el pecado – que el pecado tiene dominio absoluto sobre ti. Eres dominado por el pecado. Como el Apóstol Pablo dijo, estás “bajo pecado”. ¡No me extraña que no hayas venido a Jesús! No es extraño que Jesús te dice: “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida”. No quieres a Jesús. No quieres vida. Quieres pecado. Jesús dijo: “Los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan 3:19). Hasta que te admitas eso a ti mismo no hay ninguna esperanza para ti. Debes ser consciente de ello. Debes decirte a ti mismo: “Sí, es cierto. Amo las tinieblas más que la luz. Me encanta la manera que soy, y no quiero ser salvo por Jesús. Incluso si pudiera cambiar, ¡no quiero! Me gusta ser como soy” ¡No es de extrañar que no quieres venir a Jesús! No es extraño que Jesús dice:

“Y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:40).

II. Segundo, qué les sucede a los que no vienen a Jesús.

Recuerdo muy bien lo que me pasó. He estado escribiendo mi autobiografía, así que eso ha estado en mis pensamientos recientemente.

Al principio pensé que venir a la iglesia era todo lo que necesitaba. Los vecinos de al lado me llevaron con sus hijos a la Primera Iglesia Bautista de Huntington Park, California. Yo continué yendo a la iglesia porque me gustaba estar con esa gente amigable. No había ninguna otra razón. Me gustó. Eso fue todo.

Me pregunto si esa no es la razón por la que vienes a la iglesia. Te gusta la experiencia – nada más. Eso puede durar mucho tiempo. Pero tarde o temprano eso no va a ser suficiente. Si no vienes a Jesús, después de un tiempo no estarás satisfecho con la alegría exterior que encuentras al venir a la iglesia. Algo va a pasar que te hará insatisfecho con sólo venir a la iglesia.

Algo malo va a pasar en la iglesia. Ya que ninguna iglesia es perfecta, verás o escucharás algo que te molestará. Empecé diciendo: “Puede que veas o escuches algo que te moleste”. Pero lo cambié a: “Verás o escucharás algo que te molesta”. Va a pasar. Siempre pasa. No hay un hombre en esta plataforma que no ha sido profundamente turbado por algo que vieron en esta iglesia. Pero todavía están aquí. Sin embargo otros, que vieron las mismas cosas, se apartaron y dejaron de venir. Se describen en la parábola del sembrador,

“Éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan” (Lucas 8:13).

El Dr. R. C. H. Lenski dijo que “la tentación de alguna forma va a llegar a todos los creyentes” (nota sobre Lucas 8:13). Pero los que tienen sus raíces en Jesús no se apartan. Los que no están arraigados en Jesús se apartarán cuando pasen por alguna dificultad. ¿Por qué se alejan de la iglesia? ¡Es porque no tienen la “vida” de Jesús dentro de sus almas!

“Y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:40).

lo prueba el hecho de que se van de la iglesia después de un tiempo.

Conozco gente que fue de una iglesia a otra. Pero nunca fueron satisfechos. Ellos siempre encontraron alguna falla. Pero nunca se dieron cuenta de que la falla principal estaba en ellos mismos. Para ellos Jesús dice:

“Y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:40).

III. Tercero, los que sí vienen a Jesús.

Los que vienen a Jesús son los que son atraídos a Él por la gracia de Dios. Cuando era adolescente pasé por un horrible “quebrantamiento” de iglesia en la Primera Iglesia Bautista de Huntington Park. No puedo describirlo todo en este corto sermón. Es suficiente decir que fue horrible. La gente se agarró entre sí y lucharon como animales en el servicio de la mañana del Domingo. Se tiraron himnarios el uno al otro. Ellos dijeron e hicieron cosas muy terribles que no se pueden mencionar en un servicio de la iglesia. Vi todo esto cuando era un adolescente perdido. Sin embargo aquí estoy, predicándoles a ustedes, más de cincuenta años después. Creo que todos los otros adolescentes se apartaron. ¿Por qué estoy aquí? Ni siquiera vengo de un hogar Cristiano. ¿Por qué estoy aquí? La única manera que puedo explicarlo es con una cita de Efesios 1:4, “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo”. No hubo nada bueno en mí que me salvó. ¡Fue Dios quien me eligió a mí! ¡Todo fue por la gracia de Dios!

Sublime gracia que salvó
Tan vil ser como yo.
Fui ciego mas hoy miro yo,
Perdido y Él me halló.

En los peligros o aflicción,
Que aquí he tenido yo;
Su gracia siempre me libró,
Y al cielo llevará.
(Traducción libre de “Amazing Grace”
por John Newton, 1725-1807).

Empecé a amar a Jesús antes de confiar en Él. Los otros estaban jugando en la iglesia, pero yo era un niño sin hogar, un niño sin padre. Al principio pensé que podía salvarme a mí mismo por ser bueno. Pero no podía ser lo suficientemente bueno. Por último, en un momento del tiempo, vine a Jesucristo Mismo – o más bien, Él vino a mí. ¡Él me salvó y me limpió de todo pecado con Su Sangre preciosa!

Amigo hallé, sí a Él hallé,
Él me ama a mí por siempre;
Con Su amor me atrajo a mí,
Y atado estoy a Él.
Mi corazón con Él está,
Nada podrá separarnos,
Yo soy suyo y mío es Él,
Por siempre y por siempre.

Amigo hallé, sí a Él hallé,
Sangró, murió para salvarme;
Y no solo el don de vida dio,
Pero así Mismo se dio;
Nada que tengo mío es,
Lo tengo por Él que da;
Mi corazón, mi fuerza, mi vida, mi todo
Suyos son, por siempre y por siempre.
(Traducción libre de “I’ve Found a Friend” por James G. Small, 1817-1888).

Me amaste primero y así te amo yo,
Y porque en Calvario, me diste perdón;
Te amo por lo que sufriste por mí;
Jesús si te amaba, yo te amo más hoy.

Al morir o en vida, siempre te amaré,
Y mientras respire a Ti alabaré;
Y cuando la muerte me quite el dolor,
Jesús si te amaba, yo te amo más hoy.
(Traducción libre de “My Jesus, I Love Thee”
por William R. Featherstone, 1842-1878).

¡Oh, queridos jóvenes, les ruego que amen a mi Salvador, Jesús! Él sangró por ti en la Cruz para que seas limpio y apto para el Cielo. Ven a Jesús y amalo, y confía en Él. ¡Ven a Jesús y Él te dará vida eterna y gozo eterno! ¡Está vivo! ¡Está vivo! Está en el tercer cielo, sentado junto a Dios Padre. ¡Está vivo! Ven a Él. ¡Confía en Él! ¡Él te ama!

Él te ama a ti, Él te ama aún,
Y más de lo que piensas tú;
Murió para salvarte del Infierno,
Al cual hoy te vas tú.
(Traducción libre de “He Loves You Still” por Dr. John R. Rice, 1895-1980).

Doctrina de Salvación – Samuel Perez Millos (3-6)

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