Jesús justificado

jesusjustificado

… Justificado en el Espíritu …

1ª Timoteo 3:16

¿Qué quiere decir el Nuevo Testamento por “justificar”? Todos están de acuerdo en que la justificación es de Dios, pero no todos están de acuerdo en el significado preciso de la justificación. La forma más directa de expresar el problema es esta: ¿ “Justificar” significa “declarar justo” o “hacer justo”?. Esto es: ¿es la justificación un evento externo a la persona justificada – una justificación “fuera de mí” – o es algo que se lleva a cabo “dentro” de la persona justificada?

Algunos rehúsan aceptar las dos opciones que aquí hemos presentado. En su forma de pensar, Dios declara justa a la persona pero la hace, al mismo tiempo, justa; el acto de Dios de justificar es simultáneamente un acto “fuera de mí” y “dentro de mí”. Por supuesto que, contender por un ya sea uno u otro en la cuestión de la justificación no es, como veremos más adelante, sugerir que no sucede nada dentro del creyente. En lo que aquí insistimos es en que la justificación es, ya sea “la declaración de” o “la creación de”; que no es ambas cosas, una declaración mas una creación.

“Justificar” significa lo mismo que “declarar justa” a una persona que, en sí misma, no es otra cosa sino injusta. De hecho, la persona justificada, en sí misma está llena de podredumbre y es repugnante a la santidad verdadera. La justificación es entera y completamente objetiva. La expresión “justificar” no significa “hacer justo” sino “declarar justo”, “confirmar como justo”. La razón por la que no se puede decir que “justificar”   “hacer justo” no es porque el creyente ya sea justo, sino porque Otro ya es enteramente justo a su favor – a saber, el Hijo de Dios. “Justificar” es un acto de Dios basado en una justicia perfecta, no un acto de Dios que produce una justicia perfecta.

Cuatro razones que considerar

¿Cuáles son las razones para tomar esta posición? El primer lugar para consultar son las Escrituras.

1. La justificación en el Nuevo Testamento es (a) la justificación del perfectamente Justo y (b) la justificación del impío, o pecador. Cuando se habla de la primera justificación el Justificado es (1) perfecto Dios y (2) perfecto Hombre.

La justificación del perfectamente Justo, cuando es la justificación del perfecto Dios, se menciona en Lucas 7:29: “Y todo el pueblo y los publícanos, cuando lo oyeron, justificaron a Dios…” La New International Version capta la fuerza de esto diciendo: “… reconocieron que el camino de Dios era correcto”. La justificación del perfecto Dios es la declaración (no el hacer) de la justicia de Dios.

La justificación del perfectamente Justo, cuando es la justificación del perfecto Hombre, es mencionada en 1 Tim. 3:16: “Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu… “. De acuerdo con el Expositor’s Greek Testament (Vol. 4, pág. 118), esta justificación se efectuó “en una revisión de la totalidad de la Vida Encarnada”. Indiscutiblemente, Cristo fue el Justo (Hech. 3:14; 22:14; 1 Juan 2:1). Cristo fue declarado justo, no hecho justo.

La justificación del perfecto Dios (Luc. 7:29) y del perfecto Hombre (1 Tim. 3: 16) es en ambas ocasiones la declaración, no la creación de justicia.

¿Y qué de la justificación del hombre imperfecto o del pecador? Obviamente si mantenemos en mente que la justificación es la justificación del impío, resultará imposible pensar de ello como de la creación de justicia. Si esto último fuera así, la justificación ya no sería la justificación del impío. Pero así es exactamente como el Nuevo Testamento se refiere a ella. Romanos 4:4, 5 habla explícitamente de la justificación del impío y de la justificación como consistente en que Dios no nos cuente nuestros pecados en contra nuestra.

Además, debería reconocerse que cuando Pablo habla de la justificación aparte de las obras de la ley, él está hablando de una justificación aparte de la conformidad con las positivas demandas de la ley; es decir, santidad en pensamiento y obra (Rom. 3:20-28; Gál. 2:16; 3:11; 1 Juan 2:2). Esta es la justificación de aquellos que no poseen santidad en, ni por, sí mismos; que no tienen una conformidad personal con las positivas demandas de la ley.

2. El verdadero significado de la justificación puede derivarse de su antítesis en el Nuevo Testamento. Lo opuesto de “justificar” no es “depravar”, sino “condenar”. Si “justificar” significara “hacer santo” su opuesto sería “hacer impío”. Sin embargo, si “justificar” significa “absolver” luego, su opuesto sería “condenar”. Y esta es exactamente la situación. De acuerdo con Pablo, el opuesto de “justificar” es “condenar”. Y partiendo del contexto de Romanos 5: 12 en adelante, queda claro que la antítesis es una de condenación y justificación y no de “corromper” y “hacer justo”. De aquí que “ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado [el de Adán] para condenación, pero el don vino… para justificación.” Rom. 5: 16. Y Romanos 5: 18 declara: “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación … de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación …. ” Este énfasis es lo que gobierna la forma como entendemos a Romanos 5:19: “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos”. La propagación de una naturaleza corrupta desde nuestro padre Adán es una sana verdad bíblica y teológica, pero en este pasaje no es el énfasis de Pablo (compárese con Rom. 5:12 en adelante). Su énfasis es este: Debido a nuestra conexión con Adán, lo que resulta judicialmente es la condenación. Sin embargo, debido a nuestra conexión con Cristo lo que procede judicialmente es la justificación. Así como la condenación no significa “hacer malvado”, de igual forma la justificación no significa “hacer bueno”. Mirando la antítesis de “justificar” (“condenar”), podemos ver que “justificar” significa “absolver” y no “hacer justo”.

Las expresiones usadas en los pasajes bíblicos revelan que son derivadas no de la operación de purificar el alma o de infundir justicia en ella, sino del procedimiento de las cortes en sus juicios, o de las personas ofendidas en su perdón hacia los ofensores (compárese con Rom. 8:33, 34).

3. Al determinar el verdadero significado bíblico de justificación, un examen de las expresiones equivalentes demuestra que se comunica la misma idea que en el sentido jurídico de “justificar” y de “justificación”.

En Juan 3:18, la recompensa de creer no es la purificación (aunque verdaderamente esta sigue) sino la no-condenación; esto es, absolución o justificación. De igual forma, se dice que oír la palabra de Jesús y creer en él (Juan 5:24) trae, no la libertad de la corrupción, sino la libertad de la condenación en juicio.

Quizá el pasaje que más claro presenta el significado de un equivalente de la justificación es 2 Corintios 5:19-21. En el verso 19 se explica la obra de reconciliación no como purificar a los hombres de sus pecados, sino como “no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”. La justificación es la no imputación del pecado. El verso 21 establece claramente: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. ¿En qué sentido fue Cristo hecho pecado? ¿Por imputación o por impartición? ¿Contándolo o reconociéndolo como pecador, o haciendo de él un pecador? Puede haber sólo una contestación que haga justicia a la evidencia bíblica. Cristo fue hecho pecado por imputación y no por impartición, ¡teniendo nuestro pecado sobre sí, no en sí! De igual forma, podemos preguntar cómo somos hechos justicia de Dios en él. La contestación es la misma. Somos hechos justicia de Dios por imputación, y no por impartición. Somos tratados como si fuéramos justos y no porque somos, de hecho, justos en nosotros mismos. Cristo fue tratado como pecador porque vino y tomó nuestro lugar y nosotros somos tratados como justos porque, mediante la fe, tomamos su suerte.

En resumen. Hemos afirmado el significado de “justificar” como “declarar justo” y no “hacer justo”. Hemos considerado el significado de la palabra, la antítesis de “justificar”, algunas expresiones equivalentes y la distinción necesaria entre la justificación y la santificación.

Este artículo fue escrito por G. P

3/8 – Justificado en el Espíritu – “El Misterio de la Piedad” – Pr. Andres Portes

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