La inspiración de las Escrituras 9

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así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Isaías 55:11

Salmo 107:20: “Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina”.

Todo lo que Dios ha hecho, hace y seguirá haciendo es a través de su palabra, la obra de Dios se produce a través de su palabra y su poder reside en su palabra. Un cable sin energía no tiene utilidad, es un simple cable, necesita energía para encender una luz; del mismo modo la palabra que nosotros emitimos es como un cable y solamente cuando Dios inspira nuestra palabra, ella conduce el poder y la energía de Dios y provoca lo que él quiere. Podemos hablar muchas cosas, pero Dios nos da la maravillosa oportunidad de hablar lo que él quiere. Siempre que tu boca se abra para hablar cosas que hay en tu corazón o en el de otra persona, tu palabra será vana, pecaminosa y negativa pero cada vez que abras tu boca para hablar la palabra de Dios y ella provenga de su boca, su poder obrará a través de tu palabra. La obra de Dios no solamente se hace a través de su palabra sino que él pone su palabra en la boca de sus siervos escogidos. ¡La obra de Dios se hace a través de la palabra divina emitida por seres humanos! Aún cuando Jesús habló, él dijo que las palabras que hablaba no eran palabras propias sino que provenían de su padre celestial. Asimismo, dice la Biblia que no hará nada Dios sin anunciarlo primero a sus siervos los profetas, las cosas que tienen que suceder, suceden porque Dios las anuncia previamente a través de la boca de hombres y mujeres. ¡Hoy Dios tiene una palabra para ti!

EL PODER DE SU PALABRA

Leamos Isaías 55:10-11: Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, 11así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”.

El deseo de Dios es que le entreguemos nuestro corazón y seamos un instrumento en sus manos hablando la palabra que sale de su boca. ¡Dios desea bendecir tu vida y los que te rodean y para ello necesita que tu boca hable sus palabras! ¡Dios, pon tu palabra en nuestras vidas, en nuestro corazón, en nuestra boca! En el capítulo 4 de Mateo se relata la historia de la tentación de Jesús; dice la Biblia que Jesús tuvo hambre, su debilidad en ese momento fue el hambre y Satanás le dijo: “Si eres Hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en pan”. Satanás tocó a Jesús en su área más débil, el hambre y en su área de poder más fuerte que era la palabra. Jesús le contestó: “No sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. En esta frase Jesús utiliza un término que no tiene traducción al español: “rhema”, que significa palabra revelada de Dios. Dios está diciendo: No sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que yo envío en el momento oportuno, para la circunstancia oportuna y para la persona oportuna”. Es decir: ¿Cuál es la palabra que Dios envía para la circunstancia que estoy viviendo? Porque hoy Dios tiene una palabra específica para cada uno de nosotros, según el momento y la circunstancia que estamos viviendo. ¡Hay un Dios que quiere hablarte específicamente aunque haya miles recibiendo esta misma enseñanza!

¿De qué vive un hijo de Dios? ¡De la palabra “rhema” que sale de la boca de Dios! Si tu no tienes esa palabra, andas en un sequedal y no sabes qué hacer con tu vida pero si has escuchado la palabra de Dios tienes un arma poderosa que será dinamita en tu vida. ¡Algo hará Dios con esa palabra! ¡No volverá a él vacía! Así como cae la lluvia y la nieve y riega la tierra y ésta produce frutos, así será la palabra de Dios, no volverá a él vacía, sino que hará la obra para la cual la envió.

El mundo necesita gente que al abrir su boca, hablen palabra “rhema”, palabra específica de Dios para una persona, para una circunstancia determinada, en un momento preciso; qué horrible cuando pensamos que Dios respaldará lo que hablamos pero ello no ocurre. Recuerdo una oportunidad en que me llamaron para que orara por un chico que tuvo un accidente automovilístico; sus padres no eran cristianos pero me llamaron para que orara por él. “Pastor, ¿se salvará?” Yo les contesté: “¡Tengan fe porque Dios lo levantará!” Al otro día me llaman para decirme que el chico se murió. ¡Qué horror abrir la boca sin que Dios nos haya mandado! A veces confundimos la palabra de Dios que viene a nosotros a través de la fe, con alguna ilusión o presunción. ¡Necesitamos conocer cuál es la palabra de Dios para nuestras vidas!

SERÁS COMO MI BOCA

Jesús tenía dos posibilidades, obedecer a Dios o a Satanás diciendo: “Piedra conviértete en pan…” pero él decidió hablar lo que Dios quería. Cuando Jesús dijo: “¡Lázaro, ven fuera!”, él abrió su boca porque Dios estaba abriendo su boca, Jesús hablaba porque Dios estaba hablando a través de él. ¡Si Dios habla, Dios produce! Del mismo modo que ocurre con Jesús, sucede con cada hijo de Dios; si puedes creer y consagrarte a Dios, él te dice: “¡Serás como mi boca!” Dios hoy nos dice: Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”.(Jeremias 15:19) ¡Dios necesita personas que abran su boca en el nombre de Jesús! Dios está necesitando hijos que no hablen de acuerdo a las circunstancias, según su propio entendimiento y corazón sino en el nombre de Jehová de los ejércitos.

¡Tus vecinos están necesitando que tu les hables palabra Dios! ¡No necesitamos un mensaje lindo! ¡No necesitamos palabra de hombres! ¡Necesitamos palabra de Dios! Hace once años que predico la palabra de Dios y podría decir que he hecho del predicar un oficio, soy capaz de estar una hora hablándoles animadamente y sin aburrirlos, pero ese no es el caso. No he sido puesto por Dios para eso, mi interés y el de Dios no es que hable lo que hay en mi corazón sino palabra de Dios específicamente para ti. ¡Necesitamos que baje palabra de Dios y obre con poder en nuestras vidas! ¡Dios necesita una boca que se abra en su nombre para hablar lo que él quiere! ¡Necesitamos algo más que mensajes elocuentes!

El apóstol Pablo era un hombre muy preparado, vivió en Tarso, una ciudad comercial y universitaria, sabía hebreo, griego y arameo, había estudiado en la escuela del Rabino Gamaliel pero él decidió tirar todo a la basura con tal de alcanzar el conocimiento del hijo de Dios. Yo muchas veces me he sentido avergonzado cuando he escuchado personas que no son muy preparadas, pero vienen encendidos con el poder del Espíritu Santo, y Dios los respalda cuando abren su boca. Si la palabra que se habla es “rhema”, irremisiblemente es una palabra de poder, tu puedes tomar la Biblia y recitarla de memoria, dice la Biblia que toda la palabra es inspirada por Dios, pero la palabra “rhema” es la palabra específica revelada que Dios toma de la Biblia y hace que se encienda en ti, en la circunstancia que estás viviendo ahora convirtiéndose en poder para tu vida!

CONCLUSIÓN

Hace muchos años atrás yo andaba en un desierto, no sabía qué hacer de mi vida; recuerdo una noche en que fui a buscar un pastor a las 12:30 de la noche, golpeé su puerta para que me diera un consejo y en vez recibirme el pastor, me atendió su esposa en camisón y me preguntó: “¿Qué necesitas?” “Necesito un consejo”, le respondí. “El pastor no está y ésta no es hora de molestarlo, además, cuando regrese llegará muy cansado”. Me fui de la casa de ese pastor y me senté en el cordón de la esquina a llorar, no sabía qué hacer de mi vida, necesitaba que alguien que me dijera algo, una “palabrita” aunque sea. ¡Estaba desahuciado! Cierto día un amigo que estaba orando por mí, me llamó diciéndome: “El Señor me dio una palabra para ti. Hoy Dios te dice: Pídeme y te daré por herencia las naciones”. Yo incrédulo le respondí: “Esa fue una profecía para Jesús, no para mi…” Cuando comencé a salir por CX 14 radio El Espectador, Dios me trajo a memoria esa palabra; luego nuestra iglesia comenzó a trasmitir a través de la cadena Enlace TBN y nuevamente recordé esa palabra. ¡Pídeme y te daré por herencia las naciones! ¡No es lo que tu puedes hacer, es lo que Dios puede hacer! Si yo me hubiera propuesto llegar a 2.061 canales de TV no lo hubiera logrado, Dios lo hizo por mi. ¡Cuando Dios dice, Dios hace! “Así será mi palabra, no volverá a mi vacía sino que hará la obra para lo cual la mandé, mi palabra hará lo que yo quiero”, dice Dios, entonces él toma una profecía que era para Jesús, te la aplica a ti y te dice: “¡Es para ti también!” Esta semana Dios me recordó la palabra que me dio hace once años pues este viernes estaré predicando en Corea a más de 500 mil personas a través de una red que va a 50 países; a mi regreso predicaré en España en un congreso nacional y luego lo haré en Venezuela. ¡Cuando Dios habla, Dios cumple!

¡Si Dios dice de ti que hará algo, lo hará! ¿Puedes creer que en este día cambiará tu matrimonio? ¿Puedes creer que hoy sanará las heridas de tu corazón? ¿Puedes creer que hoy hará un milagro en tu vida? Dios hoy te dice: “Quiero que me conozcas, tengo cosas que hacer en tu vida y en esta nación pero no podré hacerlas si no abres tu boca en mi nombre. Quiero poner mi Espíritu y mi poder en tu boca. ¿Cuándo dejarás que tu boca sea mi boca? ¿Cuándo dejarás de hablar lo que a ti te parece y comenzarás a hablar lo que yo quiero? El día que tú te sometas a mí, el día que te arrepientas de hacer lo que tu quieres, ese día serás como mi boca. Quiero hacer cosas grandes con tu vida. Sólo necesito que me entregues tu vida, que me permitas vivir en tu corazón, que consagres todo tu ser al servicio de mi causa, si lo haces serás como mi boca, te llenaré de mi poder para hacer mis obras.


La Inspiración de las Escrituras #9 – Pastor Juan Radhamés Fernández

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