La misión de Juan Bautista

lucas116

Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

Lucas 1:16

La preparación antes de la revelación

“Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.” (Lucas 1:5-17)

Amigos, es bíblica y teológicamente fundamental entrar en la obra de la Navidad, para crear el marco fundamental que viene a través de la vida de Juan el Bautista. Verá, Juan vino antes que Jesús, tanto en el nacimiento como en el ministerio. Juan fue la preparación y Jesús fue la revelación. Juan bautizó con agua, Jesús bautizó con el Espíritu Santo y fuego (Mateo 3:11). Juan dijo: “Arrepentíos, porque el Reino de Dios está cerca” (Marcos 1:15). Jesús dijo: “Levántense porque el Reino de Dios está entre ustedes” (Lucas 17:21).

Siempre hay una temporada de Juan antes que la temporada de Jesús. Siempre hay un tiempo de preparación antes de la ¡temporada de la revelación! Prepárese, ya tuvo su Juan, ¡ahora viene su temporada de Jesús!

Esta comienza en los días de Herodes. Los días de Herodes representan los tiempos difíciles y turbulentos. El reinado de Herodes fue uno de grandes sufrimientos, persecución y angustia. La gente no sabía lo que venía después. Pero en medio del reinado de Herodes nació Jesús. Cada vez que hay un Herodes en su vida, cuando se encuentra rodeado de sufrimiento, persecución y angustia, prepárese porque por cada Herodes, ¡debe haber un Jesús!

El sexto verso dice que ambos eran justos. Lo cual sirve como plataforma para lo milagroso.Las personas justas atraen lo milagroso. Repita conmigo: «Declaro justicia sobre mi familia, mi vida y mi destino. Todo lo que estuvo mal, todo lo que fue pecaminoso, todo lo que fue empañado, hoy por la sangre de Jesús, ¡es justo!». Entonces la Biblia dice: “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios”(2 Corintios 5:21).

Permítanme explicarlo. Algunas personas confunden la justicia con la santidad, pero la justicia no tiene nada que ver con la forma de actuar. La santidad es su conducta; la justicia es lo que usted es, la naturaleza de Dios. La justicia significa literalmente estar a la derecha. Ahora, ¿quién está a la derecha del Padre? Jesús. Cuando usted es justo, significa que está a la derecha de Dios o en Jesús. Efesios 2:06 dice: “Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales”.

No olvidemos que tenemos una doble nacionalidad. Primero que nada somos ciudadanos del Reino de Dios. No hay ciudadanos indocumentados en el Reino. Ser un creyente (estar en Cristo Jesús) lo hace a usted un ciudadano en el Reino de Dios y le da derecho a todo en ese Reino.

Dígase, ¡tengo derechos! Tengo el derecho a la vida que es eterna y abundante. Tengo el derecho de ir de gloria en gloria. Tengo el derecho a su presencia, su poder y su protección. Tengo el derecho a esperar más de lo que haya orado, porque Dios dijo que va a hacer extraordinariamente, en abundancia, por encima de todo lo que pueda imaginar o desear. Tengo el derecho a ser la cabeza y no la cola, y a ser llamado el hijo del Dios vivo. ¡Porque soy justicia de Dios!

El verso 7 dice que no tenían hijos porque ella era estéril y, además, eran mayores de edad. No sólo era estéril, sino que había circunstancias que excluían toda posibilidad de una explicación humana. Si esta mujer quedaba embarazada, la única razón era: ¡sólo Dios! Porque sólo Dios puede hacer un camino donde no lo hay (Isaías 43). Solo Dios puede cambiar nuestro lamento en danza (Salmo 30:11) y dar gloria en vez de cenizas (Isaías 61:3).

La Biblia dice que Zacarías trabajó en el templo quemando incienso. Entonces el ángel del Señor se apareció en el lado derecho del altar con una palabra. Verá, el trabajo de Zacarías era adorar. La adoración siempre atrae a una palabra. Una palabra del cielo siempre aparecerá a la derecha de nuestra alabanza. Por esta razón adoramos. Yo no alabo porque obtuve una palabra, recibí una la palabra porque alabé.

El obstáculo número uno para dar a luz a lo glorioso es el miedo. Cuando Zacarías escuchó la palabra, temió. El ángel le dijo que no temiera. Dios le está diciendo a usted: No tema. El miedo es el enemigo de la fe. El temor hace mirar hacia atrás en vez de hacia adelante. El temor tiene un hermano que se llama duda y juntos han tomado la fe como rehén. Pero tengo una buena noticia que darle: “Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio” ( 2 Timoteo 1:7), “No temas, porque yo estoy contigo” ( Isaías 41:10), “No tengan miedo; ustedes valen más que muchos gorriones” (Mateo 10:31). Si se combinan la justicia con la adoración y extrae todo temor, esta es la palabra que llega para usted, esto es lo que el ángel emitió desde el cielo, es lo que Dios le está diciendo hoy: Su petición ha sido contestada, su oración ha sido escuchada; Dará a luz lo imposible; Tendrá gozo y alegría; Muchos se regocijarán con su nacimiento.

En esta época navideña recuerde que su temporada de dar a luz milagros está a la vuelta de la esquina.

—Rev. Sammy Rodríguez, presidente de la National Hispanic Christian Leadership Conference.


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