La pareja ideal

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El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

Mateo 1:18

INTRODUCCIÓN

Nadie sabe con precisión cuándo nació Jesús. Incluso su año de nacimiento es solo una suposición probable basada en la información disponible. La intención de los creadores del calendario gregoriano era establecer la fecha del nacimiento de Jesús en el 1 d.C. no obstante, calcularon mal lo cual queda descubierto relacionando la muerte de Herodes el Grande. El historiador judío Josefo ubica la muerte de Herodes el Grande en el año 4 a.C., y tanto Mateo como Lucas dicen que Herodes era rey en el tiempo del nacimiento de Jesús. Sabemos que Herodes se convirtió en rey de los judíos en el 37 a.C. Aparte de Mateo (Mateo 2:16), ningún registro histórico menciona la matanza de infantes por parte de Herodes en Belén. Josefo sí escribe que Herodes ordenó los asesinatos de miembros de su familia para proteger su trono. Por lo tanto, no es de sorprenderse que unos pocos niños campesinos en Belén pasaran desapercibidos entre muchas atrocidades de Herodes, dejándonos sin ayudas para las fechas. Dado que los cálculos de Herodes lo llevaron a poner en la mira a los niños menores de dos años, el nacimiento de Jesús probablemente ocurrió uno o dos años antes de la muerte de Herodes: en el 4 ó 5 a.C., aunque resulta también difícil fechar la muerte de Herodes el Grande.

El Nacimiento de Jesús

Actualmente, los más serios estudiosos y eruditos de la Biblia coinciden en que Jesús no nació el 25 de Diciembre como la tradición Católica Romana nos dice. ¿Por qué? Es sencillo. Porque los pastores tenían a sus rebaños afuera, en el campo (Lucas 2:8-16) lo que implica que esto sucedió antes de Octubre, ya que para los días del mes de Diciembre las noches son demasiado heladas y los pastores acostumbran pasar las noches en cuevas y no al aire libre. Y asimismo hay que tener en cuenta de que la razón del peregrinaje de José y su esposa embarazada, María, fue para ser censado (Lucas 2:1). Ningún administrador romano sensato hubiera requerido hacer un censo que implicara el viajar por Judea en la temporada en que ésta era intransitable. Otra forma en cómo han tratado de fechar el nacimiento de Jesús es recurriendo a los fenómenos astronómicos. Basados en la aparición de la estrella de Belén (Mateo 2.2, 7-10) que guio a los magos hacia Jesús, se han trazado fechas hasta el año 5 a.C. tratando de relacionarla con un cometa que apareció por estos tiempos. Sin embargo, esta hipótesis es poco creíble ya que para los antiguos los cometas presagiaban eventos nefastos y no dichosos. El año 4 a.C. es considerada por muchos como la más aceptable en cuanto al nacimiento del Salvador. Sin embargo, esta hipótesis también presenta algunas dificultades. Esta suposición está basada en las conclusiones erróneas que el historiador judío Josefo da en cuanto la muerte de Herodes el Grande, después de un eclipse lunar y antes de la pascua registradas en su libro Antigüedades VII. De acuerdo a las anotaciones de Johannes Kepler se hace bastante difícil ubicar un eclipse lunar por esta época haciendo la hipótesis poco creíble. Otras fuentes nos indican que Jesús nació en el año 2 a.C. basado en los comentarios de los padres de la Iglesia Primitiva:

* Tertuliano, (nacido cerca del año 160 d.C.) declara que Augusto comenzó a gobernar 41 años antes del nacimiento de Jesús y que murió 15 años después de ese evento. Augusto murió el 19 de Agosto del año 14 d.C., situándose entonces el nacimiento de Jesús en el año 2 a.C. Tertuliano hacer notar, asimismo, que Jesús nació 28 años después de la muerte de Cleopatra, en el año 30 a.C., lo que es coincidente con la fecha del año 2 a.C.
* Irineo, nacido aproximadamente un siglo después de Jesús, también comenta que el Señor nació en el año 41 del reinado de Augusto. Como Augusto inició su reinado en el otoño del año 43 a.C., esto también apoya al año 2 a.C. como la fecha del nacimiento de Jesús.
* Eusebio (264-340 d.C.), el “Padre de la Historia de la Iglesia”, la describe en el año 24 del reinado de Augusto y el 28 a partir del sometimiento de Egipto a la muerte de Marco Antonio y Cleopatra. Para comprender esto, debemos tomar en cuenta que el año 42 del reinado de Augusto comienza a correr desde el otoño del año 2 a.C. hasta el otoño del año 1 a.C. El sometimiento de Egipto por el Imperio Romano ocurrió en el otoño del año 30 d.C. Así, si el 28o año se extiende del otoño del año 3 al otoño del año 2 a.C., la única fecha que se ajustaría a esto sería el otoño del año 2 a.C.

Otra forma de apoyar esta fecha es obteniéndola de la información de Juan el Bautista. Elizabeth, la madre de Juan, era prima de María y la esposa de un sacerdote llamado Zacarías, quien era de la clase de Abías (Los sacerdotes eran divididos en 24 clases y cada clase o turno, oficiaba en el Templo por una semana, de Sabbat a Sabbat). Cuando el Templo fue destruido por Tito el 5 de Agosto del año 70 d.C., la primera clase de sacerdotes acababa de comenzar su servicio. Dado que el curso de Abías era el 8o, podemos rastrear hacia atrás y determinar que Zacarías terminó su servicio el 13 de Julio del año 3 a.C. Si el nacimiento de Juan se efectuó 280 días después, debió haber sucedido entre el 19 y el 20 de Abril del año 2 a.C., precisamente para la Pascua de ese año. El nacimiento de Juan y el de Jesús estuvieron separados por 5 meses. Por lo tanto, de nuevo tenemos como resultado el otoño del año 2 d.C. como fecha probable del nacimiento del Divino Maestro. Juan inició su misión el año 15 de César Tiberio. La edad mínima para un ministerio de este orden eran los 30 años. Como sabemos que Augusto murió el 19 de Agosto del año 14 d.C., entonces podemos aseverar que ese año ascendió al poder Tiberio. Si Juan nació el 19 o 20 de Abril del año 2 a.C., su trigésimo cumpleaños debió haber sido el 19 o 20 de Abril del año 29 d.C., es decir, el año 15 de Tiberio. Esto parece confirmar por sí mismo, la fecha del 2 a.C. y como Juan era mayor a Jesús por 5 meses, esto confirma también a otoño como la época del nacimiento de éste último. Entonces, ¿cuándo es exactamente cuando nace Jesús? La Biblia no establece una fecha específica, solo tenemos los diferentes comentarios de varios eruditos, pero hay algo que si confirma la Biblia, y es que ¡REALMENTE JESÚS NACIÓ EN BELÉN DE JUDEA! Esta afirmación debe ser suficiente para nosotros, el resto solo son conjeturas.

JOSÉ RECIBE A MARÍA

“El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”.
Mateo 1:18-20

Al leer este pasaje podemos encontrarnos con algunos pequeños problemas de interpretación que hacen necesarios el conocimiento de la cultura judía para tener más claro lo que el evangelista está relatando. Podemos ver que aparece el término desposado, algo desconocido para nuestra mente occidental. Además se nos dice que no vivían juntos y aun así se le llama su esposa y que José estaba pensando en divorciarse de ella, aun cuando no estaban unidos en matrimonio. ¿Cómo interpretar todo esto? Para los judíos, la etapa del matrimonio incluía tres etapas importantes:

Estaba el compromiso. Este se realizaba generalmente cuando la pareja eran niños y cuando ni siquiera se conocían. Prácticamente era un trato entre sus padres ya que los judíos creían que el matrimonio era una decisión demasiada importante como para dejársela en manos de jóvenes inexpertos. En esta etapa el compromiso se podía todavía romper por cualquiera de las dos partes sin mayores complicaciones.

El segundo paso era el desposorio. A esto se le podía considerar la confirmación del compromiso previamente establecido por la pareja, y una vez adquirido se consideraban marido y mujer, aunque todavía no podían vivir juntos. Después de la ceremonia del desposorio, cada uno de los desposados se retiraba a su casa a vivir separadamente esperando el siguiente paso que los uniría en matrimonio. El desposorio duraba alrededor de un año y una vez adquirido no se podían romper a no ser por carta de divorcio, y esta es la etapa que María y José estaban viviendo.

Finalmente, la tercera etapa era el matrimonio, el cual no era más que la consumación de todos sus votos y les daba la facultad de vivir juntos y gozar de los privilegio de los casados. Por tanto, podemos comprender mejor el desarrollo de los acontecimientos si comprendemos mejor sus aspectos culturales. Fue en la etapa del año del desposorio que la Biblia dice que se halló que había concebido del Espíritu Santo, y la frase antes que se juntasen indica sin duda que María era virgen, por cuanto no habían llegado a la etapa del matrimonio. Definitivamente el enterarse que María estaba embarazada debió haber sido un duro golpe para José. Cualquier judío hubiese procedido con el divorcio en tales circunstancias: “Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa”, (Deuteronomio 24:1), pero José por su calidad de justo no quiso difamarla ya que eso posiblemente hubiese significado la muerte para ella, ya que ese pecado se pagaba con la muerte y por tanto quiso dejarla secretamente. Existen algunos que creen que José si sabía que la concepción de María era por obra del Espíritu Santo basado en las palabras que se encuentran en el versículo 18: se halló que había concebido del Espíritu Santo, y no queriendo ser un obstáculo para la obra divina quiso apartarse. Cualquiera que fuera el caso, José demostró su carácter justo al apartarse de ella sin difamarla y cargar con la culpa ya que al huir todos pensarían que él era el que la había deshonrado.

Pensando en esto estaba José cuando: “un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”. Curiosamente estos versículos contradicen la genealogía de los versículos anteriores al mostrarnos que José no era el padre biológico de Jesús, sin embargo, todo era necesario. Mientras que los versículos del 1-17 establecen a Jesús como hijo legal de José para confirmar su derecho al trono por ser descendiente de David; y los versículos 18-25 niegan que José fuese el padre biológico para establecerlo como el verdadero Hijo de Dios. A partir de aquí vemos cómo el Espíritu Santo estuvo involucrado en la vida de Jesús desde el principio de su nacimiento.

LA OBRA del espíritu santo EN LA VIDA DE JESÚS

“… porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”. Mateo 1:20 b

Este pasaje nos habla acerca del nacimiento virginal de Jesús, sin embargo hay un detalle importante que quiere resaltar: El nacimiento de Jesús a través de la obra Espíritu Santo. Se supo que María estaba embarazada del Espíritu Santo. Lo que ella ha concebido es del Espíritu Santo. Podemos observar como desde su nacimiento el Espíritu Santo estaba obrando detrás de la vida de nuestro Señor Jesús. Fue el Espíritu Santo que obro el milagro para que Jesús fuera concebido en el vientre de María ya que tenía que nacer sin pecado, también más adelante, a lo largo de todo su ministerio vemos como el Espíritu Santo respaldaba a Jesús mientras estuvo en esta tierra, aferrándose a su ayuda y no depender de su propia divinidad.

“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto”.
Lucas 4:1

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor”.
Lucas 4:14

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor”.
Lucas 4:17-18

El nacimiento milagroso de nuestro Señor Jesús también nos sugiere una nueva creación la cual también estaba relacionada con la misión de Jesús en esta tierra. Por un lado sabemos que el Espíritu de Dios estuvo presente durante la creación de este mundo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”, (Génesis 1:2); sin embargo, fue por causa del pecado que la creación original se deterioró. Ahora vemos al Espíritu Santo interviniendo en una nueva creación, la concepción milagrosa de María que permitió la encarnación del Hijo de Dios el cual trajo la redención del pecado y la oportunidad de un nuevo nacimiento para aquellos que habría de creer: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”, (Juan 1:12-13). Esta obra redentora también permite que se opere en los nacidos de nuevo una nueva creación: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”, (2 Corintios 5:17). La palabra griega que se traduce en la RV60 como criatura es ktísis (κτίσις), pero una mejor traducción sería creación, por lo cual se nos dice que Cristo produce en nosotros una nueva creación, lo cual tuvo su origen en el Espíritu Santo.

Su nombre

“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer”. Mateo 1:21-24

El nombre de Jesús significa “El Señor es Salvador” y proviene del griego Iesoús ( Ἰησοῦς) cuyo equivalente en hebreo es Yejoshúa (יְהוֹשׁוּעַ ) que se traduce en el Antiguo Testamento como Josué. A pesar de ser un nombre común entre los judíos (Lucas 3:29 y Colosenses 4:11), el nombre expresa la obra de Jesús en la tierra: salvar y liberar. Esto lo confirma el ángel al decir: “porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. El hecho de que José fuera quien le pusiera el nombre al niño es significativo, porque cuando el padre le ponía el nombre al niño significaba que estaba reclamando al niño como miembro de su familia. Esto le dio al Señor Jesús los derechos legales al linaje de David.

“…esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta.” Estas palabras aparecen otras once veces más en Mateo (2:15, 23; 3:15; 4:14; 5:17; 8:17; 12:17; 13:14, 35; 21:4; 27:9). Es un fuerte testimonio a favor del origen divino de las Escrituras y de su precisión aun en los detalles más minuciosos. Lo presentado en el versículo 23 es una cita de Isaías donde el profeta consuela al rey Acaz de Judá:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”. Isaías 7:14

Una coalición de dos reyes, el rey de Rezín de Siria y el Rey Peka de Israel, se oponían a Acaz. Isaías le dice que no tema porque los planes de sus enemigos no prosperarán. Como una señal a Acaz, un hijo nacería de una mujer y antes de que ese niño alcanzara la edad en que pudiera discernir el bien y el mal, los dos reyes ya no serían amenaza para Acaz. Hay diversas interpretaciones al uso que Mateo da a esta profecía. La palabra que en Isaías se traduce virgen proviene del hebreo alma (‛almâh, עַלְמָה) un sustantivo femenino que significa doncella o muchacha joven (entre 12 y los 13 años, lo que nos puede indicar la edad que María tenía al casarse lo cual no era raro en su tiempo, ya que en tiempos antiguos era un riesgo que una joven permaneciera demasiado tiempo soltera por la ocupación romana y el trato de esclavos), por ello la NVI traduce el pasaje: “Por eso, el Señor mismo les dará una señal: La joven concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel”. Sin embargo, en Mateo 1:23 la palabra virgen se traduce del griego parzénos (παρθένος) misma palabra que aparece en la Septuaginta y se refiere a una doncella que aún no se ha casado, aclarando su virginidad y dejando claro el nacimiento virginal de Jesús. Su nacimiento fue sobrenatural y María concibió por obra del Espíritu Santo y no como consecuencia de una relación sexual tal y como lo detalla Lucas:

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.
Lucas 1:30,34-35

El nacimiento virginal de Jesús lo declara como inmaculado, es decir, sin pecado concebido, de lo contrario hubiera nacido contaminado por el pecado de sus descendientes ya que José provenía de una raza caída por el pecado como toda la humanidad.

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
Romanos 5:12

Finalmente, Jesús es Emanuel (Dios con nosotros, Ἐμμανουήλ, Emmanouél). En Jesús, Dios viene a los seres humanos y vive en su mundo (El Dios vivo encarnado para sentir y experimentar sus propias debilidades), en vez de que ellos tengan que intentar la imposibilidad de venir a Él. Jesús no saca al hombre de la confusión y del dolor de la vida diaria, sino que camina con él en medio de esas circunstancias. La salvación no es un escape del mundo, sino el compromiso de Dios con las personas. Allí es donde está Jesús, como su nombre lo indica, y es donde las personas recibirán poder. Al despertar del sueño José hizo como el ángel del Señor le había mandado.


Maria y Jose, la Pareja Ideal | Predicas Cristianas

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