La resurrección de Lazaro

juan1143

Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!

Juan 11:43

Dios está haciendo algo en tu vida – Pastor Jesús Montilla

Dios hará algo en nuestro país. Quizás sus métodos han cambiado, pero no sus planes. El hará algo poderoso, hay un momento para nuestra vida, nuestro momento es hoy. Llegó el momento de que podamos ver su manifestación. El mismo Dios que le hablo a Moisés, es el que quiere hablarnos a nuestra vida.

Dios está buscando a alguien que le adore en gracia, espíritu y verdad, nuestra adoración debe salir de un corazón envuelto en la gracia; aunque le hallamos fallado, no podemos sentirnos indignos de adorarle. En medio de nuestra situación no nos aparecerá el Dios de la ley, sino el Dios de la gracia, aunque le hallamos dado la espalda, será su gracia la que nos cubrirá.

Jesús no vino a salvar lo más alto, el vino a salvar lo más bajo, aunque hayamos sido menospreciados en el mundo, el avergonzó a los sabios y entendidos y nos salvó, para que con nuestra vida y ejemplo llevemos el mensaje de su cruz. Nosotros vemos la redención de acuerdo a nuestras experiencias, a lo que sentimos o hacemos, pero no es por experiencias, es por el sacrificio que hizo Jesús en la cruz del calvario. Todavía no es el fin, nuestro Dios es un Dios de misericordia, oportunidades y gracia. Hay quienes fallan y esperan que un Dios de ley se aparezca a juzgarlos o condenarlos con una enfermedad, hay quienes creen que lo que hicieron tiene una repercusión de mal para sus vidas, pero debemos aprender a esperar el Dios que salva, levanta y tiene misericordia para con nosotros. Tenemos un Dios de gracia, aunque satanás quiera venir a juzgarnos, sabemos que, aunque hallamos fallado, Dios nos volverá a levantar, limpiar y usar, porque somos una bendición y un gran problema para el diablo. Ese no es el fin de nuestro llamado, ni de nuestro país, porque Dios está haciendo algo en nuestra vida.

¿Qué hacemos cuando no hay esperanza, cuando la promesa se tarda y no llega? Job confiaba plenamente en su Dios y pudo esperar lo que Dios quería hacer, es necesario que seamos como Job y aprendamos a esperar en Dios. El enemigo quiere robar nuestra fe antes que la respuesta aparezca, antes de que la manifestación de la palabra llegue.

Salmo 27:13: “Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivos”.

Cuando Dios pronuncia nuestro nombre, él no anuncia un problema, él anuncia una solución. No somos parte del problema, somos parte de la solución, somos de bendición. ¿Qué pasa que cuando lo que vivimos, no se parece a lo que Dios nos ha prometido? Es necesario que desarrollemos carácter en medio del proceso, porque lo que Dios dijo que va a pasar, sucederá.

Juan 11:1-6: “Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos. Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba”.

Tenemos que creer realmente que Jesús nos ama. Muchas veces estamos en medio de una crisis esperando la respuesta de parte de Dios y queremos que esta sea de inmediato, quizás Dios ha cambiado en sus métodos, pero no en su momento, hay un momento para nuestra vida, de cierto él lo hará y nos responder en su momento. Muchas veces no entendemos el proceso, pero lo que Dios está haciendo, lo está haciendo bien, pero vamos a prosperar cuando todo termine, aunque no entendamos, solo mantengamos nuestra fe hacia él creyendo de que algo hará a nuestro favor

Juan 11:20-25: “Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.

Muchos creyentes tienden a tornarse en una actitud indiferente con Dios al ver que no han recibido respuesta en sus oraciones, toman una actitud equivocada, así como María al ver que Jesús llegó cuatro días después de la muerte de lázaro. Aunque pensemos que ya estamos muertos, que nuestra familia o nación ya están muertas, preguntándonos donde esta Jesús, debemos entender que la resurrección no es un evento, es una persona y esa persona es Jesús. No importa por lo que estemos pasando o atravesando, cuando Jesús entra en nuestras vidas, todo cambia y se transforma, todo lo que estaba muerto recibe resurrección y vida. Somos parte del Evangelio, porque estamos preparando el camino para la entrada a Jesús, tocando vida y corazones, porque cuando él llega, todo cambia. YO SOY está entrando en esa situación, para obrar en milagros y maravillas.

¿Podremos adorar en medio del dolor? Cuando llegamos a lo más bajo de nuestra vida, lo que hagamos allí, es lo que somos en lo más alto. La diferencia entre Martha y María en medio de la crisis, es que, al venir a Jesús, una trajo su situación, pero la otra trajo adoración. Es necesario que en medio de nuestra crisis sigamos adorando al Señor. No somos cristianos para estar aislados por una situación, somos un cuerpo que nos necesitamos los unos a los otros, para apoyarnos y ayudarnos.

Cuando le dijeron a Jesús que Lázaro moría, él no podía estar allí físicamente al instante, pero envió su palabra y la palabra llegó a donde Lázaro se encontraba, por eso, cuando Jesús llegó, li hizo al lugar donde estaba su palabra. ¿Qué tenemos en nuestro corazón? Jesús no va a llegar a ningún otro lado donde no esté su palabra. Él no se quedó en casa de Martha ni de María, pidió ir a donde estaba Lázaro, que era el lugar a donde él había enviado su palabra. No permitamos que satanás ponga candado en nuestra boca en medio de la crisis, aunque veamos que ya no hay esperanza, declaremos la palabra, porque la palabra debe estar siempre delante, para que haga así lo que Dios dijo que haría.

Aunque no sintamos su presencia o no lo discernamos, él siempre está, porque él es el mismo ayer, hoy y siempre.

Juan 11:39: “Dijo Jesús: Quitad la piedra”.

No hay obstáculo para nuestra fe, ni para creer, aunque la ley nos diga que ya no podemos hacer nada, aunque los resultados nos digan que ya no se puede, debemos entender que ya la piedra fue removida. Jesús ya venció la muerte y la ley, si estamos en medio de una situación y la ley, da solo malas noticias, debemos recordar que no esperamos el Dios de la ley sino de la gracia.

Cuando llevamos su palabra, sacamos el obstáculo y apartamos la piedra de ignorancia. La palabra y el cuerpo se deben unir para declarar vida en medio de la mortandad y en medio de la situación difícil.

Juan 11:43: “Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!”.

Este no es el fin, aún esto no ha terminado, es Jesús quien tiene la última palabra. ¿Podremos adorar en medio del dolor y la crisis? Dios busca verdaderos adoradores, que le adoren en espíritu y verdad, lo que hagamos en lo más bajo, es lo que haremos cuando estemos en lo más alto. La situación y la realidad nos habla, pero si Jesús no se quedó callado en medio de la crisis y de la muerte, ¿cómo lo haremos nosotros, si también somos hijos de Dios?


10. La resurrección de Lazaro – David Jeremiah

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