Localización y horarios

Iglesia Evangélica de Alcorcón
Calle Olimpica Conchita Puig, 4
28923 ALcorcón (Madrid)

Horarios:
Domingo: 11:00 a 13:00 – Culto de adoración, estudio bíblico y escuela dominical
Viernes: 19:15 a 20:30 – Reunión de Oración

Si eres nuevo, o estás pensando en visitarnos

+ ¿Qué pasará cuando visite la iglesia por primera vez?.
Si nos visitas por primera vez, no te vamos a avergonzar, decirte que te pongas de pie, o mucho menos pedirte dinero. Queremos que cuando nos visites, te encuentres lo más tranquilo posible para disfrutar de ese tiempo junto con nosotros y que puedas ver si ésta es la iglesia que buscas.

¿Qué actividades hacéis?
Iniciamos nuestro servicio a las 11:00 de la mañana, y durará aproximadamente dos horas, iniciamos con un breve pensamiento de la Palabra de Dios, relacionado con la muerte y resurrección del Señor Jesucristo, seguido de un tiempo dónde cada persona expresa libremente su forma de alabar a Dios, por eso podrás ver que lo hacemos a través de: canciones, oraciones, lecturas bíblicas, breves pensamientos, etc. Al ser un acto libre, nadie juzga la forma en la que cada persona decide participar. Terminamos este tiempo con el “partimiento del pan y del vino”, el acto principal recordando el sufrimiento, la muerte y la resurrección de Jesucristo, cómo único recurso de Dios para nuestra salvación.

Luego del partimiento, entramos en la segunda parte, dónde nuestros hijos, marchan a la escuela dominical y los dos grupos, adultos e hijos, tenemos el estudio de la Palabra de Dios, estos estudios duran aproximadamente 45 minutos, los padres tenemos nuestra línea de estudios y los hijos llevan la suya.
Con la enseñanza de la Biblia, en ocasiones estudiamos libros completos, versículo por versículo, y en otras ocasiones tratamos temas en dónde el evangelio se aplica a diferentes áreas de nuestras vidas.
Al finalizar algunos marchamos, otros nos quedamos saludando, y en tu caso estaremos contentos de hablar de cualquier duda o pregunta que tengas.

+ ¿Qué es el evangelio?.
Este pasaje de la Biblia lo presenta de una forma completa y sencilla:
“POR CUANTO TODOS PECARON, Y ESTÁN DESTITUIDOS DE LA GLORIA DE DIOS,
SIENDO JUSTIFICADOS GRATUITAMENTE POR SU GRACIA,
MEDIANTE LA REDENCIÓN QUE ES EN CRISTO JESÚS,
A QUIEN DIOS PUSO COMO PROPICIACIÓN POR MEDIO DE LA FE EN SU SANGRE,
PARA MANIFESTAR SU JUSTICIA, A CAUSA DE HABER PASADO POR ALTO,
EN SU PACIENCIA, LOS PECADOS PASADOS,
CON LA MIRA DE MANIFESTAR EN ESTE TIEMPO SU JUSTICIA, A FIN DE QUE ÉL SEA EL JUSTO,
Y EL QUE JUSTIFICA AL QUE ES DE LA FE DE JESÚS.”
—ROMANOS 3.23–26

Tú, al igual que todos los demás seres humanos que han nacido en este mundo —con la excepción de Jesucristo— hemos nacido como pecadores. Nuestros padres eran pecadores, y sólo pudieron engendrar pecadores. Sus hijos, al igual que tú, nacen como pecadores. La Biblia enseña que “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Cuando Dios dice “todos”, quiere decir “todos”. Y esta verdad la vemos por todas partes. Tú nunca has conocido a una persona perfecta. Y es aquí donde está el problema. Dios es un Dios santo. Dios mora en perfecta justicia. Pero nosotros por ser pecadores somos indignos de vivir con Dios y nos hemos alejado de Dios llegando a ser sus enemigos porque rehusamos obedecer sus mandamientos. Dios ha dicho: “No mentirás”, pero todos hemos mentido. Dios dijo “No robarás”, pero no hay nadie que no haya robado, comenzando cuando éramos niños y tomamos alguna galleta sin que nuestra madre lo supiera. “Desobedecer” significa también que nos hemos colocado bajo una sentencia, porque Dios no sólo es santo, sino que es el juez justo de todas sus criaturas. Y Dios ha juzgado que debemos sufrir la pena por nuestros pecados. Sin embargo, siendo un Dios de misericordia, ha provisto perdón para nuestros pecados en Jesucristo. Los que nunca han sido perdonados por Dios “están destituidos de la gloria de Dios”, aquella gloria que Dios compartirá con los que le conocen. A esto me refiero. “Pero, ¿cómo se llega a conocer a Dios?” Por medio de la fe en su hijo, Jesucristo. Lo que quiero decir es esto: ya que nosotros no podemos librarnos de nuestros pecados, Dios en su misericordia proveyó perdón al enviar a su propio hijo para morir en el lugar de los pecadores culpables, tomando sobre sí el castigo que ellos merecen. Cuando uno llega a reconocer que merece un castigo terrible a causa de sus pecados y la santidad de Dios, y cuando se arrepiente verdaderamente de su vida rebelde, y cuando abraza a Jesús quien murió en la cruz, entonces Dios lo salva del castigo eterno. Dios ya no lo tiene por culpable, y lo acepta como amigo. Ahora Dios ya no es su juez, sino su Padre celestial. Y los que conocen a Dios de esta manera, Dios les confirma las promesas hechas en la Biblia. Pero estas promesas no pertenecen a cualquiera, sino sólo a los que han sido reconciliados con Dios de la forma que Dios determinó en Cristo, y revelada en las Escrituras. Para leer más sobre esto, puedes buscar los siguientes pasajes en la Biblia: Efesios 2:8, 9; Juan 3:16; Romanos 4:4, 5.

+ ¿Cómo puedo ser salvo?.
Te dejo otro pasaje de la Biblia, que lo ilustra de forma sencilla y directa.“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” —Romanos 10:9-10

Esta parte crucial de la Biblia expresa las dos cosas que usted debe hacer para ser salvo. ¿Cuál pudiera ser más importante?

Lo primero que debe hacer es confesar con su boca a Jesucristo como Señor. Eso significa más que reconocer que Jesús es el Señor, más que decir que Jesucristo es Dios. Después de todo, Santiago 2:19 dice que hasta los demonios saben que Dios es el soberano del universo pero ese conocimiento no los salva.

Confesar a Jesucristo como Señor quiere decir que Cristo es su Señor, su Soberano. Hacer esa confesión significa expresar en voz alta delante de los demás su profunda convicción personal, sin reservas, de que Jesucristo es su dueño y el soberano de su vida. Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo” (Lc. 9:23). Esa es una afirmación asombrosa, considerando el modo en que las personas piensan acerca de la función de Jesucristo en su vida hoy, el evangelio no es acerca de la satisfacción de sí mismo, como muchos suponen. Es acerca de la abnegación. Nadie puede confesar a Jesucristo como Señor y decir: “Muy bien, Jesucristo, voy a dejarte entrar en mi vida y quiero que me hagas una persona de éxito y mejores mi matrimonio y …”. El evangelio no es acerca de Jesucristo que viene a su vida y le da lo que usted desea. Es acerca de ir usted ante Jesucristo y decirle: “Dios, ten misericordia de mí, pecador. Sálvame”. Es decir: “Jesucristo, te reconozco como mi Soberano, Maestro y Señor. Me aparto de mis propios deseos y mi propia necesidad de controlar mi vida. Me someto a todo lo que quiera para mí”.

El joven rico no haría eso (Lc. 18:18-27). Jesús le dijo que hiciera una cosa: Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres y luego sígueme. Usted no se salva por deshacerse de su dinero. Lo que Jesús quería era probar el compromiso del hombre con Jesús como su Señor. Él le pudo haber pedido que hiciera centenares de cosas distintas pero Jesús escogió algo que él sabía que probaría su disposición a negarse a sí mismo. El joven rico no pudo someterse al gobierno de Cristo sobre él. No pudo confesar de esa manera que Jesucristo era el Señor de su vida. Se fue triste y sin la salvación.

Lo segundo que debe hacer para ser salvo es creer en su corazón que Dios resucitó a Jesucristo de los muertos. Creer en la resurrección quiere decir que usted también cree que Jesucristo murió en la cruz y resucitó de los muertos como la señal de que en realidad es el Mesías, levantado finalmente a la más elevada posición para gobernar con el Padre. Dios el Padre puso el sello de aprobación divina sobre la perfecta obra de Jesucristo, su vida sin pecado y su muerte expiatoria, cuando lo resucitó de los muertos. La resurrección fue la validación suprema de su ministerio y de su identidad.

Usted será salvo solo cuando haya reconocido a Jesucristo como su Señor y haya creído que su muerte en la cruz fue el sacrificio eficaz por su pecado, validado por su gloriosa resurrección. Usted cree con su corazón y es justificado ante Dios; usted confiesa con su boca y confirma esa realidad.

Le dejo aquí un libro que podrá leer para conocer más detalles, mira las primeras hojas para ver si te interesa.

+ ¿Y ahora qué?.
Respuesta: ¡Felicitaciones! ¡Has hecho una decisión de cambio de vida!

Repasamos los puntos claves de la salvación:

(a) Todos hemos pecado. Todos hemos hecho cosas que desagradan a Dios (Romanos 3:23).

(b) Merecemos ser castigados con la separación eterna de Dios, a causa de nuestro pecado (Romanos 6:23).

(c) Jesús murió en la cruz para pagar la penalidad por nuestros pecados (Romanos 5:8; 2 Corintios 5:21).

(d) Dios otorga perdón y salvación a todos aquellos que ponen su fe en Jesús – confiando en Su muerte, como pago por nuestros pecados (Juan 3:16; Romanos 5:1; Romanos 8:1).

¡Ese es el mensaje de salvación! Si has puesto tu fe en Jesucristo como tu Salvador, ¡ya eres salvo! Todos tus pecados son perdonados, y Dios promete estar siempre contigo (Romanos 8:38-39; Mateo 28:20). Recuerda, tu salvación está segura en Jesucristo (Juan 10:28-29). ¡Si confías solo en Jesús como tu Salvador, puedes tener la confianza de que vas a pasar la eternidad con Dios en el cielo!

1 Juan 5:13 nos dice, “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna”.
Dios quiere que entendamos la salvación.
Dios quiere que tengamos la confianza de saber con seguridad que somos salvos.

+ Tengo tantas preguntas.
De la misma forma estábamos cada uno de nosotros, por ese motivo te invitamos a que nos visites, o que nos escribas, porque deseamos ayudarte a dar respuesta a esas preguntas y dudas que tienes, con la ayuda de la Biblia, la Palabra de Dios.