Los profetas de Israel 6

mateo715

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

Mateo 7:15

Los Falsos profetas en el antiguo testamento

Introducción

Posterior a su exhortación de esforzarse por entrar por la puerta estrecha, y a caminar por el camino angosto, nuestro Señor Jesús les advierte a sus discípulos que tengan gran cuidado con los falsos profetas, los cuales los pueden engañar y desviarlos del verdadero camino que conduce a la salvación. El tema del falso profeta no era ajeno del conocimiento del pueblo judío, de hecho fueron los falsos profetas los que causaron parte del daño que condujo a Israel a su ruina espiritual y posteriormente al exilio babilónico.

“Guardaos de los falsos profetas…” Mateo 7:15

Una de las cosas con las que Israel tuvo que lidiar en los tiempos del Antiguo Testamento fue la influencia de los falsos profetas. En el libro de Deuteronomio Dios les advertía que aparecerían falsos profetas que los intentarían alejar de Él; pero que no los escucharan ya que solo era un prueba para comprobar su fidelidad a Dios: “Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma”, (Deuteronomio 13:1-3). Además de eso también Dios les había dado dos formas de identificar a los falsos profetas, el no cumplimiento de lo que ellos profetizaban o el hablar en nombre de otros dioses. Para estos falsos profetas el castigo era la muerte: “El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá. Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él”, (Deuteronomio 18:20-22). Desde los tiempos del profeta Elías podemos encontrar como los falsos profetas afectaron la fe del pueblo de Israel, por ello Elías les desafío a invocar con fuego a Dios en el monte Carmelo, a los 450 profetas de Baal y los 400 profetas de Asera: “Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo”, (1 Reyes 18:20). También vemos como fue el falso testimonio de los falsos profetas que condujo a Acab, rey de Israel, a pelear en una batalla donde perdió la vida.

“Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? Él dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así”.

1 Reyes 22:20-22

También vemos en el libro de Jeremías como los profetas condujeron a Israel y Judá a la apostasía:

“En los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo de Israel. Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra”.
Jeremías 23:13-14

Por todo ello en el libro del profeta Ezequiel Dios expresa su rechazo a los falsos profetas que hicieron tropezar a su pueblo Israel.

“Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto! Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel. No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de Jehová. Vieron vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: Ha dicho Jehová, y Jehová no los envió; con todo, esperan que él confirme la palabra de ellos. ¿No habéis visto visión vana, y no habéis dicho adivinación mentirosa, pues que decís: Dijo Jehová, no habiendo yo hablado? Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Jehová el Señor”.
Ezequiel 13:3-8

Conociendo el mal que los falsos profetas causaron a Israel en los tiempos antiguos, nuestro Señor Jesucristo advierte a sus discípulos diciendo: Guardaos de los falsos profetas. La palabra guardaos proviene del griego proséjo (προσέχω), la cual significa estar alerta con todos nuestros sentidos con el fin de cuidarnos de cualquier peligro. Nuestro Señor nos pide estar atentos discerniendo todo peligro que pueda provenir de un falso profeta, y es así porque se presentan como servidores de Dios, y por ello Jesús los compara como lobos vestidos de ovejas: vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

Lobos vestidos de ovejas

“… vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”.
Mateo 7:15

A través de este símil, Jesús nos ilustra la razón por la cual los falsos profetas son tan peligrosos. Ellos están disfrazados en medio del pueblo de Dios, haciéndose pasar como emisarios de Dios pretenden introducir sus falsas enseñanzas arrastrando al infierno a todos los que les siguen. En el Nuevo Testamento se advierte acerca de estas personas, por ejemplo en la segunda carta a Timoteo se nos dice que dichas personas tendrán apariencia de piedad: “tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”, (2 Timoteo 3:5); y en la segunda carta a los Corintios, Pablo se nos dice que así como Satanás, sus ministros se disfrazan como ministros de justicia: “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”, (2 Corintios 11:14-15). Aun en los tiempos de la iglesia cristiana Satanás no cambio en nada su estrategia al continuar levantando falsos ministros del evangelio. Muchas de las cartas del Nuevo Testamento presentan una defensa en contra de la falsa doctrina. Podemos verlo en la carta a los Gálatas donde Pablo los exhortaba a no abandonar la fe por las obras de la ley.

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”.
Gálatas 1:6-8

En el libro de los Hechos de los apóstoles podemos leer como el apóstol Pablo exhortaba a los ancianos de la iglesia de Éfeso a estar alerta porque después de su partida entrarían a la iglesia falsos maestros:

“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno”.
Hechos 20:28-31

Y también, el mismo apóstol Pedro advierte que así como en los tiempos del Antiguo Testamento hubo falsos profetas, también se levantaran entre la iglesia falsos maestros.

“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme”.
2 Pedro 2:1-3

Por tanto, la iglesia del Señor tiene que estar atenta ante la aparición de estos falsos ministros del evangelio que buscaran la forma de introducirse entre el pueblo cristiano para enseñar su doctrina diabólica y arrastrar tras sí a muchos discípulos.

Por sus frutos los conoceréis

“Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis”.
Mateo 7:15-20

Nuestro Señor Jesús nos da la clave para identificar a estos falsos ministros que tiene apariencia de piedad: ¡sus frutos! Él dice: ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? En este sentido es imposible que el buen árbol de un mal fruto o que el mal árbol de un buen fruto, es solo cuestión de lógica. Así también lo es en la vida espiritual, ya que alguien que ha sido regenerado por la sangre de Cristo no puede dar malos frutos, y de igual forma, alguien que pretenda ser un ministro del Señor no puede dar un mal testimonio. Al final sus obras son las que lo van a revelar como bueno o malo. Un falso profeta o maestro se puede reconocer a través de sus obras. De hecho encontramos en la Biblia algunos pasajes que advierten a los creyentes a cuidarse de estas personas y describen su personalidad mostrando lo impías que son y a la vez sirve para poderlos identificar por medio de sus actitudes. Podemos encontrar en la segunda epístola del apóstol Pablo a Timoteo una descripción del carácter de estos sujetos:
“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.
2 Timoteo 3:1-5

por-sus-frutos-los-conoceréis

Esta lista de características acerca de su carácter nos enseña la forma de como reconocerlos. Son personas que dicen ser ministros de justicia, pero sus obras son las de un impío, y su doctrina está alejada de la verdad de Dios. Por ello es sumamente importante que los cristianos tengan un buen discernimiento de estas personas, ya que con su gran carisma quieren introducir sus herejías, mezclándolas con algunas verdades bíblicas. Alguien en cierta ocasión dijo que una enseñanza que contenga 99% de doctrina bíblica y un 1% de error es herejía. Y este es el problema con la apostasía. La apostasía consiste en alejarse de la fe por seguir doctrinas erradas, y el problema radica que muchas de estas son presentadas en medio de algunas verdades bíblicas, tratan de justificar sus pensamientos tergiversando algunos pasajes bíblicos para su propia perdición, y este es el principal objetivo de los falsos profetas y maestros. El Apóstol Pedro explica esto y les dice a los lectores de su carta que por tal motivo es importante el conocimiento exacto de la palabra de Dios.

“Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.
2 Pedro 3:15-18

Por tanto, como cristianos debemos seguir el consejo de Jesús y guardarnos de los falsos profetas ya que su finalidad es alejarnos del camino angosto por medio de sus falsas enseñanzas.


LOS PROFETAS DE ISRAEL CLASE 6, CONFRONTAMIENTO DEL PROFETA FRENTE A LOS REYES

Anterior Siguiente