Mentalidad de libre 1

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Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

Josué 1:5

DESARROLLO DE LA LECCION

I. CUALIDADES DE JOSUE

A. SIERVO PRINCIPAL DE MOISES
(Exodo 24:13)

Vemos un ejemplo de Josué como la diestra de Moisés en Exodo 17:9 en adelante. Amalec vino para pelear contra Israel en el desierto. Mientras Moisés y Aarón estaban en la cumbre, Josué estaba abajo dirigiendo la batalla. Versículo 13 dice que “Josué deshizo a Amalec y a su pueblo. Se nota aquí que además de ser el siervo principal de Moisés, también tenía experiencia en dirigir batallas divinas que sería de ayuda en las batallas que tenía enfrentar ante los habitantes de Canaán. Esto le permitiría ser un hombre victorioso.

B. FIRME EN SU FE EN DIOS Y EN SU PLAN DIVINO

Incluso en medio de mucho pueblo incrédulo, Moisés envió a doce espías para observar la tierra y el pueblo de Canaán, la Tierra Prometida (Números 13:1-20). Para esta misión fue nombrado un príncipe de cada tribu. Josué era uno de ellos. Al volver de su viaje, los espías rindieron su informe. Diez de ellos se opusieron a la idea de conquistar la tierra porque el pueblo era muy fuerte, con ciudades grandes y bien fortificadas (Números 13:28). Pero Caleb y Josué, formando la minoría, animaron a su pueblo a confiar en Jehová y a no temer a los de Canaán.

Por su fe en Dios, en esta ocasión, sólo Josué y Caleb sobrevivieron entre los varones que salieron de Egipto para entrar a la Tierra Prometida.

C. BUEN CARACTER

Josué fue hallado perfecto en pos de Dios (Números 32:12). Deuteronomio 34:9 nos declara que era hombre lleno del Espíritu de sabiduría, o sea, lleno del Espíritu Santo.

D. DESIGNADO POR DIOS COMO SUCESOR DE MOISES
(Números 27:18-21; Deuteronomio 31:3-8).

Por lo que hemos visto anteriormente no nos es difícil ver por qué Jehová escogió a Josué como un instrumento para guiar a su pueblo hasta tomar posesión de la tierra.

II. PROMESAS ABSOLUTAS PARA JOSUE
(Josué 1:3-5)

En los versículos 3-4, hay algunas promesas incondicionales. Josué tenía muchas experiencias. 1) Había estado con Moisés por años. 2) Había sido testigo de los grandes milagros de Jehová desde que cruzaron el Mar Rojo hasta la llegada de Israel a las fronteras de Canaán. 3) Conocía el plan divino para Israel de tomar posesión de Canaán. Sin embargo, todavía tenía la necesidad de la confirmación de estas promesas de Dios, por estar principiando su gran tarea de guiar a Israel en la conquista. Hay una lista de promesas de parte de Dios para Josué.

A. ENTREGA DE LA TIERRA PROMETIDA A ISRAEL
(Josué 1:3-4)

Es una repetición de la promesa de Abraham (Génesis 12:17 y 13:14-17). En Cades-Barnea, Israel había rechazado dicha promesa por su incredulidad (Números 14:1-4). El plan de Dios ahora era que Josué se pusiera en la brecha entre Dios e Israel para cumplir esta promesa.

B. NADIE PODRIA HACERLE FRENTE
(Josué 1:5)

Nadie iba a poder vencerle. Con la ayuda de Dios iba a ser invencible. Hay una promesa más en este mismo versículo que revela la clave de su invencibilidad. Las miraremos próximamente.

C. JEHOVA SIEMPRE ESTARIA CON JOSUE
(Josué 1:5,9)

La presencia de Dios no significa estar allí en una manera estática; es más bien, una presencia dinámica. Josué era testigo de la presencia activa de Jehová con Moisés, por haber sido su siervo fiel alrededor de cuarenta años. Josué conocía esta presencia cuando pasó el Mar Rojo, en la victoria sobre Amalec, en la nube de día y el fuego de noche que guiaba a Israel durante su peregrinación en el desierto. No lo dejaría ni le desampararía.

III. PROMESAS CONDICIONALES PARA JOSUE
(Josué 1:6-9)

La gran mayoría de promesas dadas por Dios en las Sagradas Escrituras llevan consigo condiciones. El hombre tiene que hacer algo para realizar su cumplimiento. Por ejemplo en Romanos 10:13 la promesa de “ser salvo” y la condición es “invocar el nombre del Señor”. Es decir, el hombre tiene que invocar el nombre del Señor para ser salvo. El propósito por el cual Dios había puesto las condiciones era porque quería la obediencia de Josué. El quería bendecir su obediencia así como quiere bendecir la nuestra. Estas promesas con sus condiciones eran las siguientes.

A. REPARTIRIA LA TIERRA
(Josué 1:6)

Josué repartiría la tierra por heredad a Israel. Es una promesa y a la vez un mandamiento. Hay aquí un mandamiento que va con esta promesa. Para poder repartirla como debía ser, tenía que esforzarse y ser valiente. Repite en vss. 7 y 9. Estas son actitudes más que acciones. Para mantenerlas necesitaría creer profundamente en las promesas recibidas de Dios y una disposición positiva que dice: “Con la ayuda de Dios no voy a fracasar, cueste lo que me cueste”. ¿Lucha usted, amable lector, con actitudes y disposiciones negativas que casi aseguran la derrota? Apropiémonos de las promesas divinas como Jehová mandó a Josué; y basados en ellas, esforcémonos y seamos valientes.

B. EXITO Y PROSPERIDAD
(Josué 1:7-8)

Sin duda era lo que Josué deseaba tanto, tal como nosotros hoy en día. Pero aquí hay que ver bien las condiciones. En una palabra, la condición para tener éxito y prosperidad es la obediencia: “Cuidar de hacer conforme a toda la ley” (1:7); guardar y hacer conforme a todo lo que en él está escrito (1:8). Siguiendo el hilo, un paso más, vemos el secreto o condición para obedecer. Además de esforzarse y ser valiente (1:7), es indispensable la meditación continua en la ley de Dios. Según el escritor J. S. McEwen ésta es una “decidida concentración de la mente en el tema de la meditación (de asuntos divinos) y la deliberada expulsión de pensamientos e imágenes discordantes”. Filipenses 4:8 ha sido de mucha ayuda al que esto escribe, en el área de meditación: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Por tanto la fórmula tanto para Josué como para nosotros, para tener éxito y prosperidad en nuestra vida espiritual y ministerio para el Señor, primero tenemos que meditar en su Palabra para que sepamos qué hacer, y luego obedecer lo que hemos meditado.

C. “JEHOVA TU DIOS ESTARA CONTIGO”
(Josué 1:9)

Jehová promete estar con Josué a dondequiera que vaya. Aquí vemos claramente la dinámica de la presencia de Jehová con Josué. No sería una presencia pasiva sino algo que actúa según la situación para que Josué no temiera ni desmayara. Con esta misma presencia continua y dinámica de la persona del Espíritu Santo en nuestra vida, nosotros podemos ser victoriosos.

IV. CONCLUSION

Desde el principio Dios había escogido a Josué para esta tarea tan grande de guiar a Israel a tomar posesión de la Tierra Prometida. Por eso lo preparó y lo entrenó por muchos años, la mayor parte de ellos, estando a lado de Moisés. En este pasaje Jehová afirma y confirma a Josué y su ministerio. Dios nos tiene en un programa de preparación y entrenamiento. ¿Está usted utilizando la preparación espiritual que ha recibido? ¿Posee usted una actitud positiva hacia su vida futura y ministerio en el Señor, basado en sus promesas divinas? Nuestro campo “Amigos” anhela líderes fuertes y valientes, plenamente convencidos de las promesas de Dios y de su mano sobre ellos.


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