Nacimiento de Jesús

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Una visión detallada del nacimiento de Jesús

Esquema del Sermón

Pasaje Clave: Lucas 2.8-18  – Lecturas de Apoyo: Miqueas 5.2 | Juan 3.16
INTRODUCCIÓN

¿Qué viene a su mente al pensar en la Navidad?

¿Acaso comienza a pensar de manera inmediata en las compras, los regalos y las festividades? ¿O será que recuerda el nacimiento de Cristo? Aunque reconozca la importancia de la primera Navidad, puede perderse lecciones valiosas si solo se detiene a pensar en el pesebre, los pastores y los reyes magos, y deja a un lado lo más importante.

DESARROLLO DEL SERMÓN

Al reflexionar más allá de los aspectos evidentes, la historia de la Navidad nos enseña los siguientes principios:

Lo que parece ser un evento insignificante puede tener consecuencias eternas.

El nacimiento de un niño no era un evento tan importante. Muchos niños han de haber nacido en ese tiempo en Israel. Aun el hecho de que Jesús naciera en un establo no fue algo tan extraordinario. Muchos recién nacidos llegan a este mundo en medio de momentos difíciles y en condiciones precarias. Tampoco podemos afirmar que José y María eran personas excepcionales. Sencillamente eran dos personas comunes de su época.

En esos días Cesar era considerado la persona más importante del mundo. Pero en ese pesebre tuvo lugar el evento más importante de la historia de la humanidad. Ese pequeño niño era Dios hecho hombre, quien moriría en la cruz por nuestros pecados, y luego resucitaría y ascendería al cielo para sentarse a la diestra de su Padre. Sin embargo, muy pocos se dieron cuenta de las consecuencias eternas que tendría el nacimiento de Jesús.

No debemos juzgar las situaciones por sus apariencias. En ocasiones, aquello que parece insignificante desde nuestra perspectiva es de gran importancia ante los ojos de Dios. El Señor obra por medio de diversas circunstancias para cumplir su voluntad, y cada uno de nosotros es parte de su plan, nos demos cuenta o no.

A veces Dios usa a los impíos para lograr su propósito divino.

Eso fue exactamente lo que hizo en esa primera Navidad. Como emperador, Cesar tenía la autoridad necesaria para emitir ordenes que afectaran todo el mundo romano. Fue él quien emitió el edicto que hizo que todos viajaran a su ciudad natal para que fueran empadronados. José tuvo que viajar con María desde Nazaret hasta Belén, pues era de la familia de David.

Setecientos años antes de este evento, el profeta Miqueas había profetizado que el Mesías nacería en Belén (Mi 5.2). El Señor usó a un emperador pagano para cumplir su profecía. El objetivo de Cesar era imponer un impuesto en el imperio, pero la meta de Dios era que María y José viajaran a Belén para que el Mesías naciera de acuerdo a la profecía.

Dios hace su obra más grande mediante la persona menos esperada.

Aquellos que conocían a María nunca se hubieran imaginado que vendría a ser la madre del Mesías. Tanto ella como José eran personas comunes. Lo más probable es que nadie los veía como grandes instrumentos de Dios, pero fueron ellos los escogidos para que Cristo llegara a este mundo.

El Señor cumple sus planes, de acuerdo a su voluntad, con aquellos que ha escogido. Puede que sus planes no vayan de acuerdo con lo que creemos que es mejor. Y es por eso que nunca podemos pensar que Dios no puede usarnos. Nuestra meta debe ser estar siempre dispuestos para servirle en lo que nos pida, tal como lo hizo María.

El valor de una persona no lo determina su entorno.

Aunque el Hijo de Dios tuvo un nacimiento humilde. Nació en un establo, rodeado de animales y de un olor no muy agradable. Tuvo como cuna un pesebre y fue envuelto en pañales comunes. Cualquiera que entrara en ese establo, al mirar lo que rodeaba a ese recién nacido, no se hubiera dado cuenta de cuán importante era aquel bebé.

No podemos determinar el valor que alguien tiene ante los ojos de Dios basados en su origen o en la condición en la que viven. Tampoco debemos subestimar lo que el Señor puede hacer en nuestra vida si le obedecemos. Lo que realmente importa no es nuestra condición ante los ojos del mundo, sino la relación personal que tengamos con Cristo. Muchos creyentes serán exaltados y honrados por Dios en el cielo, aunque nunca se les reconoció como personas importantes en la Tierra.

A menudo Dios da sus revelaciones más grandes a personas que podrían ser de origen muy humilde.

El nacimiento de Cristo fue un evento privado, donde solo estuvieron presentes José y María. Pero en un campo cercano, Dios escogió anunciar el nacimiento de su Hijo a un grupo de pastores (Lc 2.8-20). En una revelación divina: “He aquí se le presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor” (v. 9). Después de escuchar su mensaje y de ser testigos de cómo una multitud de ángeles alababan a Dios, los pastores fueron inmediatamente a buscar al recién nacido.

Este era el Mesías que habían esperado durante tanto tiempo. Muchas de las personas de su época vivían con la expectativa de su venida, pero solo los pastores escucharon el anuncio de su nacimiento. ¿Por qué habrá Dios escogido revelar esta noticia únicamente a los pastores, quienes eran vistos por muchos como personas de una baja condición social? Porque conocía sus corazones y sabía que tendrían el valor de buscar al Hijo de Dios y de proclamar lo que habían visto y escuchado.

¿Somos nosotros como esos pastores? ¿Estamos deseosos de contarles a otros de Cristo? La Navidad provee muchas oportunidades para compartir lo que el Señor ha hecho en nuestra vida. Podemos proclamar que la Navidad es la celebración del nacimiento de nuestro Salvador. El árbol nos recuerda la cruz en la que Él murió para que fuésemos perdonados. Las luces están dirigidas a la Luz del mundo que vino en esa noche oscura. Y los regalos de la Navidad nos recuerdan del regalo eterno que Dios nos ha dado en su Hijo Jesucristo.

La Navidad es mucho más importante de lo que algunos creen. No solo podemos aprender lecciones valiosas al reflexionar en lo que nos enseña, sino que también podemos imitar el ejemplo de los pastores. Una vez que vieron al recién nacido en el establo, cambiaron el estilo de vida que antes llevaban. Tuvieron que contarle a todos lo que habían visto, y nosotros debemos hacer lo mismo.

Escribe tus notas, y guárdalas


REFLEXIÓN

¿Qué papel ocupa el Señor Jesucristo durante el tiempo de Navidad en su vida? Si no es lo principal, ¿qué debe hacer para que venga a ocupar el primer lugar en usted?
¿De qué manera ha visto actuar a Dios en su vida? ¿Cuáles fueron los resultados?
¿Acaso le ha visto actuar por medio de la persona menos esperada? ¿Era usted esa persona? De ser así, ¿qué hizo el Señor por medio de su vida?
La Navidad nos da muchas oportunidades para hablar a otros de Jesús. ¿De qué manera podemos prepararnos de antemano para poder proclamar a Cristo con otros?

Aquí te dejamos esta obra de navidad, y esta lista de 40 profecías a cerca del Señor Jesucristo, úsalo con esta finalidad.

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