Palabras poderosas

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Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

Salmo 32:1

Seis de las palabras más poderosas
En el idioma Español:
“Yo me equivoqué. Por favor perdóname.”

+ 1. EL COSTO DE NO PERDONAR.

EL COSTO DE NO PERDONAR

La palabra perdonar significa literalmente, regalar. Cuando una deuda es perdonada, los del pago son regalados. Si alguien nos lastima y le perdonamos, regalamos la libertad de continuar enojados y resentidos hacia quien nos agravió. Absorbemos la pérdida nosotros mismos. La palabra perdón deriva de la palabra en latín, perdonare, que significa conceder libremente. El perdón verdadero es inmerecido, injusto y gratuito. No es merecido o justo. En las Escrituras, perdonar significa, dejar ir el poder de uno.

Cuando rehusamos conceder el perdón, decidiendo más bien mantener nuestro derecho a exigir el pago por los agravios que nos han hecho, también debemos estar dispuestos a absorber el costo contraído por esa decisión. El perdón es gratuito, sin embargo el no perdonar es costoso. La poca disposición para perdonar causa resentimiento. El resentimiento, lo cual significa volver a sentir se adhiere al pasado, reviviéndolo una y otra vez. Así como cuando rascamos una costra, el resentimiento prohibe la sanación de nuestras heridas.

En Hebreos 12:15 aprendemos que la amargura, como una raíz profunda, toma
un asimiento firme en el corazón humano, luego crece y produce fruto. Sin embargo, en vez de que alimente a otros, este fruto es amargo, causa problemas y contamina a otros.

La mayoría de nosotros no fácilmente admitimos que hayamos estado abrigando el no perdonar. Sin embargo, en Efesios 4:31 se nos enseña que hay evidencia innegable en la vida de un individuo de que la raíz amarga del resentimiento se ultiva dentro de su corazón.

Ira – Un fuerte arrebato de cólera, cólera vengativa, o indignación, buscando desquite.
Enojo – Un estado de ánimo marcado por la irritabilidad y amargura.
Malas palabras – Palabras crueles, abuso verbal contra alguien, calumnias, herir la reputación de alguien con malos informes, murmuración, insulto y difamación.
Malicia – Sentimientos odiosos que alimentamos en nuestros corazones.
Un deseo de ver que el otro sufra.

  • EL FRUTO DE NO PERDONAR

Pregúntese a si mismo si cualquiera de lo siguiente es evidente en su vida.

• Orgullo                                               • Falta de confianza en las relaciones
• Fariseísmo                                       • Falta de intimidad en el matrimonio
• Autocompasión                            • Disfunción sexual
• Inestabilidad Emocional         • Juzgar y criticar a los demás
• Ansiedad, tensión y estrés    • Ultra-sensible y fácil de ofender
• Problemas de salud                  • Ausencia de paz y alegría
• Desórdenes alimenticios       • Amistad rota con Jesús

+ 2. ¿POR QUÉ PERDONAR?.

¿POR QUÉ PERDONAR?

Aparte de la devastación antes mencionada como consecuencia de el no perdonar, nosotros debemos perdonar porque:

  • Dios lo manda.

“Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien,… y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.” – Lucas 6:35,36

La obediencia a nuestro Padre celestial no es opcional. Si elegimos y decidimos cuando si y cuando no obedecer los mandamientos de Dios, viviremos vidas infructuosas, ineficaces y espiritualmente estériles.

  • Cuando perdonamos a los demás, nos parecemos a Jesús y llevamos Su semejanza.

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” -Lucas 23:34

Como Cristianos, tenemos el privilegio y el llamando para llevar el nombre de Cristo a un mundo perdido. De hecho, el término Cristiano significa pequeño Cristo. Debemos estar dispuestos a andar como Él anduvo. Cristo demostró el perdón. Él vino a esta tierra para traer el perdón al culpable. Él comisionó a la iglesia para continuar proclamando el perdón. ¡Nosotros debemos, si estamos llevando correctamente Su nombre, perdonar a aquellos quienes nos han ofendido!

  • El perdón es el único medio de romper el ciclo de la culpa y el sufrimiento.

El perdón ofrece la salida y el fin a los conflictos! Esto no hace y no puede resolver todas las preguntas de culpa y justicia, pero una vez que el perdón es extendido tales preguntas se hacen irrelevantes. Ello realmente permite a una relación comenzar y comenzar una vez más.

Esta verdad es demostrada maravillosamente en la vida de José, registrada en Génesis capítulos 37-45. Aunque él fue malentendido, maltratado, traicionado, abandonado por sus hermanos y vendido en la esclavitud, él rechazó permitir que la raíz de la amargura tomara su vida. Un poco antes de reunirse con sus hermanos, testificó el trabajo de sanidad que Dios había hecho en su vida durante los años de separación, como quedó demostrado al darles nombre a sus hijos. En Génesis 41:51,52 leemos:

“Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar
todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.”
“Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.”

Olvidar en este sentido no significa cesar de recordar, sino dejar ir, cesar de permitir a  la memoria que cosas hirientes controlen su vida presente. Lo fructífero de José estuvo relacionado directamente con su olvido. Recuerde que resentimiento significa sentir otra vez. José decidió confiar a Dios sus sentimientos, emociones y su pasado.

  • El no perdonar nos encarcela en el pasado y cierra la puerta a todo el potencial para una vida fructífera.

Durante los años que José estuvo solo en Egipto permitió que Dios sanara su corazón, el cual había sido roto por sus propios hermanos y las circunstancias. Más tarde, cuando se dio la oportunidad, José extendió el amor, el perdón y la gracia a sus hermanos. José les habla así en Génesis 45:5-15

“Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. …y para daros vida por medio de gran liberación. … Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él.”

No culpó, no exigió explicaciones, sólo se escuchó la voz de la misericordia y el perdón. El camino fue despejado para que José y sus hermanos se reunieran y comenzaran una nueva relación.

  • El perdón alivia la carga de culpabilidad en el pecador.

“Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. …Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? …Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.”Génesis 50:15-21

Los hermanos de José se hubieran llevado su pena y culpabilidad a sus tumbas si él no les hubiera extendido el perdón. El perdón, inmerecido y no ganado, quitó la culpa.
Si Jesús no hubiera extendido la bondad a los pecadores, nosotros permaneceríamos bajo el dominio completo de la culpa. Él dio el primer paso hacia nosotros haciendo posible que fuéramos reconciliados con Él.

+ 3. SI USTED NECESITA SER PERDONADO.

SI USTED NECESITA SER PERDONADO

Si ha agraviado, ha ofendido o ha hecho daño a otro, como una acción voluntaria
usted debe:

Paso 1 – Confesar su pecado a Dios y pedirle que lo perdone y llenar su
corazón con Su amor.

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. -Salmo 32:1,3-5

Tome un momento ahora mismo para gritar a Dios, pidiéndole que le perdone y le llene con Su Espíritu Santo fortaleciéndole para obedecer. Sólo Dios perdona los pecados.
Él perdona y olvida. En fe, acepte el perdón absoluto y la purificación de Dios.

Paso 2 – Si es posible, ir ante aquellos a quienes usted haya ofendido,
confesar sus acciones o actitudes incorrectas y pedir su perdón.

Seis de las palabras más poderosas
En el idioma Español:
“Yo me equivoqué. Por favor perdóname.”

Lea Mateo 5:23-24 y escriba su compromiso para obedecer.
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Si es posible, haga esto cara a cara. Sin embargo, debido a la distancia, usted pudiera tener que comunicarse con la persona por teléfono o por escrito. No permita que las distracciones u otros obstáculos retrasen este acto de obediencia.

Recurra a un amigo cristiano de confianza, su discipulador, una persona responsable o
un compañero de oración y comparta con ellos lo que el Señor está haciendo en su vida en ésta importante área del perdón. Pídales que le acompañen en oración y responsabilicese de llevar a cabo su compromiso.

Paso 3 – Pasar tiempo diariamente con el Señor en Su Palabra y en oración.

Nosotros desarrollamos una relación íntima con el Salvador y recibimos Su sabiduría y
poder a través de pasar tiempo con Él diariamente, permitiéndole hablarnos en Su Palabra y respondiéndole a Él en oración. Escriba su decisión al Señor de pasar tiempo con Él diariamente en oración, leyendo Su Palabra y en meditación.
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“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad.” -1 Juan 1:9
“Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.”
-Salmo 103:12
“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.” -Mateo 5:23-24
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas.” -Mateo 6:33

Paso 4 – Considerar el significado de la cruz y el sacrificio que Jesús hizo por los pecados de usted.

Tome un momento ahora mismo y agradezca a Jesús por todo lo que Él ha hecho por usted, por perdonarle todos sus pecados, por Su plan perfecto de transformarle a usted a Su imagen a través de esta prueba, y por el regalo de Su Espíritu Santo.

+ 4. SI USTED NECESITA PERDONAR.

SI USTED NECESITA PERDONAR

Si otra persona le agravió, lo ofendió o le hizo daño a usted, como un acto de voluntad usted debe:

Paso 1 – Orar y pedir a Dios la fuerza para obedecer y perdonar a la persona o personas.

Dios prometió darnos la fuerza para mover montañas. ¡Este puede ser su Monte Everest! Sabemos que la voluntad de Dios es que perdonemos a los demás, así que podemos tener la confianza que si pedimos Su fuerza, nos la concederá.

“En cualquier momento que me veo a mi mismo ante de Dios y me doy cuenta lo que mi bendito Señor ha hecho por mi en el calvario, estoy listo para perdonar a cualquiera, cualquier cosa, no puedo retenerlo. Incluso no quiero retenerlo.” -Dr. Martyn Lloyd-Jones

Paso 2 – Comunicar su perdón a la persona o personas.

La palabra perdón es un verbo, o una palabra de acción. El perdonar realmente requiere que usted tome acción. Dios está utilizando Su Palabra para hablarle ahora mismo, revelándole la verdad para que usted obedezca y actúe.

Lea la parábola de Jesús sobre el perdón en Mateo 18:21-35. Describa las dos respuestas muy diferentes del señor dueño del esclavo y del esclavo en los versículos 27 y 28? __________________________________________________________________
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Soltar – Libre totalmente, liberar o dar permiso para salir.
Asir – Retener o mantener.
Ahogar – Estrangular, ahorcar o ahogarse.
Según los versículos 34 y 35, ¿qué hizo el señor dueño del esclavo en respuesta a
la renuencia del esclavo para perdonar? ______________________________
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Nota: Esta Escritura no enseña que un hijo de Dios nacido de nuevo experimentará la ruina eterna si está renuente para perdonar. Establece que ellos serán prisioneros de su deseo de no perdonar. Vea 1 Corintios 11:30-32 y El Fruto de No Perdonar en el Día 1 de esta lección.

La Palabra de Dios nos manda ir ante cualquiera a quien hemos ofendido y pedirle perdón humildemente.
Porque nosotros también éramos en otro tiemp insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,-Tito 3:3-5
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.” -1 Juan 5:14
“El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.” -Mateo 18:27-28

El perdón no es algo fácil de hacer, por lo tanto usted no debe tratar de permanecer solo, sino buscar el apoyo y la responsabilidad de un amigo cristiano maduro, esposo(a), o un compañero de oración.

“El perdón no es una emoción… El perdón es un acto de la voluntad, y la voluntad puede funcionar independientemente de la temperatura del corazón.” -Corrie ten Boom

Escriba su compromiso de perdonar a la persona o personas, y fije usted mismo una fecha para ponerse en contacto con ellos ¡para que de esa manera no lo posponga!

• ¿Tengo que ir ante ellos en persona?
• ¿En vez de ello puedo llamarles o escribirles?

En algunos casos, debido a la distancia, el costo de un viaje, la seguridad de usted, o la capacidad de la otra persona para estar lo suficientemente tranquila y dejarle a usted decir lo que tiene que decir, una carta, un correo electrónico o una llamada telefónica puede ser la mejor manera para que usted cumpla con esto.

Tenga en mente estos puntos cuando esté hablando o comunicándose por escrito:

  • Usted está haciendo esto en obediencia a su Padre Celestial quien le ama y se preocupa por usted.

Él quiere que usted sea libre de la esclavitud y la opresión que ha estado experimentando como consecuencia de el no perdonar.

  • Usted no tiene que repasar cada detalle o acto de la ofensa contra usted.

Muchas veces, especialmente cuando se está perdonando a los padres, ellos ignoran completamente que pudieron haber hecho algo que a usted le hizo daño. En otros casos, puede haber sido evidente el pecado contra usted, por ejemplo, el abuso sexual, físico o emocional, violación, abandono de uno de los padres, amigo, o esposo(a), calumnias que le levantaron a usted, etc. En estos casos, usted puede ser más específico en cuanto a por qué usted necesita perdonar.

  • No intente obligar a otros a confesar sus ofensas.

¡Dios le ha llamado a usted a obedecer, no a ser un fiscal, jurado o juez! Hágalo lo más breve posible. En la mayoría de los casos, debido al alto nivel de emociones, nos podemos encontrar a nosotros mismos diciendo cosas que no planeamos decir, que pueden socavar el propósito de la reunión, carta, o conversación.

  • Finalmente, pídales perdón por abrigar la amargura hacia ellos.

Recuerde que lo que ellos pudieron haber hecho estuvo mal y fue ofensivo, pero la amargura y la falta de perdón son igualmente incorrectos.

+ 5. MANTENIENDO SU COMPROMISO DE PERDONAR.

MANTENIENDO SU COMPROMISO DE PERDONAR

La persona que usted ha perdonado puede seguir siendo una parte regular de su vida; posiblemente uno de sus padres, un(a) hijo(a) o esposo(a). Cuando éste es el caso usted podría encontrar una batalla espiritual después de que ha pedido perdón o los ha  perdonado.

La experiencia de perdonar le ha cambiado a usted, sin embargo, esto no necesariamente los cambió a ellos. ¡Dios ha tenido una mayor victoria en la vida de usted trayéndolo a usted a este lugar de rendición y obediencia, sin embargo su posición puede no haber cambiado! Ellos pueden continuar sintiendo la amargura hacia usted. Si éste es el caso usted necesita buscar a Dios diariamente para que Su fuerza extienda la misericordia y compasión a ellos, sin comprometerse.

Si usted perdonó a uno de sus padres por ser áspero y por no amarle, y le pidió perdón por abrigar amargura, no obstante la próxima vez que usted lo vea, él/ella seguirá siendo áspero y falto de amor, usted en su carne podría reaccionar en la misma manera en que usted anteriormente reaccionó.

Dios será fiel para producir Su fruto en la vida de usted conforme se rinda a Él momento a momento. Usted debe tener en mente que su obediencia para perdonar no era por lo que la otra persona o personas pudieran cambiar. A menos que ellos rindan sus vidas y experimenten al Señor, ellos no pueden cambiar. Únicamente Dios puede cambiar nuestros corazones y renovar nuestras mentes, y sólo si nos rendimos a Él.

Dependiendo de la severidad de su situación y la seriedad de las circunstancias usted puede considerar buscar el buen consejo sobre los limites apropiados y sensatos con otra persona.

NUESTRA BATALLA ESPIRITUAL

Como usted aprenderá en la Lección Siete, estamos involucrados cada día en una batalla espiritual. Satanás, no quiere que usted obedezca a Dios o que tenga la victoria sobre el pecado, por lo tanto, él atacará su mente con sus recuerdos pasados, malos pensamientos, mentiras, tentaciones y condenación. ¡Usted debe ejercer el autocontrol y recordar contra qué y contra quién está usted luchando!

¡Ésta es la realidad en la cual nosotros vivimos! Satanás detesta perder terreno en nuestras vidas. No soporta la idea de tener que perder la capacidad de seguir robándonos la paz y la alegría de Dios.

¿Cómo dejamos de dar al demonio la oportunidad de realizar su trabajo de destrucción en nuestras vidas?

  • Tome cada pensamiento que entra a su mente y mídalo con la
    Palabra de Dios para ver si es de Dios, de su carne, o del enemigo.

Según 2 Corintios 10:3-5 ¿qué debemos hacer con cada pensamiento que entra en nuestra mente?____________________________________________________________
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“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.” -Gálatas 5:22-26
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” -Efesios 6:12
“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.” -Efesios 4:26,27
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” -Filipenses 4:8
“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” -Romanos 15:13
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, … echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. … vuestro adversario el diablo, como león
rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. Al cual resistid firmes en la fe, …” -1 Pedro 5:6-9

Según Filipenses 4:8, ¿qué tipo de pensamientos deberían ocupar nuestras mentes?
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  • Orar en cada instante de decisión para que el poder de Dios haga Su voluntad.

“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” -Romanos 12:21

Usted puede haber desarrollado el hábito de responder a un individuo con la cólera, la autodefensa u otro comportamiento negativo. Para romper este hábito y desarrollar respuestas piadosas, usted debe estar en amistad con Cristo, sensible a la guía del Espíritu Santo y someterse a Su voluntad y caminos.

  • Resistir y reprender al demonio en el nombre de Jesús.

“Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, … no se atrevió a proferir juicio  de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.” – Judas 1:9

Dios quiere que usted esté consciente de las artimañas del demonio de modo que usted pueda tener la victoria. ¡El no perdonar es una de las tácticas más poderosas de Satanás para mantener a la gente de Dios en la esclavitud!

¿Qué pasa si la persona a la que estoy perdonando no quiere reconciliar la relación?

Usted debe tener presente que solo usted es el responsable por su parte de la reconciliación. Independientemente de la posición que tome la otra persona, usted debe obedecer a Dios pidiendo y otorgando el perdón. Si la otra persona rehusa concederle el perdón o si ellos no reconocen su error hacia usted, Dios todavía le bendecirá por su obediencia y le dará Su paz, gracia, y misericordia sobre su vida.

Usted incluso experimentará el haber sido liberado por Él de su esclavitud independientemente de la respuesta de la otra persona.

Usted no puede colocar ninguna expectativa o exigencias sobre lo que la otra persona puede decir o hacer, sino rendir todo al Señor y confiar en Él para trabajar en medio de sus circunstancias. Ésta es la mayor batalla personal interna que muchas personas afrontan con este acto de obediencia. No debemos inclinarnos hacia nuestro propio entendimiento, sino obedecer y rendirnos a Dios y a Su voluntad.

Dios nos ha dado leyes espirituales para gobernarnos y protegernos. Su Palabra nos da el entendimiento e instrucciones sobre como seguir estas leyes. Nuestra carne, orgullo y miedos nos impedirán confiar y obedecer a Dios en estas situaciones, sin embargo a través del poder del Espíritu Santo podemos vencer.

Puede ponerse delante de Dios en oración:
“Señor Jesús, te pido la fuerza para confiar en Ti en estas circunstancias. Ayúdame a recordar que estoy haciendo esto por Ti. Yo no veo a…para nada, pero coloco mi vida en Tus manos.
Te pido por la reconciliación con esta persona, pero sé que sólo yo puedo hacer mi parte. Te pido por… para que se rinda ante Tí para que tu seas glorificado. Te confío completamente los resultados. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén”

¿Que pasa si la persona a la que tengo que perdonar ha fallecido?
¿Aún puedo perdonarle?

La amargura en el corazón humano vive mucho tiempo después de que el objeto de aquella amargura ha muerto. El perdón no es opcional, sino un requisito de Dios el cual Sus hijos deben obedecer. La muerte del ofensor no nulifica la Palabra de Dios. El perdón bíblico verdadero, requiere que tomemos acción.

Debemos hacer algo más para perdonar que simplemente estar de acuerdo en nuestra mente y corazón. La Biblia no nos manda que simplemente sintamos el perdón. ¡Debemos ejercer nuestra voluntad y seguir llevando a cabo nuestras acciones!

Usted debe comenzar por confesar al Señor su amargura hacia la persona difunta.
Confesar significa reconocer o revelar la maldad, la culpa o el pecado de uno.
Después digale al Señor que usted ya no quiere mantener más sus culpas u ofensas contra ellos, sino perdonar. Es de gran ayuda hacer su confesión en voz alta y verbalizar su perdón en la presencia de un amigo de confianza, esposo(a), el pastor, consejero, etc.

Igual que antes, debe ponerse en oración con Dios para ser guiado:

“Señor Jesús, gracias por morir en la cruz y perdonarme por todos mis pecados.
Estoy de acuerdo con Tu Palabra que debo perdonar a esta persona por el daño que me causó. Te pido la fuerza para obedecer y pronunciar estas palabras de perdón.
Yo perdono a…por … (usted tiene que ser específico). Te pido te lleves mi amargura y me perdones por mantener esta amargura por tanto tiempo. Te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén”

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.” -Proverbios 3:5-6

+ 6. CONCLUSIÓN.

CONCLUSIÓN

Es terriblemente difícil perdonar. Pero es más difícil no perdonar. Si no perdonamos, negamos lo que Jesús ha hecho por nosotros en la cruz. Nuestra experiencia del perdón de Dios está directamente relacionada a nuestra capacidad de perdonar. Una buena disposición para perdonar a los demás es parte de la indicación de que realmente nos hemos arrepentido y hemos recibido el perdón de Dios. Un corazón rendido hacia Dios no puede ser un corazón de piedra hacia los demás.

El orgullo y el miedo nos privan del perdón y la reconciliación. El rechazo a otorgarlo, o estar dolido, insistiendo en nuestros derechos, y el defendernos a nosotros mismos son todas las indicaciones de que nuestro orgullo egoísta está gobernando nuestra vida, en vez de que sea el Señor. Si los miedos al ‘qué-pasasi’ le consumen y controlan, usted necesita orar por la fe para confiar y obedecer a Dios. Nos cuesta muy caro mantener a los enemigos. Mateo 18:21-35 advierte que un corazón que no perdona nos pondrá en una prisión emocional.

Vuele atrás y revise las siete Verdades Fundamentales que usted aprendió. Vuelva a escribir estas verdades a continuación.
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Mensaje: Pastor Fernando García desde el Templo Betesda, en Santiago de Chile

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