¿Qué es el Amor?-3

elamor
El amor verdadero es más que un sentimiento hermoso—es un compromiso. Un compromiso es una decisión respaldada por las acciones. La Biblia dice: “Maridos, amad a vuestras mujeres” (Efesios 5:25). No manda al esposo a tener sentimientos románticos para con su esposa. Le manda que la ame.

Esta es la segunda parte de la contestación de esta pregunta, y te animo a que de nuevo repases detenidamente cada apartado porque después tendrás otro test para responder.
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+ Apartados anteriores
1. ¿Qué es el amor?
2. Tres clases de amor
3. Diez motivos por los que debes esperar hasta el matrimonio
4. Comprendiendo el deseo sexual
5. Lo que cada joven necesita saber sobre El Noviazgo
6. Cómo decir: “¡No!”
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+ 7. El Amor es más que un sentimiento hermoso
El Amor es más que un sentimiento hermoso
¡Hazte un examen! Haz clic en “C” si la frase es Cierta. Haz clic en “F” si la Frase es Falsa.
Luego revisa tus repuestas al leer la lección.
C  F 1. Una chica le “debe” algo a su novio a cambio de un paseo bonito.
C  F 2. Los besos y las caricias íntimas no son malos, siempre y cuando no lleguen a las relaciones sexuales.
C  F 3. El momento para decidir cómo enfrentarás un problema con tu novio es cuando surja el problema.
C  F 4. Los jóvenes cristianos no se enfrentan a las mismas tentaciones que los demás.
C  F 5. El amor a primera vista casi siempre es amor verdadero.
C  F 6. Si sientes gran amor por alguien, es probable que siempre tendrás esos sentimientos.
C  F 7. Decirle: “Sí” a tu novio para tener relaciones sexuales con él hará que te ame y te aprecie más.
C F 8. No es malo tener relaciones sexuales con alguien si se aman y tienen una relación buena.
C F 9. Lo único que se requiere para tener un buen matrimonio es tener buenas relaciones sexuales.
C  F 10. Es fácil distinguir entre un capricho y el amor verdadero.

Después de marcar este examen, lee la lección para revisar tus respuestas.


1. Una chica le “debe” algo a su novio a cambio de un paseo bonito.

FALSO. Los paseos deben ser con el propósito de disfrutar la compañía el uno del otro. Aunque se acostumbra que el novio pague los gastos, eso no le da derecho de esperar a cambio favores especiales. Cualquier muchacho que gasta un poco de dinero en su novia y luego trata de “cobrarle” no vale la pena. Si una chica disfruta el paseo con su novio y desea expresar su agradecimiento, puede hacerlo con una frase muy sencilla: Gracias, disfruté el paseo”.

2. Los besos y las caricias íntimas no son malos, siempre y cuando no lleguen a las relaciones sexuales.

FALSO. Los besos y las caricias íntimas son “entretenimiento” barato—no requieren ni cerebro ni talento. Pero son acciones peligrosas porque te excitan sexualmente y te conducen a hacer cosas que nunca quisiste hacer. Son como las drogas, cada vez te llevan a cosas más fuertes.

3. El momento para decidir cómo enfrentarás un problema con tu novio es cuando surja el problema.

FALSO. Los jóvenes y las señoritas necesitan decidir de antemano lo que van a ser sus normas. Entonces deben mantenerse firmes. Debes fijar tus normas en base a la Palabra de Dios y no por lo que otros están haciendo. Decide de antemano que te vas a conservar puro(a) para la persona con la que un día te casarás.

4. Los jóvenes cristianos no se enfrentan a las mismas tentaciones que los demás.

FALSO. De alguna manera los jóvenes cristianos piensan que son inmunes a los problemas que experimentan otros jóvenes. Pero tienen los mismos impulsos sexuales. Se enfrentan a las mismas tentaciones. Y cuando caen en pecado, tienen que sufrir las mismas consecuencias.

5. El amor a primera vista casi siempre es amor verdadero.

FALSO. Es imposible que ames a una persona que no conoces de verdad. ¿Cómo puedes conocer bien a alguien a primera vista? Quizás te sientas atraído a esa persona. Tal vez tu corazón palpite muy rápidamente, pero eso no es amor verdadero.

Muchas de las ideas equivocadas en cuanto al amor vienen de las canciones populares. Los que escriben las canciones utilizan mucho la palabra “amor”, pero no están hablando del amor verdadero. Están hablando del sentimiento del capricho romántico. Los sentimientos románticos se pueden generar muy rápidamente, pero esos sentimientos no son el amor verdadero.

6. Si sientes gran amor por alguien, es probable que siempre tendrás esos sentimientos.

Las emociones y los sentimientos suben y bajan en ciclos

FALSO. Los sentimientos nunca son permanentes. Las emociones y los sentimientos suben y bajan en ciclos. Cuando estás muy arriba, sientes que estás en la cima del mundo. Pero unos días después, sin razón aparente, quizás termines muy abajo. Antes de que pase mucho tiempo, tus sentimientos volverán a cambiar, y las cosas se verán muy bien de nuevo.

De la misma manera, los sentimientos románticos también suben y bajan. Aún cuando un hombre y una mujer se aman profundamente, los sentimientos de amor varían. Algunas veces los sentimientos románticos de ambos están muy fuertes. En otras ocasiones, quizás no tengan sentimientos románticos. Pero esto no afecta el amor verdadero. El amor verdadero tiene como base el compromiso, no los sentimientos.

En una ocasión alguien le preguntó a una actriz de Hollywood por qué se había casado siete veces. Ella contestó: Uno se enamora, pero también se desenamora. Cuando uno se desenamora, es mejor cambiar de pareja y seguir siendo amigos, que quedarse juntos y aprender a odiarse“.

Pero el amor verdadero no se comporta así. No se puede uno “desenamorar” del amor verdadero. El amor verdadero es un compromiso para toda la vida.

7. Decirle: “” a tu novio para tener relaciones sexuales con él hará que te ame y te aprecie más.

FALSO. Puede ser que él aparente amarte y apreciarte por el momento porque tú estás satisfaciendo sus deseos sexuales. Pero eso no es amor verdadero, y no durará. La siguiente carta ilustra este punto.

Por siete meses fui novia del que me parecía ser el muchacho más maravilloso de todo el mundo. Pensaba que siempre sería una chica decente. Pero después de un tiempo no nos sentíamos satisfechos con simplemente besarnos.

El me pidió que demostrara mi amor. Pensé que como nos íbamos a casar en unos pocos años, no había problema.

Cedí, y me di cuenta que sí había un gran problema. El dejó de respetarme por completo. Empezó a salir con otras chicas. Incluso, hablaba de mí con otros muchachos.

Por favor impriman esta carta para que las chicas la puedan leer. Quizás esto ayude a alguna muchacha que está tentada a “demostrar” su amor como lo hice yo.

Ahora me lamento.

8. No es malo tener relaciones sexuales con alguien si se aman y tienen una relación buena.

Las relaciones sexuales son un hermoso regalo de un Dios amoroso

FALSO. Muchos jóvenes aceptan esta idea, pero Dios dice que las relaciones sexuales fuera del matrimonio son pecado. Incluso, la Biblia dice que la fornicación es uno de los pecados más dañinos que puede cometer una persona. (Lee 1 Corintios 6:9, 18.)

Las relaciones sexuales son un hermoso regalo de un Dios amoroso, pero son para la relación matrimonial. Dios nos ha dado reglamentos referentes a las relaciones sexuales. Esto no es con el propósito de evitar que disfrutemos del sexo, sino para que podamos disfrutar las relaciones sexuales al máximo por el período de tiempo más largo posible.

9. Lo único que se requiere para tener un buen matrimonio es tener buenas relaciones sexuales.

FALSO. Se requiere más que buenas relaciones sexuales para tener un matrimonio feliz. Cada semana tiene 168 horas. El tiempo total que se utiliza para las relaciones sexuales en un matrimonio promedio es menos de treinta minutos semanales. Si te casas para tener relaciones sexuales, ¿qué harás el resto del tiempo?

Si deseas tener un matrimonio feliz, busca un compañero para toda tu vida, no solamente un compañero sexual. Necesitas tener amor de amistad además de amor sexual. Necesitarán gustarse el uno al otro además de amarse.

10. Es fácil distinguir entre un capricho y el amor verdadero.

FALSO. NO es fácil distinguir entre el capricho y el amor verdadero. La mayoría de los jóvenes de la actualidad ha crecido creyendo en el “Mito del Amor Romántico”. Ese mito dice algo como lo siguiente:

Ella era una muchacha hermosa, aunque algo tímida. Era amable, dulce y nada egoísta. Siempre le había gustado estar en casa, ayudando a su mamá con los quehaceres, aprendiendo a cocinar y a coser. Siempre obedecía a sus padres.

El era alto y guapo con ojos brillantes y un cuerpo atlético. Las muchachas eran atraídas a él, pero aparentemente él no tenía mucho interés en ellas. Estaba esperando a la única chica que sería especialmente para él.

¡Entonces sucedió! El destino los unió. Aunque nunca se habían conocido, ¡fue amor a primera vista! En el instante en que se conocieron, sabían que habían sido hechos el uno para el otro.

¡Fue un romance relámpago! Todos comentaban que eran una pareja ideal. En cuestión de sólo cuatro semanas se casaron, y vivieron felices para siempre y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Esa es una historia hermosa, pero hay un problema—no es verídica. Es un mito—una historia inventada que hemos escuchado una y otra vez de tal manera que ya creemos que es cierta.

Quizás tú preguntes por qué no es cierta, ¿cuál es el error?

En primer lugar, es imposible enamorarse a primera vista. Tienes que conocer a una persona antes de poder amarla. Quizá seas atraído a alguien a primera vista. Incluso podrías ser excitado por alguien a primera vista. Pero no puedes amar de verdad a alguien que no conoces bien.

¿Te fijaste en el final de la historia? Y vivieron felices para siempre y colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Así terminan todos los cuentos de hadas, pero la vida no es un cuento de hadas. Es trabajar duro día tras día, pagar las cuentas, cocinar, lavar vajillas, cambiar pañales, levantarse de noche con un bebé enfermo y un sinnúmero de otras cosas nada románticas.

Una razón por la que es tan difícil distinguir entre el capricho romántico y el amor verdadero es que ocurren muchas cosas iguales en ambos casos.

En el amor verdadero hay un fuerte deseo de estar con la persona que amas. Lo mismo sucede con el capricho.

En el amor verdadero, existe un fuerte deseo sexual. Lo mismo sucede con el capricho. El deseo sexual, en sí mismo, no significa que existe el amor verdadero. En el amor verdadero, te sientes “bien” cuando piensas en la persona que amas. Esa misma sensación bonita sucede con un capricho.

¿Cómo puedo hacer que se fije en mí?

Elizabeth Elliot dice que muchas veces las muchachas le preguntan:

“¿Cómo puedo hacer que cierto muchacho se fije en mí?” Lee con cuidado el consejo que ella da:

Mi respuesta es: Nada. O sea, no hagas nada para ese hombre.

No le llames por teléfono. No le escribas cartas, notitas o recaditos. No te acerques a él diciendo: Tengo que hablar contigo. No le des miradas deseosas, ni lo ignores, ni lo persigas, ni le hagas favores, ni hables acerca de él con otros.

Hay una cosa que sí puedes hacer: Deja todo en manos de Dios. Si ese hombre es el que Dios ha escogido para ti:

“Nada bueno les será retenido a los que caminan en integridad” (Salmo 84:11).

Utiliza tus energías para obedecer a Dios, no para conquistar a un hombre. Dios tiene Sus propios métodos para unir a dos personas. El no necesita ni tu ayuda ni tus consejos.

Los Caprichos tienen como base los sentimientos románticos.

Un capricho inicia rápidamente.

Un capricho inicia rápidamente. Un muchacho quizá se sienta atraído a una chica así que le sonríe amablemente. Ella entiende el mensaje y responde. La idea de ser atractiva a otra persona enciende la excitación romántica. Después de poco tiempo, cada uno se pregunta: ¿Qué me está sucediendo? Nunca me había sentido así antes. Seguramente estoy enamorado(a). Creo que al fin he encontrado a la persona ideal para mí!”

Esa persona no se ha enamorado de la otra persona—¡Se ha enamorado del amor! Sin duda, es un sentimiento hermoso, pero todo se encierra en la misma persona—Estoy enamorado. Creo que al fin he encontrado a la persona ideal para .

Las emociones suben y bajan en ciclos

Ese hermoso sentimiento de estar enamorado NUNCA es una condición permanente. Es un sentimiento y los sentimientos suben y bajan. Puedes estar en la cima de la montaña con un sentimiento hermoso, pero si esperas vivir el resto de tu vida en esa cima, te vendrá una gran desilusión. Esa sensación de la excitación romántica no será constante. Las emociones suben y bajan y vuelven a subir en ciclos.

Hay dos errores serios que las personas pueden cometer cuando están encaprichadas.

1

Quizá se involucren sexualmente. Esto puede causar gran dolor emocional, no sólo para ellos, sino también para sus familias.

2

Quizá se casen demasiado pronto. Con demasiada frecuencia las parejas se casan sin darse el tiempo necesario para decidir si su romance es amor verdadero o simplemente un capricho.

Si sólo es un capricho pero se casan de todos modos, un día despertarán sin esos sentimientos románticos tan maravillosos y llegarán a la conclusión de que ya no se aman el uno al otro. Pero el hecho es que nunca tuvieron amor verdadero. Simplemente fueron engañados por todos los sentimientos maravillosos que acompañan al capricho.

El amor verdadero es más que un sentimiento hermoso

El amor verdadero es más que un sentimiento hermoso

El amor verdadero es más que un sentimiento hermoso—es un compromiso. Un compromiso es una decisión respaldada por las acciones. La Biblia dice: Maridos, amad a vuestras mujeres” (Efesios 5:25). No manda al esposo a tener sentimientos románticos para con su esposa. Le manda que la ame.

Cuando tú te casas, te estás comprometiendo a amar a tu pareja. Debes cumplir tu compromiso, aunque no tengas ganas de hacerlo. En el amor verdadero, el esposo ama a su esposa, sean cuales sean sus sentimientos. La ama, aunque ella no sea muy fácil de amar en cierto momento. Lo mismo hace la esposa.

Habrá muchas mañanas cuando despertarán sin sentimientos románticos, pero no se marcharán directo a la corte para solicitar un divorcio. Están seguros en el amor el uno del otro, a pesar de la presencia o ausencia de los sentimientos románticos.

Lo maravilloso es que cuando un esposo y una esposa son fieles en mantener su compromiso de amarse el uno al otro, los sentimientos románticos nunca están muy lejos. Tus sentimientos seguirán las decisiones que tomes. Es por eso que es tan importante que seas fiel a tus promesas y las respaldes con acciones.

La Prueba del tiempo

La mejor prueba para saber si el "romance" es amor verdadero o sólo un capricho es la prueba del tiempo.

La mejor prueba para saber si el “romance” es amor verdadero o sólo un capricho es la prueba del tiempo. Los caprichos normalmente inician muy rápidamente y hay muchas altas y bajas en la relación. Es como una montaña rusa—el juego es divertido mientras no se acaba, pero pronto llega a su final.

Por otro lado, el amor verdadero inicia lentamente. Generalmente sólo es una amistad al principio. Pero la amistad crece, y un día descubren otro elemento en la amistad—el elemento del amor romántico. Ambos se dan cuenta que sus corazones se han unido.

El amor verdadero crece con el paso del tiempo, pero el capricho se acaba. Por esta razón, el tiempo es tu mejor amigo al decidir si tu “romance” es amor verdadero, o sólo un capricho pasajero. Hablando de manera general, las parejas deben conocerse por lo menos dos años antes de casarse.

Prepárate—te llegará el romance

Tarde o temprano casi todos se involucran en una experiencia romántica. Si el romance no te ha alcanzado, simplemente sé paciente. ¡Sin duda llegará tu hora! La pregunta es, ¿qué harás cuando llegue?

Recuerda, los sentimientos románticos muy fuertes te pueden conducir a dos errores muy grandes. Te pueden conducir al involucramiento sexual que dañará tu vida y reducirá en gran manera tus oportunidades de casarte felizmente. O bien los sentimientos románticos te pueden llevar a casarte de prisa, formando un matrimonio prematuro que lamentarás el resto de tu vida.

No cometas ninguno de estos dos errores. ¡Guarda tu corazón! Espera a la persona correcta, las circunstancias correctas y el tiempo correcto.

EMBARAZADA A LOS DIECISIETE AÑOS

No hay respuestas fáciles

(Escrito en inglés por Penny Mathewson; Adaptado al español por las Escuelas Fuente de Luz)

Yo estaba aturdida por la reacción de mi novio cuando le dije que estaba embarazada. Al mirarlo, me estaba preguntando yo misma: ¿Cómo puede uno andar con su novio por un año completo sin conocer cómo es en realidad?

El me estaba mirando fijamente, y sus ojos no mostraban ningún sentimiento. Llorando le pregunté: ¿Cómo puedes mirarme así? ¿No te importa que esto me está quebrantando?

El me miró en silencio. Por fin dijo: “Supongo que ya no siento nada”.

La persona a quien le había entregado mi todo, me había abandonado...me dejó sola y embarazada.

Aunque en mi corazón sabía la respuesta, tenía que hacerle la pregunta. Si no escuchaba su respuesta, seguiría viviendo con la esperanza de un sueño vacío. “¿Me amas?”

Sin expresión alguna él contestó: “No”. Con eso, se levantó, salió por la puerta y se fue de mi vida. Me quedé mirando esa puerta, abrumada con mi dolor. La persona a quien le había entregado mi todo, me había abandonado…me dejó sola y embarazada.

Los siguientes meses pasaron lentamente. Cada día vivía con el dolor agudo del rechazo, seguido por enojo y amargura. Los recuerdos de sus miradas tiernas y sus sonrisas atravesaban mi corazón; recordaba su risa, sus promesas de amor eterno…promesas que se habían roto en lo profundo de mi corazón vacío. El final doloroso de nuestra relación estaba desgajándome y estaba llena de temor y soledad al mirar hacia delante los meses que me esperaban.

Yo clamaba a Dios: “¿Qué debo hacer?” Ser madre a la edad de 17 años y criar sola a un hijo me asustaba. Pensar en dar a mi bebé en adopción después de vivir el milagro de su vida dentro de mí era demasiado doloroso. Muchas amistadas me decían: “Mejor opta por lo más fácil—hazte un aborto”. Pero el aborto sería la muerte de mi hijo.

Ya había sufrido la muerte de mi sueño—ver morir a mi bebé sería demasiado difícil. Pero a la misma vez ver desarrollarse la vida de un amor perdido me parecía intolerable. La presión para someterme a un aborto la recibía de todos lados. Mi familia y mis amigos sentían dolor por lo que me había pasado y me decían que el aborto sería la solución más fácil para una situación sin esperanza.

Había momentos cuando, llena de temor y dolor, consideraba esa posibilidad, pensando así ponerle fin a mi pesadilla. La gente me decía: “Así terminaría todo en cuestión de horas”.

“Podrás olvidar todo este asunto y empezar de nuevo tu vida”.

“Si no te haces un aborto, esta pesadilla nunca terminará. Tendrás un hijo para siempre”.

De nuevo le clamé a Dios: “¿Qué debo hacer?”

En medio del dilema, de alguna manera Dios me ayudó a tomar una decisión, una decisión que afectará el resto de mi vida.

Decidí darle vida a mi bebé.

Casi cuatro años han pasado desde ese día. Muchas cosas dentro de mí han cambiado. He conocido el amor de Dios que perdona y sana, he conocido el valor que El le pone a cada vida. No me lamento por la decisión que tomé. Mi hijo vive.

+ 8. Diez trampas y cómo evitarlas

Diez trampas …y cómo evitarlas


La mayoría de los jóvenes pasa gran parte del tiempo soñando con casarse algún día y tener un hogar feliz. Pero el camino que conduce a un matrimonio feliz tiene muchas “trampas” escondidas.

Una trampa siempre está bien disimulada. En la superficie parece inocente, pero si la pisas, caerás en un profundo hoyo.

Satanás es un experto en construir trampas. Sus trampas bien disimuladas se ven bastante inocentes, pero son mortales. Algunas de estas trampas pueden impedir que jamás tengas un matrimonio hermoso y un hogar feliz. Consideremos diez de ellas.

Trampa #1: Vivir el momento.

¡La filosofía que dice: “Vive para el momento” está en todas partes! Somos bombardeados con la idea: “Se vive una sola vez. ¡Disfruta la vida!”

Esta manera de pensar es tan vieja como la vida. En la antigüedad se decía: Come y bebe, porque mañana morirás. Pero hay un problema con esta filosofía—casi nunca morimos mañana. Más bien, tenemos que vivir con las consecuencias de nuestros errores. Algunos pecados tienen consecuencias que duran toda la vida, y además nos enfrentaremos al juicio en la siguiente vida.

Satanás siempre ha intentado promover la idea de vivir el momento porque esto hace que las personas hagan cosas que nunca harían si consideraran el futuro. Una jovencita de diecinueve años con dos hijos ilegítimos dijo: “Cuando tú eres joven, sólo piensas en el fin de semana”.

Pero la vida no es sólo un fin de semana. Es el resto de tu vida aquí, y una eternidad en el más allá. Si rechazas a Cristo y terminas en el infierno, no te quedarás sólo un fin de semana. ¡Será para siempre!

Cómo evitar esta trampa:

Reconoce la seriedad de la vida que es sagrada. Lo que haces ahora afecta tanto esta vida como tu vida en el más allá.

Trampa #2: Hacer lo que "te hace sentir bien".

El lema: “Si te hace sentir bien, hazlo”, expresa otra filosofía que ha inundado nuestra sociedad. Todo el problema de las drogas tiene como base la idea: “Haz lo que te hace sentir bien ahora. No te preocupes por lo que pase después”.

Algunas personas que deberían ser más sabias piensan que casi cualquier cosa es buena si les hace sentir bien.

Incluso hay canciones que dicen: “Si te hace sentir bien, no puede ser malo”.

¡No seas tan ingenuo que creas esto! El simple hecho de que algo te hace sentir bien no significa que es bueno. Podrías sentirte bien manejando un auto robado, pero no por eso sería correcto.

Cómo evitar esta trampa:

No permitas que tus sentimientos controlen tus acciones.

Trampa #3: La inmoralidad sexual.

Es fácil que los jóvenes caigan en la trampa de la inmoralidad sexual. Muchos se involucran en pecados sexuales, y parecen salirse con la suya. Pero nadie puede violar las leyes morales de Dios sin pagar un precio terrible tarde o temprano. Un solo acto de inmoralidad puede tener consecuencias trágicas.

Un joven, hijo de padres cristianos, acudió a una mujer inmoral y tuvo relaciones sexuales con ella. Por esa única relación sexual él contrajo una enfermedad venérea. Recibió toda la atención médica, pero la enfermedad no se pudo controlar. En menos de un año estaba muerto.

Cómo evitar esta trampa:

Manténte puro. La inmoralidad no vale lo que cuesta.

Trampa #4: El matrimonio entre adolescentes.

Los que se casan en la adolescencia están buscando problemas. Los matrimonios entre adolescentes tienen dos veces más probabilidades de terminar en divorcio que los de las parejas que tienen más de veinte años cuando se casan. Las probabilidades son aun peores cuando la novia tiene menos de 18 años.

Toma tú tiempo antes de casarte

Hay por lo menos dos desventajas en los matrimonios entre adolescentes. En primer lugar, si intentas escoger a tu compañero matrimonial cuando aún eres adolescente, probablemente tomarás una decisión equivocada.

En segundo lugar, la mayoría de los adolescentes no tiene la madurez para enfrentarse al matrimonio. Se requiere mucho amor sin egoísmo para que funcione un matrimonio, y una persona necesita madurar mucho antes de tener esa clase de amor.

Cómo evitar esta trampa:

Toma tú tiempo antes de casarte—mucho tiempo.

Trampa #5: Casarse para escapar de los problemas de ser soltera.

Las chicas necesitan quitarse la idea de que la finalidad principal de la vida es el matrimonio. El temor de perderse la última oportunidad para la “felicidad matrimonial” hace que muchas chicas no presten atención a su propio juicio y se lancen a matrimonios desastrosos. Tal vez ellas vean numerosas advertencias, pero piensen: “Quizás no sea el mejor matrimonio del mundo, ¿pero qué podría ser peor que ser solterona?”

Casarse para escapar de los problemas de ser soltera

La respuesta es esta: Un matrimonio malo es mucho peor que vivir sola. Miles de mujeres te podrían decir que un matrimonio malo es una de las experiencias más miserables que puede existir en esta tierra. Está lleno de odio, rechazo, resentimiento y sentimientos heridos. Y muchas veces los niños son las víctimas inocentes de tal matrimonio.

Cómo evitar esta trampa:

Aprende a ser feliz y a estar satisfecho(a) mientras eres soltero(a) y no te sentirás presionado(a) a lanzarte a un matrimonio no sano.

Trampa #6: Casarte con la esperanza de cambiar a la otra persona.

Casarte con alguien con la esperanza de cambiarlo sería más o menos como lanzarte de un avión sin un paracaídas. Las probabilidades de tener un aterrizaje sano y salvo son casi iguales en ambos casos.

Casarte con alguien con la esperanza de cambiarlo sería más o menos como lanzarte de un avión sin un paracaídas

Por peligroso que sea, muchas jovencitas están dispuestas a poner en peligro su futura felicidad al casarse con un joven con la esperanza de cambiarlo. Una muchacha quizá se diga: “Sé que mi novio bebe mucho, y le gusta coquetear con las demás muchachas, pero creo que cambiará después de que nos casemos”.

Estos pensamientos son deseos vanos que están 100% equivocados. No cambia la naturaleza básica de una persona al casarse. Si existen problemas antes del matrimonio, probablemente empeorarán después.

Cómo evitar esta trampa:

No esperes cambiar a alguien después del matrimonio. Como es, será.

Trampa #7: Probar las relaciones sexuales antes del matrimonio.

Algunas veces se cree que probar las relaciones sexuales antes del matrimonio es una acción bastante razonable. Una persona podría pensar: No me compraría un par de zapatos sin probármelos. Entonces, ¿por qué habría de casarme sin probar las relaciones sexuales?

Hay varias razones por las que no es buena esta idea de probar primero. El matrimonio no se puede comparar con comprar un par de zapatos. Joven: Una mujer no es una mercancía que se “prueba”, sino una compañera que se debe amar y cuidar. Ella es preciosa y con mucho valor ante los ojos de Dios y tú debes considerarla así también. Recuerda, estás buscando una compañera para toda la vida, no sólo una compañera sexual.

Además, probar las relaciones sexuales antes del matrimonio NO es un ejemplo válido de cómo serán las relaciones sexuales dentro del matrimonio. Considera la siguiente historia:

Una maestra de veintitantos años y un plomero joven se hicieron buenos amigos. Tenían muchas cosas en común. Entre más tiempo pasaban juntos, más seguros estaban de que su amor era real. Pero tenían un gran problema. El plomero decía que no podía casarse con ella si no probaban primero su ajuste sexual. Ella simplemente no podía estar de acuerdo. Creía firmemente que las relaciones sexuales eran sólo para el matrimonio. Probarlas antes, aun con alguien a quien ella amaba, estaba en contra de sus creencias y sus sentimientos.

Pero él insistía. Simplemente se negaba a casarse de otra manera. Finalmente, con gran renuencia y profundos sentimientos de culpabilidad y temor, ella accedió a someterse a las relaciones sexuales en lugar de perder a su amado.

Cualquier consejero matrimonial podría adivinar cómo terminó ese experimento. Su temor nervioso y su sentir de culpa la inhibió tanto que la sesión sexual fue un rotundo fracaso. Convencido de que su vida sexual nunca funcionaría, el plomero terminó con el noviazgo y la dejó en un estado de horror y depresión.

Cómo evitar esta trampa:

No aceptes la idea insensata de “probar las relaciones sexuales antes del matrimonio”. Si se aman de verdad, no tienen por qué preocuparse que sus relaciones sexuales sean malas. ¡Serán buenas!

Trampas #8: Unión libre.

Vivir juntos en unión libre sin el beneficio de la ceremonia nupcial ha llegado a ser muy popular hoy en día. Generalmente a los varones les agrada eso de vivir en unión libre. ¿Y por qué no les habría de gustar? Así tienen a alguien que les lava la ropa, les cocina y les provee de relaciones sexuales cuando las desean—todo sin que ellos tengan responsabilidades. Pueden ir y venir cuando desean. Cuando se quieren marchar definitivamente, nadie se los puede impedir.

La unión libre no es tan satisfactoria para las mujeres. La queja más común que se escucha de las mujeres que viven en unión libre es: Algunas veces siento que me está utilizando. ¡Y tienen mucha razón al sentir esto!

Si tú le preguntaras a una mujer por qué está viviendo en unión libre, la respuesta más frecuente será que tiene la esperanza de casarse. Pero esas esperanzas suelen ser rotas. Los hombres generalmente razonan: ¿Por qué habría de casarme con ella cuando tengo todos los beneficios del matrimonio en unión libre y sin responsabilidades? Además, algún día quizás quiera cambiarla—y así será más fácil.

¡Eso es un egoísmo total! Aun si la mujer logra convencerlo que se casen, no será una relación muy satisfactoria.

La idea falsa de que un matrimonio florece más cuando están en unión libre se expresa en algunas canciones populares. En una canción, el hombre le canta a su mujer de unión libre diciendo que no son las firmas en un viejo certificado de matrimonio las que lo unen a ella, sino el saber que tiene libertad de irse cuando quiere.

¡Qué ridículo! ¡Qué egoísta! La canción no menciona cómo siente su mujer al verlo ir y venir cuando le da la gana. La canción no dice quién paga la renta en ese hogar, ni toma en cuenta a los pequeños niños que pueden nacer en esa relación—niños que siempre se preguntarán: ¿Dónde está papá? ¿Vendrá a casa otra vez?

Un matrimonio de éxito y un hogar feliz tienen como base el amor sin egoísmo y el compromiso entre esposo y esposa. Tú nunca tendrás un hogar así si vives en unión libre con alguien.

Cómo evitar esta trampa:

No aceptes la unión libre—es barata e inmoral. Espera el matrimonio real.

Trampa #9: Matrimonio entre creyente e incrédulo(a).

Muchos cristianos están atados a matrimonios infelices y miserables porque desobedecieron un mandamiento claro del Señor. En Su Palabra Dios ordena a los creyentes no casarse con incrédulos. La Biblia dice:

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos…” 2 Corintios 6:14.

Muchos cristianos que están considerando casarse con incrédulos generalmente sienten que de alguna manera su situación en particular es diferente y que el mandamiento no se aplica a ellos. Pero la Palabra de Dios dice enfáticamente que los cristianos no se deben unir con los incrédulos.

estar "en yugo" con otra persona significa que uno está unido a esa persona

Un yugo sirve para unir a dos animales de campo para un propósito en común: arar la tierra. Por lo tanto, estar en yugo con otra persona significa que uno está unido a esa persona.

Cuando una persona cristiana se casa con una persona incrédula, queda en yugo desigual con esa persona. Eso nunca es voluntad de Dios. Debes comprender esto en tu mente de una vez y para siempre: Nunca es la voluntad de Dios que una persona cristiana se case con una persona incrédula.

Dios tiene buenos motivos para decir a Sus hijos que no deben casarse con personas incrédulas. La voluntad de Dios para dos personas en el matrimonio es lograr la unidad. Jesús dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne (Mateo 19:5). La unidad completa en cuerpo, alma y espíritu nunca se podrá lograr cuando uno de los dos es creyente y el otro no lo es.

Dios no dice: “No os unáis en yugo desigual con un incrédulo” porque no puedes enamorarte de un incrédulo. puedes enamorarte de un incrédulo.

Dios no dice: “No os unáis en yugo desigual con un incrédulo” porque no puedes disfrutar las relaciones sexuales con una persona incrédula. puedes disfrutar las relaciones sexuales con una persona incrédula.

Dios dice: No os unáis en yugo desigual con un incrédulo porque no puedes lograr la unidad total con una persona incrédula. El matrimonio es la relación humana más íntima, y no es posible que una persona creyente pueda tener esa unidad perfecta con una persona incrédula.

En Su Palabra Dios ha dado cinco razones por las que una persona creyente nunca debe casarse con una persona incrédula (2 Corintios 6:14-16):

“Porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?”

La respuesta es: Ninguno. Ante los ojos de Dios el creyente es justicia porque ha recibido a Cristo como su Salvador y porque está vestido de la justicia de Cristo. El incrédulo es injusto ante los ojos de Dios porque está rechazando a Cristo. Por lo tanto, no puede haber unidad o compañerismo entre ellos.

“¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”

La respuesta es: Ninguno en absoluto! No puede haber unión o comunión entre la luz y las tinieblas.

Antes el creyente estaba en las tinieblas espirituales, pero ha llegado a la maravillosa luz de Dios (1 Pedro 2:9). El incrédulo sigue en la oscuridad espiritual, y si no viene a Cristo, su futuro será de tinieblas eternas. Así como no pueden unirse la luz y la oscuridad, no puede haber verdadera unidad entre un creyente y un incrédulo.

“¿Y qué concordia Cristo con Belial [Satanás]?”

De nuevo la respuesta es: Ninguno en absoluto. Nunca podrá haber unidad entre Cristo y Satanás. Y nunca podrá haber verdadera unidad entre un creyente cuyo Padre es Dios y un incrédulo cuyo padre espiritual es Satanás (Juan 8:44).

“¿O qué parte el creyente con el incrédulo?”

La respuesta es: Ninguno. El interés del cristiano es Dios y Su obra y en el futuro glorioso que le espera en el cielo. El interés del incrédulo está en el mundo y en las cosas de este mundo. No puede haber verdadera unidad entre ellos.

“¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?”

De nuevo, la respuesta es: Ninguno. El cuerpo del cristiano es llamado el templo de Dios porque Dios mora en él y él adora a Dios. El cuerpo del incrédulo se llama el templo de ídolos” porque otras cosas son más importantes que Dios en su vida. Así como no puede haber unidad entre Dios y los ídolos, tampoco puede haber verdadera unidad entre un creyente y un incrédulo.

Al analizar bien las cosas, se da uno cuenta que alguien que verdaderamente ama a Jesús no tiene mucho en común con alguien que no le ama. Quizás disfruten hacer ciertas cosas juntos, pero al tratarse de las cosas más importantes, estarán muy divididos. Algunas veces para lograr convencer a una chica cristiana que se case con él tal vez el joven incluso finja entregarse a Cristo. Empieza a asistir a la iglesia con su novia porque se da cuenta que a ella eso le hace feliz. Incluso tal vez se bautice y se haga miembro de la iglesia. Pero al menos que se convierta de verdad, su entrega no durará. Una vez que se casen, ella descubrirá que él no ha cambiado en absoluto.

Jesús dijo que podemos distinguir entre un cristiano verdadero y uno falso al observar el fruto de sus vidas. El dijo: Por su fruto los conoceréis (Mateo 7:20). Esto significa que si una persona verdaderamente ha nacido de nuevo, habrá evidencia de eso en su vida y en las cosas que dice y hace.

Antes de considerar casarse con un joven, una muchacha debe preguntarse: ¿Ama mi novio a Dios con sinceridad? ¿Puedo ver evidencia clara de una fe genuina en su vida? ¿Tiene la clase de fruto en su vida que debe tener un cristiano real?

La tragedia es que la mayoría de las señoritas no se toma el tiempo para analizar esta clase de preguntas. No tienen la paciencia para examinar cuidadosamente el fruto. En cuanto parece que el muchacho está considerando ser cristiano, ella empieza a escoger su vestido de boda.

Si llegas a equivocarte y a casarte con un incrédulo, no puedes decir simplemente: “Vaya, me equivoqué, ahora me divorciaré”. No funciona así. El matrimonio es para toda la vida. Si tu cónyuge incrédulo consiente en vivir contigo, tú tienes la obligación de seguir viviendo con él por difícil que sea. (Lee 1 Corintios 7:10-15.)

Cómo evitar esta trampa:

Decide que nunca, bajo ninguna circunstancia, te casarás con un incrédulo o una incrédula.

Trampa #10: Tener novio o novia incrédulo.

Muchos jóvenes cristianos no comprenden por qué se les advierte que no tengan novio o novia incrédulo. La razón es ésta: El noviazgo suele conducir al compromiso y al matrimonio.

Quizás tú no te has dado cuenta, pero Satanás es buen cupido. Le encanta echar a perder las vidas de los jóvenes cristianos al convencerlos que se casen con las personas equivocadas. Esto lo logra al animarlos a tener novios o novias incrédulos.

La mayoría de los jóvenes cristianos no considera que es malo tener novio o novia incrédulo. Pero recuerda, una trampa siempre está escondida. Uno no puede ver el peligro antes de caer en la trampa, y para entonces ya es demasiado tarde.

Un anciano que amaba a Dios supo que cierta muchacha cristiana tenía un novio incrédulo, y estaba considerando casarse con él. El le preguntó a la señorita si eso era verdad. Cuando ella confesó que sí, él le dijo: Recuerda esto, si te casas con ese hombre, estarás unida para toda la vida con un hijo del diablo, y para el resto de tu vida Satanás será tu suegro”.

"No os unáis en yugo desigual con los incrédulos".

Miles de pastores invierten mucho de su tiempo aconsejando a los jóvenes cristianos que se han involucrado emocionalmente con sus novios o novias incrédulos. Invariablemente estos jóvenes se lamentan: No tenía intenciones de involucrarme tanto. ¡Ahora no lo puedo dejar!

Y muchos no los dejan. En lugar de eso, cometen el error trágico de casarse con un incrédulo. Casi no hay situación más triste que una persona que ama al Señor y que desea servirle termine casada con alguien que no se interesa en las cosas espirituales.

El cristiano que dice: No tengo intenciones de casarme con un incrédulo, pero no creo que sea problema tener un novio incrédulo está olvidando que cada noviazgo con un incrédulo tiene el potencial de una relación permanentemente desastrosa. Alguien acertó cuando dijo: Cualquier creyente que es suficientemente insensato como para tener un novio(a) incrédulo, también es suficientemente insensato como para casarse con un incrédulo(a).

Aun si el noviazgo no termina en matrimonio, causa problemas. Pasar demasiado tiempo con la persona equivocada te abre a un involucramiento emocional que no será fácil dejar. Una vez que has entregado tu corazón y tus emociones a alguien, será difícil recuperarlos, incluso cuando sabes que debes hacerlo.

Cómo evitar esta trampa:

No tengas un novio o novia incrédulo. Si nunca lo haces, nunca te casarás con un incrédulo.

¡Termina con las relaciones equivocadas…hoy mismo!

Si Dios te ha mostrado que estás involucrado en una relación equivocada, no andes preguntándoles a tus amigos qué debes hacer. No necesitas acudir a tu pastor para preguntarle a él. Ni siquiera necesitas orar y pedirle a Dios que te dé “sabiduría” para saber lo que debes hacer. Simplemente necesitas obedecer a Dios y terminar con esa relación… AHORA.

+ 9. Cómo experimentar el amor de Dios (Parte 1)

Cómo experimentar el amor de Dios, Parte 1


Una de las necesidades más profundas de cada individuo es ser amado. Sentirse solo y no amado puede ser devastador.

Sin embargo, la mayoría de nosotros siente eso en algún momento. Una adolescente escribió:

Cada persona necesita ser amada

En el transcurso de este último año, tres de mis amigos intentaron suicidarse. La vida era demasiada carga para ellos. No podían enfrentarse a la vida. El mundo los destruyó hasta que llegaron al punto en que pensaron que su única escapatoria era la muerte.

La soledad es universal. Carcome tu vida. Produce un vacío, un temor a la muerte, un hambre de ser comprendido y amado. La soledad es una enfermedad. Y es muy dolorosa. Para algunos duele tanto que harían cualquier cosa por huir.

Tú puedes tener un millón de amigos íntimos y seguir sintiendo soledad. Puedes ser la persona más hermosa, más popular o de más éxito en la tierra y aun así sentir soledad. No importa qué haces, a dónde vas o qué intentas ser, la soledad carcome tu corazón.

Las personas que sufren soledad necesitan amor: amor tierno y vivo…el amor puede matar la soledad.

¡Las personas necesitan desesperadamente ser amadas! Cada individuo necesita ser amado por alguien que es importante para él.

Cualquiera que sea tu situación, existe un amor que puede satisfacerte plenamente. Es un amor que todos pueden experimentar. ¿Qué amor es este? Es el amor de Dios y el amor de Su Hijo, Jesucristo.

La misma jovencita que escribió en cuanto a la soledad encontró la cura para ese mal a través de Dios y de Su amor. Esa misma joven escribió:

Jesucristo nos mostró el amor de Dios

Dios es amor. Jesucristo nos mostró el amor de Dios…El dejó la gloria del cielo para humillarse en forma de hombre—siendo Dios, anduvo entre los hombres para mostrar Su amor. El fue obediente hasta la cruz, pero al tercer día, el amor rompió las ataduras de la muerte con el poder de la resurrección…Pídele a Jesús que entre ahora mismo a tu corazón y te llene con Su presencia, trayendo amor y misericordia… El quitará tu soledad.

La historia de amor más grande en todo el mundo

La Biblia es la carta de amor de Dios para nosostros

La historia de amor más grande en todo el mundo se encuentra en la Biblia. Es una historia real y se trata de ti y de mí. Es la historia del amor de Dios para nosotros.

Esta historia de amor empieza con la creación del hombre. Entre todas las criaturas que Dios hizo, el hombre tiene el lugar más alto porque fue creado a imagen de Dios.

Dios le dio al hombre la habilidad de tomar decisiones. Podía escoger amar y obedecer a Dios, o podía escoger desobedecerlo y andar por su propio camino.

Sabemos qué fue lo que pasó—el hombre decidió rebelarse en contra de Dios y andar por su propio camino. Esto no sólo lo hizo el primer hombre, Adán, sino cada uno de nosotros.

La Biblia dice:

“Todos nosotros nos descarriamos… cada cual se apartó por SU CAMINO”. Isaías 53:6

A causa de nuestra rebelión y desobediencia, estamos separados de Dios y no podemos experimentar Su amor.

A causa de nuestra rebelión y desobediencia, estamos separados de Dios y no podemos experimentar Su amor.

No sólo estamos separados de Dios, sino que tenemos problemas el uno con el otro. La razón por esto es sencilla: Todos queremos hacer nuestra propia voluntad. Cada uno de nosotros piensa: “¡Haré lo que yo quiero!

Esta actitud de egoísmo está en el corazón de cada persona y es la causa de todos nuestros problemas. Causa más problemas familiares y destruye más matrimonios que cualquier otra cosa.

Mientras andamos en nuestro propio camino y hacemos nuestra propia voluntad, no experimentamos el amor de Dios. Pero Dios sigue amándonos y se esfuerza por traernos a Sí Mismo. Es por eso que envío a Su Hijo al mundo.

Jesús nos amó tanto que murió por nosotros.

Aunque era el Hijo de Dios, Jesús decidió entregar Su vida por nosotros. A Jesús nadie le quitó la vida. El decidió entregarla. Jesús dijo: Yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo” (Juan 10:17-18).

Aunque era el Hijo de Dios, Jesús decidió entregar Su vida por nosotros.

La muerte que sufrió Jesús fue cruel y vergonzosa. Los soldados romanos le quitaron Su ropa y amarraron Sus manos a un poste. Lo golpearon con un látigo hecho de tiras de cuero en el que los soldados habían entretejido pedazos filosos de metal en las puntas de las tiras.

Cuando Jesús fue azotado con ese látigo los pedazos de metal cortaban su carne. Su espalda quedó ensangrentada. Los hombres se burlaban de El, le escupían y le pusieron una corona de espinas en la cabeza. Lo obligaron a cargar una pesada cruz hasta el lugar de Su crucifixión.

Jesús fue crucificado en un lugar llamado el Calvario. Sus manos y Sus pies fueron clavados en la cruz. Dos ladrones fueron crucificados con El, uno a Su mano derecha y el otro a Su mano izquierda. Esos hombres eran muy malvados. Estaban muriendo por sus propios pecados. Pero Jesús no tenía pecados propios. Estaba muriendo por nuestros pecados.

¿Por qué tuvo que morir Jesús?

Muchas personas no comprenden por qué Jesús tuvo que morir en la cruz. Dicen: “¿Por qué no decidió Dios simplemente perdonarmos? ¿Por qué tuvo que morir Jesús?”

nosotros hemos quebrantado Sus leyes

La razón por la que Dios no pudo simplemente perdonarnos es que Dios es el Juez justo del universo, y nosotros hemos quebrantado Sus leyes. El ha dicho: El alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:20).

Hemos pecado; por lo tanto, merecemos morir. Dios nos ama y desea perdonarnos, pero no puede ser injusto. Dios siempre hace lo que es correcto. La Biblia dice: Justo es Jehová en todos sus caminos (Salmo 145:17). Puesto que es justo, Dios no puede pasar por alto nuestros pecados o fingir que no los ve.

¿Cómo proveyó Dios la salvación para nosotros a la vez que guardó Su justicia? Lo hizo al tomar nuestro castigo y al pagar la pena de nuestros pecados.

Un anciano fue presentado ante un juez. Era acusado de robar pan.

El juez le preguntó si era culpable. El anciano confesó que sí lo era, pero agregó: Robé el pan porque tenía hambre.

El juez era un hombre sabio y bondadoso y amaba a las personas. Le dijo al hombre: Señor, comprendo su problema, pero no puedo permitir que las personas roben porque tienen hambre. Usted ha quebrantado la ley. Tendrá que pagar una multa o ir a la cárcel.

El anciano sacudió lentamente su cabeza y dijo: “No tengo dinero”.

Entonces el juez hizo algo hermoso e inesperado. Se quitó su túnica de juez, dejándola en una silla, y bajó del estrado para pararse junto al anciano. Poniendo su mano sobre el hombro del anciano, dijo: Como juez, tuve que sentenciarte, pero como tu amigo quiero pagar tu multa. El juez sacó dinero de su propia cartera y pagó la multa del anciano.

Somos como ese hombre que hemos quebrantado la ley y que no podemos pagar. Hemos quebrantado las leyes santas de Dios y merecemos ser castigados. Pero Dios el Hijo nos amó tanto que se quitó Su túnica como nuestro Juez y vino al mundo para morir en la cruz por nuestros pecados.

Puesto que Jesucristo pagó la pena justa por nuestros pecados, Dios puede perdonarnos justamente cuando confiamos en Cristo como nuestro Salvador.

La verdad más preciosa de toda la Biblia es que el Hijo de Dios nos amó tanto que dejó el cielo, se hizo Hombre y murió en la cruz por nuestros pecados.

Puesto que Jesucristo pagó la pena justa por nuestros pecados, Dios puede perdonarnos justamente cuando confiamos en Cristo como nuestro Salvador. Dios no pasa por alto nuestros pecados ni finge que no sabe que hemos pecado, pero nos perdona porque ve la sangre que Su Hijo derramó por ellos.

Nunca debemos dudar del amor de Dios por nosotros. El nos ha mostrado Su amor al darnos a Su amado Hijo para morir por nosotros.

¿Por qué no experimentamos el amor de Dios?

Si Dios nos ama tanto, ¿por qué es que no experimentamos Su amor? La razón por la que no experimentamos el amor de Dios es que estamos separados de El. Para poder tener la vida de Dios y experimentar Su amor, debemos nacer de nuevo:

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Juan 3:3

¿Qué significa “nacer de nuevo”? Significa nacer en la familia de Dios a través del nuevo nacimiento espiritual. No podemos nacer de nuevo físicamente, pero podemos nacer de nuevo espiritualmente. Para nacer de nuevo, debemos arrepentirnos de nuestros pecados y recibir al Señor Jesús como nuestro Salvador.

Lo que significa el arrepentimiento

Arrepentirse significa "dar la media vuelta" y caminar en la dirección opuesta.

Arrepentirse significa “dar la media vuelta” y caminar en la dirección opuesta. La razón por la que necesitamos “dar la media vuelta” es que hemos estado en el camino equivocado. No hemos estado en el camino de Dios. Más bien, hemos estado yendo por nuestro propio camino. La Biblia dice: Cada cual se apartó por su camino (Isaías 53:6).

Cuando vamos por nuestro propio camino y hacemos lo que queremos, no podemos experimentar el amor de Dios. Es por eso que la Biblia dice que debemos arrepentirnos, o sea, dar la media vuelta y caminar en la dirección opuesta.

El arrepentimiento no es derramar lágrimas por tus pecados. Muchas personas lloran y le claman a Dios sin arrepentirse.

El arrepentimiento no es castigar o afligir tu cuerpo o ayunar. Nadie puede deshacerse de sus pecados al hacer estas cosas.

El arrepentimiento no es sólo lamentarte por tus pecados. Un preso puede lamentarse de que tiene que sufrir las consecuencias de sus pecados. Sin embargo, si lo liberaran, volvería a sus viejos caminos.

El arrepentimiento no es temor. Algunas veces, en tiempo de gran peligro, los hombres que acostumbran maldecir quedan callados e incluso claman a Dios y le piden misericordia. Pero cuando el peligro pasa, empiezan a maldecir de nuevo. No se han arrepentido.

El arrepentimiento es “dar la media vuelta”. Es ver que has hecho lo malo, confesándolo de manera honesta y con suficiente sensatez para dejar el pecado. Esto puede suceder instantáneamente.

El arrepentimiento es un cambio en la actitud de tu corazón que produce un cambio en tus acciones. Una cosa que ayuda a producir este cambio en nosotros es ver que nuestros pecados fueron puestos sobre Jesús en la cruz. Un hombre dijo la siguiente historia de cómo, cuando era niño, se arrepintió de su pecado de robar:

Fui criado por mi abuelita. Ella era una cristiana devota. Me amaba y yo la amaba. Pero cuando era pequeño, tenía la mala costumbre de robar. Eramos pobres, y yo tomaba cosas que no me pertenecían. Mi abuela me castigaba por robar, pero eso no me detenía. Cuando veía algo que yo quería, lo tomaba.

Un día mi abuelita me dijo: “Hijo, te he castigado por robar y parece que no has entendido. Te amo demasiado como para permitir que sigas haciendo esto. La próxima vez que llegues a casa con algo que no te pertenece, voy a tomar uno de mis ganchos para tejer y lo voy a calentar en el fuego. Y luego voy a quemar tu mano ladrona tanto que nunca lo olvidarás”.

Por mucho tiempo no tomé nada. Sabía que mi abuelita me había hablado en serio. Pero en una ocasión regresé a mis viejos caminos. Llegué a casa con mis bolsillos llenos. Mi abuela se fijó, pero al principio no dijo nada. Finalmente no pudo quedar callada.

Mi abuela me ordenó: “Vacía tus bolsillos”. Lo hice, sacando una navaja, dos pelotas, un trompo, una goma y varias monedas.

“Hijo, ¿dónde conseguiste esas cosas?” No le contesté. De nuevo preguntó: “Dime dónde conseguiste esas cosas”. No le contesté. Mi abuela dijo: “Bueno, entonces haré lo que dije que haría”.

Tomó uno de sus ganchos para tejer y lo puso en el fuego. Cuando quedó rojo, me llamó y dijo: “Hijo, dame tu mano”.

Extendió su mano y dijo: "No quites tus ojos de mi mano".

Yo estaba temblando al extender mi mano, pero sabía que había hecho algo malo. Sabía que merecía mi castigo. Entonces mi abuela dijo: “Hijo, para que puedas comprender la seriedad de tu pecado, nunca lo olvides y quedes curado de él, tengo que hacer un ejemplo de esto. Ahora quiero que mires fijamente”.

En ese momento ella abrió su propia mano delicada y la atravesó rápidamente con el gancho caliente.

Escuché cómo se quemó su carne, olí el humo. Y eso fue todo. Sacó el gancho de su mano. Extendió su mano y dijo: “No quites tus ojos de mi mano”.

Nunca volví a robar. Desde ese día en adelante comprendí la seriedad de mi ofensa y lo que le había costado a la persona que me amaba tan tiernamente, y a quien yo amaba.

¿Qué fue lo que causó que ese muchacho cambiara la actitud de su corazón? Ver cuánto su abuelita lo amaba y cuánto había sufrido por él.

¿Habrá alguien que me ame? Jesús contesta: "Yo sí".

Ver cuánto nos ama Cristo y cuánto sufrió por nosotros, causa un cambio en la actitud de nuestro corazón. No hay amor más grande que el amor que Cristo tiene por nosotros. La Biblia dice:

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. Juan 15:13

¿Cuál es tu reacción?

En Su Palabra, Dios nos ha dicho que todos los que se arrepienten y reciben a Cristo como su Salvador estarán con El para siempre en un lugar hermoso llamado el cielo. Por otro lado, la Biblia nos dice claramente que Dios ha preparado un lugar para los que no desean amarle y obedecerle. El infierno es el mundo eterno de los rebeldes y desobedientes.

Si tú te das cuenta que has estado en el camino equivocado, sólo hay una cosa que debes hacer—dar la media vuelta y continuar en la dirección contraria. Quizás digas que no sientes nada especial, pero Dios no nos dice que esperemos alguna sensación fuera de lo común. El nos dice que vengamos a El ahora.

Quizás tú digas: ¿Pero cómo me va a recibir Dios después de todo lo que le he hecho? Si tú acudes a El con verdadero arrepentimiento, El te recibirá con amor y perdón. El Señor Jesús dejó esto en claro en una de las historias más hermosas de la Biblia. La conocemos como la historia del Hijo Pródigo. Vamos a leer la historia—ampliada—para poderla entender un poco mejor.

El Hijo Pródigo

Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde.

“Padre, me gustaría que me dieras de una vez mi herencia”.

“¿Por qué, hijo? ¿Hay algún problema?”

“No, en realidad no. Pero ya me aburrió este lugar. Quiero vivir mi propia vida. Quiero ser libre”.

juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada

Y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada.

Al salir de la casa, el hijo se encuentra con un extraño en el portón que lo saluda y le pregunta: “¿Cuál es tu nombre, hijo?”

El hijo responde: “Me llamo José. ¿Y usted cómo se llama?”

“Bueno, algunas personas me dicen el diablo, pero no me gusta ese nombre. No parezco un diablo, ¿verdad?”

José dice: “No. Más bien, parece ser una persona muy distinguida”.

“Y sí lo soy, hijo. Tengo muchos amigos entre las personas importantes. Yo les ayudé a hacerse ricos. Por cierto, ¿a dónde vas?”

“Voy a vivir mi vida como a mí me guste. Le dije a mi padre que me diera mi herencia para que yo pudiera salir al mundo para hacer lo que quisiera”.

“Eso fue lo mejor que pudiste haber hecho, hijo. Sólo se vive una vez, y debes aprovechar la vida al máximo. Si quieres divertirte, yo soy la persona indicada para ayudarte. Te llevaré a donde está la acción y te presentaré con algunos de mis amigos”.

En la tierra lejana, el diablo presenta a José a algunos amigos nuevos: “Oigan, muchachos, quiero que conozcan a José”.

“Hola, José”.

“Muchachos, José tiene mucho dinero y quiere divertirse”.

una fiesta muy grande para hoy

“¡Bienvenido, José! ¡Gusto en conocerte! Tú eres el muchacho que estábamos buscando. Estamos planeando una fiesta muy grande para hoy, y tú serás nuestro invitado de honor. (Además, ¡tú pagarás todo!)”

Y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.

José se gasta todo su dinero. Empieza a buscar a sus amigos para ver quién le ayudaría.

“Jaime, me falta dinero. ¿Podrías prestarme un poco?”

“Lo lamento, José, pero yo tampoco tengo mucho. Me gustaría ayudarte, pero ya sabes cómo están las cosas”.

Va con otro amigo: “Miguel, tú sabes que yo pagué todas esas fiestas que tuvimos. Ahora ya no tengo dinero. ¿Podrías prestarme un poco?”

“Lamento saber que ya te quedaste sin dinero, José, pero no puedo ayudarte. Tengo que cuidar de mí mismo”.

José decide pedirle prestado al dueño del bar. “Señor Cantinero, usted sabe que he gastado mucho dinero en su bar. Ahora necesito un poco de ayuda. ¿Me podría prestar algo hasta que consiga un empleo? Después le pagaré todo”.

“Lo lamento, muchacho, pero no me dedico a prestar dinero. Si yo le prestara dinero a cada fulano como tú, yo mismo también quedaría pobre”.

“¿Puede por lo menos permitirme comer aquí por un tiempo? Le pagaré lo más pronto posible”.

“Lo lamento, muchacho. Sin dinero, no hay comida. Los negocios son negocios”.

Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.

“Señor, necesito un empleo”.

“Lo lamento, muchacho, pero no te puedo contratar. Estamos pasando una fuerte sequía y las cosas son muy difíciles ahora”.

“Pero señor, tengo que trabajar. No me importa si no me paga, sólo quiero que me dé de comer. No he comido en dos días—haré cualquier cosa”.

Tengo unos puercos y necesito quien los cuide.

“Bueno, ya que lo dices así, te daré algo que hacer. Tengo unos puercos y necesito quien los cuide. Si haces un buen trabajo, te daré algo de comer”.

Al cuidar a los cerdos, José comienza a pensar: “Qué tonto he sido. Dejé un buen hogar donde tenía todo lo que podía desear. Ahora he gastado todo mi dinero y tengo tanta hambre que podría comerme la comida de los puercos”.

Y volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.”

José está pensando: Vaya, quisiera estar en casa. A los siervos de mi padre les va cien veces mejor que a mí. Tienen buenas casas y suficiente comida, y yo casi me muero de hambre. Me pregunto si mi padre estará dispuesto a perdonarme después de la manera en que he vivido. Ya no soy digno de ser su hijo. Me dará gusto simplemente ser uno de sus siervos. Voy a regresar a decirle lo necio que he sido. Le voy a pedir que me perdone y que me permita ser uno de sus siervos”.

Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

Al acercarse José a su casa, su padre lo ve y se pregunta: ¿Será José? Se parece. ¡Sí, es él! Lo reconozco por su forma de caminar”.

Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

José tiene lágrimas en sus ojos.

Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

Parece que el padre ni siquiera escucha a José. Exclama: Hijo, ¡has regresado a casa!

Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

Jesús nos dio esta hermosa historia para mostrarnos cuánto nos ama Dios y cómo nos recibirá cuando ven-gamos arrepentidos delante de El.

Jesús nos dio esta hermosa historia para mostrarnos cuánto nos ama Dios y cómo nos recibirá cuando vengamos arrepentidos delante de El. Ahora la pregunta es: ¿Dónde estás tú? ¿Estás en una “tierra lejana”—lejos de la casa del Padre? ¿Por qué no te acercas a El? ¿Por qué no regresas a casa?

No tienes que decir alguna oración formal. A Dios le gusta que se le hable desde el corazón. Simplemente dile:

“Padre, he pecado contra Ti. He sido una persona rebelde y egoísta. Pero estoy regresando a casa. Por favor perdona mis pecados por amor a Jesús”.

+ 10. Cómo experimentar el amor de Dios (Parte 2)

Cómo experimentar el amor de Dios, Parte 2


No hay nada en este mundo más satisfactorio que tener una relación personal con Dios a través de Su Hijo Jesucristo.

Esta relación personal con el Dios que creó el universo puede satisfacer cada necesidad en tu vida. Jesús dijo:

“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Juan 10:10

Cinco hermosos pasos

Podemos pensar en la salvación como tomar cinco pasos.

Podemos pensar en nuestra vida como una jornada larga. Hemos estado caminando lejos de Dios, pero cuando nos arrepentimos, nos volvemos a El. Podemos pensar en la salvación como tomar cinco pasos. Veamos cuáles son estos pasos.

Los cinco pasos que están a continuación nos muestran lo que significa recibir a Cristo como nuestro Salvador. Inicia desde abajo y lee cada paso.

Ahora vamos a hablar de cada paso y de lo que significa. Tendremos un versículo bíblico para cada uno.

Paso 1: Yo he pecado

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Romanos 3:23

¿Qué nos dice este versículo? Nos dice que todos hemos pecado. Esto significa que hemos dicho y hecho cosas malas.

¿Te arrepientes de verdad por tus pecados? ¿Te arrepientes tanto que deseas dejar de pecar?

Paso 2: Dios me ama

Como somos pecadores necesitamos un Salvador, y Dios nos ha dado a Su Hijo para ser nuestro Salvador. La Biblia dice:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. Juan 3:16

Lee cuidadosamente este versículo otra vez. ¿A quién se refiere Dios cuando dice: “Al mundo”? Se refiere a todas las personas del mundo. ¡Eso te incluye a ti!

¿A quién se refiere Dios cuando dice: “Todo aquel”? Se refiere a cualquier persona. Eso también te incluye a ti. Puedes poner tu nombre en este versículo. ¡Hazlo ahora mismo!

Porque de tal manera amó Dios a ______, que ha dado a su Hijo unigénito, para que _______, que cree en él, no se pierda, más tenga vida eterna.

Lee el versículo ahora con tu nombre escrito allí. Esas son buenas noticias, ¿verdad? Este versículo te dice que Dios te ama a TI y que a TI te ha dado un hermoso regalo.

¿Cuál es el hermoso regalo de Dios para ti? ¡Es el regalo de Su Hijo! Dios te ama y ha dado al Señor Jesucristo para ser tu Salvador.

Paso 3: Cristo murió por mí

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Romanos 5:8

Este versículo nos dice que Dios nos amó aunque éramos pecadores y que El dio a Su Hijo para morir en la cruz por nuestros pecados.

La Biblia dice que Dios puso todos nuestros pecados sobre Su Hijo en la cruz. Jesús no tenía pecado propio, pero cargó nuestros pecados. Cuando Jesús murió, clamó diciendo: ¡Consumado es! Había consumado—terminado—la obra que había venido a hacer. Pagó la pena de nuestros pecados.

Puesto que Jesús murió por nuestros pecados, Dios ahora puede perdonar todos nuestros pecados cuando recibimos a Jesús como nuestro Salvador. Dios no pasa por alto nuestros pecados, pero los perdona porque ve la sangre de Su Hijo que se derramó por ellos.

Jesús no sólo murió por nuestros pecados, sino que resucitó para ser nuestro Salvador y Señor viviente. El ascendió al cielo y está a la diestra de Dios el Padre. Dios le ha dado al Señor Jesús todo poder en el cielo y en la tierra. El tiene el poder para perdonar tus pecados y hacerte hijo de Dios.

Paso 4: Le recibo a El

Nuestro siguiente versículo nos dice cómo llegar a ser hijo de Dios. La Biblia dice:

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1:12

Llegas a ser hijo de Dios al recibir al Señor Jesús como tu Salvador.

La salvación no es simplemente creer ciertos hechos en cuanto a Jesucristo; sino que es entrar en una relación viviente con El al recibirlo. Una gran mujer de Dios solía decir: “Para llegar a ser hijo de Dios hay algo que debes creer y alguien a quien debes recibir”. Ese alguien a quien debes recibir es el Señor Jesucristo.

Lo recibes como tu Salvador al invitarlo a entrar en tu corazón. Tu corazón es como una casa con una puerta.

Dios te ha dado al Señor Jesús para ser tu Salvador, pero tú debes recibirlo. Cuando lo recibes como tu Salvador, llegas a ser hijo de Dios.

“¿Cómo recibo al Señor Jesús como mi Salvador?”

Lo recibes como tu Salvador al invitarlo a entrar en tu corazón. Tu corazón es como una casa con una puerta. El Señor Jesús dijo:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, ENTRARE A EL”. Apocalipsis 3:20

Paso 5: Tengo vida eterna

“El que tiene al Hijo, tiene la vida [eterna]”. 1 Juan 5:12

Este versículo te dice que si tienes al Señor Jesús como tu Salvador, tienes vida eterna. Repite esto: “El que tiene al Hijo, tiene vida [eterna]”.

Ahora que te hemos explicado los cinco pasos, ¿estás listo para recibir al Señor Jesús como tu Salvador? Puedes hacerlo ahora mismo.

Puesto que esto es algo entre tú y el Señor, sería mejor encontrar un lugar tranquilo donde puedas estar a solas por unos minutos. Así que ahora mismo, antes de leer la siguiente parte, encuentra ese lugar tranquilo donde puedas estar a solas con el Señor Jesús.

Ahora estás listo para hablar con el Señor Jesús. Medita cuidadosamente en cada paso, y repite las palabras.

Paso 1: Yo he pecado

“Señor Jesús, sé que he pecado. Realmente me arrepiento de mis pecados y deseo dejar de pecar”.

Paso 2: Dios me ama

“Dios, Te doy gracias por amarme tanto y por darme a Tu Hijo para morir por mis pecados”.

Paso 3: Cristo murió por mí

“Señor Jesús, sí creo que eres el Hijo de Dios y que moriste en la cruz por mis pecados. Te doy muchas gracias por amarme tanto”.

Paso 4: Le recibo a El

“Señor Jesús, por favor entra en mi corazón ahora para ser mi Salvador. Ahora mismo te recibo como mi Salvador. Por favor perdona mis pecados y hazme un hijo de Dios”.

¿Qué dijo Jesús que haría si tú le pidieras que entrara en tu corazón? El dijo: ENTRARE. ¿Cumple Su Palabra? Claro que sí. Si le pediste que entrara en tu corazón, y fuiste sincero, El ya entró. Ahora tú perteneces a El, y El te pertenece a ti—¡Para siempre!

Paso 5: Tengo vida eterna

“Gracias, Señor Jesús, por entrar en mi corazón y por ser mi Salvador. Gracias por hacerme un hijo de Dios”.

Cuando tú crees que Jesús murió por tus pecados y lo recibes como tu Salvador, tienes vida eterna. Eres salvo. Tus pecados son perdonados. Eres hijo de Dios. Así de sencillo es.

¿Cómo sabes que tienes vida eterna? Lo sabes porque Dios lo dice en Su Palabra. La Biblia dice:

“El que tiene al Hijo, tiene la vida [eterna]…” 1 Juan 5:12

Cuando creemos en la Palabra de Dios y descansamos en la obra completa de Cristo, tenemos paz en nuestro corazón. ¡Sabemos que Dios ha perdonado nuestros pecados! La Biblia dice:

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Romanos 5:1

No somos salvos al depender de cualquier cosa que nosotros hayamos hecho, sino al depender de lo que Cristo hizo por nosotros. No nos salvamos a nosotros mismos. Simplemente llegamos al Señor Jesús a descargar en El la carga de nuestros pecados. No podemos jactarnos de nada. La Biblia dice:

Tendremos muchos problemas al andar por el camino a nuestro hogar celestial.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. Efesios 2:8,9

Ser hijo de Dios es la cosa más maravillosa de todo el mundo, pero déjame decirte un secreto. No siempre será fácil mientras estemos aquí en la tierra.

Tendremos muchos problemas al andar por el camino a nuestro hogar celestial. Pero no tenemos por qué tener miedo. ¿Por qué? Porque el Señor Jesús está viviendo en nuestros corazones. El ha prometido:

“No te desampararé ni te dejaré”. Hebreos 13:5

Los creyentes son amados y aceptados en Cristo

Hemos dicho que una de las necesidades más profundas de cada persona es ser amada y aceptada. La mayoría hace cualquier cosa por ser apreciada y aceptada por otras personas. Intentamos comportarnos lo mejor posible. Tratamos de impresionar a otros con nuestros puntos fuertes. Procuramos esconder nuestras debilidades y fracasos. Tememos que si otras personas se dan cuenta cómo somos en realidad, nos rechazarán.

el amor de Dios

Dios conoce nuestra necesidad de ser amados y aceptados y ha preparado un camino para que seamos totalmente amados y aceptados por El. En el momento en que recibimos a Cristo como nuestro Salvador, Dios nos pone EN CRISTO. Primera de Corintios 1:30 dice: Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús“.

Puesto que estamos EN CRISTO, somos amados y aceptados por Dios. Cuando Dios nos mira, nos ve EN CRISTO. Somos amados y aceptados completa y eternamente porque estamos en El.

Aún después de ser salvos, algunas veces nos parece difícil creer que Dios realmente nos ama. A nuestro enemigo, Satanás, le gusta confundirnos y hacernos dudar del amor de Dios. Le gusta atormentarnos, especialmente cuando le fallamos a Dios de alguna manera.

La verdad es que Dios nos conocía perfectamente cuando nos salvó. Nos había visto haciendo lo peor, y aun así nos amó lo suficiente para dar a Su Hijo por nosotros.

Si Dios me amó, me buscó y me acercó a Sí Mismo cuando yo era un enemigo rebelde, seguramente no dejará de amarme ahora que soy de El.

Habrá momentos cuando sentiremos que nadie nos ama, ni siquiera Dios. Pero los sentimientos no siempre reflejan la verdad. Andamos por fe en la Palabra de Dios, no por nuestros sentimientos. Por lo tanto, debemos creer a Dios. Con o sin sentimientos, cualquier cosa que Dios dice es verdad. El Apóstol Juan dijo:

Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros”. 1 Juan 4:16

Tengo un problema…

Tengo un problema

Quizás tú sí deseas recibir al Señor Jesús como tu Salvador, pero algo parece detenerte. Consideremos algunos problemas que podrías tener.

  • “Creo que es para otra persona, no para mí”.

Quizás tú leas Juan 3:16 y digas: “Sí, es verdad, pero eso es para otra persona. No es para mí”.

¡Pero sí es para ti! Cuando la Biblia dice: Porque de tal manera amó Dios al mundo, está hablando de ti. ¡Tú estás en el mundo! Y cuando dice: “Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”, también se refiere a ti. Dios te ama, y dio a Su Hijo para morir por ti. El desea que tú le recibas como tu Salvador.

  • “Si recibo a Cristo como mi Salvador, ¿no me perderé de muchas

De ninguna manera. No hay nada en este mundo más emocionante o satisfactorio que tener una relación personal con Dios a través de Su Hijo, Jesucristo.

La vida no tiene que ser una lucha solitaria. Es emocionante cuando Cristo está en control. Y así es cómo El quiere las cosas. Jesús dijo: Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia“.

  • “No creo que pueda llegar a ser cristiano en mi situación”.

Quizás tú estés diciendo: “Sé que debo recibir a Cristo como mi Salvador, pero no creo que pueda ser cristiano en mi situación”.

Recibir a Cristo como tu Salvador es una decisión del corazón, y puede suceder en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia. Cuando Cristo te salva, viene a vivir en ti. Puede darte poder para vivir para El en cualquier situación.

  • “He estado involucrado en pecados sexuales. ¿Cree usted que Dios me pueda perdonar?”

Las personas que se han involucrado en pecados sexuales suelen tener mucha dificultad en creer que pueden ser perdonadas. Paul Tournier, un psiquiatra reconocido, dice:

“En lo privado de mi consultorio, hombres y mujeres de todas edades me han dicho que creen que Dios puede perdonar cualquier pecado menos el pecado sexual. Sienten que por esa clase de pecado Dios no puede perdonarlos nunca, sino que tiene que despreciarlos para siempre”.

Quizás tú has caído en pecado profundo, pero Dios te puede levantar. Cuando tú recibes a Cristo como tu Salvador, Dios perdona tus pecados—todos tus pecados. La Biblia dice:

“La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de TODO PECADO”. 1 Juan 1:7

Dios desea que te arrepientas sinceramente de tus pecados—tanto así que los dejes. Dios desea que sepas que puedes ser perdonado por tus pecados al confesárselos a El y al confiar en la Sangre de Jesús que fue derramada por ellos. La Biblia dice:

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de TODA maldad”. 1 Juan 1:9

  • “Temo lo que mis amigos podrían pensar”.

La presión de los amigos es muy poderosa.

Tus amigos te pueden presionar para que tú digas y hagas cosas que les agradan para ser aceptado por ellos. La presión de los amigos es muy poderosa. Aún en los tiempos de Jesús había personas que querían confesarlo como su Salvador, pero tenían temor de hacerlo por la presión de sus amigos. La Biblia dice en Juan 12:43: Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios”.

El remedio para la presión de los amigos es darte cuenta de que tu relación con Jesucristo es mucho más importante que cualquier otra relación que jamás tendrás. Tu destino eterno depende de tu relación con El.

Es trágico rechazar a Cristo por lo que piensan o dicen tus amigos. Recuerda que la risa de tus amigos puede lanzarte al infierno, pero la risa de tus amigos no puede sacarte de él.

El famoso evangelista D. L. Moody una vez habló en una reunión donde estuvieron presentes 5,000 ateos. (Un ateo es alguien que no cree en Dios.) Al terminar su mensaje, cuando Moody estaba dando la invitación para que recibieran a Jesús como Salvador, un hombre se levantó en medio del salón y gritó: ¡Yo no!
El señor Moody explicó que cada hombre en el auditorio tenía que tomar la decisión de decirle a Dios: “Yo sí” o Yo no. El explicó las consecuencias de esas decisiones. Los que dijeran: Yo sí, y recibieran a Cristo como Salvador pasarían la eternidad en el cielo con Dios. Los que dijeran: Yo no pasarían la eternidad en el infierno con los rebeldes y desobedientes.
Cuando Moody dijo: “Caballeros, tienen a su campeón en el centro del salón—el caballero que dijo: ¡Yo no! Quiero que cada hombre que cree que él tiene la razón siga su ejemplo, se pare y diga: ¡Yo no!” Ni un solo hombre se paró.

Entonces Moody pidió que los que querían decir: ¡Yo sí!” se levantaran y pasaran al frente. Mientras miles de amigos ateos los miraban, unos 500 hombres valientemente pasaron al frente para recibir a Jesucristo como su Salvador.

  • “Recibiré a Cristo como mi Salvador algún día, pero todavía no”.

La Biblia nos dice que debemos recibir a Jesús ahora . No sabemos qué nos depara el futuro. Nadie puede estar seguro de que vivirá el próximo año, el próximo mes, ni siquiera el próximo día. La Biblia dice:

“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”. 2 Corintios 6:2b

Aquí está la historia de Diana Patmont. Cuando Dios habló al corazón de Diana, ella recibió a Cristo como su Salvador inmediatamente. Su historia ha tocado los corazones de miles de jóvenes.

Haz lo que Diana hizo. Si Dios está hablando a tu corazón, recibe a Cristo como tu Salvador AHORA.

la historia de Diana Patmont

Diana Patmont tenía quince años. Era una joven popular en su escuela en Oakland, California. No sólo era bonita y alegre, sino que era una excelente alumna y tenía muchos amigos.

Diana Patmont tenía quince años.

Diana era alegre y llena de vida, pero también era muy seria. Deseaba saber las respuestas a las preguntas grandes de la vida: ¿De dónde vengo? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué sucede después de la muerte? En una ocasión dijo: “Existen tantos caminos en esta vida, ¿cómo puedo saber cuál debo tomar?”

Dos amigas tomaron la iniciativa

Una tarde dos amigas sintieron la necesidad de Diana de tener una experiencia cristiana verdadera y la invitaron a asistir a la iglesia con ellas. Allí Dios habló al corazón de Diana y ella se dio cuenta de que era pecadora y necesitaba un Salvador. Después del servicio fue a hablar con el pastor. El pastor abrió la Biblia: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Diana se hincó y oro y le pidió al Señor Jesús que entrara en su corazón y fuera su Salvador.

La Palabra de Dios le dio a Diana la plena seguridad de que sus pecados habían sido perdonados y de que tenía vida eterna. “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36). Diana creyó la promesa de Dios y su gozo no tenía límites.

Llegó el tiempo de vacaciones y su familia había planeado un viaje para visitar a parientes en Iowa. De alguna manera, Diana tenía un presentimiento en cuanto al viaje y confió a varias de sus amigas: “Tengo el presentimiento de que no regresaré del viaje”. Nadie la tomó en serio. Le decían: “Nos vemos en ocho días”.

Mientras Diana empacaba para el viaje, se dijo a sí misma: “¿Qué pasará si de verdad no regreso? ¿Cómo sabrán todos mis amigos de lo que Cristo ha hecho por mí? Debo escribir una carta”.

Para estar segura que encontrarían la carta si algo le sucediera, Diana le habló a su mejor amiga y le dijo: “Linda, si no regreso de este viaje, por favor toma la carta que estoy dejando en mi escritorio y léesela a todos.

Al siguiente día el clima estuvo terrible mientras su familia manejaba por las curvas al atravesar las montañas en Nevada.

Al siguiente día el clima estuvo terrible mientras su familia manejaba por las curvas al atravesar las montañas en Nevada. Estaba lloviendo tanto que no se podía ver. Repentinamente el auto quedó fuera de control y se fue por el desfiladero. Pocos minutos antes Diana y su hermana mayor habían cambiado de lugares en el auto; y al caer por el desfiladero, Diana fue herida por los vidrios que se estrellaron. Una ambulancia llegó tan rápidamente como fue posible, pero tuvo que trasladarse casi 100 kilómetros en el aguacero para llegar al hospital más cercano.

Aunque estaba en estado de shock, Diana habló una y otra vez de su Salvador. Después le preguntó a su papá: “Papito, ¿estoy muriendo?” Su padre contestó: “Te vas a poner bien, corazón”. Pero de alguna manera Diana se dio cuenta de que la muerte estaba cerca, y dijo victoriosamente: “No tengo miedo de morir. Sé a dónde voy”. Poco antes de que la ambulancia llegara al hospital, Diana pasó de este mundo a la presencia del Salvador a quien amaba tanto.

El Deseo más grande de Diana

El deseo más grande de Diana en esta vida era que todos pudieran escuchar lo que Jesucristo había hecho por ella. Poco antes de morir, pidió una cosa: “Diles a todos”. Su deseo se ha llevado a cabo de una manera hermosa.

Aquí está la última carta de Diana—escrita horas antes de que muriera:

mañana por la mañana
Son como las 8:35 el viernes por la noche, mañana por la mañana vamos a salir hacia Iowa.
Siento que una persona nunca sabe lo que va a suceder. Lo que quiero decir es que es posible que yo muera en el viaje que voy a realizar con mi familia. Verdaderamente lo dudo, porque creo que hay muchas cosas que Dios quiere que yo haga. Pero estoy escribiendo esto por si acaso.
Encontré algo muy importante este año. Fue la respuesta a cada problema que jamás he tenido o tendré. Descubrí que la religión no es sólo para las ancianitas. Descubrí que la RELIGION no es importante, sino el CONOCER A JESUCRISTO COMO MI SALVADOR PERSONAL… Y CONFIAR EN EL.

Saben, antes de ser una cristiana SALVA, había un vacío en mi vida, algo faltaba, pero ahora mi vida está completa—soy salva a través de Jesucristo.

Ya lo sé, para una persona que no conoce al Señor como su Salvador, esto suena como si yo estuviera loca—pero por favor, POR FAVOR, TE RUEGO que hables con mi pastor de cómo me siento, él te dirá, porque sabe que fui a su estudio después del culto el día 28 de octubre. Ese día me arrodillé con él y recibí al Señor Jesús en mi corazón y fui salva. Desde entonces, el Señor ha cambiado mi corazón completamente—no puedo expresar en palabras cuánto ha hecho El por mí y cuánto hará por ti si se lo permites.

Por favor recuerda que El vive hoy y El contesta tus oraciones.

Te ruego que hables con mi pastor, con Linda o con mi abuela o abuelo. Por favor, POR FAVOR: También por favor lee el material que está debajo de mi Biblia. Y también por favor lee la Biblia—especialmente el Nuevo Testamento. Hazlo por mí para saber de qué estoy hablando. ¡No es religión! La religión no te llevará a ninguna parte, pero Cristo te llevará al cielo. Sé que he tenido muchos errores malos que vencer. Pero con Su ayuda puedo hacerlo. Cuando regrese, prometo escribir todo un cuaderno sobre las cosas que el Señor ha hecho para cambiar mi vida: pido que Dios me permita vivir lo suficiente para lograr hacerlo.

Por favor haz lo que he dicho. Por favor recuerda esto (de la Biblia): 1 Juan 5:11-13:

“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida, el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que SEPAIS que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”.

Por favor recuerda que El vive hoy y El contesta tus oraciones. Por favor arrodíllate y acéptalo en tu corazón si nunca lo has hecho. Nunca conocerás la paz hasta que lo hagas—por favor hazlo—El te está esperando.

Por favor diles a todos mis conocidos acerca de mi fe en Jesucristo—El es verdadero.

Tuya en Cristo,

Diana Patmont

+ 11. ¿Cómo puedo saber si es amor verdadero?

¿Cómo puedo saber si es amor verdadero?


Ningún tema es más popular en la televisión y las películas que el amor. Las telenovelas están llenas de “amor romántico”. El amor también es el tema de la mayoría de las canciones populares. Somos bombardeados con la idea de que “el amor es lo más importante”.

En un artículo de una revista familiar titulada en inglés: Family Life Magazine, Paul Popenoe describe lo que la mayoría de las personas piensa en cuanto al amor romántico:

El amor es una fuerza misteriosa que viene de la nada, en el lugar y el momento menos esperado y te toma como su prisionero—y así como el sarampión… se reconoce automáticamente… si es amor verdadero, nadie tendrá que decírtelo, lo sabrás automáticamente.

El amor… es tan importante que debes abandonar todo lo demás para obtenerlo… Un hombre es justificado si abandona a su esposa por el amor, una mujer es justificada si abandona su hogar y sus hijos por el amor, un rey es justificado si abandona su trono por el amor.

El amor puede irse tan repentinamente como llega, y no puedes hacer nada para impedirlo. No está sujeto al control humano en ninguna manera.

(Paul Popenoe, “The Romantic Complex,” Family Life Magazine.)

¡Pero eso NO es amor verdadero! El amor verdadero no se comporta así. Por otro lado, un capricho viene y va y hay poco que puedes hacer para controlar esos sentimientos. Pero el amor verdadero no es egoísta y está siempre comprometido. ¡Permanece para siempre!

Quizás te preguntes por qué es tan importante que conozcas la diferencia entre el amor verdadero y un capricho. La razón es esta: Entender la diferencia puede ayudarte a evitar un error que podría afectarte para toda la vida.

Cada año millones de parejas caminan solemnemente en las nubes hacia el altar para comprometerse el uno al otro para el resto de sus vidas.

Cada año millones de parejas caminan solemnemente en las nubes hacia el altar para comprometerse el uno al otro para el resto de sus vidas. Para algunas de estas parejas, el matrimonio terminará siendo una experiencia hermosa. Para otras, será algo que tendrán que soportar. Pero para la mitad de ellas, será un desastre. En pocos años descubrirán que simplemente no aguantan más vivir juntos.

¿En qué consiste la diferencia? La diferencia es que algunas parejas tienen como la base de su matrimonio el amor verdadero mientras que otros basan el suyo en un capricho, que es un amor falso. Un matrimonio que tiene como su base el capricho, no durará.

¿Cómo puedo distinguir?

Durante "la fiebre por el oro" en el oeste de los Estados Unidos, muchos hombres pensaron que se habían hecho ricos.

Durante “la fiebre por el oro” en el oeste de los Estados Unidos, muchos hombres pensaron que se habían hecho ricos. Pero después se enteraron tristemente que lo que habían descubierto no era oro de verdad, sino un mineral llamado pirita de hierro que no tiene valor. La pirita de hierro parece oro, pero no tiene valor alguno. Se le llama también “Oro Falso”.

Como ya dijimos, NO es fácil distinguir entre un capricho y el amor verdadero. En su libro llamado: “Sexo, amor o capricho: ¿Cómo puedo saber?” el Dr. Ray Short da unas claves valiosas que ayudan a una persona a probar su romance para decidir si es el oro verdadero del amor o el oro falso de un capricho. Vamos a considerar 12 de estas claves. Pero primero notemos dos cosas: (1) El orden de las claves no es importante. Cada una es igualmente importante. (2) Ninguna clave puede ser una prueba segura por sí sola. Debes tomar en consideración las 12.

Clave 1: ¿Cuál es la atracción principal?

Capricho: Si estás encaprichado, el interés principal probablemente sea el aspecto físico de la otra persona. Un rostro bonito y una figura hermosa son atracciones poderosas, pero no todo es como se ve a simple vista. La apariencia física es como la envoltura de un regalo—No es indicación de lo que hay adentro. Y la hermosura física no dura para siempre. El Dr. Short dice:

Recuerdo solo una de las asambleas que tuvimos en la escuela cuando era adolescente. El orador dijo: “Muchacho, antes de casarte con una señorita por su rostro bonito y su figura sexy, pregúntate cómo se verá en 30 años”. Eso me hizo pensar.

Amor verdadero: Si tu amor es real, te interesarás en la personalidad total de la persona a quien amas. Sin duda, hay un elemento emocionante en la atracción física, pero es sólo una de las muchas cosas de la persona que te atraen.

Clave 2: ¿Cuántas cosas de la otra persona te atraen?

Capricho: Cuando sientes un capricho por otra persona, generalmente las cualidades de esa persona que te atraen son pocas, pero te atraen mucho. Un muchacho quizás esté encaprichado por la manera en que sonríe su novia, o por la manera tan sexy en que camina.

Amor verdadero: Si se trata del amor verdadero, te van a atraer muchas o casi todas las cualidades de la otra persona. Cada uno de nosotros tiene un sin fin de características, actitudes y opiniones. ¿Cuántas has observado en la otra persona? ¿Cuántas te atraen?

Esto es importante porque después de que se acabe la emoción inicial de estar casados, necesitarán tener muchas cosas en común para que su matrimonio siga teniendo vitalidad.

Clave 3: ¿Cómo empezó todo?

Capricho: Un capricho se inicia rápidamente. No existe tal cosa como amor verdadero a primera vista, pero puede existir un capricho a primera vista. Así como dicen las canciones populares de amor, los ojos se encuentran en medio de una multitud, se oyen campanitas y automáticamente saben que son el uno para el otro. Pero la realidad es que no saben nada, salvo que han tenido una buena impresión el uno del otro.

Amor verdadero: El amor verdadero siempre empieza lentamente. No puede ser de otra manera. Tienes que conocer a una persona antes de poder amarla verdaderamente, y eso requiere tiempo—mucho tiempo—para conocer a alguien de verdad.

Un noviazgo largo es mucho mejor que uno corto. Un año es mejor que seis meses, y dos años son mejores que uno.

¿Un año? ¿Dos años? Sí, las estadísticas son muy claras sobre este tema. Pero la mayoría de los jóvenes ni siquiera espera un año. Muchos de los que se lanzan al matrimonio aprenden por triste experiencia que hubieran hecho caso al dicho que dice: Antes de que te cases, mira lo que haces. Si cometes el error de apresurarte para el matrimonio, tendrás mucho tiempo para lamentarte después por no fijarte en lo que hacías.

Clave 4: ¿Qué tan consistente es tu interés?

Capricho: Cuando tú y tu novio están encaprichados, su interés el uno en el otro aumentará y disminuirá. Una razón por la cual esto es así es que su interés creció tan rápido que las raíces no se profundizaron. Toda su relación es superficial.

Amor verdadero: En el amor verdadero tus sentimientos probablemente sean cálidos y tiernos en lugar de calientes o fríos, y es más probable que sean continuos. El amor verdadero crece lentamente, pero las raíces se echan profundamente.

Clave 5: ¿Cómo afecta tu personalidad?

Capricho: Un capricho tiene la tendencia de desorganizar tu personalidad. Te hace menos eficiente y menos responsable. Tus sentimientos románticos están en control y andas en las nubes. La chica que dice: Sé que mi novio tiene sus puntos débiles, pero en realidad no importan las otras cosas, sólo importa el amor que sentimos el uno por el otro, es una chica que está encaprichada, ¡Y PUNTO! Si ella se casa con él, se dará cuenta de que después de todo, las “otras cosas” sí importan.

Amor verdadero: Si tu amor es real, la persona que amas hará relucir tus mejores cualidades y te hará desear ser una mejor persona. Un joven que estaba verdaderamente enamorado dijo: “Yo amo a mi novia, no sólo porque ella es maravillosa, sino porque me anima a ser la persona que debo ser”.

Clave 6: ¿Cómo se consideran el uno al otro?

Capricho: En un capricho, todo tu “universo” gira alrededor de la otra persona. Las otras relaciones no parecen ser importantes. Tendrás la tendencia de desatender a tu familia y a tus amigos.

Tu capricho romántico llega a ser la cosa más importante de tu vida. Llega a ser la única cosa que realmente te importa. Crees que tienes justificación en hacer cualquier cosa por este maravilloso “amor” que ha entrado en tu vida.

Como hemos dicho anteriormente, la mayoría de los caprichos no dura mucho tiempo, pero las cosas equivocadas que haces cuando estás encaprichado suelen tener consecuencias que duran toda la vida.

Amor verdadero: En el amor verdadero, tu amado es la persona más importante en el mundo para ti, pero tus relaciones con tu familia y tus amigos continúan siendo importantes también.

Clave 7: ¿Cómo consideran otros tu relación?

Capricho: Lo que otras personas piensan de tu “amado” es una prueba importante. Si estás encaprichado, es probable que tus padres y muchos de tus amigos no aprueben la relación.

Uno de los peligros de un capricho es que tienes la tendencia de idolatrar a la otra persona. No ves ninguna de sus faltas porque estás “ciegamente enamorado”. Tus amigos intentan mostrarte algunas señales de peligro, pero las ignoras. Tus padres quizás te adviertan que estás a punto de cometer un error grande, pero no les escuchas.

Una persona joven quizás diga: ¿Y qué importa? Nos vamos a casar el uno con el otro—no con las familias ni los amigos. Puedes tomar esa actitud si tú quieres, pero es muy necio ignorar el consejo de las personas que te aman.

Para tener la bendición de Dios en tu matrimonio, es muy importante que tengan el consentimiento y la aprobación de los padres de ambos

A través de los años tanto tú como tu amado han adquirido su propio círculo de amistades. Todos tenemos la tendencia de llegar a ser como las personas que hemos escogido como nuestros amigos, y ellos tienen la tendencia de llegar a ser como nosotros. Así que tus amigos, en cierto sentido, son un “reflejo” de cómo eres tú. Quizás tú estés encaprichado con la otra persona, pero tus amigos no lo están. Cuando ellos ven señales de peligro, sería bueno que prestaras atención y les hicieras caso.

Amor verdadero: En el amor verdadero, es probable que tus padres y la mayoría de tus amistades sí aprobarán la relación.

Para tener la bendición de Dios en tu matrimonio, es muy importante que tengan el consentimiento y la aprobación de los padres de ambos.

Clave 8: ¿Qué sucede cuando los separa la distancia?

Capricho: Una de las mejores pruebas del romance es la prueba de la separación. Si estás encaprichado, el tiempo y la distancia matarán la relación. Esto es particularmente cierto si la pareja se ha interesado principalmente en el aspecto físico el uno del otro. Después de un poco de tiempo, alguien real y cercano llegará a ser más atractivo que la fotografía de un amor lejano.

Amor verdadero: En el amor verdadero, la ausencia hace que tu corazón se enamore más y más del amado. El amor verdadero puede sobrevivir la prueba del tiempo y de la distancia. Y sobrevivirá.

El amor verdadero tiene sus raíces en la personalidad total de la otra persona, no sólo en su aspecto físico. El tiempo que han pasado juntos ha hecho que sus personalidades se unan. Cuando se separan, parte de ti parece faltar. Ninguna otra persona, por atractiva que sea, puede llenar el vacío de tu corazón.

Cuando están separados, quizás tú te preocupes un poco, además de sentirte triste. Podrías llegar a pensar: “¿Qué tal si mi novia(o) conoce a otra persona?” Es posible que eso suceda. Pero si tu amado puede ser más feliz con otra persona, es mejor que descubras eso ahora y no después del matrimonio. Así que, si termina el noviazgo, acéptalo y no te preocupes por eso. Si la relación es un capricho y no sobrevive, es mejor descubrirlo antes de que sea demasiado tarde.

Clave 9: Las discusiones, ¿cómo afectan el romance?

Capricho: En un capricho, los novios suelen discutir. Quizás se besen mucho en las reconciliaciones, pero al avanzar el tiempo las discusiones se hacen más y más frecuentes y más y más severas. Su relación se vuelve como la de dos puercoespín en el invierno. Cuando están separados, tiemblan de frío, pero cuando se juntan, se lastiman.

Se peleaban por problemas insignificantes
Felipe y Alicia fueron novios por más de dos años. Durante ese tiempo rompían su noviazgo y se reconciliaban por lo menos una vez al mes. Se peleaban por problemas insignificantes y quejas imaginarias. Los dos fingían ser muy celosos. María, la mejor amiga de Alicia, le abrió los ojos. Alicia le contó a María los detalles de su último pleito con Felipe. Alicia terminó diciendo: “Espera a que él trate de reconciliarse conmigo. ¡Nunca volveré a hablar con él!”
María respondió con ternura: “Sí lo harás, Alicia. Pero espero que le hables para decirle que todo se acabó para siempre”. Alicia se mostró sorprendida. María continuó: “Ustedes hacen relucir lo peor el uno en el otro. Se pelean porque no tienen de qué hablar. Pelearse y después reconciliarse románticamente es su manera de evitar el aburrimiento.

Amor verdadero: En el amor verdadero habrá discusiones, pero el amor verdadero siempre sobrevivirá los pleitos y con el tiempo serán menos frecuentes y menos severos.

Cada pareja debe aprender a enfrentar los conflictos. Es mucho mejor discutir abiertamente las diferencias con franqueza que permitir que crezcan a escondidas.

Clave 10: ¿Cómo hablas de tu relación?

Capricho: En un capricho, existe la tendencia de pensar en tu relación en cuestión de dos personas—tú y tu amado. Cuando hablas de las actividades que hacen juntos, las palabras que ocupas más comúnmente son: Yo, mío, él, ella, suyo. Piensas en cuanto a dos personas separadas.

Amor verdadero: En el amor verdadero las palabras que se ocupan comúnmente son: Nosotros, nuestro. Piensas en cuanto a la pareja unida.

Esta clave quizás no parezca ser muy importante durante el noviazgo, pero tiene una importancia grande en el matrimonio. En un matrimonio que tiene como base un capricho, el esposo y la esposa quizás disfruten más desarrollar sus intereses separados que en hacer juntos las cosas. El esposo quizás prefiera “salir con los amigos” que quedarse en casa con su familia. O una esposa podría tener más interés en sus contactos sociales que en sus obligaciones en el hogar.

En un matrimonio donde existe el amor verdadero, el esposo y la esposa encuentran su placer al hacer juntos las cosas. Suelen decir: “No quiero ir si tú no puedes ir conmigo”.

Clave 11: ¿Eres egoísta?

Capricho: En un capricho, tu interés en la otra persona principalmente es egoísta. Un muchacho puede tener como novia a una muchacha bonita y popular simplemente para sentirse más importante. Quizás ella sea egoísta y exigente, pero si es la “reina” de la escuela, entonces el que es su novio es el “rey”. De la misma manera, una chica puede amarrar a un joven, no porque se interese de verdad en él, sino porque él está dedicado a ella y eso le hace sentir que es importante.

Amor verdadero: En el amor verdadero, amas a la persona por lo que es—no porque te hace sentir importante.

Clave 12: ¿Cuál es tu reacción general?

Capricho: ¿Tienes como meta encontrar a la persona que dedicará su vida a hacerte feliz? ¿Es tu preocupación principal cuidar del Número Uno—o sea de ti mismo? Si es así, entonces estás encaprichado. Tu actitud general es egoísta—te interesa principalmente saber qué puedes obtener de la relación.

Amor verdadero: El amor verdadero no es egoísta, sino que es amor comprometido. Deseas hacer todo lo posible por traerle felicidad a la otra persona. Tu actitud general es dar a la relación y no sacar todo el provecho que puedas.

Evaluando tu “romance”

Después de leer estas doce claves, probablemente tengas ya una buena idea sobre tu noviazgo—si es capricho o amor verdadero. Sin embargo, necesitas examinar las cosas más cuidadosamente.

El cero significa que es simplemente capricho y el 10 representa el amor puro

Examina cada clave cuidadosamente. Toma todo el tiempo que necesitas. Desearás saber no sólo si la clave indica que tu amor es verdadero, pero hasta qué grado lo indica. En la mayoría de los casos, la clave puede indicar una mezcla de capricho y amor verdadero. Así que, califica cada clave en la escala del cero al 10. El cero significa que es simplemente capricho y el 10 representa el amor puro.

Toma una hoja de papel y estudia las claves cuidadosamente, empezando con el número 1

Toma una hoja de papel y estudia las claves cuidadosamente, empezando con el número 1. Califica cada clave de acuerdo a cómo se aplica a ti. Por ejemplo, en la Clave #1 tú podrías decir: “Honestamente, me ha interesado principalmente el aspecto físico de la otra persona, así que me daré una calificación de dos”.

En la clave #7 quizás te des cuenta que sólo la mitad de tus amigos aprueban de tu relación y la otra mitad no. En ese caso, califícate con un cinco.

Cuando hayas terminado de calificarte en las doce claves, suma tu calificación total. Una calificación de 80 o más indica que tienes una relación bastante sólida. Desde tu punto de vista, quizás te animes pensando que tu amor podría sacar adelante un matrimonio de éxito.

Pero esto es sólo desde tu punto de vista. La otra persona también debe tomar el examen y sacar una buena calificación. El amor debe ser mutuo. No importa cuánto amas a la otra persona, el amor desequilibrado no funcionará. La otra persona debe amarte también.

Si tu calificación es entre 50 y 80, necesitas más tiempo para ver cómo se va a desarrollar la relación.

Si tu calificación es de menos de 50, estás encaprichado. Así que ten mucho cuidado de guardar tu corazón. Sobre todo, no te involucres sexualmente y no te apresures al matrimonio.

Nota: Sacar una calificación alta en el examen no significa automáticamente que estás preparado para el matrimonio. Quizá seas demasiado joven para casarte, a pesar de una buena calificación. Por otro lado, quizás tengas edad suficiente, pero no has conocido a la otra persona por suficiente tiempo. Como lo hemos dicho antes, debes conocer a la otra persona bien por lo menos dos años antes de considerar el matrimonio.

¡Si tienes duda…no te arriesgues!

Si tienes la más mínima duda en cuanto a una relación, es mejor aminorar el paso o incluso alejarse. Nunca es fácil separarte de alguien que amas, pero puede ser lo mejor que jamás te haya sucedido. La Señora Catherine Marshall relató la siguiente historia:

Recuerdo la agonía de una señorita atractiva llamada Sara que compartió conmigo sus dudas en cuanto a su compromiso matrimonial. Sara me dijo: “Amo a Jaime, y Jaime me ama. Pero el problema es que él toma. No es alcohólico ni nada de eso. Pero el alcohol es como un símbolo de muchas ideas que tiene. Eso me sigue mortificando—tanto así que me pregunto si Dios me está tratando de decir que deje a Jaime”.
Al seguir hablando, Sara llegó a su propia conclusión. Ella perdería algo infinitamente precioso si no seguía la norma mejor y más alta que conocía. Tenía los ojos llenos de lágrimas al decir: “Voy a romper el compromiso. Si Dios desea que me case con Jaime, entonces él hará que las cosas cambien—en cuanto al alcohol y todo”.
En ese mismo momento, de manera sencilla y conmovedora ella le dijo a Dios en oración su decisión. Dejó sus sueños rotos y su futuro desconocido en manos de Dios.

Las ideas y los ideales de Jaime no cambiaron, y Sara no se casó con él. Un año después Sara me escribió una carta llena de felicidad: Hace un año sentía que casi me moría al romper mi relación con Jaime. Pero Dios sabía que él no era para mí. Recientemente conocí al hombre para mí y nos casaremos. Hoy realmente puedo testificar de la sabiduría y el gozo de confiar en Dios…“.

Toma tu tiempo

NO te involucres sexualmente mientras estás esperando

Recuerda que el tiempo es tu mejor amigo al decidir si el romance es amor verdadero o capricho. Así que toma tu tiempo—bastante tiempo—antes de tomar la decisión de comprometerte para toda la vida en el matrimonio.

Involucrarte sexualmente es hacer “trampa” en la prueba del tiempo. Hace que un capricho dure más tiempo de lo normal. Puede engañar a una pareja haciéndolos pensar que han encontrado el amor verdadero, cuando lo único que tienen es una relación sexual satisfactoria.

Quizás tú digas: “Bueno, pero si uno tiene una relación sexual satisfactoria, ¿por qué no casarse?” La razón es esta: Un matrimonio que tiene como base sólo la atracción sexual va camino directo al fracaso desde un principio. Esos matrimonios pocas veces duran más de unos cinco años.

De nuevo lo decimos: toma tiempo—bastante tiempo. La prueba del tiempo funcionará para ti al menos que hagas trampa al involucrarte sexualmente. Los que hacen trampa en la prueba del tiempo, algún día se darán cuenta que se engañaron a sí mismos.

+ 12. Eligiendo sabiamente
Eligiendo sabiamente


Aparte de tu decisión acerca de recibir a Jesucristo como tu Salvador, la decisión más importante que puedes tomar es escoger quién va a ser tu cónyuge.

Algunas personas toman la decisión de no casarse, y sin duda esa es una decisión aceptable, pero la mayoría de las personas decide casarse.

Casarse es fácil. Pero tener un matrimonio feliz de éxito no es fácil. No es cosa de buena suerte. Hay algunas cosas específicas que puedes hacer para mejorar grandemente tus posibilidades de un matrimonio feliz. A continuación hay cinco cosas:

1. Comprende cómo es el matrimonio bíblico.
2. Sé la persona correcta.
3. Confía en Dios para que El te dé el cónyuge correcto.

4. Elige sabiamente.

5. Busca la bendición de Dios en tu compromiso matrimonial.

Consideremos estas cosas.

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Comprende cómo es el matrimonio bíblico

El matrimonio es uno de los eventos más importantes en la vida de cualquier persona. Es el principio de toda una nueva vida al unir las vidas de dos personas en una.

El matrimonio es uno de los eventos más importantes en la vida de cualquier persona.

El matrimonio es un compromiso para toda la vida. Es una cosa seria para un hombre y una mujer solemnemente prometer delante de Dios y de sus familias y amigos que se amarán y se cuidarán hasta que la muerte los separe. Dios toma esas promesas seriamente. Dios dice: Cuando haces una promesa, debes cumplirla. (Lee Eclesiastés 5:5.) Dios no se complace en los que hacen promesas y no las cumplen. Esto incluye los votos matrimoniales. En Su Palabra, Dios dice que aborrece el divorcio (repudio). (Lee Malaquías 2:16.)

Puedes dar un gran paso hacia un matrimonio de éxito si tú y tu novio concuerdan que el matrimonio es para toda la vida y el divorcio no es opción para ustedes. Jesús dijo:

“Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”. Mateo 19:6

Habrá problemas en cualquier matrimonio, pero existe una gran ventaja cuando tanto el esposo como la esposa saben que están comprometidos el uno al otro para toda la vida. Provee seguridad y libertad para poder resolver sus problemas sin la amenaza de un divorcio. La palabra “divorcio” NUNCA se debe utilizar como arma en una discusión.

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Sé la persona correcta

Muchos jóvenes pasan bastante tiempo preguntándose si encontrarán a la persona perfecta con quién casarse. Esto, sin duda, es importante. Pero se necesitan dos personas “correctas” para formar un matrimonio feliz.

Es tan importante que tú llegues a ser la persona correcta como encontrar a la persona correcta. A continuación hay unas cosas que tú puedes hacer para prepararte a ti mismo para el matrimonio:

* Establece una relación personal con Dios.

Si tú no eres cristiano, lo más importante que puedes hacer para prepararte para el matrimonio es establecer una relación personal con Dios a través de Jesucristo. Cuando llegues a ser cristiano, el Espíritu Santo de Dios entrará para morar en ti. La Biblia dice:

“El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza [auto-control]…” (Gálatas 5:22-23).

Estas son las cualidades que hacen que un hogar sea como un paraíso aquí en la tierra.

Cuando llegues a ser cristiano, el Espíritu Santo de Dios entrará para morar en ti.

Quizás ya seas cristiano, pero ¿tienes una relación diaria, personal con Cristo? ¿Lees la Palabra de Dios cada día? ¿Estás creciendo en las cosas del Señor? ¿Eres fiel en tu iglesia local?

Si amas de verdad al Señor y te deleitas en El, El te dará los deseos de tu corazón. La Biblia dice:

“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”. Salmo 37:4

* Aprende a tener amor que no es egoísta.

Un gran factor en aprender a ser una persona apta para el matrimonio es aprender a tener amor no egoísta. Cómo hemos dicho, Dios nos ha dado nuestro hogar como el mejor lugar en donde aprender esta clase de amor. Quizás tú piensas que los miembros de tu familia son difíciles de soportar, pero este es precisamente el lugar donde tú puedes aprender a tener amor sacrificial que no es egoísta, y que es muy necesario para un hogar feliz. Así que empieza ahora mismo dándole gracias al Señor por ponerte en el hogar donde estás.

* Aprende a ser feliz como persona soltera.

Si no aprendes a ser feliz siendo soltero, no serás feliz siendo casado.

Es natural y normal para una persona joven anhelar un cónyuge, pero necesitas aprender a ser feliz y satisfecho siendo soltero. Cada joven necesita comprender que el matrimonio NO es la respuesta para la soledad del soltero. Si no aprendes a ser feliz siendo soltero, no serás feliz siendo casado.

Millones de personas casadas siguen sintiéndose solas e insatisfechas. Buscaron amor y satisfacción en otra persona, y se llevaron una desilusión.

Dios desea que tú aprendas a ser feliz y satisfecho siendo soltero. Apresurarte al matrimonio con la persona equivocada porque sientes pánico de quedarte soltero el resto de tu vida es uno de los errores más trágicos que puedes cometer.

El secreto de ser feliz y satisfecho es conocer el amor de Dios. Su amor te puede satisfacer completamente. Pon tu amor en El. Amale con todo tu corazón. Lee el Salmo 91, especialmente los últimos tres versículos para ver lo que Dios ha prometido para la persona que le ama.

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Confía en Dios para que El te dé el cónyuge correcto

Si tú eres cristiano, Dios se interesa mucho más que tú en tu pareja. En Su Palabra, ¡Dios dice que los mismos cabellos de tu cabeza los ha contado! Si Dios se interesa tanto en ti que está al tanto del número exacto de cabellos en tu cabeza, puedes estar seguro de que se interesa en la persona con quien te vas a casar.

El matrimonio es un asunto muy serio

El matrimonio es un asunto muy serio—es un compromiso para toda la vida. Dios sabe qué tan importante es el matrimonio. El sabe que casarte con la persona equivocada puede arruinar tu vida.

Si es la voluntad de Dios que tú te cases, Dios tiene la persona correcta para ti. Pero por favor nota esto:

Dios no hace que automáticamente te cases con la persona correcta.

Un cristiano se puede encaprichar con la persona equivocada, al igual que cualquier otra persona. Muchas veces como el cristiano desea casarse con esa persona, puede ver muchas señales maravillosas que indican que Dios los está guiando al matrimonio. ¡Se le olvida que Satanás es un gran cupido! A Satanás le gusta arreglar las circunstancias de tal manera que un cristiano se case con la persona equivocada.

El doctor James Dobson, un consejero cristiano de renombre, dice: Cualquier persona que cree que Dios le garantiza un matrimonio de éxito a cada cristiano va a desilusionarse. El Doctor Dobson relata la siguiente historia:

Un joven a quien yo aconsejaba, me dijo que despertó a media noche con una fuerte impresión de que Dios quería que se casara con cierta señorita. No eran novios y apenas se conocían.

Al otro día le habló a la señorita por teléfono y le dijo del mensaje que supuestamente Dios le había dado durante la noche. La chica pensaba que no debía discutir con Dios, así que aceptó la proposición matrimonial. Han estado casados por siete años, ¡y han luchado para sobrevivir desde el día de la boda!

Recuerda, Dios se interesa completamente en la persona que tú escojas como pareja, y quiere dirigirte en esta decisión de tanta importancia.

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Elige sabiamente

Debes buscar a Dios para que te guíe al escoger a tu pareja, y debes utilizar el sentido común y la sabiduría que El te ha dado. A continuación hay algunas cosas que te ayudarán a tomar la decisión correcta:

* Debes saber qué estás buscando.

Algunas personas creen que sólo serán felices con la persona que es más atractiva, más inteligente o más encantadora en el mundo. Pero enfrentemos la realidad: las posibilidades de que tú encuentres a la persona perfecta son nulas. Pero sí puedes encontrar a la persona que es correcta para ti. El amor verdadero se encuentra en la persona que te “complementa”—la persona que sientes que te pertenece.

Si deseas que tu matrimonio sea una experiencia emocionante y feliz, como Dios lo desea, asegúrate de que tú seas cristiano y que tu pareja también lo sea. Muchas personas no comprenden lo que significa ser cristiano. Creen que cualquier persona que asiste a la iglesia e intenta vivir una vida decente es cristiano. Pero no es así.

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De acuerdo a la Biblia, un cristiano es aquel que se ha dado cuenta que es pecador y que ha recibido a Jesucristo como su Salvador. No hay un término medio—una persona o ha recibido a Cristo, o no lo ha recibido. La Biblia dice:

“El que tiene al Hijo, tiene la vida; El que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” 1 Juan 5:12.

Como ya hemos dicho, nunca es la voluntad de Dios que un cristiano se case con una persona incrédula. Cualquier cristiano que deliberadamente desobedece el mandamiento claro de Dios al tener novio o novia incrédulo, y después casarse con esa persona incrédula, puede esperar consecuencias desastrosas.

¿Es Cristo el centro de tu vida? ¿Es el centro de la vida de tu amado?

* “Pero, ¿qué tal si no sé si mi novio es cristiano o no?”

Si él es una persona que conoces bien, y tú no estás segura si es cristiano o no, lo más probable es que no lo sea. Por lo menos, no es la clase de cristiano que tú querrás tener como pareja.

No es suficiente que busques a alguien que simplemente sea cristiano. Necesitas buscar a alguien que verdaderamente haya entregado su vida a Jesucristo—alguien que ha hecho a Cristo el centro de su vida.

Tanto el esposo como la esposa necesitan ver la importancia de darle a Cristo Su lugar en su hogar. La Biblia dice:

“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”. Salmo 127:1

* Ten cuidado de la intimidad física.

La intimidad física, o las caricias, incitan las pasiones sexuales y “ciegan” a los que están involucrados. Esto ha hecho que muchas parejas cometan errores que les afectan para el resto de sus vidas. Se casaron, pensando que tenían amor verdadero, pero entonces descubrieron, demasiado tarde, que lo único que tenían era atracción sexual. No cometas ese error.

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* Asegúrate que se conozcan de verdad.

Todos podemos ser grandes actores—especialmente cuando tratamos de impresionar a alguien. Por extraño que parezca, es posible que tengas un novio por varios años, te cases y después descubras que realmente no conocías a la persona con la que te casaste.

Jueguen juntos

Para evitar el error de casarte con alguien que no conoces bien, pasen tiempo de calidad el uno con el otro en distintas situaciones.

Jueguen juntos. Es posible que descubras una tendencia al egoísmo en otra persona al jugar juntos—algo que no habías notado. ¿Sabe perder sin enojarse? ¿Se molesta cuando las cosas no salen a su manera? ¿Se burla de ti cuando él va ganando, pero se enoja si los papeles se cambian?

Trabajen juntos

Trabajen juntos. Fíjate cómo la persona reacciona bajo varias condiciones. ¿Continúa trabajando hasta terminar, o se da por vencido cuando se topa con problemas? ¿Es alegre bajo circunstancias difíciles? ¿Es amable con los demás?

Piensen juntos. Tengan unas discusiones muy profundas para que ambos aprendan lo que el otro piensa sobre asuntos importantes. ¿Qué prioridades tiene en la vida? ¿Maneja su dinero sabiamente? ¿Qué son sus metas en la vida?

Adoren a Dios juntos.

Adoren a Dios juntos. Debes poder ver en la otra persona cualidades de una persona que ama sinceramente a Dios. ¿Es verdadera su fe? ¿O finge para impresionar a los demás?

Una joven esposa se lamentaba porque su esposo no dirigía ningún devocional familiar. Le confió ese dolor a su pastor. El le preguntó: ¿Oraban juntos durante el noviazgo? Ella admitió que no lo habían hecho. Dijo: Supongo que muy dentro de mí sabía que Arturo no era un cristiano fuerte. Mentalmente le otorgué cualidades que no tenía.

La relación más fuerte y duradera entre dos personas es una donde ambos son cristianos, donde ambos están creciendo espiritualmente y donde ambos están decididos a seguir a Dios y cumplir Su voluntad. Cuando tú y tu pareja se acercan más a Dios, también se acercan más el uno al otro. ¡Ese es el mejor amor!

* Apréciense el uno al otro.

Existe una cualidad que es muy importante y que su relación debe tener: deben apreciarse el uno al otro. Apreciar a una persona significa respetarla—ponerle un valor muy alto.

En un matrimonio feliz, debe haber un aprecio mutuo entre el esposo y la esposa. Cada uno respeta y valora mucho al otro.

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* No escojas demasiado pronto.

De nuevo queremos enfatizar el hecho de que el tiempo es tu mejor amigo para decidir si realmente son el uno para el otro. No te apresures al matrimonio.

Toma todo el tiempo que necesitas para estar seguro que has escogido a la persona correcta, pero no te comprometas para el matrimonio hasta que estés preparado para casarte pronto. Un noviazgo largo y un compromiso matrimonial corto es mejor que al revés. Si van a esperar más de un año antes de casarse, entonces esperen antes de comprometerse.

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Busca la bendición de Dios en tu compromiso matrimonial

Es un tiempo emocionante cuando encuentras a la persona correcta y se comprometen para el matrimonio. Pero también es un tiempo peligroso porque enfrentarán tentaciones especiales.

Muchas parejas que han evitado las relaciones sexuales durante el noviazgo suelen empezar a tener relaciones sexuales después de comprometerse para el matrimonio. Razonan: Después de todo, planeamos casarnos. Si tenemos cuidado de que no nos descubran y evitamos el embarazo, ¿por qué debemos esperar?

Este razonamiento es equivocado. El compromiso NO es lo mismo que el matrimonio. Los compromisos suelen romperse. Quizás nunca te cases con la persona con quien te comprometes.

Si terminan su compromiso, el hecho de haber tenido relaciones sexuales hará que el rompimiento sea más doloroso. Además, ¿cómo te sentirás cuando conozcas a tu único amor más adelante? ¿Cómo le dirás la verdad? Si no le dices, ¿qué sucederá si se entera por boca de otra persona? Una cosa es segura—te lamentarás por no haberte guardado para la persona con quien pasarás el resto de tu vida.

Supongamos que sí te casas. Tu luna de miel debe ser el tiempo más emocionante de tu vida. Pero, ¿lo será para ti? De ninguna manera. El hecho de haber tenido relaciones sexuales antes del matrimonio destruye la hermosura y lo asombroso del lecho matrimonial.

Si tú tienes relaciones sexuales antes del matrimonio, descubrirás que causa más problemas y distrae más de tu capacidad de disfrutar las relaciones sexuales con tu pareja después del matrimonio.

Así como una computadora es programada por la información que le metes, tú eres “programado” por los sentimientos que se asocian con las cosas que haces. Las primeras impresiones tienen un poder especial y se recuerdan por largo tiempo. Los sentimientos que tú tienes la primera vez que haces algo se quedan grabadas permanentemente en tu mente.

Cuando tú tienes relaciones sexuales antes de casarte, seguramente habrá sentimientos de culpa, miedo y pérdida de auto-estima. Esto es verdad tanto en el hombre como en la mujer, pero especialmente en la mujer. Se siente culpable, porque sabe que está haciendo algo malo. Hay un sentir de pérdida de auto-estima porque no está viviendo de acuerdo a sus normas altas. Y existe un temor por la posibilidad de dos cosas: (1) de quedar embarazada o (2) de ser descubiertos en el mismo acto de las relaciones sexuales.

Estés o no estés comprometido para casarte, cada vez que tengas relaciones sexuales sentirás cierta culpa, temor y pérdida de auto-estima. Aunque no te des cuenta, estás siendo “programado” para asociar las relaciones sexuales con esos sentimientos negativos.

Supongamos que después de eso te casas y la relación llega a ser legal. Ahora no existe ninguna razón para tener esos sentimientos negativos cuando tienes relaciones sexuales. Así que, en tu luna de miel puedes olvidar toda la culpa, el dolor y la vergüenza y empezar a disfrutar libre y perfectamente las relaciones sexuales sin inhibiciones. ¿Verdad?

¡DE NINGUNA MANERA! Descubrirás que esos sentimientos de culpa, temor y vergüenza siguen estando presentes cuando tienes relaciones sexuales. Ya has sido “programado” para asociar esos sentimientos malos con las relaciones sexuales, y cada vez que tengas relaciones sexuales, esos sentimientos de temor, culpa y vergüenza regresarán para atormentarte.

Aún después de muchos años de matrimonio, será imposible que te des completa y libremente a tu pareja. Este es un precio terrible que se paga por unos pocos momentos de relaciones sexuales prematrimoniales.

La Manera de Dios es hermosa

La voluntad de Dios siempre es lo mejor para ti.

Un matrimonio satisfactorio con alguien que amas profundamente es uno de los regalos más preciosos que Dios te puede dar. Si crees que has encontrado a tu pareja para toda la vida, cuida lo sagrado de tu relación así como cuidarías un tesoro valioso, porque es exactamente eso.

Abstenerte antes del matrimonio te prepara para una boda preciosa. Al pararte delante de un Dios santo y comprometerte a tu pareja para toda la vida, te darás cuenta, como nunca antes, que tu virginidad es el regalo más precioso que puedes ofrecerle a tu amado. Esto es cierto tanto para los muchachos como para las muchachas. Si te has guardado puro, estarás contento de que guardaste ese don precioso para la persona con la que pasarás el resto de tu vida.

Cuando llegue el momento de que se entreguen el uno al otro en amor sexual, habrá una entrega total sin culpa, temor o vergüenza. Comprenderás como nunca antes que la voluntad de Dios es lo mejor para ti, sin lugar a dudas. Dios siempre desea lo que es mejor para nosotros.

Cuando tú y tu pareja se hagan uno en la carne, estarán conscientes de la aprobación de Dios. Estarán cumpliendo lo que Dios planeó para el matrimonio, y Dios se agradará en ese acto. Sus hijos estarán experimentando el amor total con toda su hermosura, fervor y pureza, así como El lo planeó.


Yo soy Dios

Todos anhelan entregarse completamente a alguien…tener una relación íntima…ser amado de manera total y exclusiva.

Pero Dios le dice al cristiano:

Primero debes aprender a sentirte satisfecho, completo y feliz al ser amado sólo por Mí…al entregarte a ti mismo de manera total y sin reservas a Mí… teniendo una relación intensamente personal y única conmigo, descubriendo que sólo en mí puedes encontrar tu satisfacción. Después de aprender esto, podrás tener la relación humana perfecta que tengo planeada para ti.
Nunca podrás unirte con otro ser humano hasta que te unas conmigo—de manera exclusiva, sin cualquier otra persona o cosa—de manera exclusiva, sin cualquier otro deseo o anhelo.
Quiero que dejes de hacer planes, que dejes de anhelar y que me permitas darte el plan más emocionante que existe—uno que tú no te puedes imaginar.
Deseo que tengas lo mejor. Por favor permíteme darte eso. Simplemente debes seguir con tus ojos fijos en mí, esperando las cosas más grandes… continúa experimentando la satisfacción que yo te doy.
Sigue escuchando y aprendiendo las cosas que yo te digo. Sólo espera.
Eso es todo.
No te turbes.

No te preocupes.

No mires las cosas que otros han obtenido o las cosas que yo les he dado. No mires las cosas que crees desear. Sigue mirándome a Mí, porque de otro modo, te perderás lo que deseo mostrarte.

Y luego, cuando estés listo, te sorprenderé con un amor mucho más maravilloso de lo que cualquiera de ustedes haya soñado. Verás, hasta que estés listo y hasta que la persona que yo he escogido para ti esté lista (porque estoy trabajando desde ahora para que ambos estén listos en el mismo momento) …hasta que ambos estén satisfechos de manera exclusiva conmigo, y con la vida que he preparado para ustedes, no podrán experimentar el amor que es un ejemplo de su relación conmigo, el cual es el amor perfecto.

Y, amado mío, deseo que tengas este amor tan maravilloso… deseo que lo veas en la carne como un cuadro de tu relación conmigo, y que disfrutes material y literalmente la unión eterna de la hermosura, la perfección y el amor que yo te ofrezco conmigo Mismo.

Debes saber que te amo completamente.
Soy Dios.
Cree y satisfácete.


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