Taller familiar 04

Taller familiar
Samuel Clark
La Diferencia Entre Los Dos Sexos

Queridos amigos casados:

Otra vez llego con una charla para seguir pensando juntos en la familia que Dios quiere que tengamos. Creo que hemos visto bastante sobre la base espiritual necesaria para poder ahora hablar un poco sobre cosas pr ácticas que nos afectan.

¿Qué sabes sobre la sexualidad? No dije “el sexo”, tal vez sepamos demasiado sobre ese asunto porque lo vemos ofrecido constantemente como lo máximo de la vida moderna. De allí probablemente venga gran parte de los fracasos experimentados en la relación matrimonial: expectativas muy altas, no realistas y engañosas procedentes de la ficción y no de la vida real. Mi pregunta es otra, porque la sexualidad tiene que ver con los papeles sexuales heredados fisiológica y culturalmente. Me refiero a las diferencias entre los sexos que se observan desde la infancia y que se van desarrollando a través de la vida.

Nos damos cuenta rápidamente de un gran choque con la tendencia filosófica del tiempo actual que trata de hacer desaparecer estas diferencias e igualar los sexos en todo lo posible, y lo ridículo en que queda frente a la realidad, especialmente en el matrimonio. Es interesante cómo las mujeres se disfrazan de hombres, cortando el pelo hasta parecer un cepillo, llevando trajes, corbatas y sombreros varoniles, etc., pero no pueden crecer la barba o el bigote, ni tener las caderas delgadas ni usar el baño de los hombres. Los hombres llevan el pelo largo y se ponen aretes, zarcillos y “blusas” de seda, pero tienen que afeitarse, y aunque tienen mucho pelo en el cuerpo muchos se ponen calvos rápidamente. Los hombres normales no han llegado todavía a ponerse faldas y tacones pero nunca podrán embarazarse, dar a luz, ni dar a un bebé leche materna. Más vale aceptar y disfrutar plenamente las diferencias biológicas.

Hay otras diferencias de la sexualidad que debemos entender y aprovechar. Muchos de los problemas emocionales se deben a que no sabemos cuán hondamente diferentes son, en su sexualidad, el varón y la hembra. Tenemos que creer que Dios nos creó así para completarnos, para dar al otro lo que no tiene y recibir de él lo que uno mismo no tiene. Para ayudarnos a pensar mejor en estos términos, me permito hacer la siguiente comparación general (generalizaciones ayudan a ubicarnos pero por supuesto no son v álidas en cada situación).

el hombre suele ser…

  • más objetivo, lógico y realista
  • menos observador de los detalles
  • menos sensible a las necesidades
  • más identificado con su trabajo
  • más comunicativo de hechos y datos
  • menos emocional

la mujer suele ser…

  • más subjetiva, intuitiva, idealista
  • más interesada en los detalles
  • más sensible a las necesidades
  • más identificada con hogar/familia
  • más comunicativa de sus emociones
  • más emocional

Existen más diferencias. ¿Por qué no haces una lista de las diferencias entre tú y tu pareja que a veces les causan dificultades? Realmente sus diferencias balanceadas pueden hacer de Uds. un “dúo dinámico.”

Creo que debo comentar otro aspecto que puede causar preguntas en algunos. Dios creó al hombre a Su imagen, “varón y hembra los creó” (Gén. 2:17). No creó tres sexos. No existe un tercer sexo, sólo perversiones humanas de los dos sexos originales. Dios no tiene sexualidad; no es ni hombre ni mujer. En realidad se necesitan las cualidades varoniles y femeninas para expresar plenamente esa imagen de Dios que El puso en la humanidad. Ningún sexo es mejor ni más parecido a Dios que el otro. Las diferencias son necesarias para una humanidad sana y un matrimonio completo. ¡Viva la diferencia!

Jesús, el hombre, sí tenía sexualidad como la de un hombre normal, sin experimentar “el sexo”. Pero esto no prueba que Dios tiene una preferencia por el sexo masculino. En Su papel de Hijo de David Jesús va a heredar el Trono de David y reinará sobre Israel y el mundo entero como el Rey Mesías largamente esperado.

Los dos sexos tienen diferentes enfoques y prioridades en el matrimonio a raíz de estas diferencias de su sexualidad que se contrastan y se oponen. Según el consejero matrimonial Willard F. Harley Jr.:

la mujer busca…

  • el afecto y la ternura
  • conversación significativa
  • la sinceridad y transparencia
  • seguridad y estabilidad
  • compromiso familiar y matrimonial

el hombre busca…

  • una relación sexual buena
  • un ambiente de paz y solaz
  • ser admirado por su mujer
  • una mujer atractiva
  • compañerismo en la diversión

Quiero recordarles que éstas son generalizaciones, pero es asombroso cuántos matrimonios tienen problemas porque no reconocen, no toleran, no se adaptan a las diferentes expectativas que tienen debidas a la sexualidad. Hay más tolerancia y muchos problemas empiezan a resolverse cuando se reconocen como naturales, como algo que tenemos que aceptar y atender siempre para tener éxito en una unión permanente como la del matrimonio cristiano.

Dadas estas diferencias fisiológicas y psíquicas de los sexos, es necesario aceptar papeles diferentes en un matrimonio, porque si los dos están cumpliendo el mismo papel, dejarán un papel sin cumplimiento. No me refiero a las tareas del hogar, sino a las actitudes básicas como ser cabeza para el hombre y ser cuerpo para la mujer, como ser padre y madre para los hijos, y así estampar estos patrones en la siguiente generación. Muchos de los problemas graves de nuestra sociedad moderna tienen su raíz en la falta del cumplimiento del papel del padre o de la madre en el hogar, y así los niños crecen desorientados y confusos en cuanto a su sexualidad. Esto afecta su comportamiento en la escuela y después en la sociedad. No estamos hablando de capacidad ni de preferencia, sino de necesidades para tener una humanidad bien balanceada.

¿Por qué hay esa fuerte tendencia “unisexo” en las tiendas de ropa, peluquerías, modas y estilos de vida? Cuando Dios presenta un plan para el hombre, siempre habrá un plan alternativo, algo “mejor”, una falsificación o aberración de lo normal, surgido por la serpiente antigua que desde el Edén ha tratado de convencer al hombre que éste sabe mejor que Dios lo que le conviene. Fue precisamente después de caer en la primera trampa del diablo que Dios aclaró que el papel del hombre sería ganar el pan y proveer con su duro trabajo la vida, y el papel primordial de la mujer sería ser madre (Gén. 3:17-19). Sin entrar en detalles, podemos afirmar que el hombre está capacitado física y psíquicamente para ese papel y la mujer igualmente para el suyo. Sólo el demonio podría afirmar que tiene mejor plan. Así logra confundir la sexualidad para destruir matrimonios y hogares como lo estamos viendo actualmente. Por esto me preocupa este tema, y espero que te ayude a poner un fundamento firme para tu matrimonio y hogar, siempre aceptando y siguiendo el plan divino.

Sería muy bueno si ahora tomaran tiempo para una buena comunicación de pareja para pensar juntos y tomar ciertas decisiones para asegurar que su matrimonio, y luego su familia, sea según el patrón bíblico.

Para matrimonios sexualmente definidos, Samuel

Publicado en los navegantes

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