Taller familiar 143

Taller familiar
Samuel Clark
Padres Ejemplares

Queridos padres de familia:

Ser padre y madre de un hijo o una familia es un privilegio que ofrece muchas alegrías y satisfacciones pero también retos, sufrimientos, esfuerzos, algunas tristezas y hartos problemas para resolver. Nos incumbe enseñar muchas cosas desde la cuna hasta la universidad. Y esto requiere que seamos ejemplos de todo lo que enseñamos, especialmente en el carácter, porque el ejemplo es lo que van a seguir los hijos, no las palabras.

¿Cuántas veces te encuentras haciendo lo que hacían tus padres, bueno o malo? Ya que soy viejo puedo reconocer patrones en mi vida que son exactamente como mis padres hacían. Esto se observa hasta en los hijos pequeños que imitan a sus padres, o consciente o inconscientemente.

El ejemplo es una fuerza poderosa en el desarrollo de los hijos. Deberíamos decidir que con la ayuda de Dios vamos a forjar hijos de buen comportamiento y actitudes que reflejan la influencia de un cristianismo práctico y robusto, aprendido en el hogar, de los padres. Los hogares modernos dependen de las escuelas, las iglesias y otros grupos sociales en vez de tomar en serio la responsabilidad de discipular a los hijos.

La mayoría de los padres se excusan con sus vidas llenas del trabajo y otras muchas actividades que llenan su tiempo y no permiten que el padre pase suficiente tiempo con su hijo para enseñarle como debería. Y las madres modernas se excusan igualmente por sus vidas ajetreadas con el trabajo y actividades fuera de la casa, resultando en la misma falta de tiempo con los hijos.

¿Cómo podrán aprender del ejemplo de sus padres si casi nunca los ven? Ahora, quiero decirles que si no aprenden del ejemplo paternal, van a aprender de los ejemplos ajenos: televisión, juegos electrónicos, maestros de escuela y otras personas que no tienen los mismos valores nuestros.

Tenemos que enfrentar esta situación y buscar remedio antes de que sea demasiado tarde y nuestros hijos sigan otros ejemplos que no son deseables. Esta lucha es contra el mundo que ha sido capturado por Satanás, el enemigo de Dios y de cada cristiano y hogar cristiano. La cultura da un ejemplo totalmente opuesto de los valores cristianos.

El mundo tiene tantas atracciones, diversiones, juegos, programas, actividades y eventos que llenan el tiempo de padres e hijos para que no haya compañerismo familiar. Nos acostumbramos a vivir cada uno su vida, egoístamente buscando satisfacer sus deseos y llenar aquel espacio que sólo Dios puede llenar con actividades espirituales y sociales sanos. El resultado es la destrucción de la vida familiar y la creación de la vida egoísta.

Si deseas que tus hijos llenen sus vidas con buenas decisiones, recuerda que difícilmente podrá competir con los ejemplos de famosos artistas, autores, atletas o políticos que están a la vista de todos en sus iPads, iFons y laptops que les ponen en contacto con el mundo controlado por Satanás. Luego, no vas a conocer a tus propios hijos porque estarán siguiendo otros ejemplos extraños. Y la triste verdad es que se van a hacer adictos de alcohol o drogas, se embarazan y tal vez abortan a su hijo por la sensación de pánico y soledad. Luego, se van de la casa y será tarde para ofrecerles buen ejemplo.

Sólo tenemos unos 18 a 20 años para imprimir nuestro ejemplo en nuestros hijos y pasan TAN rápidamente. Tenemos que aprovechar el tiempo y no dejar que se nos vaya la única oportunidad que tenemos para discipular a nuestros hijos, cuando todavía están abiertos a nuestra enseñanza/ejemplo. A veces hay que escoger entre el avance profesional y la familia o las actividades que a nosotros nos gustan y las que ellos pueden disfrutar.

Les digo, es triste verlos ir por el camino del mundo y separarse de nosotros para seguir sus propios deseos y no los de Dios. Entonces el único poder que tienes a tu disposición es el poder de Dios que por medio de la oración intensa y sin cesar. Se describe en Lucas 18:1-8. Es para los padres desesperados un gran ejemplo y promesa que podemos reclamar.

Yo sé que escribo a muchos que han sufrido esto. Quiero animarles a nunca dejar de orar por sus hijos porque Dios escucha, Dios los ama, Dios está cerca de ellos por sus oraciones. Algunos de Uds. saben cómo oramos 17 años por un hijo que se nos fue y que ahora está con nosotros y con Dios.

Pero quiero exhortar a los que tienen hijos pequeños que tomen en serio esta tarea de ser ejemplo para sus hijos. Quiero recordarles que sólo puede ser ejemplo bueno si tú estás siguiendo el ejemplo de Cristo (I Cor. 11:1). Este es tu primer compromiso para que tu ejemplo sea fiel a lo que has aprendido del Señor.

¿Cómo es tu ejemplo, amigo? Anímate a ser seguidor de Cristo y ejemplo para tus hijos y aún para otros padres que andan mal. ¡Y que Dios te ayude!

Abrazos, Samuel

Publicado en los navegantes

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