Taller familiar 147

Taller familiar
Samuel Clark
Una Canción de Amor

Queridos padres de familia:

¿Por qué vemos que algunos matrimonios, que comenzaron tan bien, después llegan a decir: ”Yo no lo/la quiero”. Esas parejas necesitan “volver al primer amor” (Apocalipsis 2:4,5). Recuerden la promesa que hicimos de amarnos hasta que la muerte nos separe.

Aunque hay varias historias de romance en la Biblia, sólo hay un libro entero de amor que relata desde el primer enamoramiento hasta la vida matrimonial, no con todos los detalles que quisiéramos saber, pero con unas lecciones preciosas. Es el “Cantar de Cantares” del Rey Salomón quien compuso 1005 canciones (1 Reyes 4:32). Es un libro que los judíos leían públicamente en la fiesta de la Pascua. Creo que era considerado una lectura valiosa para fomentar el amor conyugal con ejemplos de cómo tratarse como esposos. Nuestro problema es que es un libro escrito hace 3000 años y nos es difícil de relacionarlo con nuestro contexto cultural. Lo he leído cada año con mucho provecho y quiero compartirlo con mis amigos con el deseo de enriquecer nuestros matrimonios.

Es interesante que sea el hombre (el rey) que expresa su amor con palabras tiernas y descripciones de la belleza de su novia/esposa tantas veces en este relato romántico. Los hombres de nuestros tiempos no se expresan así porque nuestra imagen mental es de un “macho”, no de un poeta. Por esto nos extraña primero su vocabulario y luego sus descripciones comparando a su mujer con cosas de la naturaleza. Tenemos que recordar que en aquel entonces, la gente tenía muchos nexos con el campo y la agricultura, los animales y el trabajo fuera de la ciudad. Debemos tratar de situarnos en aquella cultura para entender por qué este libro usa esta clase de expresiones campestres.

Por ejemplo, el hombre llama a su mujer Hermosa, Amiga, Esposa, Hermana, Paloma, Perfecta, Única y Escogida. A la mejor la mayoría de los hombres usan una sola palabra para dirigirse a sus mujeres: “Amor” o “Querida”. Tal vez es porque no han pensado suficiente en lo que ella es para su hombre. No estoy diciendo que debemos usar las palabras de Salomón pero que debemos pensar en palabras que expresan nuestro aprecio de su valor para nosotros. Conozco a muy pocos hombres que usan palabras que exaltan a sus esposas. Un ejemplo: ¿Por qué tantos hombres usan “Gorda” para hablar de ella? Yo sé que culturalmente es aceptable pero ¿no hay otra palabra que sería más positiva?

Luego, el novio/esposo hace muchas descripciones de su persona y cuerpo que tal vez no serían tan apropiadas en público, pero en la intimidad son muy buenas para expresar admiración y deseo de estar con ella. Fíjense en el capítulo 4 para ver cómo la alaba por su físico y su espíritu admirable. Claro, quizás no queremos usar estos mismos términos pero sí podemos usar nuestra imaginación y compararla con cosas muy preciosas y hermosas que despiertan nuestro admiración.

Tenemos que pensar en ellas para poder sacar estas descripciones de alabanza. Nunca debemos usar descripciones negativas que dañarían su auto concepto. Ni en forma de chiste que podría ser crueldad para ella.

Solamente una vez en el relato la mujer alaba a su hombre y esta vez no es ante él sino ante otras mujeres que le preguntan: “¿Qué clase de amado es tu amado…? (5:9-16). Su respuesta es una linda descripción de él que le pone como “distinguido entre diez mil”, o sea, el mejor de todos.

¿Por qué es diferente para el esposo y la mujer? Yo creo que todos los consejos de matrimonio están de acuerdo que la mujer es estimulada por las palabras buenas, positivas, amorosas y tiernas, y el hombre no tanto, “un poquito” basta. El hombre es estimulado por el cuerpo de la mujer, por esto lo describe a cada rato, y ella lo necesita.

¿No es cierto que cuando estábamos noviando era así? Los hombres decíamos toda clase de admiraciones por nuestra novia y ellas nunca se cansaban de describir a su novio a sus amigas. Entonces, ¿por qué no ahora? Este hombre tan ejemplar siempre estaba hablándole a su mujer de cuánto la amaba y por qué. Debemos admitir que como casados es fácil olvidarnos del bien que hace a nuestra esposa escuchar nuestras palabras de amor. Hombres, NUNCA se cansan sus mujeres de oír palabras de amor. Ellas necesitan oír “te amo” millones de veces, y no sólo las palaras sino con los ojos, las caricias y la atención en ellas.

Si no aprenden otra cosa de la lectura de este libro, esta sería la lección más importante. Lee el libro dos o tres veces hasta que esta lección tome fuerza en sus corazones. Luego escribe una carta de amor a tu cónyuge. Atrévete a decirle cuánto le amas y por qué. ¿Cuándo fue la última vez que escribiste una carta de amor a tu pareja? Mujeres y hombres necesitan hacer este ejercicio del alma a menudo. Cuando escribes, tienes que pensar y meditar. Cuando hablas, no piensas; por esto salen palabras negativos sin el amor necesario. La Biblia dice que debemos seguir (hablar) la verdad con amor, o sea con acciones y no una apatía pasiva.

Hay otras lecciones en este libro corto para parejas pero dejémoslas para otra ocasión. Esta lección es tan vital que todo este libro está dedicado a enseñarnos cómo comunicar el amor.

Que el Señor les bendiga cuando ponen por obra esta lección.

Abrazos, Samuel

Publicado en los navegantes

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