Taller familiar 90

Taller familiar
Samuel Clark
La Mujer Virtuosa

¡Adelante, Mujeres de Dios!

Queridas amigas:

Puesto que escribí una carta a los hombres, ahora quiero enviarles unas líneas a Uds., las mujeres muy queridas. No es fácil. A pesar de los 47 años que tengo viviendo con mi esposa y una hija que acaba de cumplir 40 años, las mujeres siguen siendo un misterio para mí. Me hace pensar en aquel libro medio famoso, “Las Mujeres Son de Venus y los Hombres de Marte” (o algo por el estilo).

Un día mientras estábamos caminando, mi esposa me preguntó: “¿Qué estás orando por mí?” La respuesta típicamente varonil fue … el silencio y luego “a-a-a-ah, e-e-e-e, i-i-i-i- híjole…” No le satisfizo mucho, ni a mí tampoco. Todo era ideas generales, necesidades diarias o planes a futuro. Desde ese día buscaba ideas bíblicas sobre la vida de una esposa buena. Una de las mejores que encontré fue Proverbios 12:4: “La mujer virtuosa es corona de su marido, mas la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos.” Me dio mucho en que pensar y ha sido una de mis peticiones diarias desde ese día.

¿Qué es la virtud? Significa ser fuerte, capaz, hacendosa, excelente y valiosa. Hay mucha materia ahí para la oración y mucho campo para el crecimiento personal. Lo que he aprendido:

Fuerte. Esta es la idea que más sobresale en los textos bíblicos acerca de esta palabra. Antiguamente, virtud quería decir poder o fuerza. Hechos 1:8, en la versión antigua, decía: “Pero recibiréis virtud cuando el Espíritu Santo viene sobre vosotros…” Ser fuerte, en mis años mozos, se esperaba en los hombres pero casi nunca se asociaba con las mujeres. Ahora hay mujeres muy fuertes físicamente como en áreas de la vida profesional. Pero la fuerza que las mujeres necesitan hoy en día no es tanto la física sino la moral. Se necesita una fuerza tremenda para resistir las tentaciones del mundo y ser fuertes para el Señor como Sus testigos. Se necesita mucha fuerza para hacer todo lo que un hogar demanda de una esposa y madre. Se necesita fortaleza para ser pacientes y perseverantes en la obra mayor de servir a Dios en el hogar y en otros lugares.

Capaz. Se necesita capacidad en tantas áreas de la vida hoy en día. Hay dos clases de capacidad: natural y adquerida. Pocas mujeres son capaces naturalmente para todo lo que la vida requiere, pero todas se pueden capacitar en nuevas áreas, especialmente con el Internet que hace disponible tantas oportunidades. Ser capaz es lo opuesto de mediocre. Es ser realmente buena en algunas cosas, por lo menos. La falta de ambición limita la capacidad de muchas. “No tengo tiempo” es la excusa que se oye tanto, pero sí hay tiempo para lo que realmente quieren hacer. El área de la capacidad es donde una mujer puede crecer enormemente si quiere. No seas apenas mediocre.

Hacendosa. El ejemplo clásico de la mujer hacendosa está descrito en Proverbios 31. Amigas, no me tiren los jitomates todavía. Esta descripción no es para que Uds. traten de imitar a esa mujer en todo, sino para que vean todas las áreas de la hacienda familiar donde la mujer hacendosa puede ayudar a su esposo y familia. Es para animarlas a probar algunas de las actividades que ella hacía y aprender a hacer cosas nuevas. Los hombres no demandamos que nuestras mujeres sean como esa mujer virtuosa o hacendosa en todo, pero nos encanta verlas creciendo en habilidades que ayudan a la familia a vivir mejor. Esta clase de mujer es una aliada indispensable para el marido.

Excelente. Esta palabra se usa para describir a artistas, músicos, cantantes, bailarinas, etc. que sobresalen en su arte. Cuando oímos este adjetivo, sabemos que esa persona sí es buena. La mujer también puede ser excelente, tal vez en una o dos especialidades muy propias, pero le da esa cualidad de virtuosa que es como una corona para ella y para su marido y familia.

Valiosa. De mucho valor para su esposo, familia y comunidad. Especialmente cuando tiene esa actitud de Cristo quien dijo que no vino para ser servido sino para servir y dar su vida por muchos. Querer servir a Dios y a otros es el camino a la verdadera “grandeza”. Ser valiosa no es para ella misma, sino para otros. “Su valor supera mucho a las joyas” dice Proverbios 31:10.

Todas estas ideas vienen de la palabra “virtuosa” y son muy apropiadas como metas y peticiones a Dios, de quien viene la virtud verdadera. No te van a hacer “famosa” para el mundo pero para los que más quieres sí vas a ser la mejor de todas. Cuando una esposa y madre sabe que es querida por la persona que es, ella está realmente feliz. Somos la persona que Dios nos ayuda a ser por Su Santo Espíritu de poder, capacidad, habilidad, excelencia y gran valor….

¿Qué pasa cuando una mujer avergüenza a su marido y familia? Dice el texto que causa podredumbre a sus huesos, un cáncer a la familia. Que Dios te guarde, amiga, de esto. Si ha sucedido, el camino a la recuperación de tu virtud está en un arrepentimiento y un cambio de metas egoístas por metas de servicio y valor para otros. Hay perdón donde hemos fallado pero sólo podemos ganar la confianza de otros cuando ven que Dios nos está ayudando a cambiar. Por tus hechos serás conocida, no por palabras bonitas.

A Dios le agrada mucho la persona que quiere mejorar su vida y busca la manera de superar sus debilidades con la fe en Sus promesas, la obediencia de Sus mandamientos y el amor verdadero que piensa en otros primero.

En el libro de Proverbios encontré otras cuatro cualidades preciosas para pedir por mi esposa. Me parece que son cosas que Uds. quisieran mencionar a sus esposos para pedir por Uds. también.

Proverbios 11:16 dice: “La mujer agraciada alcanza honra…” La versión siriaca la llama “la mujer conciliadora”, pues, la actitud de gracia siempre busca las buenas relaciones, y no un choque de personalidades. Realmente implica una personalidad atractiva.

Proverbios 14:1 dice: “La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba.” Entre más sabia llega a ser una esposa, más estará ayudando a su esposo a fortalecer la familia.

Proverbios 19:14 dice: “La mujer prudente viene del Señor.” La prudencia es la capacidad de estar pensando con su esposo para estar preparados para todo lo que necesita una familia.

Proverbios 31:10 dice: “Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada.” Esta es la cualidad más valiosa y creo que cualquier esposo cristiano debería pedirla para su mujer, la madre de sus hijos y su compañera aliada imprescindible.

Compartan estos pasajes con sus hombres y pídanles que ellos sean fieles para pedirlas a Dios porque sólo proceden de Su gracia. Pídanlos Uds. también, amigas, pues deben tener un deseo de ser así para ser todo lo que Dios quiere para sus esposos y familias.

Que el Señor les ayude a lograr sus mejores sueños.

Abrazos, Samuel

Publicado en los navegantes

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