Taller familiar 92

Taller familiar
Samuel Clark
Criando Hijos Sanos

Queridos amigos:

La semana pasada tuve el gusto de pasar muy buenos tiempos con una familia pequeña y ver cómo están desarrollando sanamente a sus hijos. Me hizo pensar mucho en mis tiempos con los míos cuando eran pequeños y luego con mis nietos. Observo que donde los padres toman tiempo para jugar con sus hijos, hay una mejor relación entre padres e hijos como también entre los mismos niños.

Los niños, como los cachorros, necesitan jugar mucho para desarrollar sus almas sanamente. La imaginación y la curiosidad trabajan mucho en sus juegos. Se entretienen mucho mejor y aprenden cosas buenas y útiles en los juegos – mucho mejor que con la televisión.

Cuando digo juegos me refiero a los que tienen interacción con otros, niños o adultos. Esta interacción es un entrenamiento para la vida. La adolescencia, la juventud y la vida de jóvenes profesionales y como parejas será mucho más sana donde han aprendido a jugar con otros.

La obvia excepción es los juegos de videos que tienden a enseñar la violencia, la competencia egoísta y una vida de lucha. No aprenden el compañerismo. Desgraciadamente, estos juegos han tomado el lugar de juegos sanos. ¿La razón? Los papás están felices con su libertad para hacer sus cosas porque sus hijos se entretienen solos, hipnotizados frente a las aventuras de guerra o de deportes inactivos.

Debemos reconocer que unas compañías extranjeras han dominado el asunto de juegos de videos y están enseñando valores no cristianos, peligrosos y dañinos. Hay una gran necesidad de que un cristiano creativo desarrolle juegos y aventuras sanas, retos a la inteligencia buena, para que los hijos de los cristianos aprendan una vida mejor. Tal vez los hay y sólo necesitamos saber dónde encontrarlos.

Amigos padres, no hay ningún juego inventado que pueda igualar ni tomar el lugar de un padre o una madre que está dispuesto a gozar con sus hijos en cualquier juego que ellos elijan. Me refiero a juegos de mesa, ajedrez, dominó, memoria, cartas, etc. Ver a un adulto sentado en el piso con los pequeños jugando Monopolio u otro juego sano es muy raro hoy en día. Los padres y abuelos sabios entendemos que esto no es una pérdida de su tiempo valioso sino una inversión de las vidas valiosas de sus hijos. Ellos van a recordar esos tiempos mucho más que los de sus juegos electrónicos. Es un tiempo magnífico para enseñar el amor, la honestidad, la paciencia, la aceptación de otros y a no ser egoístas.

Creo que los juegos sanos resultan más económico también. Uno puede inventar juegos divertidos con las cosas que ya tienen los hijos; por ejemplo, hacer un circo con sus animales de peluche. Disfrazarse y hacer una obra teatral. Construir edificios, aviones, y camiones con cualquier cosa que sirva para bloquecitos y palitos. ¡Cómo gozan de hacer la torre más alta, y luego verla caer! No hay límite a las posibilidades de inventar juegos hogareños. Los niños tienen unas imaginaciones increíbles que necesitan utilizar. Jugar a las escondidas en la casa les encantaba a mis hijos pequeños.

Lo que sí cuesta es tiempo y la clave del uso de tiempo es establecer las prioridades de la vida. Cuando uno tiene una responsabilidad profesional tiene que dar X número de horas. La pregunta es ¿cómo va a usar las horas libres, sean muchas o pocas? Tener una vida ordenada es el secreto de una vida feliz y productiva en todas las áreas importantes. Yo decidí usar un noche de la semana para tener una Noche Familiar. Nada ni nadie era más importante que esa noche, y si por viajes o emergencias perdimos esa noche, se la repusimos en otra noche. Hacíamos lo que los hijos querían hacer: juegos de mesa, película, galletas, otras cenas, etc. Es buena oportunidad para contarles vivencias de nuestro pasado o de nuestros antepasados. Así verán algo de sus raíces y cómo nosotros aprendimos las lecciones de la vida. Algunos nos criticaban, diciendo que debíamos dar ese tiempo al ministerio. Ellos no sabían que fueron tiempos muy bien invertidos y de mucho impacto en la vida familiar.

Piensa un momento. ¿Qué haces en tu tiempo libre que es más importante que tu familia? Si es para hacer dinero, ¿qué pasará con ese dinero? Se evapora, se gasta, se pierde y la vida sigue igual. ¿Es para realizar tus diversiones personales? ¿Es más valioso que entrenar bien al hijo darle base para pasar los años peligrosos de su adolescencia en victoria? Los hijos van a estar con nosotros por muchos años y un día van a estar dando sus vidas a sus hijos. Tu inversión en ellos puede causar una multiplicación de bendiciones familiares que significa mucho para toda la eternidad. Amigos, no hay mejor negocio que la familia. Todo lo que construyes bien en tus hijos va a continuar de generación en generación. No dejes que tu hijo salga a su vida de adulto sin esta base y preparación.

Además de la sana diversión, ¿qué otros beneficios hay en tiempos de juegos familiares? He observado que hay mejores relaciones padres-hijos. Hay muchas oportunidades de abordar asuntos como la honestidad, la ventaja de la cooperación para lograr proyectos grandes, la necesidad de planear estrategias, y el descubrimiento de dones y habilidades. Es una oportunidad de desarrollar y corregir el carácter del niño (¡y del padre!). Hay juegos que enseñan la lógica e incrementan conocimientos culturales, científicos y espirituales. Es necesario que los padres estén convencidos de estos beneficios para que no crean que es “una pérdida de mi tiempo valioso”.

La Biblia dice que los padres debemos criar a nuestros hijos en la disciplina y amonestación del Señor (Ef. 6:4). Mi punto en esta carta es decirles que para poder disciplinar (una palabra que quiere decir “educar”) y amonestar bien, necesitas tener un clima de buenas relaciones para que los hijos quieran aprender. Este ambiente se crea en la familia en actividades que nos juntan para tiempos de alegría y diversión, como también para lecciones espirituales. Hay padres que guían a su familia en la Palabra y oración, sin nada de diversión Creen que así están criando a sus hijos como discípulos del Señor. Me atrevo a decir que los tiempos en la enseñanza de la Biblia sólo van a ser tan buenos como son los tiempos de jugar con ellos. Las dos cosas van juntas en una familia cristiana. Créanme, he observado a muchas familias en mi larga vida y las mejores son las que tenían tanta diversión como enseñanza de la Biblia.

Yo sé que hay un tiempo en cada familia cuando los hijos ya no quieren jugar con los padres y tienen muchas tareas escolares, deportes y otras actividades. Ya no es posible tener esas “noches familiares”, pero debemos seguir buscando la forma de divertirnos juntos como familia. A muchos jóvenes les siguen encantando juegos de mesa. Seamos creativos. Escuchemos a nuestros hijos grandes para saber qué es lo que les gusta hacer, y hacerlo con ellos. Todavía me gusta jugar con mis hijos adultos y sus hijos. Creo que es como hacer memorias buenas para todos nosotros.

Este tema no parece muy espiritual pero tiene que ver con la meta de tener relaciones sanas y propicias y así llegar a los asuntos espirituales. Por esto lo quise compartir con mis amigos con la esperanza de que sea una aportación a sus familias.

Abrazos, Samuel

Publicado en los navegantes

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