Taller familiar 93

Taller familiar
Samuel Clark
Una Herencia Verdadera

Queridos amigos:

Vivimos en tiempos muy inestables y peligrosos. A veces es difícil pensar en qué clase de mundo vamos a heredar a nuestros hijos y nietos. ¿Dónde podemos ir para encontrar consejos sobre una herencia duradera? La Biblia ha sido el libro de excelencia para tantos temas y tampoco nos defraudará en cuanto a cómo invertir para dejar un patrimonio eterno para nuestra familia.

Ya hemos aprendido que las viejas creencias sobre la muerte no eran la verdad. Los faraones, incas y jefes de naciones no llevaron sus tesoros fuera de este mundo, y allí estaban (y aun están) para los saqueadores. Por esto ahora no se entierran objetos de valor con los cadáveres. Es curioso que algunos todavía viven como si creyesen que podrán llevarlo todo consigo cuando mueran.

Vivimos en dos dimensiones al mismo tiempo. La terrenal es temporal, algunos más, algunos menos, pero todos sólo por un tiempo limitado. La otra dimensión es espiritual y es eterna. Por esto, si queremos dejar una herencia duradera, tiene que ser una espiritual, no una material de este mundo. Todo lo que hay en este mundo es temporal. La Tierra misma se está acabando como también sus recursos. No debemos confiar en cosas temporales para beneficios eternos.

Así que, pensando en las cosas eternas, ¿cómo podemos invertir en nuestra familia estos valores duraderos? He aquí unas sugerencias para tu consideración:

El conocimiento de Dios. Puesto que El es el Eterno Dios, es una inversión eterna cuando eres el medio que Dios usa para que otra persona llegue a conocerle. Jesucristo oró así: “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado.” Nuestros hijos deberían de ser coherederos junto con nosotros de Su promesa: “El que tiene al Hijo, tiene la vida (eterna).” La salvación de cada hijo es un evento; es cuando recibe a Cristo por la fe y por su libre albedrío, pero es el resultado de un proceso en que ha oído y ha visto muchas cosas que le convencen.

A veces los padres se desesperan cuando los hijos hacen tantas preguntas y expresan sus dudas, pero es allí, en estas discusiones francas, donde se resuelven muchos problemas. Debemos estar más preocupados si no hacen preguntas. Si recordamos que la herencia eterna es el objetivo, tendremos la paciencia y la humildad de contestar sus objeciones antes de que crean problemas.

Otra buena inversión es la Palabra de Dios “que permanece para siempre” (1 Pedro 1:25). Hay muchas maneras de invertir la Palabra de Dios en los hijos pero hay que ser muy sabios en esto para no fastidiar a los hijos, forzándoles a hacer lo que no quieren. Regalar una Biblia o un Nuevo Testamento a un hijo demuestra que los padres creen la Palabra de Dios y que van a tratar de seguir sus enseñanzas. Hay estudios bíblicos para niños y jóvenes en las librerías cristianas que son buenos para motivar el estudio de las Escrituras. Es recomendable que las familias tengan un tiempo juntos para leer la Biblia y orar juntos. A veces los niños pequeños son los mejores discípulos porque quieren aprender, quieren ser como “los grandes”. Lo están haciendo por primera vez y es toda una aventura.

Yo creo que es bueno darles un pasaje para leer y luego hacerles preguntas sobre el significado del pasaje. Una parábola, la historia de algún personaje, alguna enseñanza importante, cualquier pasaje corto con un mensaje claro es bueno. Lo más importante es ayudarles a pensar, hacerles preguntar lo que quieren saber, pues, esto es lo que van a aprender y recordar.

Tal vez más importante que todo, como inversión espiritual, es tu ejemplo, tu forma de ser, especialmente en las crisis, en los problemas de la vida. Estás construyendo las vidas de tus hijos día tras día en las cosas pequeñas que haces o no haces. Te están mirando todo el tiempo para saber cómo ellos deberían reaccionar ante las dificultades en la vida.

Ahora viene la pregunta: ¿Quieres que tus hijos sean como tú eres ahorita? La verdad es que la vida es enseñada más por ejemplo que por cualquier otra forma. Si quieres hacerlo bien, vas a tener que buscar a Dios tú mismo para que tus hijos lo hagan después. Vas a tener que decir la verdad siempre si no quieres que tus hijos sean mentirosos.. Vas a tener que hablar decentemente, sin vulgaridades ni maldiciones, si quieres que tus hijos hablen bien. En fin, el mejor consejo que podría darte es esta sencilla: “Practica la Presencia de Dios” que fue el secreto de un gran cristiano del Siglo XVII. El trataba de siempre recordar la presencia de Dios en dondequiera que se encontrara y encontró que esto afectaba su forma de vivir, de hablar, de trabajar y hasta de comer. Si los padres pudiéramos ver con nuestra fe que Dios realmente está presente en nuestra casa, viendo y oyendo todo lo que hacemos y decimos, tal vez nos afectaría igualmente. Te garantizo que darías un mejor ejemplo a tus hijos si vivieras así. Y esta es una inversión espiritual y eterna

El último consejo que quiero hacer es la oración por sus hijos. Se requiere mucha disciplina orar por alguien todos los días pero después llega a ser parte de tu vida y no puedes dejar de hacerlo. Muchas personas hoy no quieren parecer a otros como “espirituales” o “súper santos” y pierden la bendición de buenos hábitos devocionales. Yo encuentro que si oro con mi esposa por cada hijo (y nieto) cada día es mucho más fácil amarles y recordarles en sus momentos de pruebas.

He aprendido a orar pasajes de las Escrituras por ellos y a perseverar en la oración cuando no veo ninguna respuesta a la vista. Quiero recordarles que nosotros no podemos cambiar a nadie … sólo Dios los puede cambiar, si ellos lo quieren. Es por esta razón que muchas veces tardan las respuestas a las oraciones por nuestros hijos. Quisiéramos ver cambios inmediatos y muchas veces nos hace falta la paciencia para ver las promesas cumplidas. Hebreos 10:36 me ha animado mucho en este sentido: “Porque os es necesaria la paciencia para que habiendo hecho la voluntad de Dios obtengáis la promesa.” Si yo hago la voluntad de Dios, es a saber, oro por mis hijos “sin cesar”, El hará lo que sólo el puede hacer, que es cumplir Su promesa.

Bueno, amigos, no pretendo ser perfecto en ninguna de estas sugerencias pero son las cosas que he visto en nuestra familia y en la de otros que han contribuido a que sus hijos sigan al Señor. No tengo que decirles que esta es la bendición más añorada de los fieles cristianos.

Abrazos, Samuel

“Al no poner nuestra vista en las cosas
que se ven, sino en las que no se ven;
porque las cosas que se ven son
temporales, pero las que no se ven
son eternas.” 2 Cor. 4:18

Publicado en los navegantes

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