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SABÍAS+QUE+NO+TODOS+SOMOS+HIJOS+DE+DIOS[1]

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios

Juan 1:12

NUESTRA SALVACIÓN

La condición original del hombre

1. El hombre fue creado a la imagen de Dios para estar en comunión con Él.
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra
los creó. [Gen 1.27]

2. El hombre fue creado con límites (una prohibición dentro de una provisión abundante).
Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás
comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día
que de él comieres, ciertamente morirás. [Gen 2.16-17]

3. Una ilustración: ilus1

La condición actual del hombre

1. El hecho: El hombre desobedeció a Dios y pecó.
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los
ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió;
y dio también a su marido, el cual comió así como ella. [Gen 3.6]

2. El resultado: El hombre ahora está separado de Dios (muerto espiritualmente).
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la
muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
[Rom 5.12]

A. La palabra “muerte” en la Biblia nunca quiere decir “aniquilación” (como “dejar de existir”).
B. La muerte en la Biblia siempre se refiere a una “separación”.
C. La “muerte espiritual” (mencionada en Romanos 5.12 arriba) es separación de la vida espiritual
(o sea, se trata de la separación de Dios—del que es vida y quien da la vida).
D. Puesto que todos los seres humanos somos descendientes de Adán y Eva, heredamos la muerte espiritual. El hombre nace muerto espiritualmente porque nace “en pecado”—nace pecador.
Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y
pecados. [Ef 2.1]
3. Una ilustración:ilus2

La condición personal del hombre

1. Todos pecamos.

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. [Rom 3.23]

A. Es muy importante que cada individuo entienda que ha pecado y que por esto ha ofendido grande y personalmente a Dios, su Creador.
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la
verdad no está en nosotros. [1Jn 1.8]
Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no
está en nosotros. [1Jn 1.10]
Contra Ti [Dios], contra Ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de Tus
ojos… [Sal 51.4]

B. La manera más fácil de ver este asunto es por el uso de la Ley de Dios.

i. La Ley es como un espejo espiritual que nos muestra nuestra condición delante de Dios. O sea, en la Ley podemos vernos a nosotros tal como Dios nos ve.
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a
vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de
ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro
natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera
en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será
bienaventurado en lo que hace. [Stg 1.22-25]

ii. La Ley nos ayuda a entender lo que es pecado, porque la Biblia dice que el pecado es cualquier infracción de la Ley.
Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es
infracción de la ley. [1Jn 3.4]

iii. Por la Ley conocemos el pecado (o sea, en el espejo de la Ley podemos ver toda la
suciedad que hay en nuestras vidas).
Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley,
para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya
que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él;
porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. [Rom 3.19-20]
¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no
conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la
ley no dijera: No codiciarás. [Rom 7.7]

C. Saquemos el espejo de la Ley, entonces, para ver cómo estamos: (Exod 20.1-17) Los diez
mandamientos forman la Ley moral que Dios ha escrito en el corazón de cada hombre.

i. El primer mandamiento: No tendrás dioses ajenos delante de Mí.

a. Dios debe ser la prioridad “número uno” en nuestras vidas siempre (todos los días,
todo el día).
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas
tus fuerzas, y con toda tu mente. [Luc 10.27]
b. Nuestro amor para con Dios debe ser tan grande que el amor que sentimos para con los
demás se ve como aborrecimiento en comparación.
Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y
hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi
discípulo. [Luc 14.26]
c. ¿Quién no ha violado este mandamiento?
No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.
Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no
hay ni siquiera uno. [Rom 3.10-12]
d. Este mandamiento es una cara de la moneda de la idolatría y el siguiente es la otra. Si
Dios no es la prioridad en su vida, otra cosa es (y esa “otra cosa” es un ídolo para
usted).

ii. El segundo mandamiento: No te harás ninguna imagen, ni semejanza.

a. No haga un dios ni con sus manos ni con su mente.
Cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre
corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. [Rom 1.23]

b. No haga un dios según su propio parecer (un dios al cual no le importa el pecado que a
usted le gusta).
…cada uno hacía lo que bien le parecía. [Juec 21.25]

c. Si ha violado este mandamiento (y el primero, porque los primeros dos van “mano en
mano”), usted es un idólatra. Así es cómo Dios lo ve.

iii. El tercer mandamiento: No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano.

a. “En vano” quiere decir “sin propósito” o “sin querer lograr nada”.

b. Puede ser usar el nombre de Dios como una palabrota (que es blasfemia) o puede se simplemente usar el nombre de Dios ociosamente (sin querer lograr nada).
Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella
darán cuenta en el día del juicio. [Mat 12:36]

c. Si ha tomado el nombre de Jehová (Dios) en vano, usted es un blasfemo.

iv. El cuarto mandamiento: Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
Dios requiere un día en cada siete para apartar (“santificar”) para Él—para que
descansemos y lo adoremos a Él.
Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la
obra que había hecho en la creación. [Gen 2:3]

v. El quinto mandamiento: Honra a tu padre y a tu madre.
Los hijos deben siempre valorar a sus padres de una manera agradable delante de Dios.
Nunca deben responderles, faltarles el respeto, deshonrarles, etc.
Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. [Col
3:20]
Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. [Deut 27:16]

vi. El sexto mandamiento: No matarás.

a. Este mandamiento se trata del homicidio, no de matar en general.
Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los
adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
[Mat 15:19]

b. Sin embargo, esta ley va mucho más allá del acto de homicidio porque Dios ve aun sus pensamientos más íntimos.
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo… [Sal 51:6]
Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún
homicida tiene vida eterna permanente en él. [1Jn 3.15]

c. Si usted se ha enojado con alguien sin causa (si lo ha aborrecido), aun si fue sólo por
unos segundos, ha violado este mandamiento y Dios dice que usted es un homicida.

vii. El séptimo mandamiento: No cometerás adulterio.

a. Puesto que Dios requiere la verdad en lo íntimo, Cristo dijo lo siguiente en Su Sermón del Monte.
Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera
que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. [Mat
5.27-28]

b. Si ha hecho esto (aun sólo una vez), usted es un adúltero. Así es como Dios lo ve.

viii. El octavo mandamiento: No hurtarás.

a. El valor de lo que usted robó es irrelevante porque es el acto de robar que lo convierte en ladrón. Puede ser un lapicero, cinco minutos en el trabajo, los impuestos o una respuesta de un examen del colegio que usted robó a otro estudiante.

b. Si ha hurtado algo (aun algo pequeño sólo una vez), usted es un ladrón. Así es como Dios lo ve (y así es como usted se ve a sí mismo en el “espejo de la Ley”).

ix. El noveno mandamiento: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

a. Esto incluye las mentiras, las “mentiritas blancas”, las exageraciones y también
diciendo una parte de la verdad para engañarle a otro.
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso. [Jer 17.9]
Todo hombre es mentiroso. [Sal 116:11]

b. Si usted ha mentido, es un mentiroso. Así es como Dios lo ve.

x. El décimo mandamiento: No codiciarás.

a. Lo opuesto de codiciar es estar contento. ¿Quién puede decir que ha estado contento (con sólo sustento y abrigo) siempre, todos los días de su vida? Nadie.
Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que
quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y
dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición. [1Tim 6.8-9]

b. Si usted ha codiciado algo, es culpable de haber violado este mandamiento.

D. Todos hemos pecado porque todos hemos violado la Ley que Dios escribió en nuestros
corazones—la Ley moral que se expresa en los diez mandamientos.

i. Nuestra propia conciencia da testimonio que esto es cierto.
Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los
que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores
de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de
la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra
de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y
acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará
por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio. [Rom
2.12-16]

ii. La palabra “conciencia” quiere decir “con ciencia”. Cada vez que pecamos—cada vez que violamos la Ley moral que Dios escribió en nuestros corazones—lo hacemos “con ciencia” (con conocimiento). Lo sabemos.

E. Es por esto que la Biblia dice que Dios está airado contra el impío todos los días, y que el día de Su justo juicio será un día de ira.
Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días. [Sal 7.11]
Los insensatos no estarán delante de Tus ojos; aborreces a todos los que hacen
iniquidad. [Sal 5.5]
Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira
para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a
cada uno conforme a sus obras. [Rom 2.5-6]
…cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su
poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a
Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán
pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de
su poder. [2Tes 1.7-9]

2. Por el pecado, el hombre tiene que morir.

A. Por cada infracción de Su Ley, Dios exige la muerte. O sea, la “multa” por haber violado la Ley de Dios es la pena de muerte.
He aquí que todas las almas son Mías; como el alma del padre, así el alma del
hijo es Mía; el alma que pecare, esa morirá. [Ezeq 18.4]

B. Lo que “ganamos” pecando (violando la Ley) es la muerte.
Porque la paga del pecado es muerte… [Rom 6.23]

3. Después de la muerte, cada hombre será juzgado.

A. Entienda que con sólo una infracción de la Ley, usted será hallado culpable.
Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez,
y después de esto el juicio. [Heb 9.27]

B. Si no guarda toda la Ley siempre, está condenado (bajo maldición).
Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues
escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas
en el libro de la ley, para hacerlas. [Gal 3.10]

4. Sin Cristo, sólo hay una horrenda expectación de la “muerte eterna” (la muerte segunda del lago defuego).

Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.
[Apoc 20.15]
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y
hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que
arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. [Apoc 21.8]

5. Una ilustración:

ilus3

La decisión personal del hombre

1. Hay una provisión para el hombre pecador.

A. Nosotros violamos la Ley de Dios, pero Jesucristo pagó nuestra “multa”.

B. Cristo no pecó ni una sola vez—nunca violó la Ley de Dios. Por lo tanto, no mereció la muerte pero murió en la cruz por nosotros (como nuestro Sustituto) para pagar el precio de nuestros pecados.
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el
castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados…
Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. [Isa 53.5-6]
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los
injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero
vivificado en espíritu. [1Ped 3.18]

2. Si usted, o cualquier otro ser humano, quiere ser salvo, tiene que hacer dos cosas.

A. Primero, tiene que huir de la ira venidera (el día del justo juicio de Dios) arrepintiéndose.
Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora
manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha
establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a
quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. [Hech
17.30-31]

i. El arrepentimiento es confesar sus pecados a Dios (porque al pecar, usted ofendió a Dios) y apartarse de ellos.
El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta
alcanzará misericordia. [Prov 28.13]

ii. Sin querer apartarse de los pecados (sin un verdadero arrepentimiento), no hay salvación porque Dios resiste al soberbio (al que quiere seguir en su pecado) y da gracia para salvación al humilde.
Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. [Stg 4.6]

B. Segundo, tiene que huir a Cristo—tiene que poner su fe (su confianza total) en el Señor
Jesucristo.
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada
por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,
para todos los que creen en él. [Rom 3.21-22]

i. Exactamente como usted confiaría en un paracaídas si tuviera que lanzarse por la puerta de un avión, así tiene que confiar en el Señor Jesucristo. Porque un día de estos usted va a
tener que pasar por la “puerta de la muerte” y si no tiene el “paracaídas”—si no tiene a Jesucristo—morirá en el lago de fuego.

ii. Tiene que creer en el Señor Jesucristo para ser salvo.
Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón
que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree
para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. [Rom 10.9-10]

3. La salvación es por la gracia de Dios, por medio de la fe, no por ninguna obra.
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es
don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. [Ef 2.8-9]

A. Si uno trata de pagar su propia “multa” con sus buenas obras, sólo está aumentando la deuda que tendrá que pagar en el lago de fuego luego porque Dios es un Juez Justo y no recibirá ningún soborno de nadie.
Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. [Rom 4.4-5]

B. Las “buenas” obras del que está tratando de salvarse a sí mismo son como trapos de inmundicia (trapos de un leproso) delante de Dios.
Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. [Isa 64.6]

4. La seguridad de la vida.

A. Una vez que nos arrepentimos (confesamos nuestros pecados y nos apartamos de ellos) y creemos en Jesucristo, tenemos el perdón de pecados y la “vida eterna” (o sea, vida por una eternidad).

i. Preste atención al tiempo verbal de las conjugaciones en el siguiente pasaje.
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió,
tiene [en el presente] vida eterna; y no vendrá [en el futuro] a condenación, mas
ha pasado [en el pasado] de muerte a vida. [Juan 5.24]

ii. El cristiano tiene (ya, en este momento) la vida eterna y nunca jamás vendrá a la
condenación del infierno porque ya pasó de muerte a vida.

B. Jamás volveremos a estar “muertos” en nuestros pecados, porque ya tenemos el perdón de todos nuestros pecados (los pasados, los presentes y los futuros).
Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra
carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados. [Col
2.13]

C. En Cristo hemos vuelto al principio: Creados para comunión con nuestro Creador (nacidos de nuevo, por el Espíritu, como “hijos de Dios”).
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios. [Juan 1.12]
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas
pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. [2Cor 5.17]

5. Una ilustración:

ilus4
cómo ser un hijo de Dios. PREDICACIONES CRISTIANAS. Antonio Gomez Cruz, por el grupo juvenil de la Azteca Temixco Morelos

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