Un invitado especial

lucas196

Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.

Lucas 19:6

La Palabra de Dios contiene la historia de la vida de un hombre materialista.

Zaqueo era un judío que servía al Imperio Romano como cobrador de impuestos. Su método de extorsión eran tan buenos que le habían permitido llegar a ser “rico”. Para lograr todo esto a éste hombre no le había importado sacrificar su vida, sus amistades, su relación familiar y espiritual, en su afán por tener más dinero. Pero lo irónico de este hombre era que, pese a tener los bolsillos llenos de dinero, se encontraba con una vida totalmente vacía.

Financieramente era rico, espiritualmente era pobre…

Zaqueo era “una bomba de tiempo” a punto de estallar. Un día se enteró que un colega suyo (Mateo), había dejado su puesto tirado, luego de tener un encuentro con Jesús. Esto le había llamado tanto la atención, porque dejar una profesión como esa, por seguir a un Carpintero Galileo que decía ser Dios, era algo que no podía comprender.

Pero lo que encendió ”la mecha”, fue cuando se enteró que Jesús estaba visitando la ciudad de Jericó y que acababa de sanar al ciego Bartimeo… inmediatamente salió corriendo para conocer a Jesús, sin imaginarse que Jesús había venido a buscarlo para tener un encuentro personal con él.

Procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud… Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
Lucas 19:3-4

Este versículo describe la disposición y actitud de Zaqueo; ver ¿quién era Jesús?. Cuando lo pudo ver, casí se cae del árblol. Se quedó sorprendido al ver a Jesucristo. Seguramente no podía ni hablar. En eso Jesús rodeado de una multitud se dirige hacia donde estaba Zaqueo , para tener un encuento personal con él.

Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
Lucas 19:5

Eso es lo que sucede en un encuentro con Jesús. Ese hombre que no le encontraba sentido a su vida y que estaba a punto de “estallar”, Jesús lo hizo “reventar” pero de gozo mediante una invitación para que conociera que él era Dios.

Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.
Lucas 19:6

Zaqueo obedeció el llamado de Cristo y lo llevó a su casa con un gozo tal, que hizo arder de ira a algunas personas que se fueron tras de ellos criticándolos.

Al abrir Zaqueo la puerta de la casa esa familia dejó entrar al Señor en el hogar. ¡Qué belleza!, ¡Qué honor! Qué privilegio!.

Una casa donde había prevalecido el odio, ahora era llena de amor. Donde abundaba la maldición, ahora sobreabundaba la bendición, porque Jesús donde ve que hay problemas, da respuestas y donde hay condenación, él da vida eterna en su nombre.

Jesús apenas ingresó dio su testimonio de que él era el Hijo de Dios. Que había venido para perdonar a los pecadores y para que todo aquel que en él cree tiene vida eterna.

Todas las personas que estaban presentes, guardaban un silencio solemne. Cada palabra pronunciada por Jesucristo les había hecho vibrar no sólo sus corazones, sino que sus almas comenzaron a gemir, pues iban rumbo al infierno y frente a ellos estaba Dios para salvarlas.

Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor:
He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres;
y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
Lucas 19:8

Zaqueo se arrepintió y aceptó a Jesucristo en su corazón como Señor y Salvador de su vida. Inmediatamente su vida dio un giro de 180 grados. Eso es lo que hace la “conversión”. Porque el cambio no lo hace el hombre, El cambio se produce cuando se le permite a Jesucristo entrar a nuestra vida.

Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa…
Porque el Hijo del Hombre (Jesucristo) vino a buscar
y a salvar lo que se había perdido.
Lucas 19:9-10

Ese perdón, salvación, seguridad y vida eterna que sólo puede dar Jesucristo y no la religión.

Jesús vino a buscar a Zaqueo para rescatar esa alma y las de su familia del infierno, pero sabes una cosa, Jesús te ama igual a ti. Él quiere tener un encuentro contigo hoy. Lo único que debes hacer es reconocer tu pecado, confesarlo al Señor, pedir perdón y aceptar en tu corazón a Jesucristo como tu Salvador personal.

Jesucristo vino para buscar y salvar lo que se había perdido. Y entre esos te encuentras tú y tu casa.
Recíbelo en tu corazón y tu vida y hogar cambiarán.

El único que puede dar Salvación y vida eterna es Jesucristo. Él está a la distancia de una oración.

Recuerda: en cada hombre y mujer hay un vacío del tamaño de Dios, que solo Jesucristo puede llenar.


Un Invitado Especial | Predicaciones para Jóvenes

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