Es un gran placer comentar esta pregunta ¿Qué es la Biblia? con usted. Si me acompaña…

¡BIENVENIDO!

Es un gran placer comentar esta pregunta con usted. Al empezar a conocer ¿Qué es la Biblia?,

La Biblia es el libro más importante y popular del mundo. Sus verdades han vencido las pruebas del tiempo y toda oposición, y su influencia se ha extendido por todo el mundo.

Esta página le permite observar en privado qué es lo que dice la Biblia acerca de unos temas de gran importancia para su vida. Aqui veremos la voluntad de Dios para su vida. La razón es que la Biblia no es un libro como cualquier otro. Es el libro vivo. Tiene vida por sí sola.

Vamos a considerar varios apartados. esperamos que le sirva de inspiración para acercarse más a su Creador y Padre Celestial

Cuando usted lo desee, ya puede comenzar. ¡Qué Dios le bendiga!

Apartado 1: El Origen de la Biblia

Presenta la Biblia como un libro de origen divino y explica cómo su mensaje ha sido transmitido y preservado a lo largo de los siglos

Apartado 2: El Contenido de la Biblia

Ofrece una visión general de la organización de la Biblia: sus dos grandes divisiones literarias y las tres etapas principales de la historia bíblica.

Apartado 3: La Autoridad de la Biblia

Trata de cuál debe ser la norma para determinar la enseñanza y la conducta cristianas. El material presenta a Jesucristo como autoridad suprema y a las Escrituras como el registro completo de su voluntad.

Apartado 4: La Oferta de Dios

Explica por qué el ser humano necesita salvación y qué ha hecho Dios, por medio de Jesucristo, para ofrecerle perdón, una vida transformada y esperanza eterna.

Apartado 5: Cómo Aceptar la Salvación

Responde a la pregunta de cómo puede una persona aceptar la salvación que Dios ofrece en Jesucristo. El material presenta una respuesta que implica fe, arrepentimiento, confesión y bautismo, seguida de una vida de fidelidad.

Apartado 6: La Segunda Venida

Presenta la segunda venida de Cristo como una promesa segura, aunque su fecha es desconocida. Explica los acontecimientos que el material relaciona con ese día y llama al creyente a vivir preparado


EL ORIGEN DE LA BIBLIA

Este primer apartado trata del origen divino y de la preservación de la Biblia.

La Biblia se compone de una colección de sesenta y seis libros, escritos por aproximadamente cuarenta hombres. Sin embargo, 3.800 afirmaciones en el Antiguo Testamento sostienen firmemente que la Biblia proviene de Dios (Exo. 19:9; 20:1; Isa. 1:10; Eze. 1:3). El Nuevo Testamento también afirma la inspiración divina del Antiguo Testamento, y asevera lo mismo en cuanto a sus propias escrituras (Tim. 3:16; 2 Ped. 1:20, 21; 1 Tes. 2:13; Jn. 16:13). Dios inspiró la Biblia, no realmente por escribirla ni dictar las palabras mismas, sino por guiar los pensamientos de los escritores para que escribiesen la verdad (Jn. 14:26). Pero, ¿cómo podremos comprobar que estas pretensiones son verdaderas? Algo de la evidencia se ve en lo siguiente:

UN ORIGEN RAZONABLE

Científicos modernos están de acuerdo en que nuestro universo presente tuvo un principio, porque está teniendo un fin. Las riquezas de la tierra se están agotando; el sol se va apagando poco a poco; las estrellas están desapareciendo. Entonces, ¿cuál fue el gran poder que dio al universo su principio? La primera oración de la Biblia nos da la explicación más razonable: «Dios creó los cielos y la tierra» (Gén. 1:1).

Pero el ateo interroga: «¿De dónde vino Dios?» La respuesta es la misma que él tendría que dar a otra pregunta: «¿De dónde vino la materia?» Francamente, algo no pudo aparecer de la nada; por lo tanto, algo siempre existió. Los cristianos creemos la afirmación de la Biblia en cuanto a la creación del universo por Dios (Heb. 11:3). Es posible que el ateo ridiculice esta fe, pero sus creencias también son producto de una fe.
La fe ateísta es que la materia siempre ha existido, y que nuestro universo existe por pura casualidad. La pregunta que hacemos hoy es: «¿La fe de quién será más razonable?» A continuación presentamos algunas evidencias que comprueban la veracidad del relato bíblico sobre la creación.

EL UNIVERSO CON DISEÑO

¿Qué sucedería si alguien encontrara un reloj fino en el campo y exclamara: «¡Mire lo que por casualidad se creó de la materia!»? Francamente, tal conclusión sería absurda. De la misma manera, es igualmente irrazonable inferir que nuestro universo llegó a existir solamente por casualidad. La tierra y los planetas que circundan el sol forman un complicado mecanismo que tiene más utilidad, eficiencia, precisión y duración que cualquier cosa creada por el hombre.
El universo funciona con tanta precisión que los días, las estaciones y la atmósfera de la tierra han permanecido inalterados a través de la historia del hombre. Aun los eclipses de luna pueden ser calculados en el minuto exacto. Por eso, tal como un reloj implica la existencia de un creador inteligente, las complejas e inteligentes delineaciones del universo denotan un arquitecto divino.

LA CREACION

La Biblia revela a un mismo tiempo el orden y la manera en que apareció la vida en esta tierra.

Génesis 1:1-31 demuestra que la vida apareció en el siguiente orden: las plantas, la vida del agua, las aves, los animales de la tierra, y, finalmente, el hombre. La ciencia de palenteología ha «descubierto» que durante 500 millones de años la vida apareció en el mismo orden general como el descrito en la Biblia.

La Biblia indica que la creación fue realizada en seis días (Sal. 19:1 ; Rom. 1: 18-20).
Ciertamente nuestro Dios, que es omnipotente, pudo haber creado el universo en seis días de 24 horas cada uno; pudo haber hecho que la tierra tuviera la apariencia de tener millones de años de edad. Es posible que en los árboles de un solo día de edad, creados completamente crecidos, aparecieran ruedas de crecimiento que aparentaban una gran edad.
Al cumplir su primer año en la tierra, quizás Adán aparentaba tener 30 años de edad, o más.
Por acelerar el proceso de la naturaleza, Dios podría formar los estratos de la tierra y los fósiles con gran rapidez, formando así el carbón, el petróleo y otras formaciones subterráneas de provecho para la humanidad.

LA COMPLEJIDAD DE LA VIDA

La Biblia dice que Dios creó todas las cosas para que produjeran «según su género (Gén. 1: 11, 21. 25). Observando la vida, ciertamente vemos que se confirma esta ley natural. Ocurren variaciones entre algunas especies de animales, pero las clases, los órdenes y las familias básicas siempre son uniformes. La ciencia moderna no ha sido capaz de explicar debidamente cómo las mudanzas (o cambios) podrían desarrollar una forma de vida superior. En efecto, las experiencias pasadas enseñan que las mudanzas usualmente perjudican la calidad de vida, en vez de mejorarla. Julián Huxley, el famoso evolucionista, ha admitido que la probabilidad de que ocurran varios cambios favorables en sucesión por medio de la evolución es una en mil millones. No obstante, miles de millones de tales cambios serían necesarios si la teoría de la evolución fuese verídica. Esto demuestra la completa improbabilidad de esta teoría, y la firme probabilidad de la divina creación.

No hay contradicción entre la Biblia y la evolución en sí, sino con la evolución ateísta que ignora las cualidades del hombre que la ciencia es incapaz de explicar, ignora que la planeta martes es esteril, y que nunca se ha probado la generación espontanea de la vida. El científico ateo se limita a leer solamente los escritos de otros ateos y cierra su mente contra toda evidencia que no cuadra con sus ideas preconcebidas. Al mismo tiempo hay fanáticos religiosos que tienen a la evolución como una gran mentira, cuando todo científico sabe que es un hecho. La evolución en sí, sin embargo, es una bella abilidad que Dios diseñó en su creación para que sus creaturas, tantas plantas como animales, pudieran sobrevivir en un mundo lleno de cambios.

También la complejidad del intelecto y de la personalidad del ser humano, su sentido estético para evaluar la belleza, y su conciencia para discernir entre el bien y el mal, indican la creación del hombre «a la imagen de Dios» (Gén. 1:26). ¿Es razonable creer que el intelecto o la personalidad humana fueron desarrollados accidentalmente de la substancia? ¿No es más razonable convenir con la Biblia en que una Inteligencia Suprema y Personal creó la inteligencia humana?

Sí, el diseño armonioso del universo, la aparición de la vida sobre la tierra y la complejidad de la vida, testifican la veracidad de lo que dice la Biblia sobre la creación. Considerando el hecho de que la Biblia fue escrita hace 3.000 años, en medio de un mundo ignorante y supersticioso, su aseveración de que Dios creó el universo indica sin lugar a dudas que la misma Potencia Divina reveló la verdad de la creación en la Biblia.

VERDADES IRREFUTABLES

Se ha encontrado que las enseñanzas bíblicas están de acuerdo con los mejores principios en cada campo del estudio moderno. La Biblia es el guía moral más poderoso del mundo, y ningún hombre ha sido capaz de mejorarla. La sicología, una ciencia moderna, ha «descubierto» recientemente unos de los principios para la salud mental que la Biblia ha enseñado por siglos.
Innumerables libros analizan la descripción bíblica de los métodos de Jesús, reconociéndolo como el Profesor y Sociólogo Por Excelencia. Descubrimientos arqueológicos siguen probando la exactitud histórica de la Biblia tocante a cientos de ciudades, naciones, reyes e incidentes antiguos. Hasta el relato del diluvio (Gén. 6) se halla registrado en antiguos escritos babilónicos. Cada hecho geográfico mencionado en el libro de los Hechos ha sido comprobado como verdadero por un erudito quien, en el esfuerzo de refutarlos, se convenció de su veracidad.
También la teología bíblica, especialmente la doctrina del sacrificio de Cristo por los pecadores, se considera como el más profundo de los pensamientos religiosos.

¿Cómo pudieron los hombres que vivieron hace 1.900 hasta 3.400 años escribir verdades tan profundas en todos los campos del estudio moderno mencionados anteriormente? ¿Cómo fue posible que los carpinteros y los pescadores ignorantes de Galilea sobrepasaran a los hombres más educados de sus días, revelando los pensamientos teológicos más profundos de la historia de la humanidad? ¿Es posible que la Biblia pueda contener tanta exactitud en tantas áreas del conocimiento humano, y mentir tocante a su propio carácter como la palabra de Dios?
¿Es concebible que el mejor gula moral del mundo pueda ser también el mayor impostor? En realidad, las verdades reveladas en la Biblia testifican su inspiración divina.

UN LIBRO UNIDO

La Biblia, aunque escrita por cerca de cuarenta hombres durante unos 1.600 años, contiene una unidad y consistencia maravillosa. El Antiguo Testamento predice aún la venida del Nuevo Testamento (Jer. 31:31; Heb. 8:6-13). Los sesenta y seis libros de la Biblia fueron escritos por reyes, profetas, pastores, labradores, pescadores, colectores de impuestos, doctores, ricos, pobres, educados e ineducados.
Escribieron sobre los grandes temas de Dios, del hombre, la moralidad, la salvación y la vida eterna. Sin embargo, sus escritos poseen una armonía que sería imposible sin la dirección unificadora de Dios.

UN LIBRO INDESTRUCTIBLE

Jesús dijo: «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mar. 13:31).
La Biblia ha sufrido más ataques que cualquier otro libro que el mundo ha conocido. Un emperador romano, Diocleciano, (301-304) años D.C.), mientras perseguía a los cristianos, hizo un esfuerzo determinado para destruir la Biblia.
¡Irónicamente su gran tumba fue usada por la iglesia para sus reuniones por más de mil años! El gran agnóstico francés Voltaire dijo en el siglo XVIII que la Biblia sería un libro olvidado en cien años.
Posteriormente, la Sociedad Bíblica de Ginebra ocupó la casa de este hombre incrédulo, y actualmente la Biblia es el libro de más venta en todo el mundo. En 1861 la Academia Francesa de las Ciencias enumeró 51 «hechos» que supuestamente refutaban la Biblia. Ninguno de estos «hechos» se consideran como la verdad hoy en día.

Muchos otros esfuerzos se han realizado para destruir la Biblia. Ha sido examinada, criticada y atacada severamente por muchos, pero el tiempo y los descubrimientos nuevos siguen probando que cada ataque es injusto, falso y vano.
«Mas la palabra del Señor permanece para siempre» (1 Ped. 1:25).

PROFECIAS EXACTAS

Muchas profecías de la Biblia enfatizan la primera venida de Jesucristo. El siguiente bosquejo enumera algunas de ellas. Note que casi cada aspecto de la vida de Cristo se había predicho siglos antes de que El llegase.

Por ejemplo, la profecía de Isaías 53 profetizó en el versículo tres el rechazo de Cristo; en los versículos cuatro al seis, su sacrificio por los pecados de otros; en los versículos siete y ocho, su juicio; en los versículos ocho y nueve, su muerte con los malos (los dos ladrones) y su entierro con los ricos (en la tumba de José de Arimatea); y la profecía está desarrollada en los demás versículos del capítulo. ¿Cómo pudo escribir Isaías una descripción tan bella y completa de Jesús 700 años antes de su nacimiento?

Este es un solo una muestra del poder de esta evidencia del origen divino de la Biblia. Ajuntamos también el cumplimiento de estas predicciones. Y naturalmente, la Biblia contiene muchas profecías acerca de otros tópicos.

PROFECIAS DE CRISTO

Todas estas profecías fueron hechas entre los años 1,400 a 400 antes de Cristo, y fueron cumplidas durante su vida.

A. Su linaje del tribu de Judá – predicho en Gén. 49:10; cumplido en Mat. 1:1-3.

B. Del linaje de David – predicho en Jer.23:5; cumplido en Mat. 1:1 6.

C. Su nacimiento en Belén – predicho en Miq. 5:2; cumplido en Mat. 2:1-6

D. Su nacimiento de una virgen – predicho en Isaías 7:14; cumplido en Mat. 1:18-23.

E. Su divinidad y autoridad – predicha en Isaías 9:6; cumplida en Juan 1:1 Efe. 1:20-22.

F. Su entrada triunfal – predicha en Zac. 9:9; cumplida en Mat. 21:1-9.

G. Su rechazo – predicho en Isa. 53:3; cumplido en Jn. 19:14, 15.

H. Su muerte por crucifixión – predicha en Sal. 22:16; cumplida en Jn. 19:16-19.

I. Su muerte con malos – predicha en Isa. 53:9, 12; cumplida en Luc. 22:37; Mat. 27:38.

J. Su entierro con los ricos – predicho en Isa. 53:9; cumplido en Mat. 27:57, 60.

K. Echaron suerte por sus ropas – predicho en Sal. 22:18; cumplido en Jn. 19:23, 24.

L. Difamado predicho en Sal. 22:6-8; cumplido en 1 Ped. 2:21-23.

M. Su sacrificio por los pecados ajenos – predicho en Isa. 53:4-6, 10-12; cumplido en 1 Ped. 2:24, 25; 2 Corintios 5:21.

N. Su resurrección – predicha en Sal. 16:10; cumplida en Hech. 2:24-32.

O. Su ascensión al trono – predicha en Sal. 110:1-4 y cumplida en Hech. 2:33-36.

Hay muchas otras evidencias para demostrar el origen divino de la Biblia, como por ejemplo, la atracción e influencia universal de la Biblia, su descripción del carácter perfecto y la obra de Jesús, y el hecho de que su mensaje acerca de Cristo es la única solución adecuada para el problema del pecado. El peso acumulador de tanta evidencia para la invención divina de la Biblia es abrumador.

UN LIBRO PRESERVADO

Ahora estudiaremos como la Biblia ha llegado a nosotros preservada cuidadosamente a través de los siglos.
El Antiguo Testamento se comenzó a escribir más o menos 1.400 años antes de Cristo, y fue escrito en el idioma antiguo de los hebreos. La última parte de la Biblia, el Nuevo Testamento, fue escrito en el primer siglo después de Cristo en el griego antiguo. Sin embargo, usted tiene en su posesión un ejemplar de la Biblia en su propio idioma, traducido por eruditos competentes de estos idiomas antiguos. ¿Cómo podemos saber si la Biblia que tenemos hoy es el mismo mensaje de Dios que los escritores inspirados escribieron hace más de 1.900 años?

MANUSCRITOS ANTIGUOS

Sabemos que tenemos la Biblia preservada correctamente porque tenemos manuscritos de ella que tienen más de 1.500 años escritos en el idioma original.
Tres de los más famosos son: el Sinaítico, escrito cerca del año 340 después de Cristo, hoy guardado en Londres; el Vaticano, escrito cerca del año 350 después de Cristo, hoy guardado en Roma; y el Alejandríno, escrito en el siglo quinto, hoy guardado en Londres. Otros tres manuscritos del siglo quinto se llaman: el Efraíni, el Beza y el Washington. También, miles de otros manuscritos antiguos y pergaminos de la Biblia en el hebreo y el griego original atestiguan la exactitud de nuestra Biblia.

TRADUCCIONES

También numerosas traducciones antiguas de la Biblia, verifican tanto la exactitud de los manuscritos mencionados anteriormente como el texto de la Biblia hoy en día. Una es la Vulgata, versión oficial católica romana, que es una traducción en latín por Jerónimo, en el año 405 después de Cristo. Otras traducciones existen en los idiomas siríaco, egipcio, hebreo, etiópico y armenio. Todas ellas fueron hechas entre el tercer y sexto siglos.
Hay otras traducciones también, y cientos de copias de ellas son muy antiguas. La Biblia podría ser reproducida hoy mismo, usando solamente estas traducciones.

CITAS ANTIGUAS

Los escritos de varios líderes de la iglesia de los primeros siglos están actualmente accesibles. Citan libremente de la Biblia; algunos de ellos posiblemente citan de los escritos originales del Nuevo Testamento. Eruditos bíblicos dicen que si el Nuevo Testamento fuera completamente destruido o perdido, el contenido completo de este sagrado libro se podría reproducir por las citas hechas por estos autores primitivos. Al tener manuscritos, traducciones y citas antiguas, hay más evidencia sobre el texto de la Biblia que para cualquier otro escrito antiguo. Es por esto que la Biblia ha quedado casi sin alteración a través de los siglos. Como evidencia de esto, en 1948 una copia del libro de Isaías fue encontrada en unos cántaros cerca del Mar Muerto en Palestina que fue escrita en el primer siglo antes de Cristo. Al compararla con el libro de Isaías en nuestra Biblia moderna, observamos que es virtualmente idéntica. Así que, por la providencia de Dios, «la palabra del Señor permanece para siempre» (1 Ped. 1:25).

CONCLUSION

El estudio del origen de la Biblia es una experiencia conmovedora. La inspiración divina se ve en su explicación razonable de la creación, en sus enseñanzas verídicas, en su unidad, en su indestructibilidad y en el cumplimiento de sus profecías.
Es el mensaje inspirado de Dios, el cual ha sido preservado a través de todas las generaciones en miles de manuscritos antiguos, en traducciones y citas. Continuando el estudio de la Biblia, usted hallará que su contenido es aún más conmovedor y más rico que el estudio de su origen.


Cuestionario

¿Le gustaría repasar lo que ha leido?. Marque un botón en cada expresión que es la frase más correcta. Las respuestas al final.



1. La Biblia dice que sus escrituras son…

no inspiradas por Dios

inspiradas tal y como los escritos de hombres

inspiradas por Dios.

2. Dios inspiró la Biblia por…

escribirla El mismo

dictar cada palabra

guiar a sus escritores para que enseñaran solamente la verdad.

3. La Biblia dice que el universo…

fue creado por Dios

llegó a existir por casualidad

siempre existió.

4. El orden, la precisión, la eficacia y la duración del diseño dado al universo indican firmemente que el universo…

llegó a existir por casualidad

fue delineado por un Arquitecto Divino.

5. El orden general de la aparición de la vida dado en la Biblia es…

contrario a la ciencia

confirmado por la ciencia.

6. La evidencia científica indicando que la vida apareció en etapas claramente
definidas durante 500 millones de años
…

contradice la Biblia

está en armonía con el relato bíblico.

7. El científico ateo y el religioso fanático tienden a diferir debido a que…

la verdad científica y bíblica no se entiende.

la ciencia y el relato bíblico de la creación se contradicen

cada uno ignora lo que no cuadra con sus prejuicios.

8. La evolución es…

prueba que el hombre salió de mono.

una gran mentira.

un deseño de Dios para que sus creaturas pudieran sobrevivir en una mundo lleno de cambios.

9. La vida física es tan compleja que la probabilidad del haber varios cambios favorables por la evolución por mera casualidad es…

una en tres

una en cada cien

una en mil millones.

10. La inteligencia, la conciencia y la personalidad del hombre…

se desenvolvieron de la sustancia inanimada

fueron creadas «a la imagen de Dios» por una Suprema y Personal Inteligencia.

11. El diseño inteligente del universo, el orden y la manera en que la vida apareció en la tierra, y la complejidad de la vida y la inteligencia
hacen más razonable
…

que una Inteligencia Divina (Dios) creó el universo y la vida

que la sustancia siempre existió y nuestro universo y la vida surgieron por casualidad.

12. Considerando que la Biblia fue escrita hace 3.000 años, su revelación exacta de la creación prueba que la Biblia…

fue inspirada por Dios

contradice la ciencia

carece de inspiración.

13. Las grandes verdades de la Biblia en las áreas de la sicología, la educación, la historia, la geografía, y especialmente la moralidad y la teología indican que la Biblia…

miente al decir que es la palabra de Dios

no es mejor que otros libros escritos hace 1.900 a 3.000 años

es la palabra inspirada de Dios

14. La unidad y consistencia de los escritos bíblicos, aunque escritos por más o menos cuarenta hombres durante un período de 1.600 años, es evidencia de que la Biblia …

no es mejor que otros escritos religiosos y filosóficos escritos también durante los mismos 1.600 años

tuvo la dirección unificadora de Dios

no es inspirada.

15. La perdurabilidad y la popularidad de la Biblia, a pesar de los muchos ataques contra Ella y los esfuerzos para destruirla, indican…

la fragilidad de la Biblia

la divina protección de la Biblia

que la Biblia no es distinta a otros libros.

16. ¿En qué texto del Antiguo Testamento se encuentra la profecía de que Cristo nacería en Belén?

Génesis 49:10.

Zacarías 11:12, 13.

Miqueas 5:2

17. ¿En qué escritura se encuentra el cumplimiento de la profecía en Isaías 53:4-6, de que Jesús moriría como un sacrificio por los pecados de otros?

Mateo 1:18-23

Juan 19:23, 24

1 Pedro 2:24, 25.

18. ¿En qué escritura se encuentra el cumplimiento de la profecía en Salmos 110:1-4, de que Cristo se sentaría a la diestra de Dios?

Hechos 2:24-32

Mateo 21:1-9

Hechos 2:33-36.

19. Las muchas profecías de Jesús escritas siglos antes de su venida indican que los escritores de la Biblia estaban …

adivinando

inspirados divinamente

sin ayuda de Dios.

20. La verdadera revelación de la Biblia tocante al origen de la tierra, sus verdades irrefutables, su unidad noble, su indestructibilidad y sus profecías exactas, todas confirman…

el punto de vista de los ateos de que la Biblia no es de Dios.

que no hay Dios.

que la Biblia es la palabra verdadera de Dios.

21. La Biblia ha sido preservada

con integridad.

corrompida.

incompleta.

22. La escritura de la Biblia fue terminada …

1.400 años antes de Cristo.

400 años antes de Cristo.

en el primer siglo después del nacimiento de Cristo.

23. El Antiguo Testamento fue escrito en…

Griego.

Hebreo.

Egipcio.

24. La traducciones de la Biblia se hicieron por …

un ángel.

un concilio de iglesias.

unos eruditos de los idiomas antiguos en los cuales la Biblia fue escrita.

hombres que hoy en día son inspirados por Dios.

25. Una evidencia firme de la preservación exacta de la Biblia es que hay de ella …

un solo manuscrito antiguo.

la seguridad de líderes modernos de la iglesia.

muchos manuscritos antiguos.

26. Sabemos que tenemos la Biblia preservada correctamente porque hay de ella…

una sola traducción antigua.

tres traducciones antiguas.

muchas traducciones antiguas.

27. La Vulgata, la traducción reconocida oficialmente por la Iglesia Católica Romana, es:…

una traducción inspirada de la Biblia.

una traducción en latín hecha por Jerónimo en el año 405 después de Cristo.

una traducción hecha por el apóstol
Pedro.

28. Los eruditos dicen que de las citas de los escritos primitivos de la iglesia casi toda Biblia se ha…

preservado.

perdido.

cambiado.

29. En comparación con la evidencia del texto de otros libros antiguos, la evidencia del texto de la Biblia es…

inferior.

igual.

muy superior.

30. La evidencia de los manuscritos, traducciones y citas de la Biblia nos asegura que ella se ha…

cambiado.

preservado, pero en una forma adulterada.

preservado completa y exactamente.

Respuestas [01] = «c»; [02] = «c»; [03] = «a»; [04] = «b»; [05] = «b»; [06] = «b»; [07] = «c»; [08] = «c»; [09] = «c»; [10] = «b»; [11] = «a»; [12] = «a»; [13] = «c»; [14] = «b»; [15] = «b»; [16] = «c»; [17] = «c»; [18] = «c»; [19] = «b»; [20] = «c»; [21] = «a»; [22] = «c»; [23] = «b»; [24] = «c»; [25] = «c»; [26] = «c»; [27] = «b»; [28] = «a»; [29] = «c»; [30] = «c»;


EL CONTENIDO DE LA BIBLIA

El apartado anterior nos mostró que la Biblia es la palabra inspirada de Dios. Este apartado nos introduce al contenido general de la Biblia. Nos señala: (1) su división literaria y (2) su división en períodos de tiempo.

LA DIVISION LITERARIA

La Biblia, aunque compuesta de varios libros, es un solo libro. El libro que nosotros llamamos la Biblia es realmente una biblioteca de sesenta y seis libros, escritos por aproximadamente cuarenta hombres diferentes. Sin embargo, en realidad estos sesenta y seis libros son uno solo. Pero, nos preguntamos: ¿por qué? Porque el contenido de la Biblia fue inspirado por una sola persona, Dios, y el libro tiene un solo tema céntrico, que es: «salvación para el hombre pecador».

La Biblia tiene dos divisiones literarias principales. Ellas son: (1) El Antiguo Testamento y (2) El Nuevo Testamento. La palabra «testamento» significa un pacto o un convenio. Los dos testamentos de la Biblia tienen como propósito el explicar la historia de la relación entre Dios y el hombre.

EL ANTIGUO TESTAMENTO

El Antiguo Testamento consta de treinta y nueve libros y contiene el pacto o voluntad de Dios para con la nación judía (Deut. 5:1-3). Estos libros se dividen en cinco divisiones mayores: ley (5), historia (12), poesía (5), profetas mayores (5) y profetas menores (12).

Ley: Génesis, Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio;

Historia: Josué, Jueces, Rut, 1 Samuel, 2 Samuel, 1 Reyes, 2 Reyes, 1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías y Ester;

Poesía: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los Cantares de Salomón;

Profetas Mayores: Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel y Daniel;

Profetas Menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacut, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías.

Ahora vamos a repasar cada división.

LEY

Los cinco primeros libros de la Biblia se llaman los «libros de la ley», porque contienen la ley de Dios dada a Moisés para el pueblo judío (Deut. 5:1-3). A veces estos cinco libros son llamados la ley de Moisés»; otras se les llaman «la ley de Jehová» (Jos. 23-6-8; 2 Crón. 31:3). Génesis, que significa «principio», relata la creación del mundo y también el principio de la nación judía, por medio de la cual nacería Jesucristo. Exodo cuenta de la salida de los israelitas de la esclavitud egipcia, y también nos refiere como ellos recibieron la ley de Dios por medio de su guía, Moisés. Levítico contiene la ley de Dios para los levitas, la tribu de Israel de la cual eran elegidos los sacerdotes. Números presenta la historia de Israel mientras ellos andaban errantes por cuarenta años en el desierto, y nos informa del censo que se hizo del pueblo. Deuteronimio, cuyo nombre significa «segunda proclamación de la ley», se compone de los últimos discursos de Moisés, en los cuales él repite la ley y exhorta al pueblo para que la obedezcan.

HISTORIA

Estos doce libros relatan 900 años de la historia del pueblo judío. El libro de Josué nos dice cómo Josué, después de la muerte de Moisés, dirigió a Israel para conquistar las naciones de Canaán (Palestina) y poseer la tierra prometida. Jueces y Rut nos relatan como Dios gobernó a los israelitas por medio de jueces. 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, y 1 y 2 Crónicas enseñan la historia del pueblo judío desde el tiempo en que ellos se constituyeron en un reino, hasta el tiempo en el cual este reino fue dividido, cayendo finalmente en el cautiverio asirio y babilónico. Los libros de Esdras, Nehemias y Ester nos cuentan de la vida de los judíos mientras estaban en el exilio en Babilonia. Asimismo, nos dicen cómo ellos más tarde regresaron a Palestina y reedificaron Jerusalén y el templo de Dios.

POESIA

Los cinco libros de poesía judía son en primer lugar libros de devoción y sabiduría. En ellos se encuentran varias profecías acerca de Cristo. Job es la descripción del sufrimiento de un hombre fiel a Dios, que vivió en los días de Abraham. Salmos es un himnario y libro devocional de la antigua nación judía. Proverbios, Eclesiastés, y Cantar de los Cantares de Salomón contienen la sabiduría, dichos y aventuras de Salomón, tercer rey de Judá.

PROFECIA

Durante los años desde más o menos 900 hasta 350 antes de Cristo los profetas del Antiguo Testamento amonestaron a los judíos para que se arrepintieran de su pecado. También pronosticaron eventos importantes, especialmente de la venida de Jesús y de su
reino. Las frases «profetas mayores» y «profetas menores», que aparecen en el diagrama de los libros del Antiguo Testamento, no se refieren a la importancia de los libros, sino a su tamaño relativo. Los profetas «mayores» simplemente escribieron más que los profetas «menores».

EL NUEVO TESTAMENTO

El Nuevo Testamento es el título de la segunda división principal de la Biblia. Sus veinte y siete libros contienen el Nuevo Pacto que Dios hizo por medio de Cristo con todo hombre (Mat. 28:18-20). El contenido del Nuevo Testamento trata primordialmente de la venida de Cristo para salvar al hombre pecador, del establecimiento de su iglesia y de la revelación de su divina voluntad a la humanidad. Estos libros también se dividen en cinco divisiones mayores:

LAS DIVISIONES DEL NUEVO TESTAMENTO

Al igual que el viejo, el Nuevo Testamento también tiene cinco divisiones: los evangelios (4), la historia de la iglesia (1), las epístolas de Pablo (13), epístolas generales (8) y Profecía (1).

Vida De Cristo (Evangelios (4):Mateo, Marcos, Lucas Y Juan;

Historia De La Iglesia Primitiva:Hechos de los Apóstoles;

Epístolas De Pablo: Romanos, 1 Corintios, 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, 1 Timoteo, 2, Timoteo, Tito y Filemón;

Epístolas Generales: Hebreos,
Santiago, 1 Pedro. 2 Pedro, 1 Juan, 2 Juan, 3 Juan y Judas;

Profecía: Apocalipsis

VIDA DE CRISTO

Los cuatro libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, comúnmente llamados evangelios, relatan la vida de Cristo; nos cuentan de su nacimiento, enseñanza, ministerio, juicio, crucifixión, sepultura y resurrección. También presentan las instrucciones que Jesús dio a sus apóstoles respecto a su futuro trabajo. Estos libros fueron escritos principalmente «para que creáis que Jesús es el Cristo, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre» (Jn. 20:30, 31).

HISTORIA DE LA IGLESIA PRIMITIVA

El libro llamado Hechos de los Apóstoles habla del establecimiento, organización y desarrollo de la iglesia que Cristo prometió edificar (Mat. 16:18). El libro de Hechos en particular muestra el medio por el cual la gente fue salvada y añadida a la iglesia del Señor.

EPISTOLAS DE PABLO

Estas trece epístolas o cartas fueron escritas por el apóstol Pablo a varios individuos y congregaciones de la iglesia. Contienen instrucciones sobre la organización, trabajo, doctrina y vida en la iglesia.

EPISTOLAS GENERALES

Otros autores, incluyendo a Pedro, Juan, Santiago y Judas escribieron otras siete cartas a varias congregaciones de la iglesia. Contienen enseñanzas de igual carácter que las de las epístolas de Pablo.

PROFECIA

El apóstol Juan escribió el libro de Apocalipsis, que presenta varias visiones de acontecimientos que habrían de ocurrir en el futuro. Este libro, eminentemente simbólico, contiene numerosas figuras que requieren un estudio muy cuidadoso.

DIVISIONES EN PERIODOS

Habiendo estudiado las divisiones literarias de la Biblia, observe ahora las tres épocas principales de su historia: (1) La Era Patriarcal, (2) La Era Judaica o Mosaica y (3) La Era Cristiana. Cada época se nombra por aquellos a los cuales Dios reveló su voluntad.

LA ERA PATRIARCAL

En esta era, que comenzó con la creación, Dios se reveló a Sí Mismo a los padres de familia, conocidos como patriarcas. Debido a esto, la época se conoce como la «Era Patriarcal». El primer libro de la Biblia, Génesis, presenta esta era. (Para un breve resumen de esta era y la Mosaica, lea el capitulo siete de Hechos).

En la Era Patriarcal están incluidos eventos tan importantes como la creación del mundo (Gén. 1), la destrucción del mundo por el diluvio (Gén. 6), la introducción de varios idiomas en la tierra (Gén. 11) y muchos más. Estos eventos acentúan la importancia de una obediencia exacta de los mandamientos de Dios. Los obedientes fueron ricamente bendecidos.
Los desobedientes fueron severamente castigados. Durante la Era Patriarcal, la humanidad se volvió inicua en extremo. Sin embargo, Dios dio un vislumbre pasajero de un Salvador, quien más tarde vencerla a Satanás y al pecado
(Gén. 3:15).

Después, Dios hizo una promesa triple a un hombre pío Abraham, de que sus descendientes había de (1) hacerse una gran nación, (2) recibir una tierra y (3) bendecir todas las naciones de la tierra (Gén. 12:1-3; 22:17, 18).» El hijo de Abraham, llamado, Isaac, tuvo un hijo llamado Jacob o Israel. Israel tuvo doce hijos, cuyos descendientes formaron las doce tribus de Israel. Así comenzó la nación judía, también llamada «los hijos de Israel» y «los
israelitas».

El hambre forzó al pueblo israelita a trasladarse hacia Egipto (Gén. 45, 46), donde paulatinamente los egipcios los convirtieron en esclavos (Exo. 1:7-11). Al fin, Dios eligió a Moisés para libertarlos y guiarlos a la tierra de Canaán (Exo. 3:1-10), donde llegaron a ser una gran nación, en cumplimiento de las primeras dos partes de la promesa de Dios dada a Abraham (Jos. 21:43-45).

La tercera parte de la promesa, de que todas las naciones de la tierra serían benditas por medio de la familia de Abraham, fue cumplida cuando Cristo vino al mundo. Jesucristo, un descendiente de Abraham, murió por toda la humanidad, haciendo posible la salvación para cada persona de toda nación (Gál. 3:13, 14, 16, 19,
24-29).

LA ERA JUDAICA 0 MOSAICA

La Era Judaica cubre un período de aproximadamente 1.500 años, desde el tiempo de Moisés hasta la muerte de Jesús en la cruz. Con la excepción del libro de Génesis, esta era incluye todos los libros del Antiguo Testamento y también la vida de Cristo, que se narra en la primera parte del Nuevo Testamento.
El Antiguo Pacto está en particular dirigido al pueblo judío (Deut. 4:8; 5:1-3), y es por eso que esta era se llama la Era Judaica.

Después que Moisés libertó al pueblo israelita de la esclavitud egipcia, Dios le dio su ley en el Monte Sinaí (Exo. 20-31). Esta ley sirvió para gobernar al pueblo tanto religiosa como políticamente. El fundamento de esta ley, los «Diez Mandamientos«, fue grabado en dos piedras (Deut. 5:1-22). Los Diez Mandamientos y las demás leyes morales, ceremoniales y civiles formaron un solo pacto o ley (Lev. 24:22; Jos. 1:7, 8). Los judíos fueron castigados severamente cuando desobedecían cualquier parte de la ley. La muerte era la sentencia por los pecados tales como: el adulterio (Deut. 22:22-24), no guardar el día de reposo (Núm. 15-32-36) y alterar la ley de Dios tocante a la adoración (Lev. 10:1 , 2) La ley sirvió para preparar a la gente para la venida de Cristo (Gál. 3:24,
25).

Después de haber estado gobernados por 450 años por los jueces, los judíos rogaron por un rey, y al fin Dios les dio lo que pidieron. Bajo los reyes Saúl, David y Salomón, el pueblo de Israel avanzó en poder, riqueza y gloria. La nación recibió todas estas bendiciones porque ellos eran fieles a Dios (1 Rey. 3, 4).

Las diez tribus al norte eran llamadas «Israel», y las tribus al sur eran llamadas «Judá». Dios permitió que Israel y Judá fueran llevadas al cautiverio varias veces a causa de su desobediencia de los mandatos divinos (2 Rey. 17; 24:10-17; 2 Crón. 36:17-21).
Al fin, las diez tribus de Israel fueron tan esparcidas por el mundo que llegaron a perder su identidad como nación.
Solamente Judá mantuvo su identidad. Y ¿por qué? Porque Dios había prometido a David que uno de sus descendientes permanecería en su trono para siempre.
Cristo, el Mesías, vino por el linaje de Judá, y en particular por David (Hech. 13.22, 23), para reinar eternamente.

La obra de los profetas aumentó conforme se acercaba el tiempo de la venida del Salvador. Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel y otros profetas amonestaron al pueblo para que fuera fiel a Dios, y profetizaban la venida de Cristo. Muchas de estas profecías fueron mencionadas en la primera lección de este estudio.

Antes del fin de la Era Judaica, Jeremías profetizó que en los últimos días Dios reemplazaría el Antiguo Pacto con un Nuevo Pacto, mejor y distinto (Jer. 31:31-34). La venida del Mesías y el nuevo pacto son temas sobresalientes en todas las profecías. Verdaderamente, toda la Era Judaica fue una constante preparación para la nueva y mejor era que vendría.

LA ERA CRISTIANA

Cuando vino el cumplimiento del tiempo Dios comenzó la nueva era enviando a su hijo, Jesucristo (Gál. 4:4, 5; Efe. 1:9, 10). Estudiaremos en lecciones venideras más acerca de la obra de Jesús y cómo cumplió el propósito de Dios. Por el momento basta notar que, por su enseñanza, su vida, su muerte, su resurrección y su ascensión a la diestra del Padre Celestial, Cristo se hizo «el mediador del nuevo pacto» y comenzó la nueva era profetizada por Jeremías (Heb. 8:6-13; 9:15).

EL FIN DEL ANTIGUO TESTAMENTO

En realidad, la Era Judaica y la Era Cristiana se unen en la vida de Cristo. El es el fin de una y el principio de la otra. Jesús nació judío y vivió bajo o la ley de Moisés (Gál. 4:4, 5), pero El vino a introducir un nuevo pacto (Heb. 9:15).

Dios nunca pensó hacer del antiguo pacto una ley permanente. Si hubiera sido así, Jeremías no hubiera profetizado un nuevo pacto (Heb. 8:6-9). El primero era solamente una «sombra de las buenas cosas venideras (Heb. 10:1), y un ayo para traernos a Cristo» (Gál. 3:24) . «Pero venida la fe ya no estamos bajo ayo» (Gál. 3:25) y por eso, ya no estamos bajo la ley del Antiguo Testamento.

Cristo tenía que morir para instituir su Nuevo Testamento o Pacto, tal como hoy en día uno tiene que morir antes de que su última voluntad o testamento esté legalmente en efecto (Heb. 9:15-17). Pero la muerte de Cristo no solamente instituyó su Nuevo
Testamento, sino que también quitó el Antiguo Testamento, o sea, la ley de Moisés. Cuando Cristo murió, El anuló y abolió la «ley de los mandamientos expresados en ordenanzas» y «la quitó de en medio, clavándola en la Cruz» (Efe. 2:14, 15; Col. 2:14).

Por esto, los cristianos no están obligados a guardar el sábado, es decir, el séptimo día, como día de reposo (Exo. 20:10). Tampoco celebran las lunas nuevas, los días de fiesta y otras observaciones de la ley antigua (Col. 2:16). Pablo dice que los que enseñan la necesidad de guardar una parte de la ley están obligados a guardar toda la ley, y que haciendo esto, están desligados de Cristo y caídos de la gracia de Dios (Gál. 5:3, 4). Así que, uno que manda que guardemos el sábado debe mandar también la circuncisión, el sacrificio de animales y lo demás de la ley de Moisés. Pero la muerte de Jesús ha quitado toda la obligación y propósito de guardar la antigua ley. Su cruz es la frontera entre la Era Judaica y la Era Cristiana. No obstante, el Antiguo Testamento todavía tiene valor como la palabra de Dios y se debe estudiar para ejemplo y admonición (Rom. 15:4; 1 Cor. 10:11).

LA LEY DEL NUEVO TESTAMENTO

Aunque no estamos obligados a guardar la ley de Moisés en la Era Cristiana, esto no nos da la libertad de robar, matar ni cometer el adulterio. Estos principios de la moralidad se enseñan aún más explícitamente en el Nuevo Testamento (Mat. 5:21, 22, 27, 28; Gál. 5:19-21). En efecto, todos los diez mandamientos menos el del sábado han sido incorporados en el Nuevo Pacto.

La iglesia del primer siglo, bajo la dirección de los apóstoles y el Espíritu Santo, se reunía para la adoración e instrucción el primer día de la semana; o sea el día domingo, no el sábado, el séptimo día (Hech. 20:7; 1 Cor. 16:1, 2).

Así es que nosotros que vivimos en la Era Cristiana debemos dar nuestra lealtad y obediencia a Cristo y a su voluntad que se revela en el Nuevo Testamento. El escritor del libro de Hebreos nos advierte que la desobediencia premeditada o voluntaria al Nuevo Pacto de Cristo será castigada más severamente que la desobediencia de la antigua ley (Heb. 10:26-31). Cristo es «el autor de eterna salvación a todos los que le obedecen (Heb. 5:9). ‘»La ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo» (Jn. 1:17). Por esto, tenemos que seguir al Nuevo Testamento para conocer y hacer la voluntad de Dios para nosotros hoy en día.

Cristo reveló su Nuevo Pacto por medio de la enseñanza de los apóstoles. El prometió enviarles el Espíritu Santo para recordarles todo lo que El les había dicho en la tierra y para guiarlos a toda la verdad (Jn. 14:26; 16:13).

Cincuenta días después de la muerte de Jesús, el día de la fiesta judía de «Pentecostés«, el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y ellos comenzaron a predicar la voluntad de Cristo (Luc. 24:45-49; Hech. 1:8; 21-47). Las personas que obedecieron los mandamientos de Cristo recibieron el perdón de todos sus pecados y fueron añadidas a la iglesia, o el reino de Cristo (Hech. 2:47; Col. 1:13), y de esta forma la iglesia se extendió por toda la tierra.

La iglesia ha de perdurar por toda la Era Cristiana (Efe. 3:21). Esta época ha durado por un período de más de 1.900 años y continuará hasta que Cristo venga por segunda vez (Heb. 9:24-28).


Cuestionario

¿Le gustaría repasar lo que ha leído?. Marque un botón en cada expresión que es la frase más correcta. Las respuestas al final



1. La Biblia es una biblioteca de ¿cuántos libros?

27

39

66.

2. La Biblia es un solo libro porque…

La escribió un solo hombre

La tradujo una sola persona

Un solo ser divino, Dios, la inspiró, y porque tiene un tema central.

3. Las dos principales divisiones literarias de la Biblia son:

Salmos y Evangelios

Profetas y Epístolas

Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.

4. La palabra «testamento» quiere decir:

Convenio, pacto o voluntad

Libro encuadernado

Libro de ideas religiosas.

5. ¿Cuántos libros tiene el Antiguo Testamento?

27

39

66.

6. ¿Para con quiénes contiene el Antiguo Testamento el convenio de Dios?

La nación judía

La iglesia del Señor

Todas las naciones.

7. El libro de Génesis contiene…

Los Diez Mandamientos

La vida de Cristo

El principio del mundo, del hombre y del pueblo escogido de
Dios, los judíos.

8. Los doce libros de historia en el Antiguo Testamento relatan la historia de los judíos …

Durante la época de Moisés.

Desde que entraron en Canaán hasta su cautividad y
regreso a Palestina.

Desde Moisés hasta Jesús.

9. Los profetas mayores y menores profetizaron de…

Moisés

Jesús

Pedro.

10. ¿Cuántos libros tiene el Nuevo Testamento?

27

39.

66.

11. El Nuevo Testamento fue escrito…

Para la nación judía

Sólo para los romanos.

Para todas las naciones del mundo.

12. Los cuatro evangelios primeramente muestran…

La vida de Cristo

Las enseñanzas de los apóstoles

La historia de la iglesia.

13. ¿Qué libro del Nuevo Testamento nos dice del desarrollo de la iglesia primitiva y cómo la gente fue salva y añadida a la iglesia?

1 Corintios

Efesios

Hechos de los Apóstoles.

14. Las epístolas de Pablo y las demás epístolas presentan en primer lugar …

La vida de los apóstoles

La vida de Cristo

Instrucciones para el trabajo, la organización y la vida
de la iglesia..

15. Las tres eras principales de la Biblia son…

la Antigua, la Nueva y la Futura.

La Patriarcal, la Judaica y la Cristiana

La Egipcia, la Palestina y la Romana.

16. El período desde la creación hasta Moisés:

La Era Patriarcal.

La Era Abraham.

La Era Judaica

17. El libro del Antiguo Testamento que cubre toda la Era Patriarcal:

1 Reyes

Génesis

Jueces.

18. El patriarca a quien Dios dijo primeramente: «Serán benditas en ti todas las familias de la tierra.»

Judá

Jacob

Abraham.

19. Los 1.500 años desde Moisés hasta la muerte de Jesús:

La Era Cambriana

La Era Judaica

La Era Cristiana.

20. El patriarca quien era padre de los 12 hijos de Israel

Jacob.

David.

Moisés.

21. La nación de la cual Cristo descendió:

La nación palestina.

La nación judía.

La nación de canaan.

22. La tribu judía de quien Jesús descendió:

Judá.

Leví.

Moisés.

23. Un rey judío de quien Jesús descendió:

Absolón.

David.

Nabucodonosor.

24. El grupo de hombres que especialmente señalaron la venida de Cristo.

los ángeles.

los profetas.

los hijos de Leví.

los sacerdotes.

25. La razón por la cual Nadab y Abiú fueron castigados con fuego del cielo (Levítico 10:1, 2)

ofrecieron fuego extraño.

comitieron adulterio.

robaron el oro del tabernáculo.

26. La promesa de Dios a Abraham de que todas las naciones serían bendecidas por medio de él, fue cumplida en…

María, la madre de Jesús.

Pedro, el apóstol.

Jesucristo.

27. Jeremías profetizó que en los últimos días Dios reemplazaría al Antiguo Testamento con…

Un pacto más viejo.

Un nuevo pacto.

Un pacto inferior.

28. Dios comenzó la nueva era por medio de…

Juan el bautista.

Jesucristo.

El apóstol Pedro.

29. La profecía acerca del Nuevo Pacto hecho por Jeremías fue cumplida…

En el Nuevo Testamento de Cristo.

En los Diez Mandamientos.

En la continuación del Antiguo Testamento.

30. Comparada con la ley del Nuevo Testamento, la ley del Antiguo Testamento fue…

Superior.

De igual obligación para nosotros hoy.

Una ley limitada y una sombra temporera.

31. Uno de los propósitos principales de la ley del Antiguo Testamento fue…

Confundir a aquellos que lo leen.

Actuar como ley perpetua para todas las naciones.

Traer al pueblo a Cristo.

32. Para que el Nuevo Testamento de Cristo llegara a tener efecto, El tuvo que…

Sólo haber nacido.

Morir.

Solamente enseñar.

33. Cuando Cristo murió en la cruz, el Antiguo Pacto (o ley) de los mandamientos expresados en ordenanzas fue…

Clavado en la cruz en su totalidad y quitado como pacto
obligatorio.

Parcialmente clavado en la cruz.

Siempre guardado como pacto obligatorio.

34. En nuestros días los cristianos…

Deben guardar el sábado, las nuevas lunas, etc.

Obedecen a Cristo cuando ellos observan el sábado, las nuevas lunas, etc.

No están obligados, ni deben guardar el sábado,
las nuevas lunas, etc.

35. ¿Cuáles de los Diez Mandamientos están incluidos en la ley del Nuevo
Testamento?

Todos menos la ley del sábado.

Ninguno.

Todos..

36. La iglesia del primer siglo se congregaba para adorar a Dios…

Los sábados, (el séptimo día de la
semana).

Los domingos, (el primer día de la semana).

37. La voluntad o ley de Cristo para los cristianos se encuentra en…

Los Diez Mandamientos.

El Antiguo Testamento.

El Nuevo Testamento.

38. Aquellos que deliberadamente violan la ley de Cristo tendrán que ser castigados…

Nunca.

Más fuertemente que los transgresores de la ley antigua.

Menos que los transgresores de la ley antigua.

39. La Era Cristiana durará hasta que…

Todos sean cristianos.

Todos estén listos.

Cristo venga otra vez.

Respuestas: [01] = «c»; [02] = «c»; [03] = «c»; [04] = «a»; [05] = «b»; [06] = «a»; [07] = «c»; [08] = «b»; [09] = «b»; [10] = «a»; [11] = «c»; [12] = «a»; [13] = «c»; [14] = «c»; [15] = «b»; [16] = «a»; [17] = «b»; [18] = «c»; [19] = «b»; [20] = «a»; [21] = «b»; [22] = «a»; [23] = «b»; [24] = «b»; [25] = «a»; [26] = «c»; [27] = «b»; [28] = «b»; [29] = «a»; [30] = «c»; [31] = «c»; [32] = «b»; [33] = «a»; [34] = «c»; [35] = «a»; [36] = «b»; [37] = «c»; [38] = «b»; [39] = «c»;


LA AUTORIDAD DE LA BIBLIA

La primera lección nos enseñó que la Biblia viene de Dios, que su mensaje es la palabra de Dios, y que sus palabras han sido protegidas del error a través de los siglos. La segunda lección presentó el contenido en general del maravilloso libro de Dios, la Biblia. Trazó a través de las edades el plan de Dios para salvar al hombre pecador por medio de Cristo.
Esta lección presentará lo que la Biblia afirma acerca de su autoridad.LA NECESIDAD

La autoridad, tal como se presenta en esta lección, significa una norma, regla o guía que determina lo que es correcto o incorrecto en asuntos religiosos.

Por ejemplo, los hombres reconocen al metro como autoridad máxima para determinar si una medida es correcta o incorrecta. ¿Qué largor tiene esta línea?

José tal vez diga dos centímetros y Jaime quizás opine dos centímetros y medio. Pero si el metro les señala tres centímetros, José y Jaime tienen que desistir de sus opiniones personales. Si no tuviéramos el metro, sería casi imposible establecer una medida. Todos están de acuerdo en que esta autoridad es esencial en ese campo.

En el ambiente religioso, una autoridad que ayuda al hombre en determinar lo que es espiritualmente bueno o malo es de aun mayor importancia. Muchos grupos religiosos, pretendiendo estar dentro de la fe cristiana, enseñan doctrinas antagónicas. Los resultados son el caos y la división. Viendo la necesidad de una autoridad máxima en asuntos religiosos, el hombre exclama: «¿Quién está calificado para ser mi autoridad en la religión?»

JESUS ES NUESTRA AUTORIDAD

Jesús es la única persona calificada para ser el guía religioso del hombre. El dijo: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra» (Mat. 28:18) Dios mismo testificó de la autoridad de Cristo cuando habló desde el cielo. «Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia; a El oíd» (Mat. 17:5). Cuando Jesús habla, sus palabras deben ser estimadas como palabras de Dios (Jn. 3:34; 7:17; 14:10). En asuntos religiosos la autoridad para el hombre debe ser nuestro Señor Jesucristo, porque El y sólo El tiene toda potestad en el cielo y en la tierra.

Pero todavía queda una pregunta: ¿Cómo puede el hombre saber la voluntad de Cristo? Después de la resurrección de Cristo y su ascensión al cielo, ¿cómo aprendieron los hombres su enseñanza?

SUS DISCIPULOS

Habiendo recibido toda potestad, Jesús mandó a sus discípulos que enseñaran a todas las naciones «todas las cosas que os he mandado» (Mat. 28:20). Dichas naciones oyeron los mandamientos de Jesús por medio de sus apóstoles. Para garantizar que los apóstoles y los otros hombres inspirados enseñarían la verdad, Jesús les prometió la dirección y enseñanza especial del Espíritu Santo (Jn. 16:13). Los apóstoles, por lo tanto, enseñaron a los hombres lo que el Espíritu Santo les enseñó a ellos (1 Cor. 2:12-13). La iglesia entonces aceptó la enseñanza de los apóstoles no como palabras de hombres, sino tal como es en verdad, la palabra de Dios (1 Tes. 2:13). Así que, la enseñanza de un apóstol era tan autoritativa como las palabras de Jesús mismo. Jesús habló por medio del Espíritu Santo, quien a su vez habló por medio de los apóstoles, los cuales hablaron la voluntad de Cristo a los hombres.

Posteriormente, los apóstoles de Cristo enseñaron toda la voluntad de Jesús. Cristo prometió que el Espíritu Santo los guiaría a «toda la verdad» (Jn. 16:13). Pablo anunció más tarde: «No he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios» (Hech. 20:27). No importa que sean hombres o ángeles, si rechazan las enseñanzas de los apóstoles como máxima autoridad religiosa, serán condenados (Gál. 1:6-9).

LOS APOSTOLES ESCRIBIERON

Afortunadamente, los apóstoles y los otros hombres inspirados presentaron sus enseñanzas en forma escrita para las generaciones futuras. Por ejemplo, Pedro escribió de tal manera que aun después de su muerte la iglesia tendría un registro permanente de sus enseñanzas (2 Ped. 1:12-15). Lucas escribió para que sus lectores conocieran exactamente la enseñanza que ellos ya habían recibido oralmente (Luc. 1:3-4). Juan escribió su evangelio para que los hombres creyeran en Cristo y tuvieran vida eterna (Jn. 20:30-31), y sus epístolas para guardar a los cristianos del pecado (1 Jn. 2:1). Pablo dijo que él había escrito para que la iglesia pudiera «entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo» (Efe. 3:3-4). Por consiguiente, lo que estos hombres inspirados escribieron debe considerarse como «mandamiento de Dios» (1 Cor. 14:37). Obviamente los hombres inspirados presentaron la voluntad de Cristo en el Nuevo Testamento, pero, ¿cómo podremos saber si las Escrituras contienen toda la voluntad de Cristo?

ESTA EN LA BIBLIA

Cuando estas escrituras fueron casi completas, Pablo escribio algo realmente significativo: «Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» (2 Tim. 3:16-17). En otras palabras, Pablo dijo que la Biblia contiene todo lo necesario para que el hombre pueda agradar a Dios en todo y, a la vez, agradarle de manera perfecta. Si las Escrituras preparan al hombre para toda buena obra, él no necesita de ninguna otra fuente de instrucción.

La expresión «toda escritura» de 2 Timoteo 3:16-17 incluye el Nuevo Testamento, porque en 1 Timoteo 5:18 para cito «la Escritura» que decía, «Digno es el obrero de su salario», expresión que no ocurre en el Antiguo Testamento sino en el evangelio de Lucas (10:7). Por eso sabemos que «toda Escritura» incluye el Nuevo Testamento.

Las Escrituras contienen toda la voluntad de Dios y nos exhortan a no pensar o ir más allá de lo que ya está escrito (1 Cor. 4:6). No necesitamos instrucciones de ninguna otra procedencia. La respuesta está en la Biblia si la pregunta trata de cómo agradar a Dios, o como hacer una obra como Dios quiere. Los que no obedecen lo que está escrito han de ser excluidos de su comunión de la iglesia (2 Tes. 3:14). Por lo tanto, ningún hombre, ni aun los ángeles del cielo tienen la autoridad de cambiar lo que los apóstoles han escrito (Gál. 1:8-9). La Biblia está completa, perfecta, y la máxima autoridad en la religión.

La perfección y autoridad de la Biblia hacen que sea la regla máxima en religión. Pero, ¿pueden todos entender la Biblia?

FACIL DE COMPRENDER

Algunas personas han intentado probar que la Biblia es difícil de entender. Ellos siempre citan a 2 Pedro 3:15-16 donde Pedro dice que los escritos de Pablo contienen «algunas cosas difíciles de entender.» Sin embargo, el pasaje e no dice que toda la Escritura es difícil de entender, sino «algunas cosas», indicando que la mayor parte de las Escrituras es fácil de comprender. Además, el versículo no dice que estas cosas son imposibles de entender, sino difíciles, lo que significa que se pueden entender con un estudio diligente. El mismo versículo dice que Dios condena a los «indoctos e inconstantes» que tuercen (mal entienden) la Escritura, infiriendo que todos deben entender las Escrituras.

El propósito de las Escrituras prueba que pueden ser entendidas. En primer lugar, las Escrituras fueron escritas para ser leídas y obedecidas por todos. Juan escribió para que todos los incrédulos leyeren y creyeran en Cristo (Jn. 20:30-31). Pablo dirigió sus epístolas a cada miembro de la iglesia (Rom. 1:7; 2 Cor. 1:1-2; Fil. 1:1). El mandó que sus epístolas fueran leídas en toda la iglesia (1 Tes. 5:27; Col. 4:16). La obediencia estricta fue requerida de todos los lectores y oyentes de las Escrituras (Deut. 31:12; 2 Tes. 3:14).

Por lo tanto, si las Escrituras fueron escritas para ser leídas y obedecidas por todos, esto prueba que se puedan entender. ¿Para qué se hubieran escrito a aquellos que no podrían entender? ¿Para qué se hubiera demandado la obediencia a lo que no podía ser entendido? Ciertamente Dios no exige lo imposible; así que, todos pueden entender las Escrituras si pueden entender otra cosa cualquiera.

Además las Escrituras fueron escritas para iluminar a todos, no para confundirlos. Juan escribió para que sus lectores creyeran, no para que se quedaran en la confusión de la incredulidad (Jn. 20:30-31). Pablo en particular dijo a todos los miembros de la iglesia en Efeso: `Leyendo lo cual, podréis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo» (Efe. 3:4). Y en este mismo libro el apóstol dio un mandamiento directo a este respecto. Dijo: «Por tanto no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad de Dios» (Efe. 5:17).

Realmente, las Escrituras fueron algunas veces escritas para aclarar o confirmar la enseñanza oral. Por ejemplo, Lucas escribió su evangelio para que el lector conociera bien la verdad de las cosas en las cuales había sido instruido oralmente (Luc. 1:4). Los nobles oyentes de Berea leyeron la Escritura para saber si la enseñanza oral de Pablo era cierta (Hech. 17:11). Pablo escribió para aclarar lo que había enseñado oralmente acerca de la apostasía en la iglesia (2 Tes. 2:1-5). La palabra escrita puede ser examinada y estudiada más cuidadosamente, y, consecuentemente, entendida mejor que la enseñanza oral.

De manera que las Escrituras declaran que alumbran en lugar de confundir, y que pueden ser entendidas por todos. Todo hombre que puede leer o escuchar la Biblia tiene la oportunidad de aprender toda la voluntad de Dios. La Biblia es verdaderamente una autoridad completa y suficiente. Pero, ¿por qué es la Biblia mal entendida por tanta gente?

MAL INTERPRETADA

En primer lugar, mucha gente mal entiende la Biblia por su actitud incorrecta. Algunos no aman la verdad (2 Tes. 2:10-12) y por lo tanto, voluntariamente la resisten (2 Tim. 3:8). Otros tuercen los pasajes difíciles, sacando ideas que otros pasajes fáciles de entender contradicen (2 Ped. 3:16).

En segundo lugar, algunas personas mal interpretan la Biblia porque no reconocen la debida distinción entre los dos pactos. La Segunda Lección de este curso señaló que los cristianos no están bajo la Ley del Antiguo Testamento, sino bajo la Ley del Nuevo Testamento (Jer. 31:31; Heb. 8:6-13; 9:15; Col. 2:14-16).

En tercer lugar, algunos no acumulan suficiente evidencia de cierto tema antes de formular una conclusión. Se deben estudiar los versículos en relación al pasaje entero y a otros pasajes relacionados, o sea, en contexto. Por ejemplo, la Gran Comisión de Jesús a sus discípulos se encuentra en tres pasajes diferentes: Mateo 28:18-20; Marcos 16:15, 16; y Lucas 24:46-48. Si la declaración en Lucas se toma como única, se puede concluir que la fe no es necesaria para la salvación, puesto que «fe» no se menciona en este pasaje. Si Marcos 16 se toma asimismo como único, se concluye que el arrepentimiento no es necesario, ya que no aparece aquí mencionado. El hecho es que la fe, el repentimiento y el bautismo son todos necesarios para la salvación. Para aprender toda esta verdad se deben considerar todos los pasajes y no sólo una de las declaraciones. También es necesario considerar quién está hablando, a quién lo hace, y dónde y cuándo, para establecer la correcta relación de la enseñanza con el tiempo, el lugar y las costumbres de aquella época. Todo esto se puede llamar el ambiente histórico.

En cuarto lugar, algunos interpretan mal la Biblia porque no la estudian o leen como lo harían con otro libro. Ellos consideran la Biblia como misteriosa. En realidad, ella enseña y provee información tal como cualquier otra clase de literatura. La Biblia expresa su autoridad de tres maneras:

LAS TRES MANERAS

(1) La forma más obvia es por medio de mandamientos directos. Si usted recibiera una carta de su patrón en que le dice que vaya a Europa, usted sabría que tendría que ir a Europa para cumplir su obligación con él. ¿Por qué? Porque usted recibió una orden directa. De la misma manera Dios expresa su voluntad para el hombre por medio de mandamientos directos.

(2) La Biblia también presenta la voluntad de Dios al hombre por medio de las inferencias necesarias. Si usted recibiera una carta de un amigo diciéndole que él estaría en París el primero de enero, por inferencia necesaria usted sabría que él no estaría en Londres al mismo tiempo.

Usted lo deduciría sin que él le haya expresado que no estaría en Londres ese día. De la misma manera, la Biblia usa este mismo método en sus enseñanzas. Por ejemplo, en la narración de la conversión del eunuco etíope en Hechos 8:35, 36, Felipe le predicó «el evangelio de Jesús», y el etíope le preguntó: «¿Qué impide que yo sea bautizado?» Esta pregunta necesariamente infiere que el bautismo es una parte del evangelio.

(3) La Biblia también instruye por medio de ejemplos aprobados. Si un hombre quiere pasar por un río crecido, y ve que otro hombre está pasando por un puente cercano, el primero, siguiendo el ejemplo, puede llegar al otro lado con seguridad por el mismo puente. De igual forma la Biblia nos dice lo que debemos hacer para agradar a Dios, relatándonos ciertos ejemplos aprobados de cosas que le agradaron en el pasado, bajo la misma ley de Cristo. Por ejemplo, la iglesia en el primer siglo, bajo la dirección de los apóstoles de Jesús, se reunía el primer día de la semana, domingo, para participar de la cena del Señor (Hech. 20:7). El que lee dicho texto, no entiende que lo hicieron por casualidad, ya que Pablo y los hermanos que le acompañaron tuvieron que esperar siete días para runirse. Este ejemplo constituye un patrón para nosotros porque entendemos que ellos tuvieron que hacer así. Ellos tuvieron que reunirse cada domingo. De estar equivocados, los apóstoles les hubieran corregido. Al mismo tiempo, no todo ejemplo bíblico constituye un patrón autorizado. Si hay varios ejemplos de como hacer algo, no podemos obligar una forma es específico ni tampoco limitarlo a sólo los ejemplos presentados en la Biblia.

Nuestro lema para seguir mientras estudiamos la Biblia debe ser: Hablar donde la Biblia habla, y callar donde la Biblia guarda silencio (1 Ped. 4:11). Solamente podemos obedecer y enseñar como doctrina lo que la Biblia autoriza por medio de mandamientos directos, ejemplos aprobados e inferencias necesarias.

Hasta ahora no hemos mencionado cuál sea probablemente la razón principal del error en el estudio de la Biblia: la confianza en autoridades fuera de la Biblia.

OTRAS AUTORIDADES

A pesar de las poderosas enseñanzas bíblicas concernientes a la autoridad completa de la Biblia, existen hoy en día muchas otras fuentes de autoridad entre los que profesan ser cristianos. El resultado de esta confusión es un mal entendimiento de las enseñanzas bíblicas y, por consiguiente, la división religiosa.

CONCIENCIA Y SENTIMIENTO

Muchas personas religiosas, pretendiendo someterse a la voluntad de Cristo en la Biblia, en realidad se someten a sus propios sentimientos o a su conciencia. Algunos identifican este sentimiento como la «presencia interior del Espíritu Santo». Siguiendo esta «experiencia interna», o la dirección de una conciencia mal entrenada, sus acciones y creencias discrepan con las que encontramos en la Biblia. La Biblia, no obstante, dice: «Probad los espíritus si son de Dios» (1 Jn. 4:1) y advierte que lo que al hombre parece derecho a menudo conduce a la muerte (Prov. 14:12). Uno no debe confiar en su propio corazón (Prov. 28:26), o dirigir sus propios pasos (Jer. 10:23). Con buena conciencia Pablo persiguió a los cristianos (Hech. 23:1; 26:9). Ciertamente el testimonio interior de la conciencia no es un guía seguro.

TRADICIONES

Un cuerpo considerable de tradición eclesiástica (enseñanza no basada en la Biblia) se ha desarrollado desde el primer siglo. Muchas personas sinceras han puesto su confianza en la «autoridad» de esta tradición en vez de en la Biblia. Jesús condenó tal tradicionalismo entre los judíos como un rechazo a la palabra de Dios: «Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición (Mar. 7:9; Mat. 15:6-9).

Pablo predijo que la iglesia se apartaría de la verdad (2 Tes. 2:1-12; 1 Tim. 4:1-3). Posteriormente él advirtió contra cualquier hombre que hablara en la iglesia en lugar de Dios (2 Tes. 2:3-4). Aquellos que confían en la tradición de la iglesia en vez de en la Biblia deberían saber que esta «voz viviente de la iglesia», como es llamada, no es nada más que la voz de una iglesia que se ha apartado de la verdadera doctrina de Dios. Las palabras de Jesús y de sus apóstoles permanecen como una advertencia clara para todos aquellos que toman la tradición extrabíblicas de la iglesia como autoridad. Sólo las Sagradas Escrituras revelan la voluntad de Dios con seguridad.

REVELACIONES

Muchos confían en las mal llamadas revelaciones modernas o en las enseñanzas de algún profeta moderno. Hacer esto es desacreditar las Escrituras que contienen toda la verdad. Como toda la verdad de Dios fue revelada en el primer siglo (Jn. 16:13), las nuevas revelaciones sólo adulteran y perviertan la voluntad ya completa de Cristo (Gál. 1:8-9).

CONCLUSION

Dios dio a Cristo toda potestad o autoridad en el cielo y en la tierra. Cristo por medio del Espíritu Santo reveló toda su voluntad a los apóstoles. Por inspiración divina estos hombres escribieron la voluntad de Cristo para que todos los hombres lean, entiendan y tengan vida eterna. No existe ninguna otra regla de fe para los cristianos. Esto hace aún más importante el estudio continuo de la Biblia.


Cuestionario

¿Le gustaría repasar lo que ha leído?. Marque un botón en cada expresión que es la frase más correcta. Las respuestas al final.



1. Una autoridad religiosa significa una norma o regla para determinar la verdad en …

Asuntos políticos

Cuestiones científicas

Asuntos morales y religiosos.

2. ¿Qué característica del presente mundo religioso demuestra la necesidad de una autoridad común?

Unidad

Paz

Confusión y discordia.

3. La autoridad máxima para determinar la verdad religiosa es …

Moisés

Cristo

La iglesia.

4. ¿Cuánta autoridad tiene Jesús?

Un poco

Toda

Ninguna.

5. Después del regreso de Jesús al cielo, El reveló su voluntad por medio de
…

Los apóstoles

María, su madre

Pedro solamente.

6. Dios garantizó la verdad de las enseñanzas de los apóstoles por medio de la dirección …

Del Espíritu Santo

De un ángel

De la iglesia.

7. Los apóstoles enseñaron lo que el Espíritu Santo enseñó, como dijo Pablo en …

Mateo 28:18-20

Lucas 24:49

1 Cor. 2:13.

8. La iglesia primitiva consideró las enseñanzas de los apóstoles como …

La palabra de hombres.

La palabra de Dios.

Buena literatura.

9. ¿Cuánta verdad de la voluntad de Dios enseñaron los apóstoles?

La mayor parte

Toda

Poca.

10. ¿Qué recibirán los hombres o los ángeles si cambian el evangelio original?

La aprobación de Dios

La maldición de Dios.

Nada.

11. ¿Qué hicieron los apóstoles para preservar sus enseñanzas después de su muerte?

Designaron un sucesor eclesiástico infalible.

Dejaron sus enseñanzas escritas.

No hicieron nada.

12. Los apóstoles sabían que escribían …

Falsas doctrinas

Enseñanzas inútiles

Escritura autoritativa.

13. La iglesia debe considerar las escrituras de los apóstoles como …

Meras buenas ideas religiosas.

Mandamientos del Señor.

Mandamientos de hombres.

14. Los apóstoles ordenaron a las iglesias …

No poner atención a lo que está escrito.

Ir más allá de lo que está escrito.

No ir más allá de lo que está
escrito.

15. Las Escrituras preparan al hombre para …

Muchas buenas obras.

Toda buena obra.

Ninguna buena obra.

16. ¿Cuánto de la voluntad de Dios es necesario para hacer al hombre perfecto?

Una parte.

Nada.

Toda.

17. Las Escrituras son suficientes para hacer al hombre …

Perfecto

Imperfecto

Parcialmente bueno.

18. Si las Escrituras pueden hacer a uno perfecto debemos concluir que las Escrituras contienen …

Nada de la voluntad de Dios.

Toda la voluntad de Dios

Parte de la voluntad de Dios.

19. Puesto que las Escrituras contienen toda la voluntad de Dios, ellas son una autoridad …

Completa

Incompleta

Inadecuada.

20. Las Escrituras fueron escritas para ser leídas y obedecidas por …

Algunos.

Los líderes de las iglesias.

Todos.

21. La habilidad de la persona de leer (u oír) y obedecer la Escritura garantiza que …

Puede entender la Escritura.

No puede entender la Escritura.

Será imposible que no entienda la Escritura.

22. Las Escrituras fueron escritas para …

Confundir.

Extraviar.

Iluminar.

23. ¿Cómo describe la Biblia al que escudriña para saber si las enseñanzas de otros
son verdaderas?

Hereje.

Malvado.

Noble.

Ignorante.

24. Puesto que las Escrituras contienen toda la voluntad de Cristo y pueden ser entendidas, la Biblia es
entonces una autoridad …

Deficiente.

Parcialmente suficiente.

Suficiente

25. Para entender la Biblia, es muy importante tener …

El empeño de comprobar sus creencias.

Deseo de justificarse.

El amor a la verdad.

26. En el estudio de la Biblia se debe reconocer que el pacto o ley de Dios para las personas de hoy día se encuentra en …

El Antiguo Testamento.

El Nuevo Testamento.

Los dos Testamentos.

27. Se debe formular una conclusión sobre un tema de la Biblia solamente después de …

Leer un versículo acerca del tema.

Leer varios versículos acerca del tema.

Leer todos los versículos relacionados con el
tema.

28. Cuando se estudia un pasaje de la Escritura, el estudiante debe considerar …

Solamente el ambiente histórico.

Solamente el contexto.

Tanto el contexto como el ambiente histórico.

29. Una manera en la cual la Biblia NO expresa sus principios y autoridad es …

Mandamiento directo.

Implicación posible.

Ejemplo aprobado.

Inferencia necesaria.

30. Alguien que haga una ley que la Biblia no enseña, hace un mandamiento de …

Dios.

Hombre.

Dios y el hombre.

31. Hablar donde la Biblia habla y callar donde la Biblia calla es …

Una regla mala que seguir.

Una regla buena que seguir.

Una regla dudosa que seguir.

32. Las divisiones en el mundo religioso resultan mayormente …

De la Biblia.

Del plan de Cristo.

De aceptar otras autoridades aparte de la Biblia.

33. Antes de hacerse cristiano, Pablo hizo mal contra la iglesia con …

Una conciencia buena.

Una conciencia mala.

Una conciencia indiferente.

34. La conciencia o la experiencia interna no es un guía religioso seguro porque …

El hombre puede confiar en su propio corazón.

Lo que al hombre parece recto a menudo es camino de muerte.

La conciencia no puede ser mal entrenada.

35. ¿Cuál fue la actitud de Jesús hacía la aceptación de la tradición religiosa como una autoridad igual a la de las
Escrituras?

Aprobó.

Desaprobó.

Era indiferente.

36. Puesto que un líder eclesiástico no inspirado puede enseñar doctrinas falsas, tal persona …

Debe ser una autoridad religiosa infalible.

No debe ser una autoridad religiosa infalible.

Debe ser la única autoridad religiosa.

37. Las revelaciones nuevas de los profetas modernos …

Revelan algo de la voluntad de Dios.

Pecaminosamente añaden a la voluntad de Dios.

Deben ser la autoridad religiosa para el hombre.

38. ¿Cuál de las siguientes es la única verdadera regla de fe?

Un líder religioso.

La voluntad de Jesucristo revelada en la Biblia.

La tradición de la iglesia.

La revelación de los últimos días.

La conciencia o el sentimiento.

Respuestas: [01] = «c»; [02] = «c»; [03] = «b»; [04] = «b»; [05] = «a»; [06] = «a»; [07] = «c»; [08] = «b»; [09] = «b»; [10] = «b»; [11] = «b»; [12] = «c»; [13] = «b»; [14] = «c»; [15] = «b»; [16] = «c»; [17] = «a»; [18] = «b»; [19] = «a»; [20] = «c»; [21] = «a»; [22] = «c»; [23] = «c»; [24] = «c»; [25] = «c»; [26] = «b»; [27] = «c»; [28] = «c»; [29] = «b»; [30] = «b»; [31] = «b»; [32] = «c»; [33] = «a»; [34] = «b»; [35] = «b»; [36] = «b»; [37] = «b»; [38] = «b»;


LA OFERTA DE DIOS

Las primeras lecciones de esta serie nos han señalado que la Biblia es la palabra inspirada de Dios y nuestra autoridad religiosa completa y permanente. Aprendimos también que el tema central de la Biblia es el plan de Dios para redimir al hombre pecador. Ahora vamos a estudiar lo que dice la Biblia de la oferta de Dios para salvar al hombre.

LA NECESIDAD DEL HOMBRE

Aunque algunos no lo quieren reconocer, el hombre tiene un problema serio que se puede expresar con la siguiente palabra: PECADO. La magnitud de esta problema se entiende mejor cuando uno reconoce: (1) el significado del pecado, (2) la presencia universal del pecado, y (3) las consecuencias graves del pecado.

EL SIGNIFICADO DEL PECADO

El pecado es la transgresión (acción en contra) de la ley de Dios. La palabra «pecado» en su sentido básico quiere decir «errar el blanco». El «blanco» de esta vida es hacer perfectamente la voluntad de Dios. Cuando uno falla en vivir perfectamente conforme a la voluntad de Dios, uno «yerra el blanco»; es decir, uno peca.

La causa básica del pecado es el egoísmo del hombre, o sea, la falta de amor a Dios y al prójimo. El amor perfecto da como resultado la obediencia perfecta a la ley de Dios (Juan 14:15, 21, 24), y que se haga bien, no mal, al prójimo (Rom. 13:10). Así que, el hombre peca cuando en su egoísmo busca la satisfacción de sus propios deseos, sin hacer caso a la voluntad de Dios ni al bien de su prójimo (Sant. 1:14, 15).

Todo pecado tiene su principio en el corazón del hombre en la forma de un mal pensamiento (Mat. 15:18, 19). En el instante en que el hombre se rinde a este mal pensamiento, aunque no lo ponga en práctica, ha pecado. Por eso, Jesús dijo: «Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón» (Mat. 5:28).

De corazones malvados vienen dos clases de pecado: (1) Pecado activo y (2) Pecado pasivo. (1) Los pecados activos son los que el hombre comete cuando conscientemente viola lo que es prohibido por Dios. Por ejemplo, cuando Adán y Eva comieron el fruto del árbol prohibido por Dios, pecaron activamente. La ley de Dios en el Nuevo Testamento prohibe tales cosas como: robar, matar, adulterar, envidiar, mentir, emborracharse, odiar, pelear, adorar ídolos, maldecir y otras cosas más (Gál. 5:19-21; Rom. 1:29-32; 1 Cor. 6:9, 10). Por consiguiente, si uno practica una o más de estas cosas, está pecando activamente en contra de la ley de Dios.

(2) Los pecados pasivos son aquellos que se cometen cuando uno no cumple con los mandatos positivos de Dios, es decir, cuando no hace nada. Por ejemplo, un hombre que es bueno en el aspecto moral, pero que no obedece el evangelio, peca pasivamente al no obedecer la voluntad de Dios en cuanto a creer en Cristo y bautizarse (Mar. 16:16). Dios también nos manda que criemos a nuestros hijos en la «disciplina y amonestación del Señor» (Efe. 6:4); que obedezcamos a la ley civil cuando no va en contra de la ley de Dios (Rom. 13:1-7; Hech. 5:29); que añadamos a nuestra fe las características de virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad y amor» (2 Ped. 1:5-10). La desobediencia a estos mandamientos también es pecado, porque Santiago dice: «Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado» (Sant. 4:17). De modo que cualquier acción, palabra o aun pensamiento en contra de la ley de Dios, activo o pasivo, es pecado. Pero, ¿quién ha pecado?

LA PRESENCIA UNIVERSAL

Quién puede afirmar que nunca ha cometido una mala acción; que nunca ha fallado por dejar pasar una oportunidad de hacer una buena acción; que no ha meditado en un pensamiento indigno y que nunca ha servido sus propios intereses egoístas en vez de cumplir la voluntad de Dios? Las Escrituras nos contestan con voz de trueno: «Como está escrito: No hay justo, ni aún uno . . . todos se desviaron, no hay ni siquiera uno . . . por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Rom. 3:10, 12, 23). «Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros» (1 Jn. 1:8). Ciertamente no existe ninguna persona responsable que haya escapado completamente de la trágica influencia del pecado. Ha manchado la vida de toda criatura.

Pero, ¿considera Dios al hombre moral, el cual ha cometido solamente pocos pecados, como pecador? La Biblia contesta: «Pero cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos» (Sant. 2:10, 11). Si guardamos todas las leyes de Dios menos una, entonces siempre seremos culpables de ese pecado. Un pecado es un eslabón partido en la cadena de la ley de Dios. Si hemos mentido, envidiado o tenido un pensamiento malo, somos pecadores ante Dios. La Biblia no hace clasificación de ciertos pecados como «mortales» y de otros como veniales» (o leves). «El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto (Luc. 16:10). Cualquier pecado nos convierte en culpables ante Dios, y es «mortal» si no nos arrepentimos y confesamos nuestra falta (1 Jn. 1:9).

Pero alguien preguntará: ¿Qué de los ignorantes? Las Escrituras dicen que en los tiempos anteriores Dios «pasó por alto la ignorancia del hombre», pero que en estos tiempos manda a todos los hombres, en todo lugar, que se arrepientan (Hech. 17:30). Los que son ignorantes en cuanto a la voluntad de Dios tienen la responsabilidad de buscar a Dios. Aquellos que pasivamente permanecen en su ignorancia también serán juzgados y castigados (Luc. 12:47-48). Por lo tanto, ni el ignorante ni el hombre moralmente recto se consideran limpios de culpa delante de Dios. Nadie ha obedecido perfectamente la ley divina. En algún momento de su vida ha cometido un pecado, y este pecado mancha su alma. No importa cuantas buenas obras realice el hombre después, sus muchas obras no le pueden perdonar del pecado (Efe. 2:8; Tito 3:5).

LAS GRAVES CONSECUENCIAS

Debido a las graves consecuencias del pecado, el hecho de que todo hombre ha pecado es de suma importancia. El pecado trae el castigo. Dios siendo justo, tiene que castigar la desobediencia de la ley. Un juez que rehusa sentenciar a los malhechores es considerado injusto. De la misma manera el principio de la justicia demanda que Dios castigue a los transgresores de la ley divina. En el día del «justo juicio de Dios», El «pagara a cada uno conforme a sus obras» (Rom. 2:5-8).

EL PECADO DE ADAN

La muerte física y numerosas tribulaciones de la vida actual son el resultado del pecado de Adán. En el caso del primer pecado, Dios dio por castigo el dolor del parto a la mujer y trabajo duro en la tierra al hombre. Los arrojó de su hogar en el bello huerto, y de esta manera la sentencia de muerte pasó a todas las generaciones de los seres humanos (Gén. 3). «Por tanto, como el pecado entró al mundo por un hombre, y por el pecado, la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron» (Rom. 5:12). Pablo dice que «en Adán, todos mueren» (1 Cor. 15:21, 22). De modo que los hombres no reciben la culpa sino la consecuencia del pecado de Adán: la muerte física y las tribulaciones de la vida. Por ejemplo, algunos sufren las consecuencias, pero no la culpa, de tener un padre enviciado en el alcohol.

EL PECADO PERSONAL

Aunque el hombre muere físicamente a causa del pecado de Adán, cada individuo muere espiritualmente a causa de su propio pecado. Por eso la Biblia dice, «El alma que pecare, ésa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo (Eze. 18:20). Observe que esta muerte espiritual no viene del pecado de Adán, ni del pecado de los padres de uno, sino del pecado personal de cada individuo. Por consiguiente, los niños no están sujetos a la muerte espiritual porque no son capaces de pecar. Jesús enseñó que los niños son salvos, diciendo: «De tales es el reino de los cielos» (Mat. 18:2-5; Luc. 18:16).

La muerte física ocurre cuando el espíritu se separa del cuerpo (Sant. 2:26). La muerte espiritual ocurre cuando uno se separa espiritualmente de Dios, quien es la fuente de vida espiritual. Isaías dijo: «pero vuestros pecados han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestras iniquidades han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír» (Isa. 59:2).

AFECTA ESTA VIDA

En esta vida el pecado personal le hace a uno estar «muerto en deleites y pecados» (Efe. 2:1) «ajeno de la vida de Dios» (Efe. 4:18), y así separado de las bendiciones espirituales. En esta condición de muerte espiritual, el pecado oscurece el entendimiento (Efe. 4:18, 19), quita toda sensibilidad de culpa (Efe. 4:19) y esclaviza la voluntad (2 Ped. 2:19, 20). El alcoholismo y la adicción a las drogas son ejemplos del terrible y cautivante poder del pecado sobre el cuerpo y la mente del hombre.

Los frutos del pecado personal y la muerte espiritual que trae consigo se ven claramente en la miseria de esta vida. El pecado personal es la causa de guerras, persecuciones e innumerables desdichas. Es causa del prejuicio racial y la injusticia social; de la mentira y el robo de parte de los empleados, y del fraude y abuso de parte de los patrones. Las consecuencias del pecado personal son: los niños huérfanos, los hogares quebrantados, los ancianos abandonados, la pobreza y la ignorancia. Estos frutos malos nacen, no de un sistema político corrompido, sino del pecado personal. Si el hombre siguiera perfectamente la voluntad de Dios, estas miserias desaparecerían. Pero como el hombre continúa pecando, las graves consecuencias del pecado siguen afligiendo a la humanidad.

AFECTA LA VIDA VENIDERA

El pecado personal ocasiona aún más serias consecuencias para la vida venidera. Conduce a la eterna separación de Dios. Pablo afirma que los malos «sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder» (2 Tes. 1:7-9).

Del pecado, entonces, proviene el castigo eterno (Mat. 25:46), a veces llamado la muerte segunda: «Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda» (Apoc. 21:8).

Ahora podemos ver quizás más claramente las serías consecuencias del pecado. Por el pecado de Adán, sufrimos la muerte física y otras penalidades en esta vida. Por los pecados propios sufrimos la muerte espiritual y también la privación de las bendiciones espirituales de Dios en esta vida. En la vida venidera sufriremos el castigo eterno y la separación eterna de Dios. Debido a que todos han pecado, todos se ganan las terribles consecuencias del pecado. Un gran abismo separa a los pecadores de Dios. Ahogándose en las profundidades del pecado, el hombre no puede salvarse. Sólo puede clamar a Dios por un salvador. ¿Qué respuesta dará Dios?

POR MEDIO DE CRISTO

Siendo justo, Dios no está obligado a salvar a los pecadores. Solamente los inocentes, los que obedecen perfectamente la ley de Dios, merecen las bendiciones de la salvación. Desde este punto de vista, TODOS están condenados, por cuanto TODOS han pecado. Sin embargo, Dios no solamente es justo, sino también es amante y misericordioso (Rom. 11:22; 1 Jn. 4:8).

Dios «no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 Ped. 3:9). «Quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim. 2:4). ¿Cómo, entonces, puede Dios ser justo al demandar la perfecta obediencia y castigar a los pecadores y al mismo tiempo ser misericordioso, ofreciendo la salvación?

Dios nos da la respuesta por medio de Jesucristo. «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Jn. 3:16). Solamente Cristo está calificado para ser el mediador del hombre en su anhelo de ganar las bendiciones de la salvación (1 Tim. 2:4-6). Solamente por Cristo puede el hombre acercarse a Dios de una forma aceptable (Jn. 14:6; Col. 3-17). Su sacrificio en la cruz es suficiente para salvar al hombre del castigo eterno por su pecado (Heb. 7:22; 10:14). Pero, ¿de qué forma da Dios la salvación que es por medio de Jesucristo?

DIOS PERDONA POR CRISTO

Dios puede perdonar al pecador porque Jesús llenó los requisitos establecidos por la ley para la perfecta obediencia y para el castigo del pecado. Todo pecador merece el castigo, pero Jesús vivió la vida perfecta que el hombre no puede vivir (1 Ped. 2:21, 22), y así se vivió el único hombre que no merecía el castigo por el pecado. No obstante, Cristo murió en la cruz como criminal, y así, en realidad sufrió injustamente el castigo por el pecado. ¿Por qué?

Era el plan de Dios desde la fundación del mundo dar a su propio Hijo como sacrificio perfecto requerido por la justicia divina para el perdón del pecado (1 Ped. 1:18-20; 1 Timoteo 2:5, 6). Cristo sufrió, no por sus propios pecados, sino por los nuestros. El llevó nuestras culpas «en su cuerpo sobre el madero» (1 Ped. 2:24), y «padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios» (1 Ped. 3:18). Dios lo hizo pecado por nosotros, «al que no conoció pecado», para que nosotros pudiéramos llevar el nombre de «justo» en él (2 Cor. 5:21). Por ello, en Cristo «tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados» (Efe. 1:7). ¡Qué rico don! Dios ofrece al hombre pecador la justicia que Cristo ha ganado. Jesús sufrió en esta vida para que nosotros pudiéramos escapar del sufrimiento de la vida venidera. De esta manera Jesús llena la justicia y la misericordia de Dios.

EL DESEO Y EL PODER

Dios también da al hombre el deseo y el poder de vencer al pecado en su vida. La muerte voluntaria de Jesús en la cruz demuestra el inmenso amor de Dios al permitir que su unigénito sufriera y muriera por los pecadores (Rom. 5:8). En realidad, son muy contados los hombres que darían su vida por sus amigos; pero mucho menos por sus enemigos. El amor expresado en el sacrificio de Cristo atrae a los hombres hacia Dios (Jn.12:32), y les produce el anhelo de devolver ese amor: «Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero» (1 Jn. 4:19).

Además de ofrecer al hombre el deseo, Dios también nos muestra la manera de vivir al margen del pecado. La vida inmaculada de Cristo nos brinda un ejemplo perfecto y viviente (1 Ped. 2:21, 22). Por medio de la Biblia Dios revela al hombre esta perfecta forma de vivir (2 Tim. 3:16, 17). Asimismo, Dios ha enviado a su Espíritu Santo para ayudar y fortalecer a los cristianos a vivir una vida de rectitud (Rom. 8:26, 27; Efe. 3:16), y él promete que proveerá un camino de escape para cada tentación (1 Cor. 10:13).

BENDICIONES EN ESTA VIDA

Siguiendo la vía de verdad como está revelada en la Biblia, el hombre hallará que «la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera» (1 Tim. 4:8). En esta vida Dios no solamente da a los cristianos las bendiciones espirituales (Efe. 1:3), sino también las terrenales. Los salvos conocen la verdadera felicidad (Mat. 5:3-11) y tienen la promesa de que las necesidades de esta vida les serán suplidas (Mat. 6:33). Dios les asegura que el fruto de sus vidas piadosas hará del mundo un lugar mejor (Gál. 5:22, 23). El nos ayudará a cultivar las características que darán fin a toda malicia, odio y opresión. De esta forma el promete que las personas justas serán una bendición a las naciones del mundo (Prov. 14:34).

LA VIDA ETERNA

Las bendiciones de la salvación son aún más grandes en la vida venidera. Por medio de la resurrección de Cristo, los salvos se regocijan en la bendita seguridad de una vida interminable en el cielo (1 Ped. 1:3-5; Jn. 5:28, 29). Si Jesús hubiera quedado en la tumba, si hubiera sucumbido al enemigo, o sea la muerte, la esperanza del cristiano hubiera muerto con él (1 Cor. 15:17-19). Pero, como Cristo resucitó, los seguidores fieles tienen la seguridad de que serán igualmente resucitados a la gloria inmortal (1 Cor. 15:51-54). Pablo nos asegura de que «las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse» (Rom. 8: 18).

Dios nos otorga la plena salvación por medio de Jesucristo. Dios nos da el perdón, el poder de vencer al pecado, bendiciones innumerables en esta vida y la vida eterna en el tiempo venidero. ¡Qué maravillosa bendición! La salvación, en verdad, tiene más valor que todas las riquezas, glorias y placeres de este mundo (Mat. 16:26; Heb. 11:25, 26).

CONCLUSION

Todo hombre necesita la salvación porque todos han pecado, y sin el Salvador, quedan bajo las consecuencia graves del pecado. Dios, en su infinito amor por los pecadores desamparados, provee la salvación por medio de Jesucristo. Este vivió una vida perfecta que nosotros no podemos vivir, murió para pagar el precio que nosotros no podemos pagar, y resucitó para darnos la esperanza que no merecemos. En Cristo el hombre halla la salvación plena y gratuita; encuentra el perdón de sus pecados, el poder de vencer al pecado, y las maravillosas bendiciones en la tierra y en el cielo, ahora y para siempre. La salvación es en verdad, «don de Dios» por Cristo, nuestro Señor (Efe. 2:8). Tal salvación tiene un valor incalculable.

Las Sagradas Escrituras nos dicen que Cristo invita a todo hombre a que acepte el don de la salvación (Mat. 11:28-30). La próxima lección mostrará como el hombre puede aprovecharse de este maravilloso don de Dios.

 


Cuestionario

¿Le gustaría repasar lo que ha leido?. Marque un botón en cada expresión que es la frase más correcta. Las respuestas al final.



1. Este apartado trata de…

La autoridad en la religión.

La gran oferta de Dios.

El contenido de la Biblia.

2. La palabra que expresa la necesidad del hombre para la salvación es …

Pobreza

Pecado

Tristeza.

Ignorancia.

3. El pecado es la transgresión de…

La tradición de la iglesia

La ley de Dios

La «revelación moderna».

4. El origen del pecado es el deseo egoísta del hombre de …

Amar a su prójimo

Servir a Dios

Gratificarse a sí mismo.

5. El pecado empieza con …

Una palabra pecaminosa.

Una acción pecaminosa.

Un pensamiento pecaminoso.

6. Nosotros pecamos activamente cuando…

Hacemos lo que Dios ha prohibido.

Hacemos lo que Dios ha mandado.

No hacemos lo que Dios ha mandado.

7. Si rehusamos hacer lo que Dios ha mandado, nosotros …

Hacemos bien.

Pecamos activamente

Pecamos pasivamente.

8. Uno se hace pecador al cometer …

Muchos pecados «veniales» (leves).

Un pecado «mortal» (grave).

Cualquier pecado.

9. ¿Cuántos han pecado?

La mayoría.

Pocos.

Todos.

10. El hombre que peca a causa de su ignorancia de voluntad de Dios será …

Justificado.

Inocente.

Culpable ante Dios.

11. Los hombres moralmente buenos …

No necesitan de un salvador.

Necesitan de un salvador.

Serán salvos por sus méritos morales.

12. Tanto en casos de la ley civil como de la ley divina, la justicia demanda que los transgresores sean …

Tolerados.

Libertados

Castigados.

13. La consecuencia del pecado de Adán que afecta a todo ser humano es …

La muerte espiritual.

La muerte física y las tribulaciones de esta
vida.

14. El hombre muere espiritualmente a causa de …

El pecado de Adán.

El pecado de sus padres.

Su propio pecado.

15. Los niños son …

Culpables de pecado.

Puros y salvos

16. La muerte espiritual es…

La muerte del espíritu de uno.

La separación de Dios.

La destrucción de los espíritus
malvados.

17. En esta vida el pecado personal …

Nos separa de las bendiciones de Dios

Nos trae la felicidad

No causa nada.

18. ¿Cuál es la causa de la mayoría de las miserias e injusticias del mundo?

Los sistemas políticos.

El destino o la suerte.

El pecado personal.

19. Para la vida venidera el pecado personal trae …

Felicidad.

Castigo eterno.

Descanso y sueño.

20. Todo hombre, entonces, …

Necesita del salvador.

No necesita de un salvador.

Es su propio salvador.

21. La salvación se ofrece por …

El hombre.

Un ángel.

Dios.

22. Dios es …

Solamente justo.

Misericordioso solamente.

Tanto justo como misericordioso.

23. En cuanto a los pecadores, Dios quiere que …

Todos se pierdan.

Todos sean salvos.

Algunos se salven.

24. A causa del amor de Dios para con los pecadores, El envió a la tierra a …

María.

Su Hijo.

Un ángel.

25. ¿Cuántos mediadores hay entre Dios y el hombre?

Dos: Jesús y María.

Muchos: Jesús, María y los santos
difuntos.

Uno sólo: Jesucristo.

26. Uno viene a Dios por medio de…

María.

Los santos.

Jesús.

27. Todo lo que hace el cristiano (orar, adorar, etc..) debe hacerse en el nombre de …

María.

María o Jesús.

Jesucristo solamente.

28. Cristo vivió …

Una vida perfecta.

Una vida imperfecta.

Una vida escandalosa.

29. Cristo murió en la cruz para pagar el precio de …

Sus propios pecados.

Nuestros pecados.

Los pecados de los apóstoles.

30. La vida, muerte y resurrección de Cristo satisface la …

Misericordia divina solamente.

Justicia divina solamente.

Misericordia divina y la justicia divina.

31. Dios da al cristiano la justicia que…

El cristiano mismo ha ganado.

Nadie ha ganado.

Cristo ganó.

32. ¿Cuál de las siguientes cosas acepta Dios como el precio de la redención (o rescate) en cuanto a nuestra salvación se refiere?

El oro y la plata.

Las buenas obras de los cristianos.

La sangre de Cristo.

33. ¿Cuántas veces tuvo Cristo que morir para salvar al hombre de su pecado?

Varias veces.

Ni una vez.

Una vez.

34. El amor demostrado en el sacrificio de Cristo da al hombre …

El deseo y el poder de vencer todo pecado.

Un sentimiento de debilidad hacia el pecado.

Un deseo de pecar más.

35. La vida perfecta de Cristo, la Biblia, el Espíritu Santo y la providencia de Dios ayudan al hombre a …

Pecar más.

Sentirse débil en tiempo de tentación.

Vencer el pecado.

36. Las bendiciones de la salvación se aprovechan …

Solamente en la vida venidera.

Solamente en esta vida.

En tanto la vida presente como en la venidera.

37. Las bendiciones de la salvación son …

Solamente espirituales.

Solamente físicas.

Tanto espirituales como físicas.

38. La vida del cristiano ha de hacer del mundo …

Un lugar peor.

Un lugar mejor.

Un lugar igual al presente.

39. Puesto que Jesús resucitó de la muerte, los cristianos tienen …

Una esperanza de una vida interminable en los cielos.

Una esperanza para esta vida solamente.

Ninguna esperanza.

40. Puesto que Jesús resucitó de la muerte, los cristianos. …

No resucitarán.

También serán resucitados.

Vivirán para siempre en la tierra.

41. Las bendiciones en la vida venidera son …

Inferiores a las del presente.

Muy superiores a las del presente.

Iguales a las del presente.

42. El don de la salvación de Dios es …

Más valioso que todas las riquezas del mundo.

Menos valioso que todas las riquezas del mundo.

De igual valor a él de todas las riquezas del
mundo.

43. ¿A quién invita Cristo a aceptar la salvación?

Solamente a los justos.

A pocas personas elegidas.

A toda persona dispuesta a aceptarla.

Respuestas: [01] = «b»; [02] = «b»; [03] = «b»; [04] = «c»; [05] = «c»; [06] = «a»; [07] = «c»; [08] = «c»; [09] = «c»; [10] = «c»; [11] = «b»; [12] = «c»; [13] = «b»; [14] = «c»; [15] = «b»; [16] = «b»; [17] = «a»; [18] = «c»; [19] = «b»; [20] = «a»; [21] = «c»; [22] = «c»; [23] = «b»; [24] = «b»; [25] = «c»; [26] = «c»; [27] = «c»; [28] = «a»; [29] = «b»; [30] = «c»; [31] = «c»; [32] = «c»; [33] = «c»; [34] = «a»; [35] = «c»; [36] = «c»; [37] = «c»; [38] = «b»; [39] = «a»; [40] = «b»; [41] = «b»; [42] = «a»; [43] = «c»;


COMO ACEPTAR LA SALVACION

En las lecciones anteriores hemos aprendido que el hombre está perdido en pecado, pero que él puede recibir el inefable don de la salvación de Dios por medio de Jesucristo.

La Biblia dice que Cristo murió por todo hombre (1 Jn. 2:2) y que Dios desea que todos sean salvos (1 Tim. 2:4). Entonces, ¿son todos salvos? Cristo nos contesta, diciendo: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mis Padre que está en los cielos» (Mat. 7:21). Aunque Dios libremente ofrece la salvación, el hombre, según esta afirmación de Cristo, tiene que hacer algo para recibir este regalo. Así que, la pregunta más importante que el hombre puede hacerse es: «¿Qué debo hacer para ser salvo?».

ACEPTAR POR SOMETERSE

La Biblia nos señala que la salvación requiere la sumisión absoluta. Jesús dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame» (Luc. 9:23). El hombre, siendo incapaz de salvarse a sí mismo, tiene que someterse al Salvador. La sumisión significa un rendimiento total a Cristo, colocándolo en el lugar principal, antes que la familia, los amigos o el negocio; en una posición superior a todas las cosas de esta vida (Luc. 14:26). Pablo sufrió la pérdida de todo «a fin de ganar a Cristo» (Fil. 3:8). La sumisión del hombre moderno a Cristo tiene que ser igual de completa. Jesús advierte que hay que «contar los gastos» de la salvación (Luc. 14:.25-33). Sin embargo, a quien realmente contempla el gran valor de la salvación, le parecerá que la parte que tiene que pagar el hombre en todo esto es muy pequeña (Rom. 8:18). Entonces, otra pregunta importante es: «¿Cómo puede uno someter su vida al Maestro?» El Nuevo Testamento contiene muchos ejemplos de personas que fueron confrontadas con esta pregunta y que recibieron la respuesta divina.

ACEPTAR POR FE

Somos salvos por fe, pero ¿qué clase de fe? «Fe» primeramente significa creencia o una convicción. Para ser salvo hay que estar convencido de que Dios existe y que bendice al que le busque (Heb. 11:1), pero esta fe no salva a uno. Muchos reconocen a Dios y hasta le piden pero no le hacen caso. Jesús dijo, «Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis» (Jn. 8:24). Pero solo creer que Cristo es quién el dice que es tampoco salva a uno. La fe que salva es algo más que una creencia intelectual en la existencia de Dios o de su Hijo Jesús. Los diablos creen en Dios y conocen el poder de Cristo (Sant. 2:19; Mat. 8:28, 29), y no obstante, ellos no son salvos. Hasta creer en Jesús, el cual murió por nuestros pecados y fue resucitado de la muerte no le salva a uno. «Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no le confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombre que la de Dios» (Jn. 12:41-43). Seguramente esta fe no les aprovechó en nada. Nuestra fe proviene de estudiar la evidencia que presenta la Palabra de Dios (Rom. 10:17). Se basa en la evidencia de testigos oculares confiables, los cuales escribieron su testimonio acerca de la vida, los milagros y las enseñanzas de Jesús en las Sagradas Escrituras (Jn. 20:31). Es una fe que entiende que no nos podemos salvar por lo bueno que somos y que la salvación es por gracia, es un don que nunca podremos merecer: «Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: no por obras, para que nadie se glorie» (Efe. 2:8, 9). El hombre pecador no puede salvarse a sí mismo, ni aún con una vida perfecta de buenas obras (Tít. 3:5). Por el contrario, él tiene que confiar en la gracia de Dios como se demuestra en la vida perfecta y la muerte de sacrificio de Cristo (Rom. 4:22-25, 5:8, 9). Sí, con nuestro intelecto y nuestro corazón creemos todo esto, pero todavía falta algo.

LA FE QUE SALVA

¿Qué, pues, constituye la fe que salva? Fe en este sentido significa la confianza de aceptar activamente dónde la evidencia nos lleva. Uno se entrega a la fe. La clase de fe que es necesaria para la salvación se describe por Pablo como la «fe que obra por el amor» (Gál. 5:6). La fe que salva, entonces, incluye verdadero amor por Cristo y confianza activa en El como el Salvador. Una fe inmóvil es una fe muerta como dijo Santiago «es muerta en sí misma» (Sant. 2:17). Santiago no habla de obras meritorias sino de expresiones de una fe viva, demostrada y completa. La fe verdadera se ve. Cristo nunca premió una fe muerta, sino sólo la fe viva que se descubre por lo que hace. Es como Jesús dijo: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mat. 7:21). La fe que salva, entonces, incluye la creencia de la verdad, el amor para con Dios y la confianza activa en Cristo para la salvación. El hombre manifestar activamente su fe en Cristo cuando se rinde.

EL ARREPENTIMIENTO

El hombre se rinde a Cristo se arrepienta. Jesús comisionó a sus apóstoles a predicar «el arrepentimiento y la remisión de pecados» (Luc. 24:47). Ellos, en su turno, enseñaron que el arrepentimiento tenía que anteceder al perdón de pecados (Hech. 2:38, 3:19). Sin el arrepentimiento el hombre está perdido y perecerá (Luc. 13:3; Mat. 11:20-24). Sin embargo, Dios no quiere que «ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 Ped. 3:9). Por eso, El manda a «todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan» (Hech. 17:30).

Los diccionarios del griego, idioma en el cual fue escrita la Biblia, definen el arrepentimiento como un cambio de mente, repensar las cosas (Re = otra vez; pent = pensar). Este cambio de mente no es simplemente tener fe, porque los judíos que creyeron que Jesús todavía tuvieron que arrepentirse (Hech. 2:36-38), cosa que es más que mera actividad mental. Sentían doloridos de corazón, tristes por lo que habían hecho y su tristeza los guiaba al arrepentimiento, a entregarse, a rendirse al Salvador (Rom. 2:4; 2 Cor. 7:10).

El arrepentimiento es el acto de fe por el cual el hombre cambia su mente acerca de su vida pasada de pecado, y resuelve vivir para Cristo en el futuro (Hech. 26:19, 20).

Hablando negativamente, uno se arrepiente cuando decide dejar la vida de desobediencia a Dios, tal como hicieron los de Nínive, capital de Asiria, «a la predicación de Jonás», quien era un profeta de Dios (Jn. 3:8-10; Mat. 12:41). Un empleado que está robando a su patrón se arrepiente cuando decide no robar más y hasta devuelve lo que robaba. Uno que está cometiendo fornicación se arrepiente cuando deja de fornicar y uno que está mintiendo se arrepiente cuando se propone en su corazón no volver a decir otra mentira. Hablando positivamente, el arrepentimiento es la acción de tornarse a Cristo, decidiendo hacer su voluntad en todo y aceptando la responsabilidad de la vida cristiana en su totalidad (Mat. 21:28-32). El arrepentimiento, entonces, es la decisión de dejar de pecar y comenzar a seguir a Cristo, hasta dondequiera que la senda llegue. En el arrepentimiento uno decide pagar el precio de la sumisión absoluta a Cristo.

Como resultados, el arrepentimiento produce «obras del arrepentimiento» (Hech. 26:20; Mat. 3:8), convirtiéndole a uno en una mejor persona, empleado, patrón, esposo o esposa, hijo o padre, vecino, ciudadano, y últimamente haciendo una nación y un mundo mejor. El arrepentimiento verdadero es activa, es un cambio de mente que da por resultado un cambio de vida.

LA CONFESION

Después que decide someterse a Cristo en fe y en arrepentimiento, el hombre demuestra su fe cuando confiesa o declara su creencia en Jesús como el Hijo de Dios. Pablo dijo: «Con el corazón se cree, para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación» (Rom. 10:9, 10). La confesión mencionada es una proclamación pública de la fe, y antecede la salvación. Pablo también habló de la «buena profesión» que Timoteo hizo «delante de muchos testigos» (1 Tim. 6:12, 13). Durante el primer siglo los hombres confesaron su fe en Cristo a gran to. Algunos que creyeron en Jesús no quisieron confesarlo por temor a la persecución (Jn. 12:42, 43; 9:22). En algunos países aún hoy en día los que confiesan a Cristo sufren la pérdida económica, social y, a veces, el maltrato físico. Pero uno no puede rendirse a Cristo y ser un discípulo en secreto. En el juicio Cristo negará a aquellos que no le confiesan públicamente (Mat. 10:32, 33).

EL BAUTISMO

Los ejemplos de conversión en el libro de los Hechos indican que los que creían en Cristo fueron bautizados inmediatamente. Una familia fue bautizada la «misma hora de la noche», la cual era después de la media noche (Hech. 16:25-33). Otro hombre, al oír el evangelio por primera vez, en ese mismo momento quiso ser bautizado (Hech. 8:35-38). Estos ejemplos nos señalan que los creyentes sintieron una urgencia en el asunto del bautismo. Pero, ¿por qué? La Biblia nos muestra claramente la relación existente entre el bautismo y la salvación.

EL BAUTISMO BIBLICO

(1) Para recibir el perdón de pecados uno tiene que ser bautizado. Pedro dijo a los judíos que creyeron en Cristo que tenían que arrepentirse y ser bautizados «para el perdón de vuestros pecados» (Hech. 2:38). Al Apóstol Pablo, llamado Saulo de Tarso antes de su conversión, le fue ordenado: «Levántate, bautízate y lava tus pecados» (Hech. 22:16).

(2) Para ser salvo del castigo por los pecados pasados uno tiene que ser bautizado. Cristo dijo: «El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere será condenado» (Mar. 16:16). Este versículo nos enseña que para ser condenado solamente hay que cumplir un solo requisito: no creer. Pero, para ser salvo es necesario cumplir con dos requisitos: creer y ser bautizado. Pedro dijo que «el bautismo nos salva» de la misma manera en que salvó a Noé por las aguas del diluvio (1 Ped. 3:20, 21) separándolo del mundo malvado y de su destrucción. Así el bautismo nos separa del pecado y de su consecuencia mayor, la muerte espiritual. Esto no significa que es el agua lo que nos salva. ¡De ninguna manera! La salvación se nos ofrece gratuitamente por la gracia de Dios mediante el sacrificio de Cristo. Pedro mismo dijo: «El bautismo nos salva … por la resurrección de Cristo» (1 Ped. 3:21). El bautismo nos salva por lo que simboliza: la muerte, la sepultura y la resurrección de Cristo (Rom. 6:3, 4). El bautismo expresa la fe del hombre en la obra de Dios porque al bautizarse uno resucita con Cristo «por la fe en la operación de Dios» (Col. 2:12). El bautismo salva a los pecadores de la misma manera en que el lavarse dio vista al ciego (Jn. 9:1-7). Jesús mandó al ciego que se lavara los ojos en agua para recibir la vista. Por lavarse según el mandamiento de Cristo, él demostró su fe en Cristo; y después de cumplir lo que le había sido ordenado por fe, el ciego fue sanado por el poder de Dios. De igual manera hoy en día uno demuestra su fe en Cristo obedeciendo su mandamiento de ser bautizado, y al hacerlo, Dios, no el agua, lo salva.

3) Uno se bautiza para entrar en Cristo. La salvación está en Cristo (2 Tim. 2:10), pero el hombre tiene que entrar en Cristo para recibir la salvación. Según la Biblia, uno entra en Cristo por bautizarse en Cristo (Rom. 6:3, 4) lo que asimismo le hace miembro de la iglesia. Pues entrar en Cristo es entrar en su cuerpo (1 Cor. 12:13; Col. 1:18).

(4) Nadie puede ser hijo de Dios si no se bautiza. Pablo dijo: «Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo Jesús, de Cristo estáis revestidos. (Gál. 3:26, 27). Es decir, en el bautismo uno se reviste de la justicia de Cristo. En El, Dios nos ve como justos, santos, limpios y perfectos (Rom. 8:1). Se nos cuenta la justicia de Cristo (Rom. 4:5). Este es el nuevo nacimiento del cual Jesús habló a Nicodemo (Jn. 3:3-5). Siendo enseñados por el Espíritu Santo mediante la palabra, nacemos del agua para andar en vida nueva (Rom. 6:3, 4). Por eso, Pablo habla del «lavamiento de la regeneración» y «la renovación en el Espíritu Santo» (Ti. 3:5). En el bautismo uno está separado de la vida antigua de pecado, y comienza la vida nueva en la familia de Dios.

Vemos entonces que el bautismo es esencial para: (1) el perdón de pecados, (2) la salvación del castigo del pecado, (3) la entrada en Cristo, o sea en su cuerpo, la iglesia y (4) comenzar la vida nueva como hijo de Dios.

¿QUE MODO?

Los diccionarios del idioma griego dan la definición del verbo «bautizar» así: zambullir, sumergir. La forma del bautismo bíblico, entonces, es inmersión. La Biblia describe el bautismo como una sepultura y una resurrección (Col. 2:12), el símbolo de la sepultura y resurrección de Cristo (Rom. 6:3, 4). Se ve claramente que el rociamiento o el derramamiento de agua, como modo de bautismo, no simboliza una sepultura. Los ejemplos bíblicos también confirman el bautismo por la inmersión. El bautismo de Juan requirió «mucha agua» (Jn. 3:23). En el bautismo de Jesús, él «subió del agua» (Mat. 3:16). No había necesidad de bajar al río para tener un poco de agua rociada en la cabeza. Cuando Felipe bautizó al eunuco según las instrucciones del Espíritu Santo, «descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó», y después del bautismo, «subieron del agua» y el eunuco «siguió gozoso su camino» (Hech. 8:38, 39). Solamente la inmersión se asemeja al cuadro que nos presentan estos ejemplos del bautismo bíblico.

¿QUIEN ES CANDIDATO?

Un candidato para el bautismo tiene que llenar ciertos requisitos. (1) Tiene que creer en Cristo (Mar. 16:16). El bautismo es un acto de fe, nacido de una buena conciencia (1 Ped. 3:21). Así que los incrédulos y los niños que no pueden creer no pueden calificarse para ser bautizados. (2) Tiene que arrepentirse antes de ser bautizado (Hech. 2:38). Los que no están dispuestos a dejar el pecado y los que no se arrepienten no deben ser bautizados. Los niños no tienen pecado (Eze. 18:20), ni están en peligro de perdición (Mat. 18:3, 10; 19:14). Por eso no necesitan el bautismo, ya que no tienen nada de que arrepentirse ni necesitan el perdón. (3) Tiene que entender el propósito y el modo bíblico del bautismo antes de ser bautizado: que es una inmersión en agua para el perdón de sus pecados y para entrar en Cristo, no en una secta religiosa (Mar. 16:16; Hech. 2:38; Gál. 3:27). Uno que ha sido bautizado con el propósito o del modo erróneo debe ser bautizado otra vez correctamente (Hech. 19:1-5). (4) Uno tiene que demostrar su deseo de someterse a Cristo. La salvación se ofrece «al que quiera» (Apoc. 22:17). Así que uno no puede bautizarse para otro, ni tiene validez el bautismo administrado contra el deseo del individuo (Hech. 2:41). La decisión de ser bautizado es algo que cada persona tiene que hacer por sí misma. ¿Qué día más hermosa, cuando uno se rinde su vida a Cristo? Los ángeles regocijan cuando uno se somete por fe en Cristo, y esta fe activa lo lleva a arrepentirse, a confesar su fe y expresar su fe por someterse al bautismo (Luc. 15:7, 10, 32). ¿Qué día más glorioso?

¿Y DESPUES?

Al cumplir su sumisión inicial a Cristo en el bautismo, el hombre es agregado a la iglesia por el Señor mismo, no por el voto de los miembros (Hech. 2:47; 1 Cor. 12:13); y comienza una vida nueva (Rom. 6:4). Como una criatura nueva (2 Cor. 5:17) el cristiano tiene un amo nuevo, y por consiguiente, una relación nueva de servicio. El empieza su vida nueva por tomar «su cruz cada día» y seguir a Cristo (Luc. 9:23) «andando en sus pisadas» (1 Ped. 2:21). Como dijo o Pablo: «Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí » (Gál. 2:20).

Los cristianos, los miembros del cuerpo de Cristo que es la iglesia, se someten diariamente a Cristo por crecer (2 Ped. 1:5-10) en el carácter que El desea que tengan, adorando a Dios «en espíritu y en verdad» (Jn. 4:24), y produciendo fruto (Jn. 15:2; Rom. 12:1, 2) de buenas obras. Si el cristiano no continúa creciendo espiritualmente su fe fallecerá (Heb. 3:12), y él caerá de la fe, perdiendo su salvación (1 Cor. 10:12; Heb. 6:4-6;10:26-31). Algunos cristianos en verdad cayeron de la gracia de Dios y perdieron la salvación en el tiempo de los apóstoles (Gál 5:4; 2 Ped. 2:22-24).

Estas advertencias del peligro de caer de la gracia no quieren decir que Cristo y Dios demandan de nosotros una vida perfecta y sin pecado, porque nos han revelado que no hay nadie que puede vivir sin pecado (1 Jn. 1:8). Sin embargo, los cristianos tienen que llevar una lucha constante contra el pecado (Efe. 6-10-18). Cuando ellos pecan, tienen que arrepentirse de corazón, confesando y orando a Dios (Hech. 8:22) por medio de su abogado, Jesucristo (1 Jn. 2:1-2), para recibir perdón (1 Jn. 1:9).

Por esto, la persona salvada de sus pecados considera a Cristo y a su iglesia como las cosas más importantes de su existencia (Efe. 3:21; 5:25-27). Con el gozo de la salvación en su corazón, el continuará sometiéndose diariamente a Cristo, trabajando en la iglesia y esperando la gloriosa venida del Señor y el galardón de la vida eterna que recibirán los fieles (Apoc. 2:10; Mat. 25:46).

CONCLUSION

Por medio de esta lección aprendemos que para obtener el don de la salvación de Dios, el hombre tiene que someterse a Cristo de la manera que El ha señalado: (1) Tener una fe genuina en Cristo como el Hijo de Dios; (2) Arrepentirse de sus pecados; (3) Confesar su fe; y (4) Ser bautizado por inmersión en agua para el perdón de pecados. Siendo cristiano, tiene que continuar fiel hasta la muerte en la iglesia del Señor.

Las lecciones venideras hablarán de la vida que el cristiano, el hijo de Dios, tiene que llevar para recibir la corona de vida, la herencia eterna en el día final.


Cuestionario

¿Le gustaría repasar lo que ha leido?. Marque un botón en cada expresión que es la frase más correcta. Las respuestas al final.



1. ¿Quién murió para salvar al hombre?

María.

Cristo.

Pedro.

2. El hombre se rinde a Cristo primeramente por …

El bautismo infantil

La confirmación

La fe.

3. La fe en Jesús descansa en la evidencia de …

Revelaciones modernas

Tradiciones eclesiásticas

La Biblia.

4. Para ser salvo el hombre tiene que creer en …

Jesús como el resucitado Hijo de Dios.

La asunción corporal de María

Los «milagros» de hoy día.

5. El hombre se salva por …

La perfecta obediencia de la ley de Dios.

Fe y confianza en Jesús.

Las obras meritorias.

6. La fe que salva incluye …

Mera aceptación intelectual de los hechos del
evangelio.

Nada de acción.

Verdadero amor y activa confianza en Cristo.

7. La fe sin obras es …

Suficiente para la salvación.

Viva

Muerta.

8. Para la salvación, el arrepentimiento es …

Sin importancia.

Esencial.

Permitido.

9. El arrepentimiento significa una decisión para …

Sentir tristeza por el pecado.

Dejar de pecar y empezar a servir a Cristo.

Dejar la mayoría de los pecados.

Hacer una penitencia.

10. El arrepentimiento es un cambio de mente que da por resultado …

Una vida peor.

Una vida igual a la de antes.

Una vida mejor.

11. En el arrepentimiento uno decide pagar los gastos de …

La completa sumisión a Cristo.

La sumisión parcial a Cristo.

Ninguna sumisión a Cristo.

12. El hombre declara su sumisión primeramente por …

Negar a Cristo.

Confesar su fe en Cristo como el Hijo de Dios.

Hacer buenas obras.

13. Para la salvación, la confesión de fe es …

Esencial.

Sin importancia.

Prohibida.

14. Algunos creyentes en Cristo no lo confiesan por …

Amor a Dios.

Amor a Cristo.

Temor a la persecución.

15. Los que rehusan confesar a Cristo serán …

Bendecidos.

Premiados con el galardón.

Negados por Cristo.

16. Después de creer, el carcelero de Filipos fue bautizado …

Después de estudiar una secta por tres meses.

A la misma hora de la misma noche.

El siguiente mes.

17. El perdón de pecados viene …

Antes del bautismo

Sin el bautismo

Después del bautismo.

18. El que creyere y

No fuere bautizado será salvo.

Fuere salvo será bautizado.

Fuere bautizado será salvo.

19. 1 Pedro 3:21 dice que el bautismo
…

No salva.

Nos salva

20. El bautismo simboliza …

La salvación del hombre.

La muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

Nada.

21. El bautismo expresa la fe del hombre en …

Sus propias obras.

Las obras de un sacerdote.

La obra de Dios.

22. Uno se bautiza para …

Entrar en Cristo.

Mostrar que ya ha entrado en Cristo.

Salir de Cristo.

23. Uno se hace hijo de Dios por fe …

Sin el bautismo.

Por el bautismo.

Solamente.

24. El nuevo nacimiento consiste en …

Solamente el Espíritu.

Solamente el agua.

Agua y Espíritu.

25. Para la salvación, el bautismo es …

Esencial.

Sin importancia.

Sin relación alguna.

26. La palabra griega para bautismo significa …

Rociar.

Derramar.

Sumergir.

27. El bautismo de Juan requirió…

Poca agua.

Mucha agua.

Nada de agua.

28. El bautismo de Jesús y del eunuco consistió en …

Bajar en y subir del agua.

Derramar agua en la cabeza.

Quedarse fuera del agua.

29. La Biblia describe el bautismo como…

Una rociadura.

Un derramamiento.

Una sepultura.

30. ¿Cuál de los siguientes modos son enseñados como el bautismo bíblico por las citas dadas anteriormente?

Derramamiento.

Rociamiento.

Inmersión.

31. El candidato para el bautismo tiene que …

Creer pero no arrepentirse.

Creer y arrepentirse.

No creer.

32. El bautismo es una expresión de …

La fe y la buena conciencia de los padres de uno.

La fe y la buena conciencia de uno mismo.

La fe y la buena conciencia de un sacerdote.

33. Si un apóstol pudiera bautizar a una persona en un minuto ¿cuánto tiempo se necesitaría para que los 12 apóstoles bautizaran a 3.000 personas?

3 días.

20 horas y 20 minutos.

4 horas y 10 minutos.

34. Los infantes …

Heredan el pecado y necesitan ser bautizados.

No heredan el pecado, no pueden creer ni arrepentirse y no necesitan ser bautizados.

No heredan el pecado pero necesitan ser bautizados.

35. Uno que no entiende la enseñanza correcta de la Biblia en cuanto a su bautismo …

Es salvo en tal bautismo.

Necesita ser bautizado bíblicamente.

No necesita hacer nada.

36. Uno debe …

Ser bautizado para otro.

Forzar a otro para que se bautice.

Someterse de buena gana al bautismo.

37. El hombre se rinde a Cristo y recibe la salvación por …

La fe solamente.

El bautismo solamente.

La fe, el arrepentimiento, la confesión y el
bautismo.

38. Después del bautismo el cristiano es …

Una criatura vieja.

Una criatura nueva.

39. Cuando uno se bautiza, el Señor añade uno a …

Una secta.

Una sociedad fraternal.

La iglesia del Señor.

40. Después del bautismo el cristiano se rinde a Cristo …

Nunca más.

Diariamente.

Los domingos.

41. Para someterse diariamente a Cristo, un cristiano tiene que desarrollar …

Buen carácter y malas obras.

Mal carácter y buenas obras.

Buen carácter y buenas obras.

42. Si el cristiano no crece espiritualmente, su fe …

Será aumentada.

Puede disminuir y fallecer.

Siempre tiene que permanecer igual.

43. Los cristianos quienes eran salvos una vez, y después cayeron de nuevo en el pecado, …

Siempre serán salvos.

No pueden ser destituidos de la gracia de Dios.

Han caído de la gracia y han perdido la
salvación.

44. Cristo perdona a un cristiano después de que él …

Se ha arrepentido.

Se ha confesado a un sacerdote.

Ha orado a María.

Respuestas: [01] = «b»; [02] = «c»; [03] = «c»; [04] = «a»; [05] = «b»; [06] = «c»; [07] = «c»; [08] = «b»; [09] = «b»; [10] = «c»; [11] = «a»; [12] = «b»; [13] = «a»; [14] = «c»; [15] = «c»; [16] = «b»; [17] = «c»; [18] = «c»; [19] = «b»; [20] = «b»; [21] = «c»; [22] = «a»; [23] = «b»; [24] = «c»; [25] = «a»; [26] = «c»; [27] = «b»; [28] = «a»; [29] = «c»; [30] = «c»; [31] = «b»; [32] = «b»; [33] = «c»; [34] = «b»; [35] = «b»; [36] = «c»; [37] = «c»; [38] = «b»; [39] = «c»; [40] = «b»; [41] = «c»; [42] = «b»; [43] = «c»; [44] = «a»;


LA VENIDA DE CRISTO

Jesús ya vino una vez para traer la salvación. Estableció su iglesia y reveló su voluntad a través de las Sagradas Escrituras. No obstante, la Biblia dice que Cristo «aparecerá por segunda vez» (Heb. 9:28). ¿Cuándo será esta venida? ¿Cómo vendrá, y por qué? Esta lección nos presentará las respuestas a estas preguntas importantes.

¿CUANDO VENDRA CRISTO?

La Biblia nos revela solamente dos cosas acerca de la segunda venida de Cristo: (1) La certeza de su venida en cualquier momento y (2) La imposibilidad de establecer la fecha de su venida.

PUEDE VENIR EN CUALQUIER MOMENTO

La iglesia de Cristo en cada siglo debe esperar la venida de su Señor en cualquier momento del día o de la noche. Aun en el primer siglo la segunda venida de Cristo fue considerada como cercana. «Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca … el juez está delante de la puerta (Sant. 5:8-9). «El Señor está cerca» (Fil. 4:5). «Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará» (Heb. 10:37). Jesús dijo al apóstol Juan: «He aquí, yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra» (Apoc. 22:12). Obviamente, la iglesia del primer siglo pensó que Cristo podría venir en cualquier momento. Puesto que la venida de Cristo fue considerada cercana en el primer siglo, se debe considerar aún más próxima en esta época moderna.

Pero, ¿cómo ha estado cerca la venida del Señor durante estos 19 siglos pasados? El apóstol Pedro, al contestar las objeciones de los encarnecedores quienes estaban burlándose de la demora del regreso del Señor, da una explicación adecuada: «Para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día» (2 Ped. 3:3-8). El tiempo no es nada para Dios. Los dos mil años desde la promesa de Cristo de regresar a la tierra son como dos días en el calendario de Dios. Tal como debajo de la vasta claridad del cielo una cordillera de altas montañas le parece cercana, así también, en la atmósfera de la fe, el grande y alto acontecimiento del futuro, la venida de nuestro Señor Jesucristo, hace pequeños los demás eventos y parece estar siempre cerca mientras nos acercamos a ello. Sea en el Primer Siglo o en el Siglo XXI, nada es más vívido y completamente consistente con la esperanza del evangelio que la declaración: «Ciertamente vengo en breve» (Apoc. 22:20).

¿SE PUEDE SABER LA FECHA?

Aunque Cristo puede venir en cualquier momento, nadie sabe exactamente cuando El ha de llegar. Jesús dijo claramente: «Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre» (Mat. 24:36). Jesús dijo a sus discípulos más íntimos: «El Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis» (Mat. 24:44). Pablo enseñó que no era necesario discutir la cuestión del tiempo ni de la ocasión de la venida del Señor porque sería «como ladrón en la noche», así de repentina e inesperada (1 Tes. 5:1-3).

A pesar de estas claras advertencias en contra de fijar una fecha para la venida del Señor, los hombres de cada época han pronosticado la hora exacta. Por ejemplo, William Miller, uno de los fundadores del movimiento de los Adventistas del Séptimo Día, predijo que Cristo vendría en el año 1844. Cuando Cristo no vino, él cambió su fecha a 1845. Al fallar esta fecha también, él se rindió de humillación.
Más tarde C.T. Russell, uno de los fundadores de los Testigos de Jehová, predijo que Cristo vendría en 1914. Fallando esta fecha, él cambió la predicción a 1918. J. F. Rutherford, sucesor de Russell, pronosticó en su libro, Millones Nunca Morirán, que el Señor vendría durante su vida. Rutherford ya murió, pero su libro permanece como testimonio a la tontería de tratar de establecer una fecha para la venida del Señor.

Mateo 24:1-36 a menudo se usa por los maestros religiosos para pronosticar el tiempo de la venida de Cristo.
Ellos creen que las guerras, el hambre, los terremotos, etc., mencionados en este pasaje pueden referirse solamente a los tiempos modernos. No obstante, un examen cuidadoso del pasaje muestra que estas señales tratan específicamente del tiempo de la destrucción de Jerusalén en elaño 70 después de Cristo por el ejército romano. (Véase Mateo 24:1, 2, 15-22, y el pasaje paralelo en Lucas 21:20-24.) Jesús declara categóricamente que estas señales habían de cumplirse en la generación a la cual El estaba hablando (Mat. 24:34). Pero, hablando del fin del mundo, cuando El había de venir la segunda vez, dijo que nadie más que el Padre Celestial sabría el día y la hora. El continúa dando enseñanzas sobre cómo debemos velar y estar preparados para su venida en cualquier momento (Mat. 24:42-51; 2 Ped. 3:10-14 13; 1 Tes. 5:1-8 14; 2 Ped. 3:10-14).

Este tipo de vigilia no requiere que pasemos nuestro tiempo observando las nubes, ni que tratemos de calcular el número de los años, meses y días hasta la venida del Señor (1 Tes. 5:1-8). Al contrario, los cristianos deben pasar el tiempo practicando la voluntad de Dios con paciencia, diligencia y constancia, preparándose para el día final (2 Ped. 3:10-14). Pero, ¿cómo sabremos que él ha venido?

¿COMO VENDRA?

Algunos enseñan que la venida de Cristo será en secreto. Por ejemplo, los Testigos de Jehová, después de haber pronosticado el año de 1914 y más tarde 1918 como fechas para la venida de Cristo, al fin decidieron que, en realidad, llegó en 1914, pero que El apareció a pocas personas en secreto. Sin embargo, la Biblia nos enseña que no debemos creer en los rumores de la venida del Señor en secreto (Mat. 24:26).
Jesús explicó más ampliamente este asunto diciendo: «Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre» (Mat. 24:27). El relámpago es algo que todo el mundo puede ver cuando se produce. Así, dijo Cristo, todos verán su venida.

Otros grupos religiosos enseñan que cuando Cristo venga, al principio El va a recoger de manera secreta solamente a sus elegidos. A ésto le llaman el «rapto», cuando la Biblia ni usa esta palabra en ninguna parte ni enseña tal idea. La Biblia no enseña la doctrina de que los cristianos desaparecen y que el mucho va a seguir como si nada ha pasado. Es todo lo contario. «El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo» (1 Tes. 4:16). ¿Le parece esto una venida en secreto»? No. En realidad será como el apóstol Juan dijo: «He aquí que viene con las nubes y todo ojo le verá, y los que le traspasaron» (Apoc. 1:7).
Pero, ¿por qué vendrá Cristo? ¿A qué vendrá?

CRISTO VIENE PARA ENTREGAR EL REINO

Tocante al regreso de Cristo a la tierra, Pablo explicó: «Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia» (1 Cor. 15:24). Así que, Cristo vendrá, no para establecer su reino, como dicen algunos, sino para entregarlo a Dios. Sabemos de los muchos pasajes ya estudiados en lecciones anteriores que Cristo ya está reinando en su reino. En la Sexta Lección vimos que la iglesia y el reino son instituciones idénticas. Cristo estableció su reino en el primer siglo (Mar. 1:15; 9:1; Hech. 2:47, Col 1:13; Apoc. 1:6 9). Por consiguiente, Cristo comenzó a reinar el día de Pentecostés del año de su resurrección cuando su iglesia, o sea su reino, fue establecido.

En segundo lugar, Pablo enseñó que Cristo tenía que reinar hasta que la muerte fuere destruida (1 Cor. 15:25, 26). Pablo también dijo que la muerte será destruida cuando Cristo venga para resucitar a los justos (1 Cor. 15:52-57). Por esto, sabemos que Cristo tiene que reinar antes de su venida, y no después.

Después de la resurrección de Cristo, Dios le puso la su diestra, sobre todo principiado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero» (Efe. 1:20, 21). El permanecerá allí hasta que todos sus enemigos se hayan destruido; hasta entonces El no cesará de reinar (Heb. 1:13). Por esta razón, en esta época Cristo reina «en medio de sus enemigos» (Sal. 110:2), como el «soberano de los reyes de la tierra» (Apoc. 1:5).
El es Rey de reyes y Señor de señores (1 Tim. 6:15).
El ha hecho de los súbditos en su reino (los miembros de su iglesia) «reyes y sacerdotes para Dios» (Apoc. 1:6; 1 Ped. 2:9).
En este sentido, los cristianos se sientan y reinen con Cristo (Efe. 2:6; Apoc. 5:10) por un periodo señalado en Apocalipsis de «mil años», un número simbólico que representa nada más que el período indefinido del reinado de Cristo. Cristo dijo que su reino no era de este mundo (Jn. 8:36), sino que es un reino espiritual, el cual tiene su trono en los corazones de los hombres (Luc. 17:21). Cuando él entregue el reino al Padre en su segunda venida, entonces los fieles reinarán con El en la gloria, no durante mil años, sino para siempre (Apoc. 11:15; 22:5; 2 Tim. 2:12).

CRISTO VENDRA PARA RESUCITAR A LOS MUERTOS

«Vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán mi voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Jn. 5:28, 29). Esta es una promesa de Jesucristo. Pablo también confirmó esto en Hechos 24:15, diciendo: «Ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos». Es obvio aquí que hay una sola resurrección y no dos. Hay teorías religiosas en cuanto a dos resurrecciones, una de los justos y otra de los injustos, pero el lenguaje claro y explícito de varios pasajes nos enseña lo contrario. Otro punto tocante a la resurrección de los muertos se nota en 1 Tesalonicenses 4:16, 17, donde Pablo nos explica que primero los muertos fieles en Cristo serán resucitados y «luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire». Este texto en ningún momento niega la resurrección general. En otro texto Pablo dice que los cuerpos resucitados de los justos no serán cuerpos naturales, o sea físicos, sino cuerpos espirituales o celestiales (1 Cor. 15:42-53). Pablo declara enfáticamente que los cuerpos resucitados no serán compuestos de carne y sangre (1 Cor. 15:50). Tenemos que decir con el apóstol Juan: «Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a é1» (1 Jn. 3:2). ¿Pero, ¿por qué resucitará Cristo a los muertos?

VENDRA PARA JUZGAR

Cristo vendrá para resucitar a los muertos y ejecutar el juicio final sobre todo hombre. «Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo . . . se doblará toda rodilla . . . de manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí» (Rom. 14:10-12).

La base del juicio de Cristo serán las acciones de cada uno en esta vida. «Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo» (2 Cor. 5:10). Después de pasar de esta vida, ya no hay oportunidad para cambiar el resultado del Juicio.
También notamos que cada uno tiene que responder por sus propias acciones. En Apocalipsis 20:13 vemos un cuadro del juicio que nos presenta esta idea: «Fueron juzgados cada uno según sus obras». No hay mención alguna en la Biblia de que seremos juzgados conforme a las obras, méritos o oraciones de otra persona.

Puesto que el hombre será juzgado según los hechos de su vida personal, nada pueden hacer las personas vivas para ayudar al difunto. La Biblia no habla de un período breve de sufrimiento para purgar los pecados ni de la posibilidad de cambiar más tarde el destino eterno del alma. Al contrario, las Escrituras nos enseñan que «está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» (Heb. 9:27).

En el juicio final Cristo separará a los justos de los injustos, «como el pastor aparta las ovejas de los cabritos» (Mat. 25:31, 32). A los inicuos Cristo dirá: «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» (Mat. 25:41).

La Biblia nos indica que el lugar de castigo eterno será un infierno de fuego, una condición comparable con la aflicción más dolorosa de esta vida (Mat. 5:22; 10:28).

El infierno de los condenados será tan eterno como será el cielo para los justos. Los malos, dice la Escritura, sufrirán «castigo eterno» (Mat. 25:46), «el fuego que no puede ser apagado» (Mar. 9:43). Los que sean lanzados al infierno, un lago «de fuego y azufre», serán atormentados «día y noche por los siglos de los siglos» (Apoc. 20:10).

Cristo mandará a sus seguidores fieles que entren en el cielo para recibir su eterna recompensa. Algunos dicen que no todos los justos tienen la esperanza de este cielo.
Dicen que pocos entrarán en el cielo, mientras los demás fieles pueden esperar solamente una existencia en un mundo renovado, donde ellos continuarán su vida en su aspecto físico, pero mucho más elevada y bendita.
En contraste, la Biblia declara que este universo será completamente destruido. «Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas» (2 Ped. 3:10-11). No hay cita alguna en la Biblia donde se menciona que Cristo pondrá su pie en la tierra en la ocasión de su segunda venida, sino que Pablo nos explica que «seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire, y ASI ESTAREMOS SIEMPRE con el Señor» (1 Tes. 4:17). Cristo también niega que habrá matrimonio después de la resurrección (Mat. 22:30; Luc. 20:34-36). Hay solamente una esperanza, un hogar de promesa para los fieles, y éste está en «los cielos» (1 Ped. 1:3-4).

Cristo dirá a los justos: «Venid benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo» (Mat. 25:34). En este tiempo, los salvos entrarán en el cielo; Dios les enjugará toda lágrima, y quitará todo dolor, tristeza y muerte (Apoc. 21:4). Este nuevo hogar eterno se describe en términos de los más preciosos tesoros que la mente humana puede imaginar.

La gloria, hermosura y pureza del cielo, y una eternidad en la presencia de Dios son las bendiciones que su pueblo espera mientras le sirve aquí con paciencia y perseverancia (Apoc. 21:16-21).

CONCLUSION

Aunque nadie pueda fijar una fecha determinada, la venida de Cristo es más cierta que la salida del sol de mañana. Este evento podría ocurrir mañana o dentro de los siguientes cinco minutos, pero en cualquier momento en que ocurra, tenemos que estar velando y preparados para recibirle.

Ahora Dios ofrece la salvación a todos.
Más tarde, cuando Cristo venga, El abre el cielo solamente a los que ya están salvos. Hoy en día el evangelio de Cristo es gratuito a todos los que quieren obedecer los mandamientos del Señor. Mañana, cuando las puertas del cielo sean abiertas para los redimidos, los que han obedecido entrarán, pero los rebeldes verán estas mismas puertas cerradas ante sus ojos, sin ellos poder entrar (2 Tes. 1:8; Mat. 25:10; Apoc. 21:8, 27).


Cuestionario

¿Le gustaría repasar lo que ha leido?. Marque un botón en cada expresión que es la frase más correcta. Las respuestas al final.



1. La iglesia primitiva creyó que la segunda venida de Cristo …

No podría ocurrir durante su generación.

Estaba cerca y podría ocurrir en cualquier momento.

Nunca ocurriría.

2. La «proximidad» de la venida del Señor aún después de veinte siglos se explica por la declaración de Pedro de que …

El Señor retarda su promesa.

La venida de Cristo no estaba «cerca» en el primer siglo.

Con el Señor mil años son como un día.

3. Jesús dijo que su venida sería en un tiempo …

Conocido por los apóstoles.

Desconocido por los inicuos.

Desconocido por todos, excepto por el Padre Celestial.

4. La constante «proximidad» de la venida de Cristo indica que la iglesia debe estar atenta y preparada …

Solamente en el primer siglo.

Solamente en el Siglo XXI.

En cada siglo.

5. El tipo de vigilia que Cristo desea de parte de los cristianos es que pasen el tiempo …

Mirando el cielo, descuidando el trabajo y la familia.

Tratando de calcular los tiempos y las ocasiones de la venida de Cristo.

Viviendo diligentemente la mejor vida posible enpreparación para su venida.

6. La Biblia dice que los hombres …

Deben creer en la venida de Cristo en secreto.

No deben creer en la venida de Cristo en secreto.

7. La venida de Cristo para recoger a sus elegidos …

Ocurrió en secreto en el año 1914.

Ha de ser presenciada por los justos solamente, en un éxtasis privado.

Será vista por todos, de toda nación, los justos y los inicuos.

8. Cristo vendrá para …

Establecer su reino en la tierra.

Entregar el reino al Padre Celestial.

Morir de nuevo.

9. El reino de Cristo …


Fue establecido en el primer siglo de la Era Cristiana.


No se ha establecido todavía.


Fue establecido en el año 1914.

10. El reinado de Cristo durará hasta que el último enemigo se haya destruido, el cuales …

La vida.

El pecado.

La muerte.

11. La muerte, el último enemigo de Cristo, será destruida …

Mil años después después del rapto de la iglesia.

A la segunda venida de Cristo, cuando resuciten todos los muertos.

Antes de la resurrección de los justos.

12. Puesto que Cristo reinará hasta (o sea, antes de) la destrucción de su último enemigo, tenemos que concluir que Cristo …

Está reinando hoy en día, antes de su segunda venida.

No reinará hasta después de su segunda venida.

Ya ha terminado su reinado.

13. En esta presente época, Cristo …

Está reinando como Rey de reyes y Señor de señores.

No está reinando todavía.

14. Jesús dijo que su reino en la tierra había de ser un reino …

Material, con mucho poder y fuerza física.

Espiritual, no de este mundo, sino del mundo de justicia que mora dentro del hombre.

15. Después de que Cristo haya entregado el reino al Padre, los cristianos reinarán con Dios y Cristo …

Por mil años.

Por los siglos de los siglos, o sea, para siempre.

Por un corto período de tiempo.

16. Los muertos inicuos que estaban castigados en los tiempos antiguos …

No serán resucitados.

Serán resucitados para el juicio.

17. Todos los muertos, tanto los justos como los inicuos, serán resucitados …

A la misma hora, en una sola resurrección.

En dos resurrecciones distintas separadas por mil años.

Nunca.

18. En la resurrección de los justos …

Tendrán cuerpos físicos o naturales.

No tendrán cuerpos.

Tendrán cuerpos espirituales o celestiales.

19. Cristo ejecutará el juicio sobre …

Algunos de los inicuos.

Los inicuos solamente.

Todo hombre, tanto los inicuos como los justos.

20. Todo hombre, sea bueno o malo, será juzgado según los hechos …

Que él mismo haya ejecutado durante su propia vida.

Que otros hayan hecho en pro de él después de su muerte.

Que se hagan por su espíritu después de su muerte.

21. Después de la muerte, el espíritu de un hombre malvado …

Puede ser purgado de sus pecados por un corto período de sufrimiento.

Puede ser ayudado por las misas de los sacerdotes.

Entra en un estado del cual no hay escape, y en el cual no hay consuelo.

22. Por esto, entendemos que después de la muerte el destino del hombre …

Puede ser cambiado por las acciones de sus amigos y familiares.

Está sellado eternamente, sólo esperando el juicio final.

23. Después que Cristo haya separado a los justos de los inicuos, El mandará a los inicuos …

A sus sepulturas en paz.

Al cielo.

Al infierno, un lugar de castigo severo.

24. El castigo de los inicuos será …

Un corto período de dolor.

La muerte física solamente.

Tormento sin fin.

25. Cuando Cristo venga la segunda vez, el presente universo material …

Continuará lo mismo que hoy.

Será quemado y disuelto.

Será purgado con fuego, pero no será destruido.

26. La Biblia describe la recompensa de los justos como …

Dos esperanzas: una en el cielo para unos pocos, y la otra en la tierra para las demás personas justas.

Una sola esperanza: un hogar celestial y eterno, una mansión espiritual reservada en el cielo.

Una vida feliz en la tierra por mil años.

27. Cuando Cristo venga otra vez …

Establecerá su trono en la tierra.

Se reunirá con los justos en el aire.

Se reunirá con los justos en la tierra.

28. Después de la resurrección los hombres …

Seguirán contrayendo los matrimonios como en la tierra.

No serán casados, sino serán como los ángeles.

29. Cuando Cristo venga otra vez, los justos tendrán …

La recompensa de un reino eterno de gloria, hermosura y pureza en el cielo.

El tormento del infierno.

Una eternidad de no existencia.

Respuestas: [01] = «b»; [02] = «c»; [03] = «c»; [04] = «c»; [05] = «c»; [06] = «b»; [07] = «c»; [08] = «b»; [09] = «a»; [10] = «c»; [11] = «b»; [12] = «a»; [13] = «a»; [14] = «b»; [15] = «b»; [16] = «b»; [17] = «a»; [18] = «c»; [19] = «c»; [20] = «a»; [21] = «c»; [22] = «b»; [23] = «c»; [24] = «c»; [25] = «b»; [26] = «b»; [27] = «b»; [28] = «b»; [29] = «a»;


Scroll al inicio