Al principio…
piensas que podrás con ello.
Te dices:
«Pasará.»
Y sigues.
Un día más.
Una semana más.
Pero hay dolores…
que no desaparecen
porque aprendamos
a vivir con ellos.
Se quedan.
Y empiezan a ocupar
lugares que antes
estaban llenos de otras cosas.
Una conversación.
Un momento de silencio.
La noche.
Y vuelven.
Las mismas preguntas.
¿Por qué está pasando esto?
¿Cuánto tiempo más?
Quizá…
hoy no tengas respuestas.
No hace falta tenerlas.
Estoy aquí.
Si quieres…
podemos quedarnos
un poco más.


