A veces…
no es solo lo que hemos perdido.
Es todo aquello
que habíamos imaginado
a partir de ello.
Pensábamos
que las cosas serían de una manera.
Que aquella persona
seguiría aquí.
Que aquel proyecto
saldría adelante.
Que mañana
se parecería
a lo que habíamos soñado.
Y un día…
algo cambia.
Y tenemos que aprender
a caminar
por un camino
que nunca habíamos elegido.
Quizá…
lo más difícil
no sea aceptar
lo que ha ocurrido.
Sino aceptar
que aquello que esperábamos
ya no ocurrirá.
**¿Qué futuro habías imaginado
que hoy ya no puedes imaginar?**
No tienes que contármelo.
Yo puedo caminar a tu lado.


