Taller familiar 15

Taller familiar
Samuel Clark
Consumismo / Materialismo

Queridos amigos casados:

Una de las maneras más sutiles que tiene el diablo de hacer daño a la familia es por el “Cocodrilo del Consumismo” y su aliado “Dragón de la Demanda” o “el crédito” que devora nuestras entradas con apetito inapagable. Si esto suena demasiado drástico, les digo que probablemente la mitad de la gente hoy en día está “drogada” con deudas que no pueden pagar y están siendo arruinados por los intereses de usura que cobran los prestadores.

La propaganda, los anuncios, las “gangas” de “ofertones” nos engañan y atrapan. Nos hacen creer que todos debemos aparentarnos a los artistas de los anuncios y darnos nuestro merecido con “las facilidades” que ofrecen para engancharnos en el anzuelo y hacernos esclavos de los prestamistas. Escuchen la Palabra de Dios, amigos: “El rico domina al pobre; el deudor es esclavo del acreedor (prestamista).”

Lucas 16:1-15 es un pasaje que confunde a muchos. Un poco de luz viene de las costumbres de esos tiempos. Los prestamistas cobraban un interés exorbitante que escondían mediante la maniobra de escribir mucho más como la deuda de lo que prestaban. El mayordomo audaz y astuto sólo redujo la cantidad de la deuda más su “comisioncita” también escondida. No robó al patrón de lo prestado sino de los intereses ilegales, así que el patrón no puedo quejarse, mucho menos echarle en la cárcel por temor de ser descubierto como usurero. Esta historia nos muestra cómo los tiempos no han cambiado. Yo conozco a personas que han pagado tres o cuatro veces más (al final) del precio original… por los intereses escondidos. A veces las deudas llegan a ser impagables por los intereses diarios de las tarjetas de crédito. ¿Por qué creen que se regalan a todo el mundo sin una investigación de su historia de crédito? Porque ganan mucho más dinero de lo que pierden por los que no pueden pagar. Deudas apestan de la muerte financiera.

Hay otro asunto en otra parábola de Jesús (Mateo 25:14-27). Una cantidad de dinero, llamada “talentos”, fue encomendado a ciertos siervos. ¿Por qué una cantidad diferente? “Según su capacidad” es la respuesta. No todos tenemos las mismas capacidades de administración y fidelidad. Si Dios es el que nos da a cada uno una cierta cantidad para “trabajar” como administradores entonces aprendemos con esto que nunca debemos quejarnos con Dios por la cantidad de dinero que El puede encomendarnos, ya que El sabe lo que haremos con esa cantidad confiada a nuestra mayordomía. Y que debemos estar contentos con lo que tenemos (Fil. 4:10) y agradecidos. La otra cosa es: si queremos tener más (responsabilidad), entonces debemos aprender a usar mejor el dinero. Hace algunos años vivimos otras crisis económicas. ¿Aprendimos de ellas o estamos haciendo los mismos errores?

Para ayudarnos en esto, quiero compartir un estudio sobre cómo administrar el dinero en tiempos difíciles.

I. Poner a Dios primero. Lo que es Su Reino y Su justicia es más importante para el discípulo de Cristo y afecta todas sus decisiones y acciones – Mateo 6:19-34; Pro. 3:9,10.

A. Buscar tesoros celestiales y no ganancias terrenales.

1. Dar a Dios y otros para tener nosotros – Lucas 6:38; 2 Cor. 9:8; Mal. 3:10-12
2. Dar por fe y no por vista o lógica – 2 Cor. 5:7; 6:10
3. Ejemplos de pobres que dieron primero a Dios – Fil. 4:14-19; 2 Cor. 8:1-5; Lucas 21:1-4; 2 Reyes 17:9-16
4. Dar es mayor bendición que recibir – Hechos 20:35

B. No preocuparnos por nuestras necesidades, sino orar por ellas (Fil. 4:6,7) y confiar en Dios (1 Pedro 5:7). Salmos 37 es un ejemplo de esto, especialmente Salmos 37:1-5,25,26.

II. No pedir prestado y tratar de salir de nuestras deudas rápidamente (Pro. 22:7; Rom. 13:8), pero estar dispuestos a dar y prestar a otros más necesitados (Mateo 5:42; Lucas 6:34; Pro. 22:9; 19:17).

A. Nunca gastar más de lo que se recibe.
B. Nunca comprar por crédito lo que no se puede vender por un precio similar.
C. Salir de la deuda.

1. Vender su carro o aún la casa para pagar las deudas (se puede comprar otro con intereses más
bajo muchas veces).
2. Tener una venta de cochera y vender todo lo que no necesitan absolutamente.
3. Vivir con 75% de las entradas y usar 25% para pagar primero las deudas que cobran más intereses.
4. Buscar consejos sabios antes de comprar cosas grandes. Buscar rebajas, descuentos y verdaderas ofertas.

III. Aprender a estar conformes con lo que tenemos en tales situaciones (Fil. 4:10-13; Heb. 13:5; 1 Tim. 6:6-10).

A. Comprar lo más económico posible.
B. Comprar necesidades y no lujos o comodidades.
C. Aprender a comer y usar cosas más baratas.

IV. Estar dispuestos a buscar trabajos extras o poner una industria casera para aumentar las entradas (Pro. 6:6-11; 10:4; 12:11; 14:23, 19:15; 24:30-34).

A. No ser perezosos.
B. Usar los dones y habilidades que tenemos.
C. Trabajar duro, servir bien.

V. Ser honestos y no robar para resolver nuestras faltas (Pro. 30:7-9; Tito 2:9.10: Efesios 4:28; 2 Tesalonicenses 3:10-12; 1 Tim. 6:1,2)

A. Hacer lo malo nunca produce un bien (Is. 5:20).
B. La integridad vale más que cualquier ganancia (Pro. 22:1).

VI. No quejarnos como los israelitas cuando les faltaba algo (Ex. 15:24; 16:2-12; 17:2-7), sino dar gracias a Dios por todo y en todo (Efesios 5:20; 1 Tes. 5:18).

A. Quejarnos del gobierno es quejarnos de Dios (Núm. 14:1-4,26-29).
B. Dar gracias es vivir por fe y no por la vista (Hab. 3:17-19).El dinero que Dios nos da es para tres cosas: gastos, ahorros y aportaciones. Estas últimas no deben salir de las otras dos sino deben ser presupuestadas como parte de la administración del dinero que Dios nos da. Entonces, Dios nos va a bendecir con más como promete en 2 Corintios 9:8. Esta es la clase de vida que El quiere que vivamos en estos tiempos difíciles.

Abrazos, Samuel

Publicado en los navegantes

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