«Formando mi propio equipo de trabajo»

Hoy en día, al realizar una entrevista de trabajo, esta competencia (el trabajo en equipo) es una de las más valoradas por los reclutadores en los procesos de selección de personal, ya que aporta muchos beneficios.

A continuación te presento algunos beneficios del trabajo en equipo:

1. Favorece la creatividad y el aprendizaje: La lluvia de ideas y los diferentes puntos de vista y compartir conocimientos, estimula el aprendizaje individual y del grupo.

2. Mezcla fortalezas complementarias: cada talento se pone a disposición del grupo como si de un coro u orquesta se tratara.

3. Reduce el estrés: el trabajo individual aumenta el estrés, pero en grupo el estrés disminuye.

4. Mejora el desempeño aumentando la eficacia: Ya que el trabajo en equipo permite que los individuos se centren en lo que mejor saben hacer, no tienen que preocuparse por trabajos o tareas que no dominan.

Para conseguir estos beneficios es necesario que todos cooperen como un todo. Por lo que se debe:
– Construir confianza
– Establecer objetivos comunes
– Crear sentido de pertenencia
– Involucrar a la gente en la toma de decisiones
– Buscar el entendimiento entre partes
– Impulsar la comunicación
– Aprovechar la diversidad
– Celebrar los éxitos del grupo
– Favorecer el compromiso mutuo y la responsabilidad compartida

«Formando mi propio equipo de trabajo»

Y la Palabra de Dios, ¿Qué tiene que decir a este tema?,

Si leemos en Romanos 12:5 “así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”, nos damos cuenta que aquí aparece un equipo formado por personas, y se las compara a un cuerpo, el cuerpo de Cristo.

“Formando mi propio equipo de trabajo”, es el deseo de Dios, y que Él usa para realizar Su Obra en este mundo.

Y cuando formas parte de este equipo de Dios, lo único que puedes hacer es preguntar al Señor, ¿a quién necesito en mi vida en estos momentos? y ¿A quién quieres que ayude? Porque cuando en un equipo nadie se preocupa de quien se lleva los honores, no hay límite de lo que pueden alcanzar.

Dios rara vez nos llama a que hagamos el trabajo solos; llama a otros para que estén con nosotros, personas con fortalezas pero también con debilidades, y quizá alguna de ellas en algún momento «algo problemática», ¿Verdad?.

Jesús escogió a doce discípulos para que le ayudasen a cumplir Su misión en la tierra. Uno de ellos dudó de Él, otro le negó, y otro le traicionó. No obstante Él los llamó, sabiendo muy bien lo que eran y lo que llegarían a ser.

Y es muy interesante si tuviéramos tiempo, de analizar el proceso de formación que Jesús tuvo con ese grupo tan diferentes uno del otro.

Pero ahora lo que vamos a ver si me acompañas, es el primer paso para formar este equipo, y no es otro que cuando Dios llama a cada uno de los que Él quiere para su equipo.

¿Cómo saber si esa llamada de Dios te ha llegado a ti?, pues te invito a ver la respuesta en…

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