¡Actuar como santos! o ¡Sed santos!
La festividad de “el día de todos los santos”, es realmente “la festividad de los muertos”, porque la figura central es haced memoria de los muertos ya sea con fiestas o con actos más religiosos.
Pero la Biblia nos declara que los santos son personas vivas, y no muertas, personas que han sido santificadas por Dios y no por sus obras, porque esa fue la misión de Dios.
La misión de Dios en el mundo fue salvar a un pueblo y santificar a su pueblo. “Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.” (Efesios 5:25-27)
Pero sé sincero contigo mismo: ¿La santidad ocupa el lugar en tu corazón cómo debería?, ¿Lo tomas en serio y consideras la importancia que debe tener en tu camino diario?.
Estamos demasiado en paz con lo mundano en nuestros hogares, también a gusto con el pecado en nuestras vidas, demasiado contentos con nuestra inmadurez espiritual.
Y en medio de todo esto, la voz de Dios se oye muy clara: “Sed santos porque yo soy Santo”.
La búsqueda de la santidad no ocupa el lugar en nuestros corazones y hay varias razones para ese abandono.
1. En una generación anterior, la santidad estaba relacionada con abstenerse de hacer algunas prácticas como: no beber, no fumar, no bailar, etc., pero nuestra generación no acepta esta regla o no están de acuerdo o simplemente no hacen estas cosas por lo que no hay mucho más de qué preocuparse.
2. Pensar que la santidad se obtiene por escuchar la Palabra de Dios, acumular conocimiento bíblico, compartir y convivir con otros cristianos, asemejarse a los cristianos… escucha este testimonio https://www.youtube.com/watch?v=uI0KwctI-xk
3. A veces existe la idea equivocada de que si somos verdaderamente centrados en el evangelio, no vamos a hablar de normas o imperativos o de exhortar a los cristianos al esfuerzo moral. Pero también nos vamos al otro extremo, y actuamos como si la Biblia no debería asesorar a nuestra moral en absoluto. Hemos restado importancia a los versículos que nos llaman a trabajar por nuestra salvación con temor y temblor (Filipenses 2:12) o que nos mandan a limpiarnos de toda contaminación de cuerpo y espíritu (2 Cor. 7:1) o advertimos en contra incluso con una indirecta de inmoralidad entre los santos (Ef. 5:3).
Y frente a este panorama, ¿Dónde están los cristianos conocidos por su celo por la santidad? ¿Dónde está la pasión correspondiente por honrar a Cristo con la obediencia a Cristo?
Necesitamos más cristianos en nuestros campus, en nuestras ciudades, en nuestros trabajos, en nuestros hogares que digan con Pablo: “tened cuidado cómo andáis.” (Efesios 5:15)
Porque cuando vaya a la Biblia y la lea encontrará muy pocas órdenes explícitas que nos hablan de evangelizar y muy pocas órdenes explícitas que nos hablan de cuidar de los pobres en nuestras comunidades, pero hay decenas y docenas de versículos en el Nuevo Testamento que nos ordenan, de un modo u otro, a ser santos como Dios es santo (por ejemplo, 1 Pedro 1:13-16).
¿Vamos a la Palabra de Dios, a conocer más de la palabra santo?
