¡Tú puedes ser bienaventurado!

Cuando relacionamos que somos bendecidos o bienaventurados por poseer cosas tangibles como salud en la familia, la casa ideal, un buen trabajo, etc. y luego hay periodos que estas cosas no son así, como aparición de enfermedades, pérdida de casa o trabajo, etc. esto puede causar que pensemos erróneamente que no somos tan ‘bendecidos’ o ‘bienaventurados’.

Entonces, ¿qué es ser bienaventurados, realmente, y cómo deberíamos hablar de esto?

Bienaventurado es la persona que tiene buena ventura, es dichoso, afortunado, feliz, una persona muy sencilla, inocente o cándida

Podemos ver algunas características que construyen el perfil de alguien que es bienaventurado.
Carácter de Justicia: Los bienaventurados son personas que suelen actuar con justicia.
Pobreza: La pobreza, es sin duda una característica asociada a la humildad.
Misericordia: Los bienaventurados suelen ser personas compasivas y misericordiosas.
Pureza de corazón: Sin duda esta es su cualidad más característica y la que los hace sobresalir.

Estos son algunos de los actos simples que realizan en su día a día, en su mayor parte de tiempo, consigo mismo…y les funciona a pesar de tener altibajos, se levantan cada caída y superan cada obstáculo, conscientes de que es mejor eso que recrearse en los momentos malos que tiene la vida.
1. Se tratan con compasión – puesto que ser alguien compasivo ayuda a gozar de una mejor salud mental, tal y como confirman muchos estudios. Por otro lado, no juzgarse muy duramente es clave para atreverse a iniciar proyectos ambiciosos y estimulantes.
2. Eligen amistades saludables –se rodean de personas positivas que comparten sus mismos valores.
3. Tienen objetivos – dan sentido a sus vidas con metas y objetivos motivantes y realistas.
4. Hacen lo que les gusta – este tipo de actividades de las que disfrutamos nos permiten entrar en un estado de flow en el que el tiempo parece no pasar y la tarea absorbe la totalidad de la atención. Y es que hacer lo que nos gusta convierte nuestro tiempo en algo por lo que merece la pena vivir.
5. Cambian cuando deben y aceptan cuando no pueden cambiar – cuando no pueden cambiar el entorno que les rodea, lo aceptan y siguen con su vida. Esta actitud madura ayuda a no sufrir innecesariamente.
6. Son proactivas – están constantemente en movimiento, persiguiendo sus sueños y realizando actividades de las que disfrutan, por ello salen a buscar oportunidades en vez de esperar a que lleguen solas. El individuo asume el control de su vida.
7. Saben perdonar – saben que el perdón tiene un gran poder sanador a la hora de permitir que nos desprendamos de frustraciones.
8. No culpan a nadie de sus problemas – cambian lo que nos les gusta, siendo conscientes de las causas reales y solucionan los problemas que acontecen en sus vidas, en vez de mirar hacia otro lado.
9. Tienen un gran sentido del humor – tienen una gran capacidad de disfrutar de todo tipo de situaciones.

¡Tú puedes ser bienaventurado!

En la Palabra de Dios el significado literal que le da a ‘bienaventurado’ es un creyente que es envidiado.
La bendición es el favor de Dios, una extensión de su gracia, y empieza cuando primeramente recibimos el perdón y nuestra fe nace. Una vez que Le conocemos, tiene que ver con buscar a Dios y estar cerca y siendo instruido por Él. Los salmos están llenos de esto.

¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Ti confía! (Salmo 84).
¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia! (Salmo 34).
¡Cuán bienaventurados son los que con todo el corazón Lo buscan! (Salmo 119).

También, tiene que ver con ser transformados para que seamos más como Él mientras intentamos obedecerle, y Él nos enseña.

Cuán bienaventurado es el hombre que mucho deleita en Sus mandamientos (Salmo 112)
Bienaventurado el hombre que me escucha (Proverbios 8:34)
Bienaventurado el hombre a quien reprendes, Señor, y lo instruyes en Su Ley (Salmo 94).

Todas estas bendiciones y muchas más tienen que ver con Dios. Él da buenos regalos, pero Él es la mayor bendición.

Pero hay muchas más cosas que encontramos en la Palabra de Dios cuando nos dice que somos bienaventurados.

¿Me acompañas a descubrirlas juntos en el libro de Romanos, donde también encontramos un gran tesoro de una persona bienaventurada?

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