¡Viviendo en jaulas de oro!

Recordando cuando trabajé en un zoo, y si has estado en alguno de ellos, sabrás que los animales que viven en ese sitio, están dentro de grandes recintos acotados, grandes jaulas, grandes acuarios, pero la realidad es que están en esclavitud, por muy grande que sea su habita, aunque hablemos en algunos casos de semi-libertad.

La esclavitud se define como el estado de esclavo, una persona que está bajo dominio de otro sujeto y que, por lo tanto, carece de libertad. Quizá tú no creas en la esclavitud hoy, pero eso es porque no tiene los mismos tintes que tenía hace muchos siglos, por lo menos no en la forma en que se hacía.

Hoy la esclavitud es diferente, veamos algunos ejemplos más destacados de esclavitud moderna:
Los dispositivos móviles: todo el tiempo atado a uno de estos artefactos, se han convertido en la nueva forma de comunicación, no hay momento en que no estés al lado de él.
Las redes sociales: no hay un solo día que tu vida no tenga que ver con alguno de ellos, parece que no existes si no tienes redes sociales.
El streaming o canales de videos: ¿qué sería de tu vida si no tuvieras uno de estos a tu lado? Si no hay canales de videos o música de fondo, pareciera que todo es aburrido y sin sabor.
La pareja: porque para tener una pareja necesitas brindarle tiempo, visitarla, viajar dos horas en metro y a la hora de la lluvia sólo para verla quince minutos, estás esclavizado al tiempo que te “resta” para verl@. Hasta en redes sociales estas pegado a él/ella.
El dinero: es cierto necesitas dinero para comprar, pero quizá te hayas echo esclavo de buscar más nóminas que las necesarias, de las tarjetas del banco, del créditos diversos sin necesidad real…
Los estereotipos sociales: pasar la vida atado a cómo debes lucir según la moda y la tendencia en ese momento.
Adicciones (productos): todo tipo de productos se puede convertir en tu enemigo, si terminas dependiendo de ello y no puedes dejarlo.
El trabajo en servidumbre: ejemplo cuando contraes un préstamo y tienes un trabajo de muchas horas en pésimas condiciones.
El trabajo forzoso: personas que se ven obligadas a trabajar por la fuerza por organizaciones, gobiernos o individuos en diferentes contextos.
La explotación sexual: es la explotación de mujeres, niños y niñas para ejercer la prostitución e intercambiar servicios sexuales a cambio de dinero.
La trata de personas: se basa en el engaño por parte del traficante que a través de mentiras, coacción o abuso y aprovechando la situación desfavorable de las víctimas, consigue una posición de dominación y control sobre estos.
El trabajo infantil: están todos esos niños y niñas que por su situación se ven obligados a trabajar bajo explotación tanto para beneficio de terceras personas como para su propia supervivencia.
El matrimonio infantil y forzado: afecta a todas las mujeres y niñas que son obligadas a contraer matrimonio sin posibilidad de elección.
El problema principal del esclavo no son en sí mismas las distintas calamidades que tiene que soportar día tras día por su condición de esclavo, sino que es, más bien, la matriz de pensamiento que no le permite cuestionar su esclavitud. Lo que se conoce como el síndrome del esclavo satisfecho, que les lleva a una resignación y a estar agradecidos con su existencia, algunas causas pueden ser:
El autoengaño que reduce la complejidad de la vida a la satisfacción inmediata de la rutina diaria, sin reflexionar acerca del futuro.
Aceptar de manera pasiva y resignada las condiciones de vida y sin atisbo de determinación para poder revertir su vida, asumiendo la ideología del pensamiento del poderoso, que le impide plantearse y por tanto cuestionar su estado de sumisión.
Aceptar y atender sin reflexión previa a una serie de prácticas y rutinas familiares, laborales y sociales, anulando la capacidad para tomar la iniciativa ante cuestiones sumamente importantes como el consumo, la moda y la moralidad
Incapacidad de pensar, paralizarse en un presente carente de esperanza, amarrándose a prejuicios, consignas y estereotipos como (pensamiento independiente, empleo precario, autocensura, nada críticos)

¡Viviendo en jaulas de oro!

Hemos visto que aunque no lo creamos, sí estamos viviendo en jaulas de oro, en una semi-libertad por no llamarlo directamente esclavitud, y con unas cadenas que no vemos, cadenas que nos han puesto o cadenas que nos hemos puesto nosotros mismo.

La Palabra de Dios enseña que la persona no fue creada para estar en esclavitud, por eso vino el Señor Jesucristo para dar libertad a los presos, y esos presos somos tú y yo, presos que necesitamos ser liberados de este tipo de esclavitud.

Ahora si quieres conocer como ser libre, si buscas esa libertad, si necesitas esa libertad, te invito a acudir a la Palabra de Dios y ver lo que tiene para nosotros, porque ha llegado la hora de dejar la mentalidad de esclavo.

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