¿Eres un oidor o un hacedor?

Todos los que hemos estado en el colegio hemos sido oidores, hemos usado ese método para aprender cosas básicas como por ejemplo: matemáticas (son sus tablas), lengua (con sus verbos), química (son sus fórmulas), etc. Cosas estas que a base de repetir una y otra vez, se han quedado grabadas y en un momento dado hemos usado en nuestro día a día.

Podemos decir que lo que oímos lo hemos puesto en práctica, o sea hemos sido hacedores de esa enseñanza recibida.

Y esto es el procedimiento que se sigue llevando en cada generación que sube desde la niñez.

De la misma forma actuamos en todas las disciplinas a lo largo de nuestra vida: oímos, aprendemos y luego hacemos o dicho de otra forma aplicamos ese conocimiento.

Cuando yo comencé a leer la Biblia, una de las cosas que nos enseñaban era la importancia de aprovechar la lectura para memorizar versículos y pasajes enteros, no solo leerla con los ojos, sino dejarla grabada en nuestra mente.

Esto lo hemos enseñado de generación en generación porque reconocemos la importancia de leer y memorizar la Palabra de Dios, porque podemos traer a nuestra mente versículos que nos ayudan en momentos concretos, y esto cada uno de nosotros podemos dar testimonio de esos momentos en nuestra vida.

Pero la pregunta de hoy es: ¿Eres un Oidor o un Hacedor?, porque la diferencia es tan grande como el día y la noche.

Un oidor puede hacer dos cosas: oír y memorizar la Palabra de Dios, mientras que un Hacedor es aquel que además de oír y memorizar la Palabra de Dios, también ajusta todas las áreas de su vida a la enseñanza que está recibiendo mediante esa lectura y memorización.

Pero acompáñame y veamos con más detalle esta pregunta:

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