¿Eres vanidoso?
¡Qué pregunta!, ¡Pues claro que no!, ¡Yo no soy una persona vanidosa!.
Pero la Biblia dice en Salmo 144:4 “El hombre es semejante a la vanidad; sus días son como la sombra que pasa”.
Entonces… tenemos que aclarar lo que es la vanidad.
La vanidad se define como el orgullo y la valoración excesiva de los propios méritos y habilidades. Asimismo, las personas vanidosas dan por hecho que los demás los tienen en muy alta estima y consideración porque se encuentran en un nivel superior. Su personalidad se compone de un exceso de arrogancia y engreimiento.
A continuación, veamos cuáles son los principales rasgos de las personas vanidosas:
– Creen que están en lo cierto constantemente
– Prestan atención a su imagen pública (aunque no lo hacen notar)
– Se enfadan fácilmente
– Se expresan de forma teatral
– Instrumentalizan a los demás
– Competitividad en redes sociales
El vanidoso ante la necesidad de no sentirse rechazado y ser constantemente adulado trae más de un problema:
Primero y principalmente, una persona vanidosa, que se esfuerza por demostrar más de lo que es, sólo es feliz si consigue la admiración de los otros. Cuando no logra ser el centro de atención, sufre y se pregunta qué más puede hacer para tener éxito.
Y Segundo, los otros no son nada tontos, y muchas veces adulan al vanidoso para conseguir algo. Esto es muy común, y sucede cuando los demás se dan cuenta de la vanidad del “exitoso” y lo halagan aunque en realidad lo desprecian y hasta sienten pena por él o hablan mal a sus espaldas.
¿Qué puedo hacer para dejar de ser vanidoso?
– Toma conciencia de tu ego y de la necesidad que tienes de que los demás te adulen.
– Escucha a las demás personas y deja de hablar de ti.
– Trata a los otros como te gusta que te traten.
– Reconoce el mérito de los demás.
– Compórtate como realmente te gustaría, sin fijarte en lo que los demás admiran.
En lo que se relaciona con Dios, la vanidad tanto en la persona joven o mayor, le hacen sentir que no necesita a Dios, porque se tiene a sí mismo.
En la Biblia, el término vanidad aparece decenas de veces para hacer referencia al sentimiento de lo pasajero de la existencia, a la necedad y la mentira, así como a la altanería y la arrogancia, y a la idolatría exacerbada del individuo por sí mismo que, como consecuencia, lo lleva a renunciar a Dios.
La Biblia tiene un mensaje y enseñanza para todo aquel que se identifica como una persona vanidosa.
