¿Hacia dónde orientas tus esfuerzos?
Algunos buscan lograr la victoria y otros buscan evitar la derrota. Los primeros se sienten seguros y elevan su desempeño, por el contrario, los segundos pierden debido al nerviosismo.
Querer ganar y querer evitar la derrota parecen dos posturas idénticas, pero conducen a resultados diferentes. Por ello, es importante saber identificar cuál de ambas es la que prevalece en una determinada lucha.
Cuando evitamos el fracaso, nuestra mente está tomada por el NO: “No puede vencer… No puedo fallar…”
Tales pensamientos suelen asociarse con recriminaciones y recuerdos negativos del pasado: “No voy a caer en lo mismo nuevamente… No desperdiciaré esta oportunidad otra vez… ”
Y también surgen pensamientos referentes a las consecuencias negativas del posible fracaso: “Si me ganan, voy a decepcionar a los demás… Si pierdo, ocurrirá lo otro…”
Alguien que está buscando el éxito tiene otro tipo de pensamientos y la mayoría son operativos, sus pensamientos se refieren al hecho de que va a ganar, estos auto-inducen confianza y motivación: ¡Si puedo!… ¡Voy bien!… ¡Voy a ganar!… ¡Vamos!… ¡Ponle ganas!…
Otro aspecto importante son las creencias y las emociones. Aquel que desea evitar el fracaso “cree que va a perder”, siente rechazo, miedo, rabia e impotencia, tanto hacia el próximo fracaso como hacia sus consecuencias, y se resiste diciendo NO, NO y NO… Pero se olvida de pensar en lo que debe hacer para evitarlo.
La persona que se orienta hacia el éxito, es diferente. Este cree que puede ganar, pero no piensa mucho en el resultado que va a obtener. Su mente se concentra en las acciones que debe hacer para lograrlo. Durante sus mejores momentos, se concentra solo en esto y siente placer disfrutando el momento.
Si te orientas hacia el éxito, ganarás muchas luchas, pero si te orientas en evitar el fracaso es invertir tu energía en contra de ti mismo.
¿Hacia dónde orientas tus esfuerzos?
Cuando vamos a la Palabra de Dios, encontramos versículos que nos hablan a nosotros los que nos definimos como cristianos y de nuestros esfuerzos, veamos dos de ellos:
Mateo 11:12 “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”, aquí violentos, se refiere a nosotros, a que seamos osados, a que nos atrevamos a tomar y atrapar las promesas que Dios tiene para nosotros; ya que Dios no nos llevará a hacer algo que nosotros no queramos hacer.
La biblia nos narra cómo grandes hombres de Dios alcanzaron grandiosas promesas y bendiciones, pero al leer detenidamente esas historias nos damos cuenta de que no fueron cosas que ellos hayan alcanzado con mucha “facilidad”, ni cosas que les hayan sido entregadas directamente “en las manos”; sino que todos y cada uno de estos grandes héroes de la fe tuvieron que esforzarse para alcanzar las cosas que Dios les prometió que haría con ellos.
Una cosa es “tener fe”, pero otra cosa es “obrar por fe”, lo que nosotros tenemos que hacer es tener fe y obrar por esa misma fe.
Dios le dijo a Josué unas palabras muy importantes las cuales le ayudaron a alcanzar su propósito dentro de esta tierra, estas fueron: “Mira que te mando que te ESFUERCES y seas VALIENTE; NO TEMAS ni DESMAYES, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9)
Aquí podemos ver hacia dónde debemos orientar nuestros esfuerzos: Esforzarnos, sed valientes, no temer y no desmayar.
Lo que tenemos que hacer es seguir adelante, enfrentado a todo obstáculo con fe y valentía; pues pasando todo esto alcanzaremos aquello que Dios ha destinado para nosotros.
Ahora te invito a que conozcas una de estas luchas que tenemos en la Palabra de Dios, una lucha de cuerpo a cuerpo entre un hombre y Dios.
