¿Qué tipo de negociador eres?
Negociar es seguir unas pautas que busquen un acuerdo para conseguir una satisfacción en las diferentes partes interesadas
Negociar se ha hecho necesario en todas las áreas en dónde nos movemos (personales, sociales, profesionales, etc)
Así como no todas las personalidades son iguales, tampoco lo es la manera en que se aborda un proceso de negociación, pero no hay duda de que se pueden utilizar las herramientas y técnicas adecuadas para lograr el resultado buscado.
Al enfrentarte con alguien, es importante que conozcas cuál es tu tipo de negociador y así poder sacar el mejor provecho. Analiza qué tipo de negociador eres:
Negociador de hechos. Es aquel que basa la conversación en su conocimiento de los datos específicos y relevantes y no da lugar a reacciones emocionales.
Negociador intuitivo. Adopta una visión integral de la negociación y puede detectar con anticipación las implicaciones de las decisiones y plantear soluciones poco ortodoxas y, por tanto, inesperadas.
Negociador de relaciones. Busca forjar una relación basada en la confianza con su contraparte, asumiendo posturas empáticas, pero en ocasiones dejando de lado la racionalidad.
Negociador lógico. Deja también de lado las emociones y basa el diálogo en la agenda preestablecida y las reglas convencionales.
Mientras se desarrolla la negociación pueden aparecer estos otros:
Evasivo. Se evitan los conflictos y se termina cediendo a mucho de lo que demanda la otra parte.
Colaborativo. La finalidad es ofrecer soluciones a cualquier problema y presentarlas como argumentos positivos. Lo importante es una colaboración mutua.
Complaciente. Ceder siempre a todo lleva a una postura de debilidad que no ayudará a alcanzar los objetivos planteados.
Cumplidor. Tiene claras sus metas pero, por la prisa de obtener un resultado, puede terminar aceptando «cualquier» resultado, no el buscado inicialmente.
Asertivo. Es el más conveniente porque busca el beneficio de la otra parte sin renunciar a, o limitar el propio.
Cuando ya conoces tu estilo de negociador es cuando puedes poner en marcha la táctica que te llevará a una negociación exitosa.
Pero ahora dime, qué pasa en nuestra área de relación con Dios, ¿Intentamos negociar con Dios?, y si es así ¿En qué cosas queremos negociar con ÉL?
Porque para negociar con Dios, tienes que tener algo de valor o estar en una posición más alta que Él. Entonces, ¿Tienes algo de valor que le interese a Dios?, ¿Estás en una situación de mayor altura que Él?. Seguro que la respuesta en “NO” , y además intentar hacerlo es una forma de tentar a Dios. Recordemos lo que pasó en el desierto cuando Jesús fue tentado por el diablo, allí también vemos un intento de negociación con Dios.
Dios no negocia con nosotros, pero Él se presta a hablar contigo y conmigo de forma personal, para enseñarnos cuál es nuestra situación y al mismo tiempo nos enseña cuáles son sus condiciones.
Condiciones que debemos de cumplir para: acercarnos a Él, para conocerle, para dejar que nos ame, para recibir su perdón, para recibir su misericordia…
Para todo tipo de relación con Dios debemos de cumplir unas condiciones que nos enseña en Su Palabra.
Y entre estas condiciones también están aquellas que nos hablan del costo de seguir a Jesús, porque andar con Jesús tiene un costo y las condiciones no son negociables.
