“Hazme un muñeco de nieve”

Estamos rodeados de mucha nieve y al hacer este simple ejercicio vamos a ver dos aspectos importantes como son: “la motivación y la desmotivación”.

La motivación es el combustible que necesitamos para impulsar nuestra conducta, el motor que nos ayuda a avanzar, una pieza clave del rompecabezas que denominamos “proyecto”. También nos sirve para ser más productivos, creativos y hasta felices.

¿Comenzamos el muñeco de nieve?. Primero confeccionamos una gran bola de nieve y otra más pequeñas, y esto lo podríamos transpolar a cualquier actividad que iniciamos, pero… ¿Por qué has parado?. ¡Bueno… es que ya no tiene atractivo!.

La desmotivación es un estado que prácticamente todos hemos experimentado en alguna ocasión, influye bastantes los ‘rasgos de personalidad’. Cuando estamos desmotivados es como si las fuerzas nos abandonasen y muchas de las actividades que antes nos animaban pierden su atractivo.

Cuando no estamos motivados o concentrados todo parece que cuesta el doble o el triple, perdemos el interés por satisfacer las necesidades básicas, como comer o asearse, tenemos insomnio, apatía, tristeza, pensamientos negativos y de fracaso, estamos irritables y con cambios de estado de ánimo, toleramos muy poco…

Veamos algunas razones por las que nos cuesta tanto estar motivados y resulta tan fácil perder el rumbo.

El miedo: El sentir como si fueras a dar un paso al vacío y por ello no quieres o no puedes seguir avanzando.

Las metas erróneas: Si los objetivos no son claros o no estamos de acuerdo con ellos.

El exceso de futuro: esto quiere decir que si estás demasiado ensimismado en lo que ocurrirá mañana, no podrás nunca hacerte cargo de las cosas del hoy.

El cansancio: en cierta época del año o por temporadas, no podemos concentrarnos en nada.

Cambio de necesidades: cuando nos empeñamos en mantener las mismas metas.

Ausencia de metas claras: Cuando no tenemos objetivos bien definidos que guíen nuestros pasos, es fácil caer en la desmotivación.

Falta de desafíos: Todos necesitamos poner a prueba nuestras capacidades ya que así crecemos como personas y ganamos independencia y autonomía, cuando no tenemos suficiente libertad de acción, aparece la desmotivación.

Aburrimiento crónico: cuándo tienes una vida sin alicientes, puedes sentir que nada te motiva.

Por ello, es importante que cada persona sepa cómo motivarse a sí misma, veamos algún consejo.

1. Tómate un descanso, “desconecta” y distánciate de la tarea cuando te desmotives o te encuentres bloqueado.

2. Concéntrate en los detalles positivos, porque aunque sean pequeños, nos ayudan a seguir adelante y nos permiten aprender de nuestras fortalezas.

3. Retoma el sentido de tu meta, vuelve al pasado y visualiza o imagina qué es lo que te ha llevado a querer emprender ese camino.

4. Valora tus progresos comparándote contigo mismo, no te compares con los demás

5. Realiza cambios que enriquezcan tu rutina: cultiva tu pensamiento divergente

Para que estos consejos te funcionen es la constancia. Ponlos en práctica de manera regular

Ya sabes que el principal motivo de estos temas es ver lo que dice la Palabra de Dios, y esta vez lo veremos a través de la principal motivación de la vida de una persona. ¿Me acompañas?

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