“Sentirse solo y vacío en pareja”

Algunas veces la soledad en el matrimonio son aquellos momentos que elegimos en los que nos gusta estar solos; momentos que buscamos para pensar, reflexionar o simplemente para estar con nosotros mismos y hacer lo que nos gusta. Esos momentos nos hacen sentir bien, y por tanto crean un sentimiento positivo. Sobre todo porque en estos casos no nos sentimos solos, nos sentimos acompañados por nosotros mismos.

Pero, existe otro tipo de soledad que, parece ser es la peor de todas, y está asociada a un sentimiento negativo, un sentimiento que nadie querría sentir nunca, y es sentirse solo cuando se está en compañía. Y más concretamente, sentirse solo en pareja.

Este sentimiento tan contradictorio es más frecuente de lo que parece. Cuando esa persona que está a tu lado y que parecía la perfecta, se ha convertido en la persona equivocada. Cuando ya no es tan buena compañía como lo era antes. Y cuando ya prácticamente no hay nada de qué hablar y lo que predomina es el aburrimiento.

«Estoy casada pero me siento sola y vacía». ¿Te resulta familiar esta frase? Si últimamente sientes que en tu matrimonio os estáis distanciando y que apenas pasáis momentos de calidad juntos, es normal que te sientas sola. Lo primero que tienes que saber es que existen algunas causas muy comunes que provocan estos problemas en el matrimonio: la rutina, el estrés, la costumbre o vivir ambos con cierta distancia, pueden ir apagando el amor, y al final llegar a sentir que vives con un extraño o compañero de piso.

Es importante detectar cuál puede ser el origen del problema para, así, optar por la solución más conveniente. Te dejo algunos de los motivos más frecuentes que podréis aplicarlo a la otra persona también.

Tu marido ya no es el mismo – Sin pensar en negativo, puede pasar por ejemplo en un cambio de domicilio o trabajo, donde experimenta nuevos cambios (nuevos intereses, nuevas amistades, posible cambio de pensamiento o filosofía por esa nueva situación…) lo que hace, que, ahora, no sientas a tu esposo tan próximo ni cercano a ti. En estos casos, debes interesarte por esos cambios para que tú también formes parte de ellos.

Eres tú quién ha cambiado – También puede darse la situación de que seas tú quién ha cambiado con el paso de los años. En estos casos, lo más recomendable no es que apartes a tu pareja de tu nuevo «yo» sino que lo incluyas en tu nueva vida, que le hagas partícipe de tus nuevos intereses y que, así, juntos podáis seguir creciendo y evolucionando.

La rutina os está venciendo – Puede ser que, ahora, estéis más asentados en la rutina y en la comodidad, no os esforzáis como antes, y, por tanto, os hayáis «abandonado» ligeramente. Esta situación puede hacer que sientas que ya no eres especial para tu pareja y que nunca tiene ganas de hacer cosas contigo, por eso, es esencial intentar mantener viva la llama del matrimonio y del amor para que la rutina no os hiera demasiado.

Exceso de trabajo u obligaciones – La causa más común tradicionalmente es el estrés en el trabajo, más en el marido, pero también hace su presencia el trabajo de la mujer, por el consumo de tiempo, lo que puede terminar separando mucho a la pareja y haciendo que la relación termine por consumirse. Si esta es la situación en la que te encuentras, seguro que hablando y poniendo interés podéis llegar a algún acuerdo que consiga equilibrar la vida laboral con la vida personal de ambos.

Sean estas o sea cualquier otra la causa de tu sentimiento de soledad, es importante que comencéis a poner la solución que necesita vuestro matrimonio. Es trabajo de ambos, aunque sea uno el que inicia. Por tanto, resuelve cuanto antes esta situación y establece con tu pareja el camino a seguir. Te dejo algunas pautas:

1. Habla con tu pareja – Sin enfadarte, sin dar las cosas por sabidas, por mucho que tú lo sepas, tu pareja no es adivino, cuéntale y explícale cómo te sientes. Ahora bien, si eres la otra parte y tu pareja te dice que se siente sola, no le digas eso de, «pero si todo está bien». No, ya te digo yo que no. Si tu pareja se está quejando de sentir soledad, es que todo no está bien por mucho que tú lo creas. Una vez hablado esto, tendríais que buscar la forma de solucionarlo entre los dos.

2. Momentos de intimidad – Puede ser que te sientas sola porque, últimamente, no habéis tenido momentos románticos ni momentos solo para vosotros. Muchas obligaciones y compromisos impuestos o autoimpuestos con los hijos, familias, amistades… han distanciado mucho vuestra relación de pareja, y lo que os pasa realmente es que, en el fondo, os estáis echando de menos. Por tanto, una buena manera de poder volver a recuperar esa unión es que os dediquéis un momento solo para vosotros fuera de todos esos compromisos, sea en casa o fuera de ella, para recuperar esa pasión…¡Haced lo que sea pero juntos y solos!

3. Resolver los conflictos que os hayan distanciado – En toda relación de pareja se pasan por momentos malos, las llamadas crisis existen y salir depende del esfuerzo y voluntad de los dos. No solo hay que hablar y resolver esas crisis, lo importante es no discutir ni echaros los «trastos» a la cara durante ese proceso hasta volver a estar bien.

4. Pregúntate: ¿aún estáis enamorados? – Puede ser que ya lleves mucho tiempo sintiéndote sola y que, ahora mismo, no sientes lo mismo por tu pareja. En estos casos es importante que seáis sinceros y que valoréis si todavía queréis seguir luchando por vuestra relación o si, por el contrario, preferís daros un tiempo y ver qué pasa. El peligro de esta decisión es que la distancia será mayor cada día y las posibilidades de recuperación serán menores también. ¡Es mi opinión personal y no tienes por qué estar de acuerdo, al fin y al cabo es tu matrimonio!.

5. Id a terapia – Si no quieres tirar la toalla pero no sabéis bien cómo enfocar esta situación, una de las ayudas que podéis tener es la ayuda de profesionales en resolver conflictos de parejas, porque pueden daros claves y técnicas para mejorar vuestra relación y poder sacarla de nuevo a flote. Pero, evidentemente, para que esto dé sus frutos es esencial que los dos estéis dispuestos a trabajar y esforzaros por vosotros. Solo así, tendrá sentido pedir esta ayuda.

Claro que, si después de quemar todos los cartuchos, la situación no mejora, siempre es preferible estar acompañado por ti mismo, que sentirse solo en pareja, pero aún esto no es lo que personalmente recomiendo, y de nuevo no tienes por qué estar de acuerdo conmigo .

También hay otro sentimiento de soledad, es el que experimentamos las personas que hemos perdido a la otra parte de la pareja, porque ese momento puede ser especialmente difícil para el que se queda, tras la muerte de su cónyuge.

Porque perdemos a nuestra pareja romántica, a nuestro compañero de actividades sociales, un confidente y alguien que la hizo sentir importante y querida diariamente. Tratar con esta repentina pérdida puede ser amplificado por los sentimientos de soledad que acompañan a la

separación de esa persona. Pero aquí también podemos usar recursos adecuados para luchar y superar ese sentimiento de soledad tan profundo cuando sabes que ya no hay otra opción.

No te apures. Aunque eventualmente necesites volver a tu vida normal y continuar, tómate tu tiempo para aceptar la nueva situación con todas sus consecuencias incluida ese sentimiento de soledad.

Busca apoyo de tus amigos y familia. El apoyo informal de amigos, hijos, hermanos, o hasta tus padres, proveen no solo una salida para tus sentimientos, sino también empatía y amor incondicional que te ayudará a mitigar (nunca a desaparecer) ese sentimiento de soledad.

Abraza tu independencia. Puedes haber estado acostumbrada a que tu pareja o ambos tomarais las decisiones para vuestro matrimonio, y enfrentarte ahora sola a esa responsabilidad puede ser enorme y acreciente ese sentimiento de soledad, pero recuerda que estás capacitada para tomar esa responsabilidad, que casi con seguridad cometerás errores de todos tipos y que afecten a tus hijos si los tienes, pero no temas, porque así se forman las grandes decisiones.

Permítete ser feliz. Sentirte sociable, sonreír, reír, conocer gente, hacer nuevos amigos, darte oportunidad de disfrutar de lo que te rodea. Puedes extrañar a tu cónyuge, pero eso no te sentencia a una vida de soledad, ni a sentir que le estás siendo infiel por hacer nuevas cosas sin él o ella.

Dedícate a servir. Puedes descubrir que hacer un impacto positivo en la vida de otra persona es una experiencia gratificadora. Esto que debe formar parte de todas las personas, tiene una significación, mayor en esta etapa de soledad porque podemos crear una relación de empatía mayor. Pero de nuevo mi opinión personal es que este servicio no sea a costa de anular tu libertad, tu personalidad, o verte forzada a esconderte del resto de personas que te aman y que están a tu lado con el deseo de entablar una relación de comunión contigo.

“Sentirse solo y vacío en pareja”

Cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, el primer momento que vemos la soledad es cuando Dios crea a Adán y dice que está solo y por eso le hace una ayuda idónea que es Eva.

Génesis 2:18 “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.”

En esta primera pareja, también apareció la soledad a causa del pecado.

A lo largo de toda la Palabra de Dios, encontramos ejemplos de personas que servían a Dios y que pasaban por esos periodos de sentimientos de soledad, porque conocer a Dios y creer en Él, no nos libra de tener esos sentimientos, sino que Dios los usa para llamarnos a encontrarnos con Él, y de esa forma cambia sentimientos de soledad por sentimientos de comunión, de familia, se seguridad…. Veamos algunos ejemplos de la Palabra de Dios:

“!!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!…. Porque allí envía Jehová bendición,y vida eterna”. (Salmo 133)

“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento” (Salmos 23:4)

“¡Así que sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni sientas pánico frente a ellos, porque el Señor tu Dios, Él mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará”. (Deuteronomio 31:6)

“Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el SEÑOR me recibirá en sus brazos”. (Salmos 27:10)

“Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. (Romanos 8:38-39)

“Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes”. (1 Pedro 5:7)

“Padre de los huérfanos, defensor de las viudas, este es Dios y su morada es santa”. (Salmos 68:5-6)

“Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él”. (1 Juan 3:1a)

“…Dios ha dicho: Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré” (Hebreos 13:5)

La Palabra de Dios tiene mucho que decirnos de la soledad, pero por encima de todo es que Dios se compromete con nosotros en que nunca estaremos solos, si así lo queremos.

Ahora si quieres conocer más, solo tienes que acompañarme.

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