“Si tú me dices ven…”
Seguro que en algún momento has dado una voz, has emitido un golpe, o un sonido con la intención de atraer la atención de una persona. Aunque lo más directo es pronunciar su nombre.
Y una vez que has conseguido la atención de esa persona, es a ella que le toca decidir el siguiente paso, he influirá mucho la decisión de acercarse a tu llamada, o marchar en otra dirección, según el grado e importancia de la relación que tenga contigo.
Todos hemos tenido que elegir un camino alguna vez en nuestra vida. Cualquiera ha debido decidir algo y le ha costado mucho, porque consideraba que era importante.
Pero ¿Qué hay detrás de estas decisiones? ¿Por qué sufrimos tanto a la hora de tomar un rumbo concreto, sea cual sea el ámbito? No importa si se trata de elegir pareja, ciudad o trabajo… Los consideramos complicados y ‘difíciles de elegir’.
Sobre esto habla la charla TED de Ruth Chang, una filósofa. En primer lugar, porque se trata de una persona que, “de profesión”, se encarga de estudiar ‘las decisiones difíciles’ y cómo las afrontamos. Que como campo de trabajo, no está nada mal.
Pero además consigue que nos quitemos el polvo de los ojos para ver con claridad las situaciones en las que valoramos las ventajas y desventajas de cualquier elección complicada.
Aquí te dejo el enlace de esta charla “Como tomar decisiones difíciles”: https://youtu.be/kTGm54LJ-I8
Volviendo a la toma de decisiones, aunque forman parte de la vida cotidiana y que, además, podemos afrontarlos eficazmente, en ocasiones puede costarnos, especialmente si es importante o nuestra forma de ser tiende a la duda. Sin embargo, hay pasos, herramientas y técnicas sencillas para decidir mejor. Veamos ahora cuatro de estos pasos:
1. Definición y formulación – Obtén información sobre todo lo que implica la decisión a tomar, analiza objetivamente sus causas y consecuencias y evalúa su importancia. Ello para llegar a definir la situación de forma precisa y concreta y especificar qué es lo que quieres conseguir.
2. Generación de alternativas – Da rienda suelta a tu imaginación y propón la mayor cantidad y diversidad de alternativas de respuesta para, de esta manera, aumentar la probabilidad de hallar la más adecuada. Se trata del famoso brainstorming o lluvia de ideas cuya regla de oro consiste en aplazar toda crítica de las distintas alternativas hasta la siguiente etapa.
3. Toma de decisiones – Evalúa las diferentes alternativas considerando sus pros y sus contras para ir descartándolas poco a poco y así quedarte con la que te parezca mejor.
4. Puesta en práctica y verificación de la decisión – Aplica la alternativa elegida y comprueba si los resultados coinciden con los que te habías planteando. Introduce, si fuera necesario, los cambios pertinentes.
Si la dificultad o importancia de aquello que tengas que decidir es alta, busca un lugar tranquilo, donde puedas pensar con claridad. Incluso puedes ir a algún paraje que personalmente te calme, como una playa, el campo o donde quieras que te sientas con tranquilidad. Eso te proporcionará claridad mental y así podrás pensar mejor.
“Si tú me dices ven…”
Hace referencia también a un llamado del Señor hacia ti, porque Dios nunca se ha olvidado de ti, y hoy Él quiere ser tu maestro, y enseñarte a tomar decisiones correctas en cada área de tu vida, por eso hoy, de nuevo, El Maestro te llama.
El deseo y la esperanza de Dios, es que contestes así: “Si tú (Señor) me dices ven, lo dejo todo”. Nos vemos dentro.
