“Tengo la vida soñaba, pero me siento miserable”
Esta frase forma parte del testimonio de una joven que nació en 1996, y desde los 12 años hasta los 18 años, fue una modelo australiana que alcanzó un gran nivel en las redes sociales, ella se llama Essena O’Neill, pero como ella misma afirma, era una adicta de las redes sociales:
«Para ser realistas, he pasado la mayor parte de mi vida siendo adicta a las redes sociales, la aprobación social, el estatus social y mi apariencia física. Estaba consumida por ello. ¿Cómo podemos darnos cuenta de nuestros propios talentos si no dejamos de fijarnos en los demás?», «Somos una generación de cerebros lavados», “Estamos obsesionados con gustar a los demás».
«Pasé de los 12 hasta los 16 años deseando recibir la validación de los números en una pantalla. Pasé la mayoría de mi adolescencia absorta en mí misma y tratando desesperadamente de complacer a los demás. De los 16 a los 19 me autoedité para hacer ver que mi vida era hermosa, positiva y brillante”. He decidido dejarlo, dejar los títulos educativos destinados a crear conciencia y quiero empezar algo importante».
Si quieres conocer mejor a esta joven, aquí te dejo un enlace de su testimonio: https://www.youtube.com/watch?v=vR94wLwdNQo
Otro testimonio que podemos ver es la de esta joven de 16 años en la vida real:
Soy una adolescente de 16 años y desde pequeña he recibido comentarios hirientes de las personas, incluyendo a mi familia de una u otra forma debido a mi físico.
Al principio de verdad dolía y sin duda hubo momentos de que mi vida no tenía sentido, supongo que en ese momento solo eran etapas de una niña, el llorar y querer morirse porque sentía que nadie me comprendía y quería, sin embargo al crecer esos sentimientos jamás me han abandonado hasta la actualidad, si no que se hicieron más fuertes y constantemente presentes.
De verdad he intentado no tomarle importancia a ese sentimiento de que todo está mal y no importa cuánto trate de ignorarlo, éste no desaparece.
Debo admitir que tengo una autoestima muy baja, que por más que intente ser optimista y seguir como si nada pasase, me siento miserable al ver que no puedo contar con nadie, sumándole al hecho que mi familia es desunida y todos se critican entre todos, de verdad pienso que no somos una familia, ¿Es malo pensar así?
En mi instituto siento no encajar, a pesar que tengo personas con las cuales hablar, pero prefiero solo observar y dejarme llevar por la corriente, siendo completamente falsa a la persona que soy.
Llegado al punto de estallar, de verdad quisiera no haber nacido nunca, lloro en silencio para no ser burla de mi familia, cuando no puedo ocultar mis sentimientos sin querer digo comentarios mordaces o hago cosas que no quiero, que lastiman, a pesar de que ellos lo hacen todo el tiempo, yo no quiero lastimarles, sobre todo a mi madre.
Mi mundo cae a pedazos ante mis ojos miserablemente, prefiero dormir todo el tiempo que me sea posible, desconectarle del mundo y distraerme con cualquier cosa leyendo en Internet. Mi apetito va y viene, sufro de constantes dolores de cabeza, tengo hermanos, pero somos como desconocidos viviendo en una misma casa, la mayoría del tiempo me siento deprimida y pesimista, mi única forma de dejar salir todo es cuando lloro o escribo.
Simplemente no siento ganas de vivir, mi única salida es irme a vivir de este ambiente asfixiante del que me rodea, sin embargo no puedo al ser menor de edad, no tengo energía o motivo para levantarme cada día, solo quiero ser invisible y no haber existido, deseando que me abortaran cuando me dijeron que era una niña no deseada, de verdad son demasiados problemas que me abordan.
“Tengo la vida soñaba, pero me siento miserable”
Cuando vamos a la Palabra de Dios, encontramos personas de todo tipo de perfiles, de todos los niveles sociales y económicos, encontramos también personas que se definen como creyentes y otros que abiertamente rechazan la enseñanza de Dios.
Y cuando miramos hoy a nuestro alrededor, vemos lo mismo, y ¿sabes una cosa?, que todas las personas incluidas tu y yo, la biblia nos dice que somos miserables.
Miserables porque dentro nuestro está habitando el pecado, que nos lleva siempre a sentirnos insatisfechos, con falta de plenitud y un gran vacío.
Para los que no creen es la consecuencia de buscar algo que no sea el Cristo de la Biblia para salvación, satisfacción y / o la estabilidad, pero al largo plazo.
Para los que nos definimos cristianos es la consecuencia de estar todavía en este cuerpo que muchas veces nos lleva a pecar y tenemos que expresar como decía el apóstol Pablo en Romanos 8:18-24
“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.
Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
¡!Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”.
Aquí está la solución a esa “vida soñada, pero una vida miserable”. Una salvación que alcanza hasta lo más profundo de nuestro estado de miseria y nos saca con fuerza y seguridad a un estado de plenitud y sastifacción. ¿Quieres conocerla?, Adelante entra conmigo
