Cuando todo lo demás falla…
Nuestra protagonista es una viuda de Sarepta, sola con su hijo, vive en Fenicia (es una extranjera no una israelita), y esta en una situación límite. Desde el racionamiento a causa de la sequía que abate en ese país, llegó el fatídico día de la última comida restringida. Sólo quedaba un puñado de harina y aceite. Apenas alcanzaba para hacer una hogaza de pan para una restringida comida. ¿Podemos imaginar lo que pasaría por la mente de ella antes de ingerir su último alimento, sabiendo que después sólo le espera la muerte a ella y a su hijo?
En los límites de la vida, cuando todo está finalizando, cuando todo falla, cuando sólo queda la fe, sólo entonces es cuando Dios entra en acción. Así sucedió con Job, Jacob y otros, y también con la viuda de Sarepta. y ¡atención! Hay casos en los cuales Dios no actúa ni siquiera habiéndose sobrepasado esos límites. Ese fue el caso de grandes poderosos siervos de Dios, como ocurrió con Esteban y muchos otros. Pero, en todos los casos, en el límite, las personas sienten la presencia de Dios. Esteban vio el Cielo abierto, y al Hijo del Hombre de pie. Aún cuando el Señor no haga nada, no nos abandona y no deha de preservar la vida eterna de todos sus hijos.
Cuando parece que es el último momento en el que Dios pueda actuar, algo hace a favor de quien siente necesidad y se aferra a Él. Cuando todo lo demás ha fallado, y no hay más esperanza de nada, en ese momento es la mejor oportunidad para que Dios se manifieste. Muchas veces sólo en ese instante Él se hace notar, resolviendo la cuestión o dando a entender que estará con el creyente hasta el fin.
Volviendo a la historia de nuestra protagonista, aún ese último puñado de harina y aceite no sería para ella ni para su hijo, ¿Te gustaría conocer toda la historia y como Dios actuó?. Pues acompáñame.
