Un juego peligroso que no parece tal
Hay juegos peligrosos, muy peligrosos que cada vez son más populares entre los adolescentes, y lo usan como retos para ver quien tiene más popularidad, y en algunos de esos juegos involucran sustancias dañinas para su salud.
Veamos en qué consisten algunos de estos juegos:
· Dañarse a propósito la piel o una zona del cuerpo con líquido o con fuego para ver quien soporta el dolor durante más tiempo
· Asfixiar a otra persona hasta que se desmaye
· Agredir a persona extrañas, sin motivo alguno
· Saltar por un balcón bajo los efectos del alcohol o las drogas
· Ingerir gel antibacterial
· Ponerse alcohol en los ojos
· Salir de casa por 48 horas consecutivas sin avisar a nadie, para movilizar a la mayor cantidad de personas y autoridades
Pero no es exclusivo de los jóvenes, sino que también estos juegos han sido adoptados por adultos y vemos en los medios de comunicación las muertes que provocan cada año esas prácticas peligrosas.
Aparte los adultos tienen su propia lista de juegos peligrosos a nivel individual como a nivel de parejas.
¿Qué está pasando?, ¿Por qué estos juegos peligrosos día a día alcanzan a más personas? Y ¿Cómo comienza todo este proceso que nos lleva a autolesionarnos y a lesionar a otras personas?
Podríamos estar debatiendo de todo esto mucho tiempo y con muchos puntos de vista, pero me interesa más lo que la Biblia tiene que decir.
Y es aquí donde aparece un personaje muy conocido por la mayoría de nosotros, su nombre es Sansón. Él jugó a un juego muy peligroso, el mismo juego que hoy juegan millones de personas, desde jóvenes a adultos, y hoy no nos parece que sea peligroso, al contrario solemos recomendarlo.
