La parábola del vino nuevo en odres viejos

Mateo 9:17;Marcos 2:22;Lucas 5:37

LUCAS 5: 33-38

Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben? 34 Él les dijo: ¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? 35 Mas vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán. 36 Les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. 37 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. 38 Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. 39 Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.


Reflexión: Esta es la otra ilustración que menciona Jesús acorde al contexto tratado en la parábola del remiendo con vestido nuevo, pero ahora debemos analizar que es lo que ocurre cuando se echa vino nuevo en odres* viejos, se romperán y los odres se perderán, porque al fermentarse el vino se generan gases y los odres viejos como se endurecen se terminan resquebrajando, no son flexibles como los nuevos, por tal razón el vino nuevo se debe echar es en odres nuevo; así  es el mensaje de Cristo, vino nuevo, no encajaba en los odres viejos, el judaísmo que rechazaba las enseñanzas del Mesías. 

Estos odres viejos no soportaban estas palabras, un ejemplo de ello, es lo relatado en Juan 6:60-61 “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? 61 Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende?”; los judíos que un día antes estaban efusivos, queriendo hacer rey de Israel a Jesús por el milagro de la multiplicación de los panes y peces, al día siguiente la mayoría de ellos dejó de seguirlo, porque Jesucristo comenzaba a hablarles de la necesidad de comer de su carne y beber de su sangre, para vivir eternamente y permanecer en él.

El recipiente donde se alojará ese vino nuevo debe ser así, pecadores corriendo al verdadero Dios, sin prejuicios, sin incredulidad, buscando perdón y corazón abierto, para recibir la salvación, pero si vamos ante Dios con todas estas tradiciones y pensando que por las obras de justicias somos aceptados por Dios, no podremos disfrutar de todas las grandes bendiciones que tenemos en Cristo Jesús.  

El último versículo 39, se refiere aquellos arraigados a la tradición e inflexibles, que piensan que solo lo antiguo es lo mejor. Jesucristo no vino a abrogar la ley, sino a confirmarla (Mateo 5:17-30), vino a confirmar las promesas hechas a los patriarcas y misericordias a los gentiles (Romanos 15:8-9),  por esa razón, nosotros que recibimos esa hermosa noticia del evangelio de la gloria de Dios en Cristo, debemos vivir siempre con agradecimiento y temor reverente. 

*Odres: es un recipiente hecho de cuero, generalmente de cabra, que, cosido y pegado por todas partes menos por la correspondiente al cuello del animal, sirve para contener líquidos, como vino o aceite y otras sustancias, como mantequilla y queso.  


Que la gracia del Señor Jesús, este con todos vosotros.

Consejo Útil: Lee Mateo 9

Elaborado por Pr. Jair Sánchez O.

Ministerio El Mensaje de Jesús

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