A veces…
el cansancio llega despacio.


Un día te das cuenta
de que ya no tienes la misma fuerza.


Otro día…
de que te cuesta un poco más levantarte.


Y sin saber cómo…
empiezas a vivir con ese peso.


No porque quieras.


Solo quiero que sepas
No hace falta soltarlo ahora.
No tienes que hacerlo todo de una vez.

Si quieres, seguimos caminando despacio

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