A veces…

sabemos exactamente

qué hemos perdido.

Una persona.

Una relación.

Un lugar.

Pero otras veces…

no sabemos

qué es lo que echamos de menos.

Solo sabemos

que algo falta.

Echamos de menos

cómo nos sentíamos.

Sentirnos queridos.

Esperados.

Necesarios.

Seguros.

Y quizá…

por eso decimos:

«Quiero volver a casa.»

Aunque no sepamos

muy bien dónde está

esa casa.

¿Qué echas realmente de menos

cuando dices que quieres volver?

No hace falta responder.

Estoy aquí.

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